08/IX/+2019 NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO, Patrona de Venezuela

8 de septiembre
NUESTRA SEÑORA DE COROMOTOPatrona de Venezuela

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   Los españoles llegaron a la región de Guanare hacia fines del siglo XVI. El 3 de noviembre de 1591, el Capitán Juan Fernández de León, fundó la ciudad del Espíritu Santo del Valle de San Juan de Guanaguanare, hoy ciudad de Guanare. La villa fue trasladada al lugar donde se encuentra hoy en el siglo XVII.
   La historia de la Virgen de Coromoto se centra en un grupo de indígenas de la región, la tribu de "los Coromotos".
   A la llegada de los españoles a la región de Guanare, un grupo de indios de la tribu de los Coromotos decide abandonar su tierra porque no quieren nada con los blancos ni con la religión que ellos traen. Huyen  internándose en las selvas de las dilatadas montañas y valles que se extienden entre Boconó de Trujillo y Guanare, hacia las riberas del río Tucupido. Cincuenta años después los indios, que siguen sin convertirse al Evangelio, viven en un poblado no muy distante de la villa de los españoles; ambos grupos viven en armonía, pero permanecen aislados entre sí. Pero en el reloj de la Providencia sonó la hora de su conversión mediante la maternal intervención de María Santísima.
   Estando así las cosas, una mañana del año 1651, el cacique de los Coromotos, junto con su esposa, contempla asombrado una extraordinaria visión. En la quebrada del río Tucupido, sobre la corriente de las aguas, una hermosa señora los está mirando con una amable expresión en su rostro; el pequeño niño que lleva en sus brazos también les sonríe plácidamente. La misteriosa señora llama al cacique y le ordena: "Sal del bosque junto con los tuyos y vé donde los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo". El cacique, impresionado por lo que ha visto y oído, decide obedecer a la bella señora y marcha con su tribu para ser adoctrinado en la religión cristiana.
   El Cacique de los Cospes que en un principio asistía gustoso a las instrucciones catequísticas, no logró adaptarse a su nueva forma de vida, añorando sin duda la soledad de los bosques. Decidió entonces retirarse sin recibir el bautismo. Triste y meditabundo estaba el Indio recostado en su choza días antes de su fuga. Con él se hallaban su esposa, su hermana Isabel y un hijo de éste el cual era llamado Juan.
   Todo era silencio en la noche pues las Indias al ver de tan mal humor al Cacique no se atrevían a decir palabra. De pronto, de modo visible y corpóreo se presentó la Virgen Santísima en el umbral del bohío, según palabras de la India Isabel: "despidiendo rayos tan brillantes y abundantes como los del sol del medio día, iluminando el recinto con celestial claridad.
   Al verla el Cacique pensó que la Gran Señora venía a reprocharle su mal proceder y le dijo: "¿Hasta cuándo me quieres perseguir?" bien te puedes volver, no he de hacer más lo que tú me mandes. Por ti dejé mis conucos y he venido a pasar trabajos. Como las mujeres reprendieron al Indio el modo como trataba a la Bella Mujer, le dijo a la Virgen que lo miraba sonriente: ¿con matarte me dejarás? Adelantándose entonces la Virgen hacia el Cacique, él se abalanzó sobre ella para asirla del brazo y echarla fuera quedando todo envuelto en tinieblas. Aquí la tengo, dice el Indio en tono de furia y triunfo. Muéstrala para verla responden las mujeres y a la luz de las ascuas que arden en el tosco fogón, abrió el Indio su mano y contemplan todos el retrato de la bella mujer. pequeña estampa en la que ha quedado impresa la imagen de la Señora.
   Al enterarse de lo ocurrido, Juan Sánchez mandó que fuese recogida la imagen, la cual colocó en su casa. Allí la Virgen era venerada por todos los pobladores de la región de Guanare. En el año 1654, por orden del vicario Diego de Lozano, la imagen fue llevada al templo de la ciudad de Guanare.
   El pobre Indio resistió por algún tiempo más la acción de la gracia que golpeaba insistentemente a las puertas de su corazón, pero al fin, la Virgen salió triunfante pues el Cacique al verse mortalmente herido por la mordedura de una serpiente cuando huía a la espesura de la selva, pidió a gritos el Bautismo que le fue suministrado por un buen Cristiano de la Ciudad de Barinas.
   La Virgen de Coromoto es una diminuta reliquia que mide 27 milímetros de alto por 22 de ancho. El material de la estampa puede ser pergamino o "papel de seda"; la Virgen aparece pintada de medio cuerpo, está sentada y sostiene al Niño Jesús en su regazo. Su apariencia es de ser dibujada con una fina pluma, trazada como un retrato en tinta china a base de rayas y puntos.
   La Virgen y el Niño miran de frente; erguidas sus cabezas coronadas. Dos columnas unidas entre si por un arco forman el respaldo del trono que los sostiene. La virgen cubre sus hombros con un manto carmesí con oscuros reflejos morados. Un blanco velo cae simétricamente sobre sus cabellos cubriéndolos devotamente. La túnica de la Virgen es de color pajizo y la del niño es blanca como su velo.
   La imagen se muestra a la veneración de los fieles protegida dentro en una riquísima custodia. El 7 de octubre de 1944, a petición de los obispos de la nación, Pío XII la declaró, "Patrona de la República de Venezuela" y su coronación canónica se celebró al cumplirse los tres siglos de la aparición, el 11 de septiembre de 1952.
   El Emmo, Sr. Cardenal Arzobispo de la Habana, Manuel Artega y Betancourt, coronó la sagrada imagen de Nuestra Señora de Coromoto en representación del Papa Pío XII. Los venezolanos celebran a su patrona en tres ocasiones cada año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre. El Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto, lugar de encuentro de grandes peregrinaciones, fue declarado Basílica por S.S. el Papa Pío XII el 24 de mayo de 1949.   


ORACION DEL ACORDAOS A NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO

Acordaos, oh amorosísima Virgen de Coromoto, que jamás se ha oído decir que alguno de cuantos han acudido a vuestra protección e invocado vuestro auxilio haya sido desamparado. Llenos, pues, de confianza en vuestros merecimientos acudimos a implorar vuestra intercesión. ¡Oh! Poderosa Patrona de Venezuela, Celeste Tesorera del Corazón de Jesús, de ese Corazón que es fuente inagotable de todas las gracias y el que podéis abrir a vuestro gusto, para derramar sobre los hombres y de manera especial sobre Venezuela, todos los tesoros de amor y misericordia, de luz y de salvación que ese Adorable Corazón encierra. Concédenos, os lo suplicamos humidemente que reine la Paz en nuestros hogares y la concordia fraternal entre todos los venezolanos.
Y puesto que Venezuela os pertenece y somos vuestros hijos mimados, dignaos acoger benignamente nuestras súplicas y proteger a nuestra amada Patria. ¡Así sea!
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