·EL SANTO DEL DÍA ES:

17 DE ABRIL
SAN ANICETO, Papa y Mártir

 n. Emesa, Siria; † hacia el año 166


El que me sirve, sígame; que donde yo estoy,
allí estará también el que me sirve,
y a quien me sirviere, lo honrará mi Padre.
(Juan 12, 26)

Aniceto, sirio de nacimiento, gobernó la Iglesia unos diez años, alrededor del 160. Combatió con celo las herejías de Valentino y de Marción y detuvo, por su vigilancia, los estragos que causaban entre los fieles. Aunque no derramó materialmente su sangre por la fe, los sufrimientos que debió sufrir y los peligros a los que estuvo expuesto le han merecido el título de mártir.

MEDITACIÓN: SOBRE LA HONRA QUE DEBEMOS A LOS SANTOS

I. Dios honra a sus servidores en la tierra y en el cielo. ¡Qué gloria es para los santos hacer milagros dando órdenes a la naturaleza, ver a los reyes y a los soberanos pontífices prosternados ante sus reliquias, y ver tantas iglesias y altares erigidos en su memoria! ¡Qué honor para ellos en el cielo ser servidores, hijos y favoritos de Dios! ¡Ah! Señor, ¡cuánta razón tenía David para exclamar: Tus amigos son demasiado honrados, oh Dios mío! Ambiciosos, he aquí honores inmortales que podéis y que debéis buscar.

II. Honra las reliquias y las imágenes de los santos, adorna sus altares y sus iglesias. Esta devoción es agradable a Dios y te será muy útil. Dios ha dado a los santos poder para curarte de muchas enfermedades, para socorrerte en tus aflicciones; invócalos, no han dejado de ser caritativos: son tus hermanos, padecieron los males que te hacen gemir. Y no carecen de poder: son los favoritos de Dios omnipotente.

III. Imitemos a los santos, es el mayor honor que podemos tributarles. Leamos sus vidas, y en cada una de ellas elijamos una virtud que podamos imitar. ¿A qué santo imitamos? ¿No hay alguno entre ellos que haya vivido en condiciones semejantes a las nuestras? Siguiendo su ejemplo, desapeguémonos de las comodidades de la vida, para gozar con ellos de las delicias eternas. Sacrifiquemos con gusto los bienes de la tierra para conservar los del cielo (Tertuliano).


La devoción a los santos.
Orad por la conversión de los herejes.


ORACIÓN
Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y protegedlo con protección constante por vuestro mártir y Sumo Pontífice Aniceto, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·EL SANTO DEL DÍA ES:

18 de Abril

SAN ELEUTERIO, Obispo y Mártir

Todo aquél que comete pecado
es esclavo del pecado.

(Juan, 8, 34).

   Las numerosas conversiones que obró este santo obispo en Iliria excitaron contra él el odio de los paganos, que lo denunciaron a los magistrados. Detenido y conducido a Italia, fue asado en una parrilla, colocado después en un lecho de hierro calentado al rojo y, por fin, sumergido en una caldera de aceite y pez hirviendo. Como saliera sano y salvo de todos estos suplicios fue arrojado a los leones, que no le hicieron ningún mal. Finalmente, fue golpeado con varas hasta que murió a la vista de su madre, Santa Antea, y fue al cielo a gozar de la libertad de los hijos de Dios, libertad que ya presagiaba su nombre Eleuterio, es decir, hombre libre.  

MEDITACIÓN: SOBRE LA LIBERTAD DE LOS SERVIDORES DE DIOS
   
I. No existe servidumbre más cruel que la de los libertinos e impíos: se dicen libres y gimen bajo la más vergonzosa de las esclavitudes: la del pecado. Tantos tiranos tienen cuantas pasiones; están cargados con tantas cadenas como vicios y malas costumbres tienen. Viene la pasión y dice: Eres mío. Vienen todos los vicios y dicen: Eres mío. ¡Qué vil esclavo es quien obedece a tantos señores! (San Ambrosio) .
  
II. Verdaderamente es libre quien sirve a Dios y le obedece, pues no tiene entonces sino un solo Señor, el cual nada ordena que no esté de acuerdo con la razón y que no sea para nuestro mayor bien. El servicio voluntario y razonable que le rendimos nos libra de la vergonzosa tiranía del demonio, del pecado y de nuestras pasiones. ¡Ah! si mi libertad es un bien inestimable, si es el mayor de todos los tesoros, ¿a quién lo sacrificaría mejor que a Vos, Dios mío, que me la habéis dado? Obedecer a Dios, es ser libre.
   
III. Para gozar de una entera y perfecta libertad en este mundo, no se ha de temer ni amar sino a Dios. Todos los suplicios, todas las aflicciones imaginables, todos los placeres y todas las grandezas del mundo, no podrán obligarte a cometer la más mínima falta. De cuántas penas, temores y dolores te librarías, si grabases profundamente en tu espíritu este pensamiento: ¡No temer sino a Dios, no amar sino a Dios! El malo no puede ser libre. (Séneca).

El perdón de las injurias
Orad por vuestros enemigos.

ORACIÓN
   Dios todopoderoso, mirad nuestra flaqueza y cómo nos agobia el peso de nuestras obras y fortificad nos por la gloriosa intercesión de San Eleuterio, vuestro mártir.  Por J. C. N. S.


*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·EL SANTO DEL DÍA ES:

16 de Abril

SANTA BERNARDITA SOUBIROUSVirgen

-Vidas de los Santos de Alban Butler-

(1879 p.c.) Ya hemos hablado en nuestro artículo del 11 de febrero sobre las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes, cuya fiesta se celebra en todo el occidente cristiano. Ahora, en el aniversario de la muerte de la humilde intermediaria de que se sirvió la Santísima Virgen para transmitir su mensaje al mundo, hablaremos de esa alma escogida, cuyos méritos conocía Dios, pero permanecieron ocultos a la mayor parte de sus contemporáneos. Había nacido el 7 de enero de 1844 y era la mayor de una familia de seis hermanos. Su nombre de bautismo era María Bernarda, pero todos la llamaban Bernardita. Su padre era molinero; en 1844 había alquilado un molino; pero el espíritu de empresa y la efectividad no eran ciertamente las virtudes características de Francisco Soubirous ni de su esposa, Luisa Casterot. Esta última no había cumplido todavía los veinte años y era dieciocho años menor que su esposo. Bernardita era muy delicada de salud y padecía de asma; por otra parte, contrajo el cólera en la epidemia de 1854, lo cual ciertamente no favoreció su desarrollo normal. La familia había ido hundiéndose, poco a poco en la pobreza; esto contribuyó sin duda a que la educación de Bernardita, aun desde el punto de vista religioso, no fuese particularmente esmerada. En la fecha de la primera de las apariciones (11 de lebrero de 1858), la familia vivía en el oscuro sótano de una vieja casa de la calle de Petits Fossés. Aunque Bernardita tenía ya catorce años, no había hecho aún la primera comunión y en la escuela pasaba por tonta. Era, sin embargo, extraordinariamente buena, obediente y cariñosa con sus hermanitos y hermanitas, no obstante sus continuas enfermedades.

La resonancia que tuvieron las apariciones en el pueblo favoreció en cierto sentido a la familia Soubirous, porque las gentes se preocuparon por conseguir trabajo al padre de Bernardita. En cambio, para la niña empezó una época muy difícil, pues el consuelo de las apariciones duró menos de dos meses y, a partir de entonces, se vio acosada por los curiosos e indiscretos, que no le dejaban un momento de reposo. Las gentes quirían averiguar cuáles eran los tres secretos que la Virgen María le había confiado, darle dinero, verla a todas horas del día y de la noche, recibir su bendición para ellos y sus enfermos y hasta llegaban a arrancarle trozos de su vestido. Todo ello constituía una extraña prueba para una muchacha de la sensibilidad de Bernardita. En realidad, a los dieciocho años, era ya una verdadera mártir. La madre Victoria, a cuyo cuidado estaba confiada, escribió que Bernardita "se rehusaba casi siempre a responder a las preguntas de los que iban a verla, pues eso la fatigaba extraordinariamente. El esfuerzo nervioso que debía hacer para responder, le producía ataques de asma. Cuando la llamaba yo al recibidor, la veía detenerse delante de la puerta, con los ojos cubiertos de lágrimas. 'Entra —le decía yo—, ten valor'. Entonces, Bernardita enjugaba sus lágrimas, saludaba amablemente a los visitantes y respondía a todas sus preguntas, sin dar la menor muestra de impaciencia cuando éstas eran indiscretas, ni la menor muestra de irritación cuando los visitantes ponían en duda su veracidad."

Un inglés no católico, que visitó a Bernardita en 1859, un año después de las apariciones, nos dejó un interesante relato de la impresión que Bernardita producía en quienes imaginaban que se trataba de una histérica o de una impostora. Dicho relato está tomado de un diario y dice lo siguiente:

"Pero antes debería yo haber hablado de la chiquilla. Era una muchachita de catorce años (en realidad tenía quince años y medio), con grandes ojos soñadores y muy tranquila; su quietud hacía pensar que era menos joven y no cuadraba con una chiquilla de tan corta estatura. Bernardita nos recibió con la naturalidad de quien está acostumbrado a tratar con extraños y nos rogó que la siguiésemos a un cuarto del piso superior de la casucha que se levantaba junto al molino de su padre. Sus hermanos, dos alegres pilluelos, jugaban ahí alborozadamente y nuestra presencia no pareció afectarles . . . La chiquilla nos ofreció asiento. Ella se quedó de pie, junto a la ventana y respondió brevemente a todas mis preguntas, pero sin añadir comentarios . . . Le ofrecimos de regalo una nadería, pero ella se negó cortésmente a aceptarla y no nos permitió que diésemos tampoco nada a sus hermanitos. En pocas palabras, nos hizo comprenedr que, a pesar de su pobreza, la familia no aceptaría ningún regalo . . . Nuestra impresión fue que se trataba de una chiquilla muy agradable, superior a su edad y educación, por sus maneras y su cortesía. Cualquiera que sea el juicio que haya que dar sobre las apariciones, estamos persuadidos de que Bernardita cree sinceramente en ellas."

Los visitantes protestantes mostraron mucha más delicadeza que algunos de los sacerdotes católicos que fueron a hablar con Bernardita. Citamos a continuación el escrito de cierto sacerdote que pasó un día en Lourdes, en enero de 1860. Leyéndole, tiene uno la impresión de que creía que, con su interés por las apariciones, hacía un insigne favor a Bernardita y a toda la Iglesia. El sacerdote hizo venir a la niña a su cuarto del hotel, a pesar de que habían advertido que el viento y la lluvia podían hacerle daño, pues estaba resfriada y era débil de salud. Durante casi dos horas interrogó a la pobre Bernardita sobre las apariciones, la fuente y los tres secretos de la Santísima Virgen. La entrevista terminó como sigue, según lo narra él mismo:

"Hija mía, debes estar ya cansada de mis preguntas. Toma estos dos luises de oro para consolarte." —"No, señor, no necesito nada."

Bernardita dijo esto con sequedad, por lo que comprendí que la había herido. Traté sin embargo de ponerle el dinero en la mano; pero su silencio, que era la mejor expresión de su disgusto e indignación, me convenció de que no debía yo seguir insistiendo. Así pues, metí el dinero en mi bolsa y proseguí:

"Hija mía, ¿quieres mostrarme las medallas de la virgen?"

—"Las tengo en la casa. Me las quitaron para imponerlas a unos enfermos y rompieron la cadenita."

"Entonces, enséñame tu rosario."

Bernardita me mostró un rosario muy sencillo, con una medalla en el extremo. "¿Me permites guardar este rosario? Te daré exactamente lo que te costó. —"No, señor, no quiero regalar mi rosario ni venderlo."

"Pero, ¡me gustaría tanto tener un recuerdo tuyo! Piensa en el largo viaje que he hecho para venir a verte. Permíteme que me quede con tu rosario."
Al fin cedió la niña. Yo acaricié ese rosario sobre el que la niña había llorado más de una vez y que había sido el instrumento de tantas fervorosas y agradecidas oraciones en presencia de la Virgen María; porque Bernardita había tenido entre las manos ese rosario, cuando la aparición ((miaba las Avemarias en el suyo en la gruta de Massabielle. Desde entonces me he sentido dueño de un tesoro muy precioso.

"¿Me permites que te ofrezca el precio del rosario? Por favor, acepta esta monedita sin valor." —"No, señor, yo me compraré otro con mi dinero."


Pero no terminó tocio ahí. El imprudente sacerdote prosiguió todavía:

"Te voy a enseñar mi escapulario. ¿Es como el tuyo?" —No, señor, el mío es doble."

"Enséñamelo". Bernardita dejó modestamente ver un extremo de su escapulario; como me lo había dicho, tenía dos cordones.

"Alabado sea Dios, hija mía. Yo conozco un alma muy piadosa, que se consideraría feliz de tener tu escapulario. Como ves, es muy fácil dividirlo en dos partes." —"Sí, pero . . ."— "¿No quieres hacerme el favor de regalarme la mitad? Con ello no pierdes nada, pues tu escapulario valdrá lo mismo." —"¿Va Ud. a reglar la mitad del rosario que acabo de darle?" — "No". — "Pues tampoco yo quiero regalar la mitad de mi escapulario."

Comprendí entonces que tenía yo que ceder y dejar las cosas como estaban. Le dije que le iba a dar mi bendición, y se arrodilló para recibirla, con la reverencia de un ángel."

Si Bernardita, que tenía entonces dieciséis años, no temblaba de indignación al fin de esa entrevista, debía ya haber alcanzado un grado muy alto de perfección o de resignación para aceptar el tipo de prueba en el que su alma estaba destinada a purificarse. Por todo lo que sabemos sobre ella, era una muchacha excepcionalmente sensible. En 1864, después de solicitar consejo, pidió la admisión en el convento de Nuestra Señora de Nevers. La enfermedad le impidió partir de Lourdes tan pronto como hubiese deseado; pero en 1866, ingresó en el noviciado en la casa madre de la orden. Le costó mucho apartarse de su familia y de la gruta. Sin embargo, no era menos alegre que las otras novicias de Nevers y seguía siendo tan paciente y humilde como siempre. A los cuatro meses, enfermó tan gravemente, que hubo de hacer los primeros votos y recibir los últimos sacramentos. Pero se rehizo de esa enfermedad y pudo desempeñar, más tarde, los oficios de enfermera y sacristana; pero siguió padeciendo de asma y, antes de morir, tuvo otras complicaciones.

Las virtudes características de Santa Bernardita eran su sencillez infantil, su buen juicio de mujer del campo y su modestia. Se consideraba como un instrumento de la Santísima Virgen: "Nuestra Señora quiso valerse de mí. Ahora me han arrinconado. Aquí estoy bien y aquí quiero morir . . ." Pero en el convento tuvo también que recurrir, de vez en cuando, a algunos estratagemas para evitar la "publicidad". Aunque tenía el corazón puesto en Lourdes, no participó en las celebraciones que tuvieron lugar con motivo de la consagración de la basílica en 1876. Según parece, ella misma decidió no asistir, por modestia. Pero indudablemente que eso le costó mucho, como lo prueba su doloroso grito: "¡Oh! si je pouvais voir, sans étre vue!" ("¡Si yo pudiera ver sin que me vieran!"). No es aventurado conjeturar que uno de los "secretos" de Bernardita consistía precisamente en no hacer nunca nada que atrajese sobre ella las miradas.

Bernardita murió el 16 de abril de 1879, a los treinta y cinco años de edad. Fue canonizada en 1933.

Los documentos oficiales de la Iglesia la llaman Santa María Bernarda, pero en el corazón de los fieles es y seguirá siendo siempre "Bernardita". Además de los testimonios bajo juramento, que se hallan en el proceso de beatificación, los principales documentos sobre Santa Bernardita son probablemente los de la Histoire de Notre-Dame de Lourdes (3 vols., 1925-1927) del P. L. J. M. Cros. Existen numerosas biografías en muchas lenguas. Una de las primeras fue la de Henri Lasserre (muy poco fidedigna); una de las más recientes es la del P. H. Petitot, The True Story of St Bernadette (1949). Entre las más conocidas se cuenta la de Mons. Ricar, La Vraie Bernadclte (1949), que es una réplica a Emilio Zola; la Bernadette Soubirous de Jean Barbel, que se basó principalmente en las deposiciones de los testigos de Lourdes; La confidente de l'Immaculée (1921), escrita por una religiosa de Nevers; la del P. J. Blazy, traducida al inglés en 1926. Dóm Bede Lebbe criticó en The Soul of Bernadette (1947) lu popularísima novela de Franz Werfel, Song of Bernadette (1942). Otras biografías muy conocidas son la de F. Parkinson Keyes, Sublime Shepherdess (1940) y la de la Sra. M. G. Blanton, Bernadette of Lourdes (1939). Entre las biografías cortas la mejor es sin duda la del P. C. C. Martindale. Sobre los detalles de las entrevistas con Bernardita, ver The Month, junio de 1924, pp. 526-535, y julio de 1924, pp. 26 a 36.

TOMADO DECATÓLICOS ALERTA

EL SANTO DEL DÍA ES:

15 de Abril

SANTAS BASILISA Y ANASTASIAMÁRTIRES

Vidas de los Santos de A. Butler


Según la tradición, Basilisa y Anastasia eran dos matronas romanas, convertidas al cristianismo por la predicación de San Pedro y San Pablo. Después del martirio de los Apóstoles, las dos mujeres recuperaron los cuerpos durante la noche y les dieron honrosa sepultura. Cuando las autoridades se enteraron de ello, encarcelaron a las culpables. Basilisa y Anastasia confesaron, unte Nerón, que eran cristianas y el tirano las condenó a ser mutiladas y decapitadas.
Aunque estas santas aparecen en primer lugar en el Martirologio Romano, el día de hoy, es necesario admitir que aún se duda de su existencia. Lo poco que sabemos sobre ellas se basa en documentos griegos, que no son generalmente de lo más fidedigno. En Acta Sanctorum, abril, vol. II, hay una colección de las diversas noticias de los Manaia griegos. Ver también el Synaxarium Constantinopolitanae que publicó el P. Delehaye en Acta Sanctorum, noviembre, vol. II, c. 106, donde se dice que la conmemoración de estas santas tiene lugar el 17 de abril.


SANTA ANASTASIAVirgen y Mártir

Santa Anastasia fue una ilustre matrona romana, discípulo de los apóstoles san Pedro y san Pablo. Su principal afán era animar a los cristianos al martirio, y redimir sus reliquias para darles un digno entierro. Pero he aquí que siendo la voluntad de Nerón acabar radicalmente con los cristianos, perseguía con especial encarnizamiento a los que cuidaban de conservar la memoria y el culto de los mártires. 

MEDITACIÓN: SOBRE LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS

I. Todos resucitaremos: es una verdad muy consoladora para las almas santas. Sí, este cuerpo ahora en el oprobio, en el dolor y la pobreza, este cuerpo será un día glorioso, inmortal, sutil, impasible y semejante a los espíritus. ¡Con qué júbilo las almas de los santos volverán a los cuerpos que fueron sus compañeros de trabajo e instrumentos de su victoria! Ánimo, cuerpo mío; resucitaremos y tu gloria será proporcional a los sufrimientos que hayas soportado por Jesucristo. Yo veré a Dios, mi Salvador, en mi carne (Job).

II. Los malos resucitarán, pero, ¡ay! ¡qué horror sentirán al retomar sus cuerpos que han sido la causa de su condenación! ¿Nada menos que tú, dirán esos míseros, nada menos que tú, que eres podredumbre, has perdido a un alma inmortal? ¡Qué! ¡por estos ojos, estas manos, este corazón, esta boca, esta lengua, este cuerpo, he perdido mi alma! Piénsalo a menudo: “Un día, me encontraré con este mismo cuerpo en el valle de Josafat; ¿en qué estado será?”

III. Los bienaventurados irán, en cuerpo y alma, al cielo después de la resurrección de los muertos, y los condenados descenderán al infierno con sus cuerpos semejantes a tizones ardientes. Está en tus manos hacer glorioso a tu cuerpo o hacerlo maldito para siempre. Amemos los júbilos que deben durar eternamente; temamos los tormentos eternos reservados para los que se condenan (San Gregorio).


La esperanza.
Orad por los afligidos.

ORACIÓN
Oh Dios, que, por los maravillosos efectos de vuestro poder, habéis concedido la victoria del martirio al sexo más frágil, haced, te rogamos, que, celebrando la nueva vida que ha recibido, en el cielo, la bienaventurada Anastasia, vuestra virgen y mártir, nos aprovechen sus ejemplos, para caminar por la vía que conduce hacia vos. Por J. C. N. S.




Fuentes: Santoral de Juan Esteban Grossez, S.J., Tomo II.

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·EL SANTO DEL DÍA ES:

14 de Abril

SANTOS TIBURCIO, VALERIO Y MÁXIMO, Mártires
El precepto mío es que os améis unos a otros.
(Juan, 15, 12).

   Valerio, que se casó con Cecilia, fue por ésta convertido y consintió desde el primer día de casamiento en vivir en continencia perfecta. Él, a su vez, convirtió a su hermano Tiburcio, con quien después de haber distribuido sus bienes a los pobres, se dedicó a sepultar los cuerpos de los cristianos muertos por la fe. Conducidos ante Almaquio, prefecto de Roma, perseveraron en su fe y fueron decapitados. Máximo, que los conducía al suplicio, de tal modo fue movido por sus palabras y entereza que renunció a las supersticiones del paganismo y obtuvo con ellos la corona del martirio.  

MEDITACIÓN:  SOBRELAS AMISTADES SANTAS
   
I. Ten caridad para con todos, pero no te vincules sino con pocos. Que tus amigos sean los amigos de Dios; si tales son, progresarás en la virtud en su compañía. Fieles son los amigos que temen a Dios; no sucede lo mismo con los que no le temen. En efecto, ¿cómo tendrían para contigo una fidelidad que no tienen para con Dios? ¿Te estarían más obligados que no lo están a Dios? ¿O esperarían de ti mayores recompensas? ¿Mayores castigos temerían, acaso, de tu parte? 
   
II. El fin de tus amistades debe ser transcurrir suave y santamente tu vida, aprovechar el buen ejemplo y los saludables consejos de tus amigos, y contribuir también, de tu parte, a su santificación. Si el comer bien, el interés o los placeres, son los motivos que te mueven para el cultivo de la amistad, no será ésta duradera. ¿Cómo trabajas para santificar a tus amigos? ¿Te haces más santo frecuentándolos? ¿No imitas más bien sus vicios que sus virtudes?
   
III. Resultado de estas amistades verdaderas debe ser que alivies a tus amigos en todas sus necesidades tanto espirituales cuanto temporales; debes sacrificar tus comodidades, tus bienes, tu vida misma, para sacarlos de la miseria y, con mayor razón, del pecado o de la ocasión de ofender a Dios. En fin, no te olvides nunca que Jesucristo debe siempre ocupar el primer lugar en todas tus amistades, que siempre sea su nudo y su lazo. Elige para amigo, antes que a todo otro, a Aquél que permanecerá siéndote fiel en el día de tu muerte, cuando todo lo demás te haya sido arrebatado. (San Bernardo).

El buen ejemplo
Orad por vuestros amigos.

ORACIÓN
   Haced, oh Dios omnipotente, os lo rogamos, que celebrando la solemnidad de vuestros santos mártires Tiburcio, Valerio y Máximo, aprendamos a imitar sus virtudes.   Por J. C. N. S.


*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:
  • San Justino, Filósofo y Mártir
  • San Pedro González Telmo, Confesor
  • Beata Liduvina de Schiedman, Virgen
  • San Antonio, Mártir
  • San Juan, Mártir
  • San Eustacio, Mártir
  • Mártires de Lituania (Ver Juan, Antonio y Eustacio)
  • San Ardalión, Mártir
  • San Bernardo de Tirón, Abad
  • San Lamberto de Lyon
  • San Máximo, Mártir (Con Tiburcio)
  • San Tiburcio, Mártir
  • San Valerio, Mártir
  • Beato Lanvino

·TIEMPO PASCUAL | DOMINGO IN ALBIS

DOMINGO IN ALBIS Y OCTAVA DE PASCUA

(Estación en San Pancracio)
(Doble de 1ª clase - Ornamentos blancos)


   Los neófitos, o recién bautizados, que habían asistido a la Misa y a los Oficios en corporación y con las vestiduras blancas del bautismo, durante toda la semana de Pascua, aparecían este día en el templo con los trajes ordinarios y sin dichas vestiduras. Por eso se le denominaba antiguamente, y aun hoy se denomina, Domingo "in albis depositis". Estos neófitos habían sido los héroes de la sociedad cristiana durante aquellos días de Pascua, y al despedirlos hoy y reincorporarlos a sus trabajos y ocupaciones de siempre, los obispos los exhortaban a la perseverancia en el bien y a mantenerse en la inocencia bautismal. En una de sus homilías San Agustín los llamaba "brotes nacientes de santidad, plantas tiernas, enjambre novel su flor y su honra y el fruto de su trabajo".

IntroitoPs. 43
 INTROITUS I Pedro 2, 2 -  Quasi Modo geniti infantes, alleluia: rationabiles, sine dolo lac concupiscite, alleluia, alleluia. Ps. 80, 2.Exultate Deo adjutori nostro: jubilate Deo Jacob, V. Gloria Patri.Introito - Como niños recién nacidos(1), aleluya, ansiad la leche espiritual, y sin mezcla. Aleluya, aleluya, aleluya.. Regocijaos alabando a Dios, nuestro protector: cantad al Dios de Jacob. Gloria al Padre, etc.
Oración-Colecta
  ORATIO - Praesta, quaesumus, omnipotens Deus: ut, qui paschalia festa peregimus; Haec, te largiente, moribus et vita teneamus. Per Dominum nostrum.   R. Amen       Haz, te rogamos, oh Dios Omnipotente : que habiendo celebrado las fiestas de Pascua, continuemos con tu gracia, realizando su ideal en nuestra vida y costumbres. Por Nuestro Señor, etc.   R. Amen.
Epístola
   San Juan enseña, contra los gnósticos de su tiempo que negaban la divinidad de Jesucristo, que éste no era Dios solamente por habérsele unido en el bautismo del Jordán -como ellos pretendían-, la naturaleza diivina, sino también en las entrañas de la Virgen María que es lo que él llama "agua y sangre".   
   EPISTOLA Lectio Epistolae beati Joanis Apostoli (I, 5, 4-10.)  - Carissimi: Omne, quod natum est ex Deo vincit mundum: et haec est victoria, quae vincit mundum, fides nostra. Quis est, qui vincit mundum, nisi qui credit, quoniam Jesus est Filius Dei? Hic est qui venit per aquam et senguinem, Jesus Christus: non in aqua solum, sed in aqua et sanguine. Et Spiritus est, qui testificatur, quoniam Christus est veritas. Quoniam tres sunt, qui tetimonium dant in caelo: Pater, Verbum, et Spiritus Sanctus: et hi tres unum sunt. Et tres sunt, qui testimonium dant in terra: Spiritus, et aqua, et sanguis: et hi tres unum sunt. Si testimonium hominum accipimus, testimonium Dei majus est: quoniam hoc est testimonium Dei, quod majus est, quoniam testificatus est de Filio suo. Qui credit in Filium Dei, habet testimonium Dei in se. 
   Lección de la Epístola del Apóstol S. Juan: (5, 4-10) Carísimos: todo lo que nace de Dios, vence al mundo; y lo que nos hace alcanzar victoria sobre el mundo, es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es Jesucristo que vino en el agua y en la sangre; no en el agua sólo, sino en el agua y en la sangre(2). y el Espíritu es el que da testimonio de que Cristo es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo. y el Espíritu Santo; y esos tres son una misma cosa. y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua, y la sangre; y estos tres son una misma cosa. Si admitimos el testimonio, es el de Dios. Ahora bien, el de Dios, cuyo testimonio es mayor, es el que ha dado de su Hijo. Así, el que cree en el Hijo de Dios, tiene en sí el testimonio de Dios.
   Salmodia
     GRADUALE   Allelúja, allelúja. V. (Matth. 28, 7In die resurrectionis meae, dicit Dominus, praecedam vos in Galileam. Alleluia. V. Joan. 20, 26. Post dies octo, janui clausis, stetit Jesus in medio discipulorum suorum, et dixit: Pax vobis. Alleluia.   Aleluya, aleluya. "En el día de mi Resurrección," dice el Señor, "iré delante de vosotros a Galilea." Aleluya. A los ocho días, estando cerradas las puertas, se puso Jesús en medio de sus discípulos, y les dijo: "La paz sea con vosotros." Aleluya.
Evangelio
   Se relatan aquí dos apariciones de Jesús resucitado: una a todos los Discípulos reunidos, menos Tomás, en la que Jesús instituye el sacramento de la confesión; y otra a los mismos, y a Tomás con ellos, en la que se deja examinar y tocar para confundir el escepticismo de Tomás. Esta segunda corresponde a este domingo de hoy, octava de la Resurrección.
USequéntia sancti Evangélii secúndum Joanem. Jo., 20, 19-31 - In illo témpore: Cum sero esset die illo, una sabbatorum, et fores essent clausae, ubi erant discipuli congregati propter metum Judaeorum: venit Jesus, et stetit in medio et dixit eis: Pax vobis. Et cum hoc dixisset, ostendit eis manus et latus. Gavisi sunt ergo discipuli, viso Domino. Dixit ergo eis iterum: Paz vobis. Sicut misit me Pater, et ego mitto vos. Haec cum dixisset, insufflavit, et dixit eis: Accipite Spiritum Sanctum: quorum remiseritis peccata, remittuntur eis: et quorum retinueritis, retenta sunt. Thomas autem unus ex duodecim, qui dicitur Didymus, non erat cum eis, quando venit Jesus. Dixerunt ergo ei alii discipuli: Vidimus Dominum. Ille autem dixit eis: Nisi videro in manibus ejus fixuram clavorum, et mittam digitum meum ein locum clavorum, et mittam manum meam in latus eius, non credam. Et post dies octo, iterum  erant discipuli ejus intus: et Thomas cum eis. Venit Jesus januis clausis, et stetit in medio, et dixit: Pax vobis. Decinde dicit Thomae: Infer digitum tuum huc, et vide manus meas, et affer manum tuam, et mitte in latus meum: et noli esse incredulus, sed fidelis. Respondit Thomas et dixit ei: Dominus meus, et Deus meus. Dixit Jesus: quia vidisti me, Thoma, credidisti: beati qui non viderunt, et crediderunt. Multa quidem et alia signa fecit Jesus in conspectu discipulorum suorum, quae non sunt scripta in libro hoc. Haec autem scripta sunt, ut credatis, quia Jesus est Christus vitam habeatis in nomine ejus.
Credo.



  Continuación del Santo Evangelio según San Juan (20I, 19-31) - Aquel mismo día, primero después del sábado(3), siendo ya tarde, y estando cerradas las puertas de la casa, en donde se hallaban juntos los discípulos, por miedo a los judíos(4), vino Jesús, y apareciéndose en medio de ellos, les dijo: "La paz sea con vosotros." Esto dicho, mostróles manos y costado. Llenáronse de gozo los discípulos, viendo al Señor. Díjoles de nuevo: "La paz sea con vosotros. Como mi Padre me envió, así también yo os envío." Dichas estas palabras, sopló sobre ellos, y les dijo: "Recibid al Espíritu Santo. Quedan perdonados los pecados a aquellos a quienes les perdonareis, y quedan retenidos a los que se los retuviereis(5)." Pero Tomás, uno de los Doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. y los otros discípulos le dijeron : "Hemos visto al Señor" . Mas, él les dijo : "Si no viere en sus manos la hendidura de los clavos, y metiere el dedo en el agujero de los clavos, y metiere la mano en su costado, no lo creeré." y al cabo de ocho días, estaban otra vez sus discípulos dentro, y Tomás con ellos. Vino Jesús, estando cerradas las puertas, y apareciéndose en medio de ellos, les dijo: La paz sea con vosotros  y después dijo a Tomás: "Mete aquí tu dedo, y mira mis manos; trae tu mano, métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel." Respondió Tomás, y le dijo: "Señor mío, y Dios mío(6)." Díjole Jesús: "Porque me has visto, Tomás, has creído: Bienaventurados aquellos que sin haberme visto han creído." Otros muchos milagros hizo Jesús ante sus discípulos, que no están escritos en este libro. Mas, éstos han sido escritos, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre. Credo.
    OFFERTORIUM matth. 28, 2,5 et 6 Angelus Domini descendit de caelo, et dixit mulieribus: Quem quaeritis, surrexit, sicut dixit, alleluia.   Ofertorio -  Un Ángel del Señor descendió del cielo, y dijo a las mujeres: "El que buscáis ha resucitado, como lo dijo," aleluya.
Oración-Secreta
    Suscipe munera, Domine, quaesumus, exsultantis Ecclesiae: et cui causam tanti gaudii praestisti, perpetuae fructum concede laetitiae. Ped Do,imu,.    Recibe, Señor, los dones de tu Iglesia regocijada; y Tú, que le has dado el motivo de tanto gozo, concédele el fruto de la perpetua alegría. Por Nuestro Señor,  
Prefacio de Pascua
    Vere dignum et justum est, aequum et salutare: Te quidem, Domine, omni tempore, sed in hac potissimum die (in hoc potissimum) gloriosius praedicare, cum Pascha nostrum immolatus es Christus. Ipse enim verus es Agnus, qui abstulit peccata mundi. Qui mortem nostram moriendo destruxit, et vitam resurgendo reparavit. Et ideo cum Angelis et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque omni militia caelestis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes:   Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc.   Verdaderamente es digno y justo, debido y saludable, que en todo tiempo, Señor, te alabemos; pero principalmente con mayor magnificencia en éste, en que Jesucristo inmolado es, nuestra Pascua. Porque El es el verdadero Cordero que quita los pecados del mundo. El cual muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, reparó nuestra vida. Por esto, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, can tamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
   COMMUNIO  Joan 20, 27 Mitte manum tuam, et cognosce loca clavorum, alleluia: et noli esse incredulus, sed fidelis, alleluia, alleluia.   Comunión. - Mete " tu mano, y reconoce el lugar de los clavos," aleluya; "y no seas incrédulo,
sino fiel," aleluya, aleluya.
Oración-Postcomunión
     POSTCOMMUNIO - Quaesumus, Domine Deus noster: ut sacrosancta mysteria, quae pro reparationis nostrae munimine contulisti; et praesens nobis remedium esse facias, et futurum. Per Dominum nostrum.   Te rogamos, Señor Dios nuestro, que los sacrosantos Misterios, que nos has concedido para ayudarnos a robustecer la gracia de nuestra reparación, nos sirvan de remedio ahora y en lo futuro. Por nuestro Señor Jesucristo
 




  • (1) Estos "niños recién nacidos" eran los recién bautizados, los cuales se incorporaban hoy, después de una semana de oración y de acción de gracias, a la vida ordinaria.
  • (2) Pretendían los gnósticos  que la naturaleza divina se había unido a la humana en Jesucristo, en el momento de su bautismo en las aguas del Jordán y que luego le había abandonado en el Calvario. San Juan sostiene que el Verbo se unió hipostáticamente a la naturaleza human, no solamente en el Jordán: no sólo por el agua, sino también por la sangre, es decir, al ser concebido en el seno virginal de María. Tal es el testimonio del mismo Dios.
  • (3) Ocurre esta aparición el mismo día de la Resurrección, por la tarde.
  • (4)  No debe extrañar  esta entrada de Jesús en la habitación, a través de las paredes, pues para su cuerpo, glorificado ya, no podía haber ningún obstáculo.
  • (5) La Iglesia ha visto siempre en estas palabras contenido el precepto de la confesión de los pecados, necesaria para juzgar sobre los que hayan de ser perdonados o retenidos.
  • (6) Palabras famosas con que Tomás, el apóstol incrédulo, confesó a Jesús como hombre (¡Señor mío!) y como Dios (¡y Dios mío!).

·EL SANTO DEL DÍA ES:

12 DE ABRIL
SAN SABAS, Mártir

Los sufrimientos de la vida presente
no son de comparar con la gloria venidera.
(Romanos, 8, 18).

 San Sabas era godo de nacimiento. Como rehusara comer carne inmolada a los ídolos, diciendo que prefería antes morir que ofender a Dios, se lo despojó de sus vestidos, se lo arrastró sobre espinas, se lo torturó cruelmente, y, finalmente, fue arrojado a un río. En medio de los suplicios daba gracias a Dios por haberlo juzgado digno de padecer por su causa. Imitemos su constancia y agradezcamos a Dios en las aflicciones como en la prosperidad. Murió el santo en el año 372.

MEDITACIÓN: SOBRE LA NECESIDAD DE LOS SUFRIMIENTOS

I. La palabra del Salvador: Renúnciate a ti mismo y lleva tu cruz, no ha sido dicha para los religiosos solamente; se dirige a todos los cristianos en general. La vida cristiana es un trabajo sin descanso, porque hemos de combatir sin cesar nuestros deseos, apartarnos de lo que nos place y hacer lo que nos desagrada. Pero consolémonos: si llevamos nuestra carga con amor, Dios la hará ligera. Para los que aman a Dios es más fácil cercenar siempre sus apetitos, que para los que aman al mundo contenerlos algunas veces. (San Agustín).

II. Además de la violencia que debemos hacer nos a nosotros mismos para mortificar nuestras pasiones, Dios nos enviará pruebas de toda clase. Aceptémoslas, no solamente con resignación, sino con fe y gratitud: es una prueba del amor de Dios hacia nosotros. ¿Cuál es el hijo, dice San Pablo, a quien Dios no corrige? pues el Señor castiga misericordiosamente a los hijos que ama. Así, pues, persevera en la sumisión, prosigue el gran Apóstol; si Dios no te castiga, es porque no te tiene por hijo legítimo, sino por bastardo. El que no sufre en el exilio no se regocijará en la patria. (San Agustín).

III. San Sabas ve a los ángeles que lo llaman des de la otra orilla del río al que lo van a precipitar, y conjura a sus verdugos a que apresuren su suplicio. En tus pruebas vuelve los ojos al Cielo. Considera lo que se te ha prometido, para quien tiene en vista la recompensa nada hay que no le parezca leve y fácil, y la esperanza del salario suaviza la fatiga del obrero. (San Jerónimo).   

El pensamiento del cielo
Orad por 
los afligidos.

ORACIÓN

   Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que la intercesión del bienaventurado Sabas, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo honramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre.  Por J. C. N. S.



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:
  • San Julio, Papa
  • San Zenón de Verona, Obispo
  • San Alfiero y compañeros, Abades de la Cava
  • San Constable de Castelabbate (Ver Alfiero)
  • San León I de Lucca, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Desiderio, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Falcón, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Leonardo, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Marino, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Simeón (Ver Alfiero)
  • Beato Angel de Chivasso,
  • Beato Andrés Hibernon,
  • Beato Andrés de Montereale,
  • Beato Bádsamo, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato León II

·EL SANTO DEL DÍA ES:

11 de Abril

SAN LEÓN MAGNOPapa

De vuestra boca no salga ningún discurso malo
sino los que sean buenos para edificar en la fe,
a fin de dar gracia a los que oyen.

(Efesios, 4, 29).

   El gran San León sobrepujó a todos sus contemporáneos en prudencia, en elocuencia y en virtud. Su mérito lo elevó al sumo pontificado; su elocuencia triunfó de Atila, que se disponía a saquear a Roma: su sola palabra detuvo al conquistador y lo hizo retroceder. Su principal cuidado fue combatir la herejía, propagar el Evangelio por sus predicaciones y escritos, y reformar el clero. Murió en el año 461.  
  
MEDITACIÓN: SOBRE LAS CONVERSACIONES

I. Se ha de desterrar de las conversaciones toda palabra que pueda herir a la caridad, a la pureza o a la cortesía. Estos puntos abarcan todas las faltas que puedes cometer en tus conversaciones. Nunca hagas tu propio elogio, no censures a los demás; nada digas que pueda avergonzar a los que te escuchan o afligir a tu ángel custodio. Reflexiona sobre estas tres clases de defectos: ¿ninguno tienes?
   
II. Conversa con entera franqueza de las cosas de Dios con tu director espiritual o con alguna otra persona piadosa y sabia. A veces estas conversaciones te inspirarán más tiernos sentimientos de devoción que los que experimentas en tus oraciones. Tanto gustas de hablar de tus negocios, y ya que el de tu salvación es el mayor de todos, ¿por qué no hablas de él alguna vez, para comunicar a los otros los buenos sentimientos que Dios te inspira y para aprovecharte de sus luces?
   
III. Debes ponerte de parte de Jesucristo si, en la conversación, alguien habla mal de las cosas santas, o en chiste, o pone en duda algún artículo de la fe o murmura de un ausente. No te avergüences entonces de declararte abogado de Jesucristo; habla valientemente, pero siempre con discreción: Dios te inspirará lo que debas decir. Si alguien habla mal de algún amigo tuyo, asumes su defensa; si se trata de Jesucristo o de alguno de sus servidores, te que das mudo. Seríamos más felices si pusiéramos tanto esmero en agradar a Dios como a los hombres, y si temiéramos tanto desagradar al Creador como a la creatura. (San Paulino).   

Celo por la gloria de Dios
Orad por el Papa.

ORACIÓN
 Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado Sumo Pontífice León, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:


INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa