·EL SANTO DEL DÍA ES:

08 de Octubre

SANTA BRÍGIDA, Viuda


Fiel es esta palabra:
Si hemos muerto con Él,
también con Él viviremos.
(2 Timoteo, 2,11)

   Santa Brígida, noble dama sueca, nacida en 1302, pronto dio muestras de una gran devoción a la Pasión de Jesucristo. Después de un sermón relativo a sus padecimientos, se le apareció el Salvador ensangrentado. De tal modo la conmovió este espectáculo, que desde entonces no podía oír hablar de la Pasión sin verter abundantes lágrimas. Todas las noches se levantaba para orar a Dios ante su crucifijo. Dejó a la posteridad sus maravillosas Revelaciones. Contrajo matrimonio con Ulf, del que tuvo ocho hijos. Fundó después una Orden que lleva su nombre; entró de religiosa en ella y su marido en la Orden del Cister. Visitó Jerusalén y murió en Roma el 23 de julio de 1373.

MEDITACIÓN: SOBRE LA MORTIFICACIÓN

I. Debes alejar de ti, mediante la mortificación, todo lo que pueda llevarte al pecado mortal; no es éste un consejo, es un verdadero precepto. Si te ex pones a las ocasiones de ofender a Dios, en ellas perecerás. El Evangelio te manda arrancarte el ojo y la mano que te escandalicen, es decir, dejar aquello que más quieras, cuando sea para ti ocasión de ofender a Dios. ¿Lo haces?
      
II. En la medida en que puedas, abstente de los placeres permitidos. Cuanto más te despegues de las consolaciones de la tierra, tanto más gustarás los gozos del cielo. Esta mortificación te impedirá caer en pecado. Un momento de sufrimiento en esta vida me  librará de largos días de dolor en el purgatorio: ¿por qué, pues, he de amar mis comodidades al punto de no querer sufrir nada? Sed al mismo tiempo sacerdotes y víctimas, perseguidores y mártires. (San Eusebio).
   
III. Aun cuando la mortificación no me ofreciese más ventaja que la de hacerme semejante a mi Salvador crucificado, ¿no sería suficiente para hacérmela amable? Ella me hace recordar lo que Él ha sufrido por mí. ¡Oh alma mía! ¿dónde está el amor que tienes por Jesús? Si lo amas, debes asemejarte a Él; si rehúsas participar de sus padecimientos, no esperes participar de su gloria. ¿ Tan poco amor tengo por ti, oh Dios que tanto me amasteis, que puedo vivir sin dolor viéndote en la cruz? No puedo estar sin heridas cuando te veo cubierto de llagas. (San Buenaventura).

La mortificación
Oradpor la conversión de los cismáticos.

ORACIÓN
   Señor Dios nuestro, que, por vuestro Unigénito Hijo, habéis revelado a Santa Brígida los secretos del cielo, haced, por su piadosa intercesión, que vuestros servidores un día se regocijen eternamente en la posesión de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·EL SANTO DEL DÍA ES:

07 de Octubre

FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO ROSARIO
Desde que la Santísima Virgen ha dado una eficacia tan grande al Rosario,
 no existe ningún problema material, espiritual, nacional o internacional
que no pueda ser resuelto por el Santo Rosario y nuestros sacrificios.

(Hna. Lucía de Fátima)

   Fangeaux está en un alto, dominando la inmensa llanura de Lauregais. Es un paisaje impresionante, en especial por la inmensidad del horizonte que se descubre. Precisamente Dios Nuestro Señor lo eligió para abrir los ojos de Santo Domingo de Guzmán a otro paisaje más dilatado aún, el de la inmensidad de las almas que estaban esperando quien les mostrara el camino de la auténtica vida cristiana.
   Un discreto y sencillo monumento, llamado la Seignadou, marca y lugar en que, estando en oración, recibió el Santo una gracia extraordinaria. Pocos detalles sabemos de ella. Es muy fácil que, como suele ocurrir tantas veces en las vidas de lo santos, ni el mismo Santo Domingo percibiera desde el primer momento toda la trascendencia de lo que entonces se le revelaba. Parece cierto que Dios le confirmó en su idea de fundar una Orden de Predicadores, que le confirmó también que eran aquellas tierras del mediodía de Francia el más adecuado escenario para dar comienzo a la tarea, y que la Santísima Virgen mostró mirar con especial predilección este apostolado dominicano.
   ¿Ocurrió entonces la revelación del Santísimo Rosario? Ya hemos dicho que es poco lo que nos queda de fehaciente sobre aquella visión. El Santo no fue nunca explícito, pero la tradición unánime hasta tiempos muy recientes ha hecho a Santo Domingo de Guzmán fundador del rosario. Oigamos, por ejemplo, al Papa Benedicto XV: "Y así -dice hablando de Santo Domingo- en sus luchas con los albigenses que, entre otros artículos de nuestra fe, negaban y escarnecían con injurias la maternidad divina de María y su virginidad, el Santo, al defender con todas las fuerzas de su alma la santidad de estos dogmas, imploraba el auxilio de la Virgen Madre. Con cuánto agrado recibiese la Reina de los cielos la súplica de su piadosísimo siervo, fácilmente puede colegirse por el hecho de haberse servido de él la Virgen para que enseñase a la Iglesia, Esposa de su Hijo, la devoción del Santísimo Rosario: es decir, esa fórmula deprecatoria que, siendo a la vez vocal y mental (pues al mismo tiempo que se contemplan los principales misterios de la religión se recita quince veces la oración dominical con otras tantas decenas de ave marías), es devoción muy a propósito para excitar y mantener en el pueblo el fervor de la piedad y la práctica de todas las virtudes. Con razón, pues, Domingo de Guzmán mandó a sus hijos que, al predicar a los pueblos la palabra de Dios, se dedicasen constantemente y con todo empeño a inculcar en los ánimos de sus oyentes esta forma de orar, cuya utilidad práctica tenía él harto experimentada."
   Este es, por consiguiente, según el parecer unánime de la tradición, robustecida por los documentos pontificios, el celestial origen del Santísimo Rosario. La moderna crítica pone, sin embargo, no pocos reparos a este sentir. Las trazas del rosario como devoción popular son muy posteriores, y aparecen con independencia de la actuación de Santo Domingo.
   No es éste el lugar de discutir una cuestión histórica. Como suele suceder en estas ocasiones, hay un desenfoque inicial en la actitud de los críticos: una idea, una institución, una devoción, no nacen nunca enteramente hechas. Piénsese en la devoción al Corazón de Jesús, elaborada durante siglos por el amor hacia la humanidad de Cristo, que iba en aumento. O piénsese en la serie de vicisitudes por que pasa una idea antes de plasmar en una realización práctica, poniendo ante los ojos, por ejemplo, las di versas tentativas y ensayos que precedieron a la configuración jurídica de la Compañía de Jesús. Que Santo Domingo de Guzmán concibió su apostolado y el de sus hijos con un matiz eminentemente mariano, no hay quien lo discuta. Que ya en los primeros tiempos de la Orden dominicana encontramos la recitación frecuente del avemaría, utilizando incluso cuerdas con nudos, también parece cierto. Recuérdese el ejemplo de Romeo de Livia, O. P. (t 1261); el de Delfín Humberto, O. P. (t 1356); el de la Beata Margarita Ebner, O. P. (t 1351); el de Juan Taulero, O. P. (t 1361), y otros muchos personajes eminentes de la Orden de Predicadores en los que encontramos elementos que luego han de servir para dar la estructuración definitiva al rosario. Esto sólo puede explicarse, o al menos se explica muy fácil mente, teniendo presente una tradición que arrancara del fundador y persevérase dentro de la Orden.
   A base de estos elementos comienza la devoción del rosario a extenderse en el siglo xv por obra principalmente de dos in signes dominicos: Alano de Rupe, forma latinizante de su apellido de la Roche, y Santiago Sprenger. El primero prefería la fórmula "salterio de la Virgen" más que la de rosario, que le parecía un tanto paganizante, y trabajó no poco en los Países Bajos por extenderlo. Sprenger no sólo consiguió difundir gran demente el rosario por Alemania y los países del centro de Europa, sino que escribió un folleto de propaganda y consiguió la primera aprobación por parte de la autoridad apostólica, otorgada por el Papa Sixto IV el 10 de marzo de 1476. Ni fue ésta sola la aprobación que obtuvo, sino que antes de morir logró nuevos documentos pontificios y la confirmación de todo lo actuado por parte del maestro general de la Orden. Por eso, aunque algunas veces no se valore suficientemente su influencia en la difusión del rosario, es necesario tenerle por uno de los más destacados artífices de la difusión de la misma.
   Ya desde entonces puede decirse que la marcha del rosario por todo el mundo es verdaderamente triunfal. Pronto salta de los países de la Europa central a los países latinos, y las concesiones papales se encuentran ya en abundancia. En España mismo vemos cómo el cardenal Gil de Viterbo, legado para España y Portugal, después de definir el rosario en su forma actual, con cede gracias en 1519 a la cofradía que se había fundado en Tu dela. En Vitoria, en el convento de Santo Domingo, había una capilla y altar bajo la advocación del rosario, a la que Adriano VI concede amplias indulgencias el 1 de abril de 1523, confirma das luego por Clemente VII y dos veces por Paulo III. Algo parecido se encuentra ya por todas partes, no sólo en Europa, sino también en América, a la que la devoción del rosario es llevada por los dominicos. Ni se piense sólo en el rosario como una devoción exclusivamente dominicana: San Ignacio de Loyola, por ejemplo, y los primeros jesuitas fueron extraordinariamente afectos a ella.
   Los papas continuaron alabando esta devoción y cargándola de indulgencias. Pero quien verdaderamente aparece como eminente en la historia del rosario es San Pío V. Tras algunos actos de carácter más bien particular, el día 17 de septiembre de 1569 daba la solemne bula Consueverunt Romani Pontífices, en la que no sólo definía ya con precisión el rosario, sino que además resumía y ampliaba todos los privilegios e indulgencias unidos a esta devoción. Continúa durante todo su pontificado trabajando por la difusión del rosario. Y el 5 de marzo de 1572 da la bula Salvatoris Domini, en la que, recordando la victoria obtenida en Lepanto el 7 de octubre, permite a la Cofradía del Rosario de Martorell (Barcelona) que ese día celebren todos los años una fiesta bajo la advocación de la Virgen del Rosario, según lo había pedido don Luis de Requeséns, señor de Martorell, que había estado presente en Lepanto. No parece que pueda decirse que fue San Pío V el que insertó en las letanías la invocación «Auxilium christianorum ", sino que tal invocación debió de tener origen en sus tiempos en Loreto mismo, por donde pasaron no pocos de los que habían participado en la batalla de Lepanto.
   Su sucesor Gregorio XIII, el 1 de abril de 1533, extiende la fiesta del Rosario a todas las iglesias y capillas en que estuviera erigida la cofradía. Clemente XI, en 1716, extendió la solemnidad a la Iglesia universal, unida al primer domingo de octubre. Sólo en 1913, como consecuencia de la reforma litúrgica que quiso descargar de fiestas los domingos, quedó fijada en el calendario de la Iglesia universal esta fiesta en el 7 de octubre, conservando la Orden dominicana el privilegio de celebrar la fiesta el mismo primer domingo de octubre.
   Todos estos datos cronológicos y eruditos no son al fin y al cabo más que una manifestación del unánime sentir del pueblo cristiano, que ama extraordinariamente esta devoción. Con el certero instinto que le caracteriza, adivina lo grata que es a la Santísima Virgen. Por eso en cuantas circunstancias, agradables o tristes, se presentan en la vida del cristiano, espontáneamente sube a sus labios esta hermosa oración. Ya se encuentre velando un cadáver, ya se acerque en peregrinación a un santuario famoso, ya trate de ofrecer algo por el éxito de unos exámenes o la resolución de un asunto difícil... en cualquier circunstancia el cristiano recurre al rosario, seguro de hallar en él un obsequio verdaderamente grato a la Santísima Virgen.
   Y que tal sentir no es erróneo nos lo demuestra claramente la actitud de la Iglesia. Puede decirse que no hay devoción que de manera tan continuada haya sido recomendada e inculcada por los Romanos Pontífices. Es más, hay un hecho bien significativo: la devoción al rosario es para los papas un refugio providencial en las circunstancias difíciles que se presentan a la Iglesia. Ya se trate, como en tiempos de San Pío V, del peligro turco, ya se trate de los espinosos problemas que plantea la fermentación intelectual del siglo XIX, como en tiempos de León XIII, hacia esta devoción se vuelven los ojos de los papas. 
   ¿En qué está el secreto de la eficacia? Precisamente los mismos papas nos lo dicen: en tratarse de una devoción que, siendo sencilla, está, sin embargo, llena de contenido. Sencilla, porque hartos estamos de ver cómo la más humilde mujercita sabe rezar su rosario. Llena de contenido, puesto que sistemáticamente nos obliga a recorrer los principales misterios de la vida de Jesucristo y de su santísima Madre.
   Buena prueba de ello la tuvieron los misioneros que en 1865 descubrieron, viva aún, la fe de no pocos japoneses que ocultamente habían continuado, aislados del resto del mundo, siendo cristianos. La fiesta de Nuestra Señora del Japón, que se celebra allí el 17 de marzo, recuerda precisamente ese descubrimiento. Pues bien, una de las armas que habían servido para mantener viva la fe, había sido el rosario, recitado por aquellos que sobre vivieron a las persecuciones y por sus descendientes, que de ellos lo habían aprendido.
   Trabajar, por consiguiente, en el conocimiento y en la difusión del Santísimo Rosario es hacer obra muy grata a Dios Nuestro Señor y contribuir al arraigo y difusión de nuestra santa fe. La aparición de la Santísima Virgen en Lourdes y Fátima, así nos lo confirman. Como nos confirma también la admirable adaptación de esta forma de devoción a los tiempos modernos: la asombrosa acogida que ha tenido la cruzada del rosario en familia, nacida en los Estados Unidos y difundida por todo el mundo.
                                                                           
 LAMBERTO DE ECHEVERRÍA

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·EL SANTO DEL DÍA ES:

06 de Octubre

SAN BRUNO, Confesor

Estos hombres -de quienes el mundo no era digno- anduvieron errantes,
extraviados por desiertos y montañas,
en cuevas y cavernas de la tierra.
(Hebreos, 11, 37-38)

   San Bruno, nacido en 1035 en Colonia, de padres nobles y virtuosos, llegó a ser rector de las escuelas de Reims, donde brilló como orador, poeta, filósofo y teólogo; se propuso después, con seis amigos suyos, ir a pedir un retiro a San Hugo de Grenoble, que les dio la Cartuja, donde puso los cimientos de la Orden fervorosa, austera y sabia de los Cartujos. Murió en un retiro de Calabria en 1101.
  
MEDITACIÓN: SOBRE LA VIDA DE SAN BRUNO

I. Resolvióse San Bruno a prepararse para la muerte mediante una vida santa, dejó el mundo y se retiró a la soledad, El mundo es uno de los más grandes enemigos de nuestra salvación, y la soledad nos proporciona el medio para triunfar de él, alejándonos de los objetos que nos incitan al pecado, ¡Oh amable soledad! si los hombres conociesen la inefable alegría de que colmas a tus dichosos moradores, las ciudades se despoblarían y los hombres irían a buscar a Jesús en el seno de los desiertos más inhóspitos. La soledad es la morada habitual del Salvador. (Tertuliano)
   
II. Después de haber vencido al mundo, hay que someter a la carne, este enemigo que nos sigue a todas partes y lleva contra nuestra virtud asaltos incesantes. Para hacerse señor de ella, San Bruno se sirvió del cilicio, del ayuno y otras austeridades. No creas que la penitencia Conviene sólo a los religiosos: tú que estás en el mundo, la necesitas más que ellos, sea para expiar tus pecados, sea para resistir las tentaciones que continuamente te atacan.
   
III. Al demonio, que es el tercer enemigo que debemos vencer, este ilustre ermitaño opuso la oración. Gran parte del día y de la noche la pasaba en oración y contemplación; los consuelos que gustaba en estos piadosos ejercicios trocaban su soledad en un verdadero paraíso. Retírate, siguiendo su ejemplo, para escapar al peligro del mundo y gustar los encantos del amor de Dios. Encontré la contradicción en la ciudad y me alejé de ella huyendo y habité en la Soledad. (El Salmista).

El amor a la soledad
Orad por la Orden de los Cartujos.

ORACIÓN
   Haced, os lo suplicamos, Señor, que los méritos de San Bruno, Vuestro confesor, acudan en nuestra ayuda, y que su intercesión nos obtenga el perdón de las graves ofensas que hemos cometido contra vuestra Majestad. Por J. C. N. S. Amén.

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·EL SANTO DEL DÍA ES:

05 de Octubre

SAN PLÁCIDO Y COMPAÑEROS, Mártires

Quien llamare fatuo a su hermano,
será reo del fuego del infierno.
(Mateo, 5, 22)

   Tértulo, noble romano, entregó su hijo Plácido a San Benito, para que lo hiciese ingresar en su Orden. Bajo un director tan competente, hizo Plácido rápidos progresos en el camino de la perfección. Un día, estando en Sicilia, en un monasterio que había fundado, fue capturado por los moros con los demás religiosos de su monasterio. Estos bárbaros les hicieron sufrir toda clase de tormentos para obligarlos a renegar de la fe; pero estos ilustres soldados de Jesucristo, animados con el ejemplo de su jefe, obtuvieron la corona del martirio.
  
MEDITACIÓN: SOBRE LA MALEDICENCIA

I. Dios aborrece tanto la maledicencia, que amenaza con el infierno a quien diga mal de su hermano. Ten cuidado, pues, de este vicio, tan común entre los hombres y tan fácil de cometer: basta una sola palabra, un gesto, para destruir la reputación de tu prójimo, es decir, para arrebatarle lo más precioso que hay después de la gracia de Dios. ¡Qué fácil es comprometer la reputación de los demás, y qué difícil repararla! Aprende a enderezar tu vida en lugar de criticar las de los demás. (San Jerónimo).

II. Nos hacemos culpables para con el prójimo de calumnia, diciendo de alguien el mal que no ha hecho, o de maledicencia, divulgando sin necesidad el mal que ha hecho, En ambos casos se peca contra la justicia y la caridad. También es una falta disminuir la alabanza debida a las virtudes de los demás, exagerar las faltas de que son culpables, o condenar la intención si sus acciones son buenas. ¿Cuántas veces al día cometes estas faltas contra tu prójimo? ¿Te gustaría que te trataran igual ?
   
III, Imponte una penitencia toda vez que hayas hablado mal de tu prójimo, y repara lo antes posible el daño que le hayas hecho, Si se habla mal de ti, busca consuelo en el testimonio de Dios y de tu conciencia. Discípulo de un Dios calumniado, ¿qué derecho tienes de quejarte? Si se habla mal de otros estando tú presente, no oigas al maledicente, desvía la conversación con habilidad. interrúmpela si tienes autoridad como para ello. Donde no hay quien escuche la maledicencia, no hay maledicente. (San Jerónimo).

La caridad
Orad por la enmienda de los detractores.

ORACIÓN
   Señor, que nos concedéis la gracia de celebrar el nacimiento al cielo de vuestros mártires San Plácido y sus compañeros, hacednos gozar con ellos de la felicidad eterna. Por J. C. N. S. Amén.

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05/X SAN PLÁCIDO Y COMPAÑEROS, Mártires

05 de Octubre

SAN PLÁCIDO Y COMPAÑEROS, Mártires

Quien llamare fatuo a su hermano,
será reo del fuego del infierno.
(Mateo, 5, 22)

   Tértulo, noble romano, entregó su hijo Plácido a San Benito, para que lo hiciese ingresar en su Orden. Bajo un director tan competente, hizo Plácido rápidos progresos en el camino de la perfección. Un día, estando en Sicilia, en un monasterio que había fundado, fue capturado por los moros con los demás religiosos de su monasterio. Estos bárbaros les hicieron sufrir toda clase de tormentos para obligarlos a renegar de la fe; pero estos ilustres soldados de Jesucristo, animados con el ejemplo de su jefe, obtuvieron la corona del martirio.
  
MEDITACIÓN: SOBRE LA MALEDICENCIA

I. Dios aborrece tanto la maledicencia, que amenaza con el infierno a quien diga mal de su hermano. Ten cuidado, pues, de este vicio, tan común entre los hombres y tan fácil de cometer: basta una sola palabra, un gesto, para destruir la reputación de tu prójimo, es decir, para arrebatarle lo más precioso que hay después de la gracia de Dios. ¡Qué fácil es comprometer la reputación de los demás, y qué difícil repararla! Aprende a enderezar tu vida en lugar de criticar las de los demás. (San Jerónimo).

II. Nos hacemos culpables para con el prójimo de calumnia, diciendo de alguien el mal que no ha hecho, o de maledicencia, divulgando sin necesidad el mal que ha hecho, En ambos casos se peca contra la justicia y la caridad. También es una falta disminuir la alabanza debida a las virtudes de los demás, exagerar las faltas de que son culpables, o condenar la intención si sus acciones son buenas. ¿Cuántas veces al día cometes estas faltas contra tu prójimo? ¿Te gustaría que te trataran igual ?
   
III, Imponte una penitencia toda vez que hayas hablado mal de tu prójimo, y repara lo antes posible el daño que le hayas hecho, Si se habla mal de ti, busca consuelo en el testimonio de Dios y de tu conciencia. Discípulo de un Dios calumniado, ¿qué derecho tienes de quejarte? Si se habla mal de otros estando tú presente, no oigas al maledicente, desvía la conversación con habilidad. interrúmpela si tienes autoridad como para ello. Donde no hay quien escuche la maledicencia, no hay maledicente. (San Jerónimo).

La caridad
Orad por la enmienda de los detractores.

ORACIÓN
   Señor, que nos concedéis la gracia de celebrar el nacimiento al cielo de vuestros mártires San Plácido y sus compañeros, hacednos gozar con ellos de la felicidad eterna. Por J. C. N. S. Amén.

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

•EL SANTO DEL DÍA ES:

04 de Octubre

SAN FRANCISCO DE ASÍS, Confesor

Llevo en mi cuerpo los estigmas del Señor Jesús.

(Gálatas, 6, 17).

   Retirado del mundo a los 25 años, después de una juventud disipada pero caritativa, San Francisco está enteramente crucificado para el mundo. Su pro funda humildad lo impulsa a rehusar el presbiterado, y desde entonces su vida es un prodigio de virtudes y milagros. Los doce primeros "penitentes de Asís" ya son legión antes de su muerte, con el nombre de Hermanos Menores, y tuvo el consuelo de ver a la Orden de Santa Clara, su santa amiga, extenderse cuando todavía vivía. El Serafín de Asís murió el 3 de octubre de 1226, a la edad de 44 años.

MEDITACIÓN: SOBRE SAN FRANCISCO

I. El amor divino consumió todos los lazos que ataban a San Francisco en la tierra, y le hizo abandonar la casa paterna, las riquezas y los placeres. Toda su vida vivió él en este desasimiento; por esto debes tú comenzar a darte a Dios. Es imposible que ames a Dios y al mundo. ¡Ah! los placeres y los honores de la tierra no merecen ocupar tu corazón; déjalos antes que ellos te dejen a ti.

II. Ese mismo amor que separó a San Francisco de los bienes de la tierra, lo unió estrechamente a su Dios y le hizo encontrar en esta unión una inalterable felicidad. De este modo solía decir: "¡Dios mío y mi todo! en Ti es donde encuentro todo lo que necesito". ¡Alma mía, tratemos de gustar el placer que existe en estar unido a Él; en vano hemos buscado descansar en las creaturas, vayamos a Dios, pero hagámoslo dándonos a Él sin reserva, sin demora, y para siempre!

III. El amor, por último, transformó a San Francisco, en Jesucristo mismo, por decirlo así, cuando un serafín imprimió en su cuerpo las sagradas llagas del Salvador. No recibió esta gracia sino después de haberse hecho, por una mortificación continua, viva imagen de Jesús crucificado. Como este gran santo, lleva tú constantemente en tus miembros la mortificación de Jesucristo. Mira al Salvador clavado en la cruz: he ahí el verdadero modelo de predestinados. Para llegar a ser semejante a Él, es preciso que la mortificación imprima en tu cuerpo sus adorables estigmas. Llevan en sí las llagas de Cristo quienes mortifican y afligen el cuerpo. (San Jerónimo).

La mortificación
Orad por la Orden de San Francisco.

ORACIÓN

   Oh Dios, que, por los méritos de San Francisco dais sin cesar nuevos hijos a vuestra Iglesia, concedednos la gracia de despreciar, siguiendo su ejemplo, los bienes terrenales y poner nuestra dicha en la posesión de los dones celestiales. Por J. C. N. S. Amén.


*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)


HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·TIEMPO DESPUÈS DE PENTECOSTÉS:

DOMINGO VIGÉSIMO NOVENO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

(Semidoble - Ornamentos verdes)

 En torno de este Domingo suele leerse en Maitines el libro de Ester. Estudiemos brevemente esta figura, como venimos haciéndolo con otras del Antiguo Testamento*. La situación de Israel, desterrado en Persia, llegó a ser sumamente precaria reinando en Susa el rey Asuero, y sólo la oración y la penitencia de la reina Ester y de Mardoqueo su tío fueron capaces de deshacer la tormenta y horrenda carnicería que el feroz y envidioso Amán, mayordomo del rey, tenía urdidas contra los hebreos deportados. Así sucedió que la horca para ellos dispuesta sirvió de suplicio a Amán, pudiendo cantar una vez más Israel las misericordias de Dios con los suyos.
   El ayuno de tres días observado por Ester es paralelo al de la Témporas, que por estos mismos dias observan todos los buenos hijos de la Iglesia, desterrada en tierra ajena, y cuyos enemigos no son menos feroces y menos despiadados que los del antiguo pueblo de Dios.
   Todo esto era figura del futuro, de lo que había de suceder con su Iglesia, sobre todo en el fin de los tiempos, en que arreciará furiosa la persecución. Amán, o sea, el Antecristo, con todos sus esbirros guerrearán sin tregua contra la Iglesia, contra Ester y Mardoqueo; pero en castigo de sus maldades, serán arrojados con ignominia del banquete de las bodas eternas a las tiniebla del exterior, en medio de la noche oscura y fria que no tendrá fin (Ev.); siendo la causa de esa reprobación el no entrar con el vestido nupcial, por no haberse revestido de ese hombre nuevo creado a la imagen de Dios y engalanado con justicia y santidad verdaderas (Ep.). Así tratará Dios a cuantos entren en la sala del festín sin ir revestidos con la túnica de la caridad (S. Agustín), de la gracia santificante, por la cual pertenecemos al alma de la Iglesia, ya que, por la fe, aun muerta, pertenecemos al cuerpo místico de Cristo.
   El medio eficaz de evitar ese bochorno y expulsión eterna del cielo nos lo indica la Epístola. Es renunciar a la mentira y a la falsía y tener caridad, de manera que. jamás se nos ponga el sol guardando rencor en el corazón.
   Pidamos al Señor que, como Ester y Mardoqueo, estemos siempre pegados a sus divinos mandamientos (Posc. y Com.); y así no tendremos que temer las terribles sanciones del día postrero, ni siquiera los escarmientos ejemplares que sufren muchos malos en el mundo, los engreídos como Amán, y los judíos que, por no haber recibido a Cristo, fueron remplazados por los paganos en las promesas hechas a Abrahán y sus descendientes; y los que persistan en su infidelidad serán también arrojados del banquete de las bodas eternas a las tinieblas exteriores donde no habrá sino llanto y crujir de dientes (Ev.).
   
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Introito. Ecles.  36,18. 

    INTROITUS - Salus pópuli ego sum,dicit Dóminus: quacúmque tribulatióne clamáverint ad me, exáudiam eos: et ero illórum Dóminus in perpétuum.- Ps.77,1. Atténdite.pópule meus, legem meam; inclináte aurem vestram in verba oris mei. V. Glória.   Introito - Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor; en cualquier tribulación en que clamaren a Mí, les oiré; y seré siempre su Señor. - Ps. Escucha, pueblo mío, mi ley; presta oidos a las palabras de mi boca. V. Gloria al Padre

Oración-Colecta

   ORATIO - Omnipotens  et miséricors Deus,univérsa nobis adversántia propitiátus exclúde: ut mente et córpore páriter expediti,quae tua sunt, líberis méntibus exsequámur. Per Dóminum. 

   R. Amen   

    Oh Dios omnipotente y misericordioso, aleja propipcio de nosotros todo lo adverso; para que, desembarazados de alma y de cuerpo, te sirvamos con entera libertad. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

   R. Amen.

Conmemoración

Epístola

   Debemos renovar continuamente nuestro espíritu y revestirnos de el "hombre nuevo", es decir, de la santidad evangélica. Siendo, como somos todos, miembros de un mismo Cuerpo místico, debemos practicar los deberes mutuos de caridad, de sinceridad, de lealtad y de compasión.

EPISTOLA

Lectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Ephesios (4, 23-28)  - Fratres: Renovamini spiritu mentis vestrae, et induite novum hominem, qui secundum Deum creatus est in iustitia, et sanctitate veritatis. Propter quod deponentes mendacium, loquimini veritatem unusquisque cum proximo suo: quoniam sumus invicem membra. Irascimini, et nolite peccare; sol non occidat super iracundiam vestram. Nolite locum dare diabolo; qui furabatur iam non furetur; magis autem laboret, operando manibus suis, quod bonum est, ut habeat unde tribuat necessitatem patienti. 

 

   Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Efesios: Hermanos: Renovaos en el interior de vuestra alma, y revestios del hombre nuevo que fue creado conforme a la imagen de Dios en justicia y santidad verdadera. Por lo cual, renunciando a la mentira, hable verdad cada uno con su prójimo ya que somos miembros los unos de los otros. Si os enojáis, no queráis pecar(1); no sea que se os ponga el sol estando todavía airados(2). No deis entrada al diablo: el que hurtaba, ya no hurte: antes bien trabaje con sus manos en obras honestas, para que tenga de donde dar al que padece necesidad(3).
    GRADUALE (Ps. 121 ) - Dirigatur oratio mea, sicut incénsum in consopéctuo tuo, Dómine. V. Elevatio mánuum meárum sacrificium vespertinum.

Alleluia, alleluia. V.(Ps. 104) - Confitémini  Dómino, et invocater gentes ópera ejus. Alleluia.

   Gradual - Suba mi oración como incienso en tu presencia, Señor. V. Sea la elevación de mis manos como un sacrificio vespertino. 
Aleluya, aleluya - V.  Alabad al Señor, e invocad su nombre; anunciad entre las naciones sus obras. Aleluya. 

Evangelio

      Hermosa parábola, donde Jesús enseña que todos, buenos y malos, cristianos y paganos, judíos y gentiles, sanos y enfermos, somos llamados a participar del banquete de la felicidad eterna del cielo, con la única condición de no desoír la voz de Dios y vivir revestidos de la gracia. Una inmensa multitud de hombre prefiere los bienes y placeres terrenales, que los ve seguros, y desprecia los celestiales, que los ve muy problemáticos.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Mathaeum (22, 1-14)

   In illo témpore: 

Loquebátur Iesus principibus sacerdotum, et pharisaeis in parabolis dicens: Simile factum est regnum caelorum homini regi, qui fecit nuptias filio suo. Et misit servos suos vocare invitatos ad nuptias, et nolebant venire. Iterum misit alios servos, dicens: Dicite invitatis: Ecce prandium meum paravi, tauri mei et altilia occisa sunt, et omnia parata: venite ad nuptias.Illi autem neglexerunt: et abierunt, alius in villam suam alius vero ad negotiationem suam: reliqui vero tenuerunt servos eius, et contumelia adfectos occiderunt. Rex autem cum audisset iratus est, et missis exercitibus suis perdidit homicidas illos, et civitatem illorum succendit. Tunc ait servis suis: Nuptiae quidem paratae sunt, sed qui invitati erant,  non fuerunt digni. Ite ergo ad exitus viarum,  et quoscumque inveneritis, vocate ad nuptias. Et egressi servi eius in vias,  congregaverunt omnes, quos invenerunt, malos et bonos: et impletae sunt nuptiae discumbentium. Intravit autem rex, ut videret discumbentes, et vidit ibi hominem, non vestitum veste nuptiali. Et ait illi: Amice quomodo huc intrasti, non habens vestem nuptialem? At ille obmutuit. Tunc dixit rex ministris: Ligatis pedibus eius,  et manibus mittite eum in tenebras exteriores: ibi erit fletus, et stridor dentium. Multi autem sunt vocati pauci vero electi. 


Credo.

  U Continuación del Santo Evangelio según sAN Mateo - En aquel tiempo:  Hablaba Jesús a los príncipes de los Sacerdotes y a los Fariseos en parábolas, diciendo: En el reino de los cielos acontece lo que a cierto rey que celebró las bodas de su hijo. Y envió sus siervos a llamar a los convidados a las bodas, mas no quisieron acudir. En vió de nuevo otros criados, diciendo: Decid a los convidados: "Mirad que ya he preparado mi banquete, mis toros y los animales cebados están ya muertos, todo está a punto; venid a las bodas". Mas ellos los despreciaron, y se fueron el uno a su granja y el otro a sus negocios, y los demás se apoderaron de los siervos, y después de haberlos ultrajado, los mataron. Enterado de ello el rey, se irritó, y enviando sus ejércitos, acabó con aquellos homicidas, y puso fuego a su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: Las bodas están preparadas, mas los antes convidados ho han sido dignos; id pues, a las salidas de los caminos, y a cuantos hallareis, convidadles a las bodas. Habiendo salido sus siervos a los caminos, reunieron a cuantos hallaron, malos y buenos; y se llenaron las salas de convidados. Entró el rey para ver a los comensales y vio allí un hombre que no estaba con el traje nupcial(4). Y le dijo: Amigo, ¡cómo has entrado aquí, no teniendo vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a sus ministros: Atado de pies y manos, arrojadlo fuera a las tinieblas; allí será el llanto y crujir de dientes(5). Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos(6). - Credo.   
    OFFERTORIUM (Ps. 137) - Si ambulávero in medio tribulationis, vivificábis me, Dómine: et super iram inimicorum meorum extendes manum tuam, et salvum me fáciet déxtera tua.   Ofertorio -  Si anduviere en medio de la tribulación, tú me darás vida, oh Señor, y sobre la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará el poder de tu diestra.

Oración-Secreta

    Haec múnera, quaesumus Domine, quae óculis tuae majestatis offérimus, salutária nobis esse concéde. Per Dominum.    Haz, oh Señor, que estos dones que te ofrecemos ante los ojos de tu majestad, sirvan para nuestra salvación. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.  

Conmemoración

Prefacio de la Santísima Trinidad

    Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:

   Sanctus, Sanctus, Sanctus...

 

 

   Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro: Santo, Santo, Santo, etc.
   COMMUNIO  (Ps. 118). - Tu mandasti mandáta tuacustodíri nimis: útinamdirigántur viae meae, ad custodiéndas justificationes tuas.
   Comunión. - Tú has ordenado, oh señor, que tus mandamientos fuesen fielmente guardados; ¡ojalá que mis pasos vayan enderezados a la guarda de tus preceptos!

Oración-Postcomunión

     Grátias tibi reférimus, Dómine, sacro múnere vegetáti, tuam misericordiam deprecántes: ut dignos nos ejus participatióne perfícias. Per Dóminum   Haz, oh Señor, que la acción medicinal de tu gracia nos libre de todas nuestras perversidades, y que nos haga estar siempre adheridos a tus mandamientos. Por Nuestro Señor Jesucristo.

 Conmemoración



  • (* ) El Introito del Domingo 21º saldrá del libro de Ester; como también el Ofertorio del Domingo 22º; por donde se puede sospechar que el Breviario ha influído algo en la posición de estas misas.

  • (**) La oración de Mardoqueo es tan ferviente y confiada, que la Iglesia la emplea la Cuaresma. Recémosla hoy por las intenciones de la Iglesia.

  • (1)   A veces es necesario y santo enojarse, pero hay que hacerlo de modo que la ira no se apodere del alma-

  • (2) El enojo justo debe durar lo indispensable para conseguir la enmienda o remedio de los que se pretende, y no debe pasar el día sin que los ánimos hayan vuelto a la paz habitual. Así no daremos entrada al demonio de la venganza.

  • (3) Según San Pablo, no basta que un ladrón deje de robar; debe además,  trabajar para poder vivir honradamente y aun para ayudar a los pobres, así restituirá algo de lo que ha robado.

  • (4) El traje de boda significa aquí la santidad cristiana, la vida ajustada a la Ley de Dios y a las obligaciones del propio estado. Sin ese aparejo, nadie podrá entrar en el Reino de los Cielos.

  • (5) En estas tinieblas exteriores está significado el infierno, lugar de horrorosa oscuridad, y en el llorar y crujir de dientes, las terribles penas de los condenados.

  • (6) Todos estamos llamados a la bienaventuranza del Cielo, pero no todos ponen los medios para conseguirla. ¿Son más los salvados que los condenados? Este texto no afirma ni niega nada en este sentido, ni el hombre lo podrá saber jamás, por mucho que se aguce el ingenio. Cada uno debe obrar como si fuese de los llamados y de los escogidos. Eso es lo positivo.

·EL SANTO DEL DÍA ES:

02 de Octubre

LOS SANTOS ÁNGELES DE LA GUARDA


El Altísimo mandó a sus ángeles que cuidasen
de ti; los cuales te guardarán en cuantos
pasos dieres; te llevarán en sus manos;
no sea que tropiece tu pie contra la piedra
(Salmo, 90, 11-12)

   Los hijos de los reyes no salen sino escoltados de personas encargadas de velar por ellos y defenderlos en caso de necesidad. Pues bien, todos los cristianos se han vuelto, por su bautismo, hijos del Rey de los cielos. Es por esto que Dios da a cada persona un compañero fiel encargado de guardarla, conducirla y gobernarla. Este compañero es nuestro ángel de la guarda. Debemos, en este día de su fiesta, agradecer a la bondad divina por este singular favor; y, al mismo tiempo, dar gracias a estos espíritus bienaventurados por la solicitud con que velan sobre nosotros y nos acompañan desde la cuna hasta la tumba. Es la finalidad que persigue la Iglesia al establecer la fiesta de hoy.

MEDITACIÓN: SOBRE LOS ÁNGELES DE LA GUARDA

   
I. Admira la bondad de Dios que ha destinado a un príncipe de su corte a que vele sobre tu conducta. Tu ángel de la guarda día y noche se mantiene a tu lado; te defiende contra el demonio y las tentaciones; te inspira santos pensamientos; te desvía del mal; intercede por ti ante Dios. Agradece a Dios la bondad que te demuestra al darte un conductor tan fiel y tan caritativo, y ve en esta gracia una prueba de la estima que tiene de tu alma. Agradece a tu ángel custodio por los servicios que te presta; pídele los continúe hasta tu muerte.
  
II. Ten profundo respeto por tu ángel y demuéstraselo todos los días con alguna oración. No mal trates, no escandalices a nadie; acuérdate de la palabra del Señor que te prohíbe escandalizar a los pequeñuelos, porque sus ángeles ven siempre el rostro de su Padre. Estos ángeles vengarán el daño que hicieres a quienes están a su cuidado. Si trabajas por convertir a algún pecador, ruega a su ángel custodio que te ayude. Honra a tu ángel de la guarda. No hagas en su presencia lo que no harías en presencia de una persona respetable. (San Bernardo).
   
III. Considera a tu ángel custodio como al mejor amigo que tienes en este mundo. Él es fiel, no te abandonará en tus necesidades. Está infinitamente iluminado, consúltalo en tus dudas: no te engañará. Es poderoso para socorrerte: tiene más poder, más inteligencia y más fuerza que los hombres en quienes pones tu confianza. Escucha lo que te inspira. ¡Ah! si tuvieses un poco de fe, nada temerías, sabiendo que tu ángel está contigo.

La devoción a los ángeles custodios
Orad por los viajeros.

ORACIÓN
   Oh Dios, que, por inefable providencia, os dignáis enviar a vuestros santos ángeles para que nos guarden, conceded a nuestras humildes súplicas la gracia de ser sostenidas por su protección, y el gozo de ser en la eternidad los compañeros de su gloria. Por J. C. N. S. Amén.

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa