24/XII/+2018 SAN GREGORIO DE ESPOLETO, Mártir

24 de diciembre
SAN GREGORIO DE ESPOLETO, Mártir
(¿304? P.C.) 



   Se afirma que Gregorio era un sacerdote de Espoleto que fue martirizado, pero aun se pone en duda su existencia, puesto que no hay mención de él, a no ser en unas "actas" ficticias de su supuesta pasión. Se relata ahí que Flaco, el gobernador de Umbría, llegó a la ciudad de Espoleto con una orden del emperador Maximiano para imponer castigos a todos los cristianos. Todos los habitantes fueron reunidos en el foro y Flaco preguntó si ya todos habían abandonado el culto de los dioses. El magistrado principal repuso al gobernador que eran muy pocos los que habían renegado de la antigua religión y que, si era necesario castigar a alguno, éste debía ser un hombre llamado Gregorio quien, además de propagar activamente la doctrina prohibida, había tenido la osadía de derribar estatuas de los dioses. Inmediatamente, fueron enviados los soldados para traer al acusado ante el tribunal. Una vez frente a sus jueces, Flaco lo interrogó: "¿ Quién es tu Dios ?". Gregorio repuso sin titubeos: "Aquél que hizo al hombre a su imagen y semejanza, el todopoderoso e inmortal que habría de redimir a todos los hombres de acuerdo con sus obras". Flaco se encogió de hombros con impaciencia, pidió al reo que no hablase tanto y que en cambio hiciera lo que se le había pedido. A esto repuso Gregorio: "No sé lo que quieres de mí, pero no he hecho sino lo que debo". "Si quieres salvarte", le advirtió el gobernador, "ve al templo y ofrece sacrificios a Júpiter, a Minerva y a Esculapio.  Entonces serás considerado como amigo nuestro y recibirás los favores de nuestros invencibles emperadores". A todo lo cual, Gregorio repuso con la misma mansedumbre: "No deseo vuestra amistad y no ofreceré sacrificios a los demonios, sino únicamente a mi Dios, Jesucristo".
   El gobernador ordenó que, por haber proferido aquellas blasfemias, fuese golpeado en el rostro por los puños de los soldados y, después, se le hiciese morir a fuego lento. Sin embargo, cuando los verdugos estaban a punto de acostar a Gregorio en la parrilla, se produjo un terremoto que destruyó un barrio de Espoleto. Pero al otro día, después de nuevas torturas, fue decapitado.   

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