·EL SANTO DEL DÍA ES:

14 de Octubre

SAN CALIXTO, Papa y Mártir

Dad gracias en todo tiempo
y por todo a Dios Padre,
en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
(Efesios, 5, 20)

San Calixto gobernó la Iglesia bajo el reinado del emperador Heliogábalo. Edificó una basílica al otro lado del Tiber, y agrandó las catacumbas situadas sobre la vía Apia que desde entonces llevan su nombre. Opuso el ayuno y las lágrimas a los goces insensatos de los paganos y todo emprendía para extender el reino de Jesucristo. Su celo apostólico fue coronado por el martirio, hacia el año 222, después de cuatro años de pontificado.

MEDITACIÓN: SOBRE LA INGRATITUD

I. Estás obligado a agradecer a Dios por todas las gracias que te ha concedido. ¿Cuántas has recibido? Muchas conoces pero más aun ignoras. ¿Le has agradecido alguna vez que te haya creado, que te haya conservado la vida? Te ha redimido, te ha hecho nacer de padres cristianos, te ha dado riquezas, salud e ingenio. Agradécele todos estos favores. Señor, soy todo vuestro, me ofrezco todo a Vos.
   
II. La ingratitud ciega la fuente de las gracias. Dios es celoso de su gloria, no permite que le sea sustraída; no agradecerle, es privarlo del honor que se le debe, es obligarlo a que no te conceda lo que después le pidas. Dios mío, os daré gracias no sólo de la prosperidad sino también de la adversidad, pues todo lo que me sucede, excepto el pecado, es efecto de vuestra bondad para conmigo. Somos extrañamente ingratos: no agradecemos a Dios sino cuando nos colma de bienes terrenos, que, sin embargo, a menudo son perjudiciales para nuestra salvación. Aprendamos a agradecer a Dios no sólo en la prosperidad, sino también en la adversidad. (San Gregorio).
   
III. Hay tres grados en la ingratitud. El primero es olvidar los beneficios; el segundo, devolver mal por bien; el tercero, servirse de los beneficios recibidos para ofender al bienhechor. ¿Cuántas veces no te has servido tú del ingenio, de la salud, de las riquezas o de los talentos que Dios te ha dado, para ofenderle? Si olvidas a Dios cuando te beneficia, Él te enviará aflicciones para volverte al cumplimiento de tu deber. Aprende el orden de la divina Providencia: si no se reconoce a Dios en sus beneficios, se lo reconocerá en sus castigos. (San Cipriano).

La humildad
Orad por vuestros benefactores.

ORACIÓN
   Oh Dios, que veis nuestra impotencia para hacer el bien, dignaos fortificarnos en vuestro amor mediante los ejemplos de vuestros santos. Por J. C. N. S. Amén.


*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)
 

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:
 San Justo, Obispo de Lyon
San Bucardo, Obispo de Würzburg 
Santo Domingo Loricato, Confesor
Beata Maria Poussepin, Virgen
 
 

·EL SANTO DEL DÍA ES:

13 de Octubre

SAN EDUARDO, Rey y Confesor

Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión
del reino que os está preparado desde la creación del mundo.
(Mateo, 25, 34).

Eduardo III, sabio y profundo legislador, pasó primero 35 años en Normandía durante el reinado de los invasores normandos. Llamado a Inglaterra por el concierto unánime de las voluntades, hizo florecer en ella la justicia y la paz. Edificó numerosas iglesias y fundó la abadía de Westminster. Extremadamente caritativo, llevó un día a un pobre en sus espaldas y le dio una sortija de gran valor. Nada rehusaba de lo que se le pedía en nombre de San Juan Evangelista, el cual le advirtió sobre la hora de su muerte, acaecida en 1066 a la edad de 65 años.

MEDITACIÓN: SOBRE SOBRE LA FELICIDAD DEL HOMBRE EN ESTA VIDA

I. Tres cosas pueden hacernos felices, tanto al menos cuanto lo podemos ser en este lugar de destierro. La primera es la buena conciencia: sin ella, ni los placeres, ni los honores, ni el cumplimiento de todos nuestros deseos podrían contentarnos. Si tienes el alma pura, todo lo desagradable que pueda sucederte no debe turbarte. ¡Qué consuelo poder decirse: Hago lo que depende de mi para estar bien con Dios! ¿Puedes, tú, con verdad, decirlo? ¿No te reprocha nada tu conciencia?
   
II. La segunda condición para ser feliz es abandonarse generosamente a la providencia de Dios, consagrarse a Él sin reserva, no querer sino lo que El quiere y recibir de su mano con agradecimiento el bien y el mal, pues lo uno y lo otro son efectos de su bondad. Las aflicciones, el ayuno, las enfermedades, no son penosos para los que los soportan, sino solamente para los que los reciben a disgusto. (Salmo).
   
III. La tercera condición es considerar cuál es voluntad de Dios en todo lo que nos acaece. Dios tiene sus designios y el demonio los suyos. ¿Cuál es designio de Dios en esta enfermedad que te envía? Que la soportes con resignación, mediante el pensamiento de la muerte y del paraíso. El demonio, por lado, quiere arrojarte en la impaciencia y en la murmuración. Dios es tan bueno que no permitiría más que sucediese ningún mal en el mundo, si no fuese Lo suficientemente poderoso como para sacar bien del mal. (San Agustín).


Conformidad con la voluntad de Dios 
 Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN
   Oh Dios, que habéis coronado con la gloria eterna al bienaventurado rey Eduardo, vuestro confesor, haced, os Lo suplicamos, que honrándolo en la tierra, podamos reinar un día con él en el cielo. Por J. C. N. S.  Amén.




*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·NUESTRA SEÑORA DEL PILAR (España)

12 de Octubre

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR (España)


   Iba el Almirante navegando aquélla incertidumbre de sesenta vacías singladuras, mudo y ensimismado en su paisaje interior de aguas y estrellas. Estaba ungido. Y el Señor se complacía en descubrirle el misterio de aquélla geometría de números y de luz en que fueron creadas todas las cosas al principio. ¡Qué riesgo marear los océanos cuando aún no concierta la bitácora con la Polar, los caminos seguros donde resoplan su gozo ángeles del viento y las sirenas! Pero la corazonada del Almirante le ardía, asomada a los ojos, como un fuego rusiente, para conducir los navíos. ¿No parecían las carabelas, entre el turpial salobre de las olas, tres conchas peregrinas desprendidas del bordón de Santiago? Sí. Después de andar siglos y siglos la dura tierra española, en holocausto de sangre y de batallas, por la unidad de la fe, esta aventura extraordinaria en la inmensidad desconocida de los océanos.

   Los Pinzones, grandes capitanes y ambiciosos, tejen, con la fatiga y el descontento de la tripulación, trampas y trifulcas al Almirante; pero él se recoge, con la seguridad de su fe iluminada, en el regazo de la Biblia. Se navega hacia la desesperación. Y, detrás de cada ola, crece el designio del retorno a Rábida.
De pronto, los pájaros. Inesperadamente, Un vuelo de papagayos y de grullas enhebran, Con las agujas de los mástiles y el hilo de oro del sol, un soneto de luz a la esperanza. El anochecer de vísperas se cierra, como boca de lobo, sin estrellas, abrasado  de vientos tropicales que enloquecen la pasión y la Sangre. El mar, en calma. Y rompe la "Salve, Regina" marinera, tan impetuosa, que atranca el milagro al corazón de Dios, en el nombre de María Santísima. ¡Qué prodigio entonces! El Almirante, vestido de negra ropilla penitente, agarra entre sus manos el gobernalle. Quiere rezar, y no puede, porque sus labios se aferran a una palabra sólo: "Tierra." Después se pone a temblar, él, endurecido de infinitas navegaciones. Una lágrima cristiana de amor enturbia el poder de sus pupilas, que adivinan allí, en lejana frontera del cielo con las aguas, el resplandor parpadeante de un fuego. ¿Se alucinan aún? El reloj que criba las arenas del tiempo, entre aquellas ampollas que parecen dos corazones de cristal, apunta las dos de la madrugada. Un morterazo y un grito: "¡Tierra a la vista!" Y Rodrigo de Triana, como el bello arcángel de la Anunciación, certifica el milagro del descubrimiento.

   Algarabía, abrazos y canciones; los tamboriles vascongados rizan vítores de gloria al Almirante; y una oración: "Bendita sea la luz, - bendita la santa cruz; - y el Señor de la verdad - y la Santa Trinidad; -bendito sea este día - y el Señor, que nos lo envía." Y allí van solemnes las carabelas españolas, esco1tadas de una orla de indios que saltan y juegan como delfines, con el poder del mar..., y parece el cortejo de los tres Reyes Magos que rinden su homenaje a un nuevo mundo recién nacido para la mayor gloria de Dios. En el Diario del Almirante hay esta noticia que resume todos los designios del Descubrimiento: "Yo, para que los indígenas nos tuvieran mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra santa fe más por el amor que por la fuerza, les di bonetes colorados y cuentas de vidrio, que se ponían al cuello, con lo que habían mucho placer y quedaron tan nuestros que era maravilla." Está fechada un 12 de octubre de 1492, el mismo día que allí la España distante, católica y misionera, honra a su Patrona de los cielos, Santa María del Pilar. ¿Coincidencia? Pero ésta es otra historia de un estupendo prodigio, en el escenario de las aguas del Ebro, acaecido un amanecer original, catorce siglos antes.

   Os lo quiero referir con todo el perfume intacto de una primera relación, escrita por mano anónima, en las últimas páginas del códice de Los Morales de San Gregorio Magno, según puede leerse en los archivos de Zaragoza. Tiene la suave fragancia espiritual de los scriptorios medievales, donde los monjes hilaban la historia, con aquel gozo de oros, azules y bermellones, según los abecedarios de una fe pura y pacífica. Se le creía contemporánea del obispo Tajón, hacia el 631, pero la crítica le ajustó la edad aproximada entre finales del XIII y principios del XIV.

   Y fue que Santiago el Mayor, hermano de Juan el Evangelista, vino a España para anunciar la Nueva Ley de Jesucristo. Cumplía el mandamiento que el Señor les hiciera a los Doce, en su última aparición de resucitado: Predicad el Evangelio a todas las gentes del mundo. El escritor anónimo nos describe la llegada a España, por Asturias; sus viajes misioneros en Galicia; siguiéndole todo su itinerario hasta la España Menor, que es el reino aragonés, que se llama Celtiberia. Dos videntes extraordinarias, las venerables María de Jesús de Agreda y Ana Catalina Emmerich, coinciden en ver a Santiago partir desde Jaffa, tocar Cerdeña en la ruta del mar Mediterráneo y desembarcar, más lógicamente, en Cádiz o Cartagena, para la evangelización de Andalucía. La madre Agreda coloca en Granada un aprieto de muerte para el apóstol, acorralado por sus enemigos, del que le salva la Virgen María viniendo personalmente en su socorro.

   Pero situémosle ya, con el códice gregoriano, en Zaragoza, donde no le acompaña la fortuna en sus trabajos apostólicos. "Aquí predicó muchos días, logrando convertir para Cristo a ocho hombres". ¡Menguada pesca para aquel marino del mar de Tiberíades que había tocado con sus manos las redes abarrotadas de Pedro en aquella pesca milagrosa! Y, cosa muy natural, le rinde el desaliento a Santiago. "Con estos convertidos se entretenía en dulces enseñanzas sobre el reino de Dios, y por la noche iba a una era, cerca del río, donde se echaba en la paja." Ya se presiente el prodigio. Porque, en una de esas largas noches, desveladas por la amargura y la oración instante, percibe en los cielos un camino de luz, sonoro de canciones y de arcángeles. Ave María, gratia plena. ¿Es una alucinación de la fatiga o del viento ululante que baja del Moncayo? No. Es una evidencia estremecedora en sus claridades celestes. La humilde Virgen María, tierna Madre de la Iglesia, que él dejara en Jerusalén, está allí, palpitante, viva, hermosísima, bendiciéndole, hablándole de esta manera: "He aquí, hijo mío Jacobo, el lugar de mi elección. Mira este pilar en que me asiento, enviado por mi Hijo y Maestro tuyo. En esta tierra edificarás una capilla. Y el Altísimo obrará, por Mí, milagros admirables sobre todos los que imploren, en sus necesidades, mi auxilio. Este pilar quedará aquí, hasta el fin de los tiempos, para que nunca le falten adoradores a Jesucristo". Y la cabalgata angélica toma reverente a su Reina, y por un camino de luceros, que será para siempre el Camino de Santiago, le devuelve a su retiro de Jerusalén. Así, tan sencillamente termina el relato de la aparición de María en su carne mortal al apóstol Santiago, en Zaragoza.

   ¿Historia o leyenda? Cuando, en nuestro tiempo, aquel reducido oratorio edificado por los primeros creyentes, se ha convertido en un suntuoso templo de la Hispanidad, abrir este interrogante de duda suena a herejía intolerable. Pero acaso sea mejor que la crítica de dentro y de fuera de España haya cribado rigurosamente tan entrañable suceso. Si se niega la evangelización de nuestra Patria por Santiago el Mayor, nada puede quedar de esta prodigiosa venida de la Virgen, ni de su celeste regalo de la columna. Veamos.

   Los adversarios argumentan en dos direcciones: una teológica; la otra, científica. Y dicen: No parece honorable a la santidad y seriedad de María este andar funambulesco por los aires, ni tampoco coherente con su carácter humildísimo el pedir, en vida aún, que el apóstol edifique un oratorio a su dedicación y culto. Pues, en respuesta, os abro la teología de la Virgen, en aquella Pentecostés, cuando preside a los Doce, la mañana elegida por el Santo Espíritu para introducir a la Iglesia públicamente en la historia del mundo. Sobre todos caen las llamas misteriosas de fuego, que los transforma, de hombres, en consagrados "testigos del Señor Jesús". Aquí, en este ardiente cenáculo, lo veis, se realiza aquella maternidad de gracia -sin estrenar aún- anunciada al mundo por las palabras de agonía de Cristo, en la mutua entrega de su Madre y Juan. Toda maternidad tiene exigencias inviolables y derechos augustos, de sacrificio, de ternuras, de tutelas y socorros cerca de los hijos. Y María, Madre de este pequeño Colegio apostólico y de toda la Iglesia universal. Pues bien; de otro lado, no se pueden negar teológicamente a Nuestra Señora gracias, carismas y dones que hayan sido concedidos a simples mortales, sino que deben atribuirsele en grado eminente. Según la luminosa dialéctica de Santo Tomás de Aquino, María alcanza, en funciones de su divina maternidad, "una grandeza y un poder, de alguna manera, infinitos", pues vive, como si dijéramos, en las mismas fronteras de la Deidad. Tanto, que el bello arcángel de la Anunciación la saluda: "Salve, la llena de gracia." Pues la consecuencia será que este don de las traslaciones o bilocaciones, ya concedido a muchos siervos de Dios, hay que reconocérselo realmente a María, que pudo venir a Zaragoza, sin indecoro circense, sino empujada por un amoroso apego que profesaba a Santiago, sin duda porque el apóstol, en su rostro y en su porte, era una estampa viva de su Hijo Jesucristo. Y como Madre de todos los apóstoles.

   El tema de la dedicación de un oratorio a su nombre y culto puede plantearse, salvando su exquisita humildad. Las relaciones del prodigio nos aseguran que Ella trajo una columna, de origen celeste, como testimonio y signo de fortaleza. Entonces, ¿por qué no pensar que este templo que la Virgen pide a Santiago sea como el Arca de la Alianza antigua, el joyel que guarde el tesoro divino de su pilar? Nos promete una intercesión de gracias, milagros y bendiciones muy acorde con los principios dogmáticos de su maternidad divina. Porque, desde el instante de la Encarnación, para que su consentimiento a la empresa redentora de Cristo fuese racionalmente libre, fue necesario que conociera todo el ámbito de obligaciones y derechos de esa su maternidad, es decir, su condición de corredentora, de intercesora y medianera de todas las gracias. La madre Agreda describe así el encargo al apóstol: "Hijo mío Jacobo, este lugar ha se ñalado y destinado el altísimo y todopoderoso Dios del cielo para que en la tierra le consagres y dediques un templo y casa de oración, donde debajo del título de mi nombre quiere que el suyo sea ensalzado y engrandecido." y así, la humilde "esclavita" de Nazaret, María, busca primero el honor y la gloria del que la hizo grande con su poder, porque es el Altísimo.

   El argumento científico de crítica histórica procede por meras vías de negación. Sin presentar nada positivo, se contenta con calificar de sospechoso que hasta el siglo IX no se encuentren pruebas escritas del prodigio. Mas juzgan inexplicable que los escritores clásicos primitivos omitan su consignación en absoluto: así Idacio, Orosio, San Isidoro de Sevilla, San Julián de Toledo.
Y, lo que es más grave, tratadistas aragoneses como San Braulio y Prudencio. Añádase aún el silencio de las liturgias mozárabes, que acostumbran consignar, en sus calendas, las clásicas conmemoraciones de las iglesias españolas, y estará completo todo lo que hay que oponer a esta gloriosa venida de la Virgen del Pilar a España. Bien.

   Pero comienzan a enfriarse los quilates del argumento si tenemos en cuenta que Diocleciano mandó destruir, por el fuego, todos los archivos de la Iglesia primitiva. Por otra parte, si examinamos las obras de todos los escritores citados, veremos que ninguna de ellas trata temas en los que lógicamente haya lugar para introducir noticias del suceso. Y, entonces, no es demasiado sospechoso que las omitan, máxime cuando se trataba, sin duda, de un hecho perfectamente conocido y en la conciencia profunda del pueblo fiel. ¿Pueden asegurar honradamente los adversarios de la venida de la Virgen que los naturales testigos del suceso -estos escritores religiosos citados- no se ocuparon del tema porque él no aparece en las obras escritas que conocemos? ¿Y las que se pudieron perder entre la intemperie de los siglos?

   Desde el 855 la prueba en favor de la venida y del templo de Zaragoza es abrumadora. Piadosas donaciones que se hacen "a Santa María la Mayor de Zaragoza". La bula del Papa Gelasio II concediendo indulgencias para reconstruir el templo, derruido por el musulmán; Inocencio I, Eugenio III y Alejandro III, que acogen advocación y culto bajo su papal amparo. Los Alfonsos y los Jaimes, reyes aragoneses; Sancho el Fuerte de Navarra; los Berengueres, condes de Barcelona; multitud de obispos y fieles distinguidos, todos tuvieron a honra extender privilegios y legados, cubrir de magníficos dones esta angélica capilla, raíz y decoro de España.

   Por último, la actitud oficial de la santa Iglesia. En las lecciones del Propio de España para este día aceptaba "como piadosa y antigua tradición" la visita de María a Santiago. Clemente XII concedió el rezo de su oficio litúrgico, señalando la fecha del 12 de octubre. Pío VII lo elevó al rango de "primera clase con octava" para el reino de Aragón. Pío IX extendió a todas las diócesis de España el privilegio del oficio y de la misa del Pilar. Y Pío XII, en una comunicación de la Sagrada Congregación de Ritos -fecha 14 de febrero de 1958-, concedió a todas las iglesias y oratorios de España, Iberoamérica e islas Filipinas "la misa propia de la Bienaventurada Virgen María del Pilar."

   Pero hay otra congruencia de filosofía de la historia. Los pueblos, en la armonía del mundo, como cada uno de los hombres, tienen asignado un destino en la providencia de Dios. Poniendo a Santiago como raíz de España, ya que él siembra lo permanente del hombre, toda nuestra historia se articula maravillosamente. Apóstol de la Verdad del Evangelio con una temperatura "militante", él derrama en la sangre española de nuestro cuerpo nacional aquellos ardores que el mismo Cristo define como "Hijo lel Trueno". Vendrá la Reconquista para contrastar ocho siglos de un temple y de constancia aterradores, en holocausto de la unidad de nuestra fe. Y en las más dramáticas ocasiones el "Señor Santiago Caballero" combatirá la victoria de nuestros soldados. Y el mar: la definición de España como una unidad católica universal, adelantada de la fe de Cristo, que bautiza veinte naciones americanas para que recen, en castellano, el padrenuestro, el avemaría, el "Gloria al Padre", en un rosario colosal de alabanzas a la Trinidad, por Cristo Redentor, en el nombre de María Santísima. Y así es.

   Iba el Almirante ensimismado en su paisaje interior de aguas, de estrellas, pero seguro. Allí, en las lejanías originales de España, gemía Santiago su misionar como inútil, con los pocos creyentes que le siguen. Pero aquella siembra de amarguras y de sangre florece con ímpetu milagroso de fecundidad. Es la hora lel premio, la fe de este Almirante, que marca lo imposible en un navío que tiene nombre de Virgen: la Santa María. Y así Ella, que junto a las aguas del Ebro bautizó el alma de España, ahora arranca del sueño miliario estos millones de indios inocentes, como recién nacidos que España cristianiza a mayor gloria de Dios. Y este 12 de octubre bandean a victoria todas las campanas de las dos orillas; y hay un triunfo de banderas, un nurmullo de espumas, un gran vuelo de cóndores andinos, que cantan, bajo la Cruz del Sur, la gran antífona agradecida de la hispanidad, con toda la cristiandad arrodillada: Bendita y alabada sea la hora en que la Virgen Santísima vino en carne mortal a Zaragoza. Bendita sea por siempre y alabada. Amén.
                                                                                        

                                                                                                FERMÍN YZURDIAGA LORCA

MISA DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

·HOY FESTEJAMOS:

12 de Octubre

EL PATROCINIO DE NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN
Patrona principal de la Argentina, Uruguay y Paraguay

¡NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN SÁLVANOS!

La devoción a María Inmaculada fue la preferida de los descubridores y conquistadores y la que arraigó más hondamente en la América Española. Prueba de ello son los numerosos títulos y advocaciones de la Virgen existentes en estos países. En la Argentina, en el Uruguay y en el Paraguay el más famoso es el de Nuestra Señora de Luján, venerado aquí desde hace más de 300 años. Su sagrada Imagen quiso quedarse en Luján de modo milagroso, para ser la madre del pueblo argentino y la "Perla del Plata", y atraer desde allí los corazones de todos los buenos cristianos. El primer modesto santuario, erigido de 1754 a 1763 y que medía 48,50 mts. de largo por 8,25 mts. de ancho, cedió su lugar a la actual magnífica Basílica gótica, de 115 mts. de largo, 20 de ancho y 30 de alto, más 70 mts. de crucero, coronada por esbeltas torres, cuyas dos flechas principales se levantan a 110 mts. de altura. Es por cierto, un monumento digno de María y de la fe de los argentinos, y bajo sus bóvedas resuenan año tras año cánticos y plegarias en todas las lenguas de la tierra, ya que peregrinos de toda raza y nación van a postrarse ante la querida Imagen en demanda de su protección. Dicha Imagen fue solemnemente coronada el 18 de mayo de 1887, y el 12 de octubre de 1930 se declaró a la Virgen de Luján, Patrona de la Argentina, Uruguay y Paraguay, que es lo que se conmemora con la fiesta de hoy.


HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·MISA DE LA FIESTA:

11 de Octubre

MISA DE LA DIVINA MATERNIDAD DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA


Doble de Segunda Clase - Ornamentos blancos

   Entre los dogmas marianos, ninguno tan inculcado y tan venerado por la Liturgia sagrada como el de la Maternidad de la Bienaventurada Virgen María, por ser el principal y la raíz de todas las prerrogativas que la distinguen y la encumbran sobre las demás criaturas. Pero, como «de María numquam satis», ha querido la Iglesia afirmarlo aún con mayor explicitud y dejar un monumento vivo del XVº Centenario del Concilio efesino, en que los Padres, reunidos en la ciudad mariana por excelencia, bajo la presidencia de San Cirilo de Alejandría, legado al efecto del Papa San Celestino, anatematizaron al patriarca Nestorio y definieron la divina Maternidad de la Virgen María, proclamándola Teotócos, Deípara o Madre de Dios, por ser Madre de Cristo, el cual es Dios al par que hombre.
   De donde resulta para la Virgen Madre «una dignidad casi infinita» (S. Tomás), pudiéndola llamar de algún modo los Santos Padres como el complemento de la Trinidad, su instrumento y cooperadora en la magna obra de la Encarnación y de la Redención. Pero, al ser María Madre del Hijo de Dios por naturaleza, es también Madre de los hijos de Dios por adopción y por gracia. Este aspecto tenía menor relieve en la Liturgia; de ahí que ahora insista en él la Iglesia, por ser uno de los mayores consuelos que caben al hombre huérfano y pecador. María es Madre de todos los cristianos en el orden sobrenatural, por serlo de Cristo, el cual se declaró a boca llena nuestro hermano mayor, dispuesto a compartir su herencia con nosotros y su divina filiación. Esto por su cooperación en nuestro rescate, y mejor que Eva merece se r llamada «Madre de todos los vivientes». Eslo también por su amor y maternal solicitud, y finalmente, a titulo de donación, por habérsela dado Jesús agonizante al Discípulo amado, y en él a todos los señalados con el sello de Cristo. «Celebremos, pues, con regocijo la Maternidad de la bienaventurada Virgen María» (Invitatorio). ¡Oh María! monstra te esse Matrem y muéstrense los redimidos hijos tuyos carísimos, hijos dignos de tan santa y excelsa Madre, para que merezcan disfrutar un día de tu vista d el calor de tu regazo.  
   
Introito
    INTROITUS - Exe Virgo concípiet, et páriet filium et vocábitur nomen ejus Emmánuel. - Ps. 97, 1. Cantáte Dómino cánticum novum, quia mirabília fecit. V. Gloria Patri.   Introito - Sabed que una Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, cuyo nombre será Emmanuel. Ps. Cantad al Señor un cántico nuevo: porque ha obrado maravillas. V. Gloria al Padre.
Oración-Colecta
   ORATIO - Deus, qui de beátae Mariae Vírginis útero Verbum tuum, Angelo nuntiánte, carnem suscípere voluísti: praesta supplícibus tuis; ut, qui vere eam Genitrícem Dei crédimus, ejus apud te intercesiónibus adjuvémur. Per eúmdem Dóminum nostrum.   R. Amen    Oh Dios, que quisiste que tu Verbo tomase nuestra carne de las entrañas de la Bienaventurada Virgen María al anunciarle el Ángel el misterio: concede a tus siervos que, pues la creemos verdadera Madre de Dios, seamos ayudados ante Ti por su intercesión.  Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, etc.   R. Amen.
 Epístola
EPISTOLA    Lectio Libri Eccli. (XXIV, 23-31)  - Ego quasi vitis fructificavi suavitatem odoris et flores mei fructus honoris et honestatis. Ego mater pulchrae dilectionis et timoris et agnitionis et sanctae spei in me gratia omnis vitae et veritatis in me omnis spes vitae et virtutis. Transite ad me omnes qui concupiscitis me et a generationibus meis implemini spiritus enim meus super melle dulcis et hereditas mea super mel et favum memoria mea in generatione saeculorum. Qui edunt me adhuc esurient et qui bibunt me adhuc sitient. Qui audit me non confundetur et qui operantur in me non peccabunt. Qui elucidant me vitam aeternam habebunt   Como la vid di pimpollos de suave olor, y mis flores dan frutos de gloria y de riqueza. Yo soy la madre del bello amor, y del temor, y de la ciencia, 'j y de la santa esperanza. En mí está toda la gracia del camino ! y de la verdad; en mi toda esperanza de vida y de virtud. Venid a mí todos los que os halláis presos de mí amor, y saciaos de mis frutos; porque mi espíritu es más dulce que la miel, y más suave que el panal de miel, mi herencia. Se hará memoria de mi en toda la serie de los siglos. Los que de mi comen, tienen siempre hambre de mi, y tienen siempre sed los que de mi beben(1). El que me escucha, jamás tendrá de qué avergonzarse; y los que se guían por mi, no pecarán. Los que me esclarecen, obtendrán la vida eterna.
   GRADUALE (Is. 11, 1-2) - Egrediétur virga de radíce Jesse, et flos de radice ejus ascéndet. V. Et requiéscet super eum Spíritus Dómini.    Alleluia, alleluia. V. Virgo Dei Génitrix, quem totus non capit orbis, in tua se clausit víscera factus homo. Alleluia.   Gradual - Brotará un tallo de la raíz de Jesé, y ascenderá una flor de su raíz. V. Y se posará sobre Él el Espíritu del Señor.
   Aleluya, aleluya - V. Virgen Madre de Dios, El que  todo el orbe no puede contener se ha encerrado en tus entrañas hecho hombre. Aleluya. 
Evangelio
 USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 2, 43-51)
   In illo témpore: cum redirent remansit puer Iesus in Hierusalem et non cognoverunt parentes eius. Existimantes autem illum esse in comitatu venerunt iter diei et requirebant eum inter cognatos et notos. Et non invenientes regressi sunt in Hierusalem requirentes eum. Et factum est post triduum invenerunt illum in templo sedentem in medio doctorum audientem illos et interrogantem. Stupebant autem omnes qui eum audiebant super prudentia et responsis eius. Et videntes admirati sunt. Et dixit mater eius ad illum: fili quid fecisti nobis sic? ecce pater tuus, et ego dolentes quaerebamus te. Et ait ad illos: Quid est quod me quaerebatis? Nesciebatis quia in his quae Patris mei sunt oportet me esse? Et ipsi non intellexerunt verbum, quod locutus est ad eos. Et descendit cum eis, et venit Nazareth et erat subditus illis
Credo.
 UContinuación del Santo Evangelio según San Marcos   En aquel tiempo: Cuando regresaban a Nazaret, quedóse el Niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen. Antes, pensando que estaba en la comitiva, anduvieron camino de un día, y le buscaban entre los parientes y conocidos. Mas no hallándole, volvieron a Jerusalén buscándole. y acaeció que, al cabo de tres días, le hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles; y cuantos le oían, se pasmaban de su prudencia y de sus respuestas. Cuando le vieron, se maravillaron, y díjole su Madre: Hijo, ¿por qué lo has hecho así con nosotros? Sabe que tu padre y yo te hemos buscado con dolor. El les replicó: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debo ocuparme en los negocios de mi Padre? Ellos no entendieron la respuesta que les dió. Bajó con ellos, y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Credo
   OFFERTORIUM - Matth. 1, 18 - Cum esset desposáta mater ejus María Joseph, invénta est in útero habens de Spíritu Sancto.   Ofertorio -  Estando desposada María la Madre de Jesús con José, se halló haber concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. 
Oración-Secreta
   Tua, Dómine, propitiatióne, et beátae Mariae semper Virginis Unigéniti tui matris intercessióne, ad perpétuam atque praeséntem haec oblátio nobis profíciat prosperitátem et pacem.  Per eúndem Dom.    Por tu propiciación, Señor, y por la intercesión de la Madre de tu Unigénito, la Bienaventurada siempre Virgen María, aprovéchenos esta oblación para conseguir la prosperidad y paz presente y perdurable. por el mismo Jesucristo.
   Prefacio de la Sma. Virgen   
  Vere dignum et justum est, aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus: Et te in     beátae Maríae semper Virginis collaudárae, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et virginitátis glória permanénte, lumen aeternum mundo effúdit, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem Majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes, Caeli, caelorúnque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:    Sanctus, Sanctus, Sanctus...   Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios. Y el alabarte, bendecirte y glorificarte en la fiesta de  la Maternidad de la bienaventurada siempre Virgen María, que, habiendo concebido a tu único Hijo por virtud del Espíritu Santo, dio a luz, conservando siempre la gloria de su virginidad, a la Luz eterna, Jesucristo nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, y las Potestades la temen. Los Cielos y las Virtudes de los cielos, y los bienaventurados Serafines celebran juntos tu gloria transportados de mutuo regocijo. Haz, Señor, que unamos nuestras voces con las suyas diciéndote con humilde confesión: Santo, Santo, Santo, etc.
   COMMUNIO - Beáta viscera Mariae Vírginis, quae portavñérunt aetérni Patris Filium.   Comunión. - Bienaventuradas sean las entrañas de la Virgen María, que llevaron al Hijo del Eterno Padre.
Oración-Postcomunión 
   Haec nos commúnio, Dómine, purget a crímine: et, intercedénte beáta Vírgine Dei Genitríce María, caelestis remédii fáciat esse consórtes. Qui vivis et regnat in unitáte   Purifíquenos, Señor, esta comunión de toda mancha de pecado, y por intercesión de la bienaventurada Virgen y Madre de Dios, María, nos haga participantes del remedio celestial. Por Nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.
      


  • (1) Los que, mediante una tierna devoción a María, gozan de su intimidad y meditan sus virtudes, no se sacian jamás; siempre hallan nuevos tesoros de consuelo en que deleitarse.

·HOY FESTEJAMOS:

 11 de Octubre

LA MATERNIDAD DIVINA DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

Dichosa la que oyó el celeste anuncio
Y a quien hizo fecunda el Santo Espíritu,
De cuyo casto seno al mundo vino
El que es el Deseado de los pueblos.

   La Divina Maternidad es el título más glorioso de María: "Madre de Dios". De ahí dimana toda su grandeza y todo su poder. Es el dogma que proclamó el Concilio de Éfeso, en el año 431, contra la herejía de Nestorio. Para conmemorar su XV Centenario, Pío XI extendió esta fiesta de la Iglesia universal. Al honrarla con ese título dulcísimo, recordemos que también es Madre nuestra, y nos sentiremos felices al echarnos confiados en sus brazos maternales. Es una fiesta a propósito para rehabilitar en el mundo la maternidad, tan ultrajada. Por eso en algunas partes, como en la Argentina, se celebra este día el "Día de la Madre".

·EL SANTO DEL DÍA ES:

10 de Octubre
SAN FRANCISCO DE BORJA, Confesor

Los que usan del mundo vivan como si no usasen,
porque la apariencia de este mundo pasa.

(1 Corintios, 7, 31).

   San Francisco, duque de Gandía, nacido en 1510, mereció ser llamado por Carlos Quinto el milagro de los príncipes por sus cualidades y virtudes. Después de haber vivido santamente en Colonia como capitán general y después en su principado, entró en 1545, después de cuatro años de viudez, en la Compañía de Jesús, de la que llegó a ser superior general a pesar de sus lágrimas. Sus admirables predicaciones hacían llorar a todos los asistentes. Rehusó el cardenalato y murió en 1572.

MEDITACIÓN: SOBRE TRES VIRTUDES DE SAN FRANCISCO DE BORJA

   I. Este ilustre servidor de Dios permaneció humilde en medio de los honores. Tú no tienes las eminentes cualidades que distinguían a este gran santo, y, sin embargo, estás lleno de orgullo. Ello es porque no piensas, como él, que la figura de este mundo pasa. Despréndete de los bienes del mundo para no tener pena de abandonarlos en el momento de la muerte. Estemos preparados para todo acontecimiento, de modo de no sentir pena por lo que dejemos detrás. (Tertuliano).

   II. Su austeridad y mortificación lucieron aun en de las delicias de la corte. Se armaba de un cilicio cada vez que debía encontrarse entre mujeres; ayunó durante dos años rigurosísimamente. Pero estas austeridades nada fueron comparadas a las que practicó después de su entrada en religión. ¿Esta conducta no es acaso la condenación de tu delicadeza? No te excuses alegando tus malos hábitos, tú puedes, tanto como él, corregirlos y adquirir otros buenos.

   III. Tenía una devoción tan tierna que ni aun importantes asuntos que debía atender desviaban su pensamiento de Dios: su jornada era una oración continua. Cada mes elegía un santo como proyector especial; él fue quien introdujo en la Compañía de  Jesús esta santa costumbre. ¿En qué punto te hallas tú acerca de la devoción? ¿De todas las épocas de tu vida diste siquiera una a Dios? ¡Has sido niño, adolescente, has llegado a la edad de la madurez y nunca has sido virtuoso! (San Clemente de Alejandría)

La humildad
Orad por la Compañía de Jesús.

ORACIÓN

   Señor Jesucristo, modelo y recompensa de la verdadera humildad, dignaos después de haber hecho al bienaventurado Francisco vuestro glorioso imitador en el desprecio de los honores terrenos, hacernos a nosotros partícipes de sus virtudes y de su gloria. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.



  • *Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

·EL SANTO DEL DÍA ES:

08 de Octubre

SANTA BRÍGIDA, Viuda


Fiel es esta palabra:
Si hemos muerto con Él,
también con Él viviremos.
(2 Timoteo, 2,11)

   Santa Brígida, noble dama sueca, nacida en 1302, pronto dio muestras de una gran devoción a la Pasión de Jesucristo. Después de un sermón relativo a sus padecimientos, se le apareció el Salvador ensangrentado. De tal modo la conmovió este espectáculo, que desde entonces no podía oír hablar de la Pasión sin verter abundantes lágrimas. Todas las noches se levantaba para orar a Dios ante su crucifijo. Dejó a la posteridad sus maravillosas Revelaciones. Contrajo matrimonio con Ulf, del que tuvo ocho hijos. Fundó después una Orden que lleva su nombre; entró de religiosa en ella y su marido en la Orden del Cister. Visitó Jerusalén y murió en Roma el 23 de julio de 1373.

MEDITACIÓN: SOBRE LA MORTIFICACIÓN

I. Debes alejar de ti, mediante la mortificación, todo lo que pueda llevarte al pecado mortal; no es éste un consejo, es un verdadero precepto. Si te ex pones a las ocasiones de ofender a Dios, en ellas perecerás. El Evangelio te manda arrancarte el ojo y la mano que te escandalicen, es decir, dejar aquello que más quieras, cuando sea para ti ocasión de ofender a Dios. ¿Lo haces?
      
II. En la medida en que puedas, abstente de los placeres permitidos. Cuanto más te despegues de las consolaciones de la tierra, tanto más gustarás los gozos del cielo. Esta mortificación te impedirá caer en pecado. Un momento de sufrimiento en esta vida me  librará de largos días de dolor en el purgatorio: ¿por qué, pues, he de amar mis comodidades al punto de no querer sufrir nada? Sed al mismo tiempo sacerdotes y víctimas, perseguidores y mártires. (San Eusebio).
   
III. Aun cuando la mortificación no me ofreciese más ventaja que la de hacerme semejante a mi Salvador crucificado, ¿no sería suficiente para hacérmela amable? Ella me hace recordar lo que Él ha sufrido por mí. ¡Oh alma mía! ¿dónde está el amor que tienes por Jesús? Si lo amas, debes asemejarte a Él; si rehúsas participar de sus padecimientos, no esperes participar de su gloria. ¿ Tan poco amor tengo por ti, oh Dios que tanto me amasteis, que puedo vivir sin dolor viéndote en la cruz? No puedo estar sin heridas cuando te veo cubierto de llagas. (San Buenaventura).

La mortificación
Oradpor la conversión de los cismáticos.

ORACIÓN
   Señor Dios nuestro, que, por vuestro Unigénito Hijo, habéis revelado a Santa Brígida los secretos del cielo, haced, por su piadosa intercesión, que vuestros servidores un día se regocijen eternamente en la posesión de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·EL SANTO DEL DÍA ES:

07 de Octubre

FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO ROSARIO
Desde que la Santísima Virgen ha dado una eficacia tan grande al Rosario,
 no existe ningún problema material, espiritual, nacional o internacional
que no pueda ser resuelto por el Santo Rosario y nuestros sacrificios.

(Hna. Lucía de Fátima)

   Fangeaux está en un alto, dominando la inmensa llanura de Lauregais. Es un paisaje impresionante, en especial por la inmensidad del horizonte que se descubre. Precisamente Dios Nuestro Señor lo eligió para abrir los ojos de Santo Domingo de Guzmán a otro paisaje más dilatado aún, el de la inmensidad de las almas que estaban esperando quien les mostrara el camino de la auténtica vida cristiana.
   Un discreto y sencillo monumento, llamado la Seignadou, marca y lugar en que, estando en oración, recibió el Santo una gracia extraordinaria. Pocos detalles sabemos de ella. Es muy fácil que, como suele ocurrir tantas veces en las vidas de lo santos, ni el mismo Santo Domingo percibiera desde el primer momento toda la trascendencia de lo que entonces se le revelaba. Parece cierto que Dios le confirmó en su idea de fundar una Orden de Predicadores, que le confirmó también que eran aquellas tierras del mediodía de Francia el más adecuado escenario para dar comienzo a la tarea, y que la Santísima Virgen mostró mirar con especial predilección este apostolado dominicano.
   ¿Ocurrió entonces la revelación del Santísimo Rosario? Ya hemos dicho que es poco lo que nos queda de fehaciente sobre aquella visión. El Santo no fue nunca explícito, pero la tradición unánime hasta tiempos muy recientes ha hecho a Santo Domingo de Guzmán fundador del rosario. Oigamos, por ejemplo, al Papa Benedicto XV: "Y así -dice hablando de Santo Domingo- en sus luchas con los albigenses que, entre otros artículos de nuestra fe, negaban y escarnecían con injurias la maternidad divina de María y su virginidad, el Santo, al defender con todas las fuerzas de su alma la santidad de estos dogmas, imploraba el auxilio de la Virgen Madre. Con cuánto agrado recibiese la Reina de los cielos la súplica de su piadosísimo siervo, fácilmente puede colegirse por el hecho de haberse servido de él la Virgen para que enseñase a la Iglesia, Esposa de su Hijo, la devoción del Santísimo Rosario: es decir, esa fórmula deprecatoria que, siendo a la vez vocal y mental (pues al mismo tiempo que se contemplan los principales misterios de la religión se recita quince veces la oración dominical con otras tantas decenas de ave marías), es devoción muy a propósito para excitar y mantener en el pueblo el fervor de la piedad y la práctica de todas las virtudes. Con razón, pues, Domingo de Guzmán mandó a sus hijos que, al predicar a los pueblos la palabra de Dios, se dedicasen constantemente y con todo empeño a inculcar en los ánimos de sus oyentes esta forma de orar, cuya utilidad práctica tenía él harto experimentada."
   Este es, por consiguiente, según el parecer unánime de la tradición, robustecida por los documentos pontificios, el celestial origen del Santísimo Rosario. La moderna crítica pone, sin embargo, no pocos reparos a este sentir. Las trazas del rosario como devoción popular son muy posteriores, y aparecen con independencia de la actuación de Santo Domingo.
   No es éste el lugar de discutir una cuestión histórica. Como suele suceder en estas ocasiones, hay un desenfoque inicial en la actitud de los críticos: una idea, una institución, una devoción, no nacen nunca enteramente hechas. Piénsese en la devoción al Corazón de Jesús, elaborada durante siglos por el amor hacia la humanidad de Cristo, que iba en aumento. O piénsese en la serie de vicisitudes por que pasa una idea antes de plasmar en una realización práctica, poniendo ante los ojos, por ejemplo, las di versas tentativas y ensayos que precedieron a la configuración jurídica de la Compañía de Jesús. Que Santo Domingo de Guzmán concibió su apostolado y el de sus hijos con un matiz eminentemente mariano, no hay quien lo discuta. Que ya en los primeros tiempos de la Orden dominicana encontramos la recitación frecuente del avemaría, utilizando incluso cuerdas con nudos, también parece cierto. Recuérdese el ejemplo de Romeo de Livia, O. P. (t 1261); el de Delfín Humberto, O. P. (t 1356); el de la Beata Margarita Ebner, O. P. (t 1351); el de Juan Taulero, O. P. (t 1361), y otros muchos personajes eminentes de la Orden de Predicadores en los que encontramos elementos que luego han de servir para dar la estructuración definitiva al rosario. Esto sólo puede explicarse, o al menos se explica muy fácil mente, teniendo presente una tradición que arrancara del fundador y persevérase dentro de la Orden.
   A base de estos elementos comienza la devoción del rosario a extenderse en el siglo xv por obra principalmente de dos in signes dominicos: Alano de Rupe, forma latinizante de su apellido de la Roche, y Santiago Sprenger. El primero prefería la fórmula "salterio de la Virgen" más que la de rosario, que le parecía un tanto paganizante, y trabajó no poco en los Países Bajos por extenderlo. Sprenger no sólo consiguió difundir gran demente el rosario por Alemania y los países del centro de Europa, sino que escribió un folleto de propaganda y consiguió la primera aprobación por parte de la autoridad apostólica, otorgada por el Papa Sixto IV el 10 de marzo de 1476. Ni fue ésta sola la aprobación que obtuvo, sino que antes de morir logró nuevos documentos pontificios y la confirmación de todo lo actuado por parte del maestro general de la Orden. Por eso, aunque algunas veces no se valore suficientemente su influencia en la difusión del rosario, es necesario tenerle por uno de los más destacados artífices de la difusión de la misma.
   Ya desde entonces puede decirse que la marcha del rosario por todo el mundo es verdaderamente triunfal. Pronto salta de los países de la Europa central a los países latinos, y las concesiones papales se encuentran ya en abundancia. En España mismo vemos cómo el cardenal Gil de Viterbo, legado para España y Portugal, después de definir el rosario en su forma actual, con cede gracias en 1519 a la cofradía que se había fundado en Tu dela. En Vitoria, en el convento de Santo Domingo, había una capilla y altar bajo la advocación del rosario, a la que Adriano VI concede amplias indulgencias el 1 de abril de 1523, confirma das luego por Clemente VII y dos veces por Paulo III. Algo parecido se encuentra ya por todas partes, no sólo en Europa, sino también en América, a la que la devoción del rosario es llevada por los dominicos. Ni se piense sólo en el rosario como una devoción exclusivamente dominicana: San Ignacio de Loyola, por ejemplo, y los primeros jesuitas fueron extraordinariamente afectos a ella.
   Los papas continuaron alabando esta devoción y cargándola de indulgencias. Pero quien verdaderamente aparece como eminente en la historia del rosario es San Pío V. Tras algunos actos de carácter más bien particular, el día 17 de septiembre de 1569 daba la solemne bula Consueverunt Romani Pontífices, en la que no sólo definía ya con precisión el rosario, sino que además resumía y ampliaba todos los privilegios e indulgencias unidos a esta devoción. Continúa durante todo su pontificado trabajando por la difusión del rosario. Y el 5 de marzo de 1572 da la bula Salvatoris Domini, en la que, recordando la victoria obtenida en Lepanto el 7 de octubre, permite a la Cofradía del Rosario de Martorell (Barcelona) que ese día celebren todos los años una fiesta bajo la advocación de la Virgen del Rosario, según lo había pedido don Luis de Requeséns, señor de Martorell, que había estado presente en Lepanto. No parece que pueda decirse que fue San Pío V el que insertó en las letanías la invocación «Auxilium christianorum ", sino que tal invocación debió de tener origen en sus tiempos en Loreto mismo, por donde pasaron no pocos de los que habían participado en la batalla de Lepanto.
   Su sucesor Gregorio XIII, el 1 de abril de 1533, extiende la fiesta del Rosario a todas las iglesias y capillas en que estuviera erigida la cofradía. Clemente XI, en 1716, extendió la solemnidad a la Iglesia universal, unida al primer domingo de octubre. Sólo en 1913, como consecuencia de la reforma litúrgica que quiso descargar de fiestas los domingos, quedó fijada en el calendario de la Iglesia universal esta fiesta en el 7 de octubre, conservando la Orden dominicana el privilegio de celebrar la fiesta el mismo primer domingo de octubre.
   Todos estos datos cronológicos y eruditos no son al fin y al cabo más que una manifestación del unánime sentir del pueblo cristiano, que ama extraordinariamente esta devoción. Con el certero instinto que le caracteriza, adivina lo grata que es a la Santísima Virgen. Por eso en cuantas circunstancias, agradables o tristes, se presentan en la vida del cristiano, espontáneamente sube a sus labios esta hermosa oración. Ya se encuentre velando un cadáver, ya se acerque en peregrinación a un santuario famoso, ya trate de ofrecer algo por el éxito de unos exámenes o la resolución de un asunto difícil... en cualquier circunstancia el cristiano recurre al rosario, seguro de hallar en él un obsequio verdaderamente grato a la Santísima Virgen.
   Y que tal sentir no es erróneo nos lo demuestra claramente la actitud de la Iglesia. Puede decirse que no hay devoción que de manera tan continuada haya sido recomendada e inculcada por los Romanos Pontífices. Es más, hay un hecho bien significativo: la devoción al rosario es para los papas un refugio providencial en las circunstancias difíciles que se presentan a la Iglesia. Ya se trate, como en tiempos de San Pío V, del peligro turco, ya se trate de los espinosos problemas que plantea la fermentación intelectual del siglo XIX, como en tiempos de León XIII, hacia esta devoción se vuelven los ojos de los papas. 
   ¿En qué está el secreto de la eficacia? Precisamente los mismos papas nos lo dicen: en tratarse de una devoción que, siendo sencilla, está, sin embargo, llena de contenido. Sencilla, porque hartos estamos de ver cómo la más humilde mujercita sabe rezar su rosario. Llena de contenido, puesto que sistemáticamente nos obliga a recorrer los principales misterios de la vida de Jesucristo y de su santísima Madre.
   Buena prueba de ello la tuvieron los misioneros que en 1865 descubrieron, viva aún, la fe de no pocos japoneses que ocultamente habían continuado, aislados del resto del mundo, siendo cristianos. La fiesta de Nuestra Señora del Japón, que se celebra allí el 17 de marzo, recuerda precisamente ese descubrimiento. Pues bien, una de las armas que habían servido para mantener viva la fe, había sido el rosario, recitado por aquellos que sobre vivieron a las persecuciones y por sus descendientes, que de ellos lo habían aprendido.
   Trabajar, por consiguiente, en el conocimiento y en la difusión del Santísimo Rosario es hacer obra muy grata a Dios Nuestro Señor y contribuir al arraigo y difusión de nuestra santa fe. La aparición de la Santísima Virgen en Lourdes y Fátima, así nos lo confirman. Como nos confirma también la admirable adaptación de esta forma de devoción a los tiempos modernos: la asombrosa acogida que ha tenido la cruzada del rosario en familia, nacida en los Estados Unidos y difundida por todo el mundo.
                                                                           
 LAMBERTO DE ECHEVERRÍA

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa