MISA DE LA DIVINA MATERNIDAD DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

11 de Octubre
LA DIVINA MATERNIDAD DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

Doble de Segunda Clase - Ornamentos blancos

   Entre los dogmas marianos, ninguno tan inculcado y tan venerado por la Liturgia sagrada como el de la Maternidad de la Bienaventurada Virgen María, por ser el principal y la raíz de todas las prerrogativas que la distinguen y la encumbran sobre las demás criaturas. Pero, como «de María numquam satis», ha querido la Iglesia afirmarlo aún con mayor explicitud y dejar un monumento vivo del XVº Centenario del Concilio efesino, en que los Padres, reunidos en la ciudad mariana por excelencia, bajo la presidencia de San Cirilo de Alejandría, legado al efecto del Papa San Celestino, anatematizaron al patriarca Nestorio y definieron la divina Maternidad de la Virgen María, proclamándola Teotócos, Deípara o Madre de Dios, por ser Madre de Cristo, el cual es Dios al par que hombre.
   De donde resulta para la Virgen Madre «una dignidad casi infinita» (S. Tomás), pudiéndola llamar de algún modo los Santos Padres como el complemento de la Trinidad, su instrumento cooperadora en la magna obra de la Encarnación y de la Redención. Pero, al ser María Madre del Hijo de Dios por naturaleza, es también Madre de los hijos de Dios por adopción y por gracia. Este aspecto tenía menor relieve en la Liturgia; de ahí que ahora insista en él la Iglesia, por ser uno de los mayores consuelos que caben al hombre huérfano y pecador. María es Madre de todos los cristianos en el orden sobrenatural, por serlo de Cristo, el cual se declaró a boca llena nuestro hermano mayor, dispuesto a compartir su herencia con nosotros y su divina filiación. Esto por su cooperación en nuestro rescate, y mejor que Eva merece se r llamada «Madre de todos los vivientes». Eslo también por su amor y maternal solicitud, y finalmente, a titulo de donación, por habérsela dado Jesús agonizante al Discípulo amado, y en él a todos los señalados con el sello de Cristo. «Celebremos, pues, con regocijo la Maternidad de la bienaventurada Virgen María» (Invitatorio). ¡Oh María! monstra te esse Matrem y muéstrense los redimidos hijos tuyos carísimos, hijos dignos de tan santa y excelsa Madre, para que merezcan disfrutar un día de tu vista d el calor de tu regazo.  
   
Introito
    INTROITUS Exe Virgo concípiet, et páriet filium et vocábitur nomen ejus Emmánuel. - Ps. 97, 1. Cantáte Dómino cánticum novum, quia mirabília fecit. V. Gloria Patri.   Introito - Sabed que una Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, cuyo nombre será Emmanuel. Ps. Cantad al Señor un cántico nuevo: porque ha obrado maravillas. V. Gloria al Padre.
Oración-Colecta
   ORATIO - Deus, qui de beátae Mariae Vírginis útero Verbum tuum, Angelo nuntiánte, carnem suscípere voluísti: praesta supplícibus tuis; ut, qui vere eam Genitrícem Dei crédimus, ejus apud te intercesiónibus adjuvémur. Per eúmdem Dóminum nostrum.   R. Amen    Oh Dios, que quisiste que tu Verbo tomase nuestra carne de las entrañas de la Bienaventurada Virgen María al anunciarle el Ángel el misterio: concede a tus siervos que, pues la creemos verdadera Madre de Dios, seamos ayudados ante Ti por su intercesión.  Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, etc.   R. Amen.
 Epístola
EPISTOLA    Lectio Libri Eccli. (XXIV, 23-31)  - Ego quasi vitis fructificavi suavitatem odoris et flores mei fructus honoris et honestatis. Ego mater pulchrae dilectionis et timoris et agnitionis et sanctae spei in me gratia omnis vitae et veritatis in me omnis spes vitae et virtutis. Transite ad me omnes qui concupiscitis me et a generationibus meis implemini spiritus enim meus super melle dulcis et hereditas mea super mel et favum memoria mea in generatione saeculorum. Qui edunt me adhuc esurient et qui bibunt me adhuc sitient. Qui audit me non confundetur et qui operantur in me non peccabunt. Qui elucidant me vitam aeternam habebunt   Como la vid di pimpollos de suave olor, y mis flores dan frutos de gloria y de riqueza. Yo soy la madre del bello amor, y del temor, y de la ciencia, 'j y de la santa esperanza. En mí está toda la gracia del camino ! y de la verdad; en mi toda esperanza de vida y de virtud. Venid a mí todos los que os halláis presos de mí amor, y saciaos de mis frutos; porque mi espíritu es más dulce que la miel, y más suave que el panal de miel, mi herencia. Se hará memoria de mi en toda la serie de los siglos. Los que de mi comen, tienen siempre hambre de mi, y tienen siempre sed los que de mi beben(1). El que me escucha, jamás tendrá de qué avergonzarse; y los que se guían por mi, no pecarán. Los que me esclarecen, obtendrán la vida eterna.
   GRADUALE (Is. 11, 1-2) Egrediétur virga de radíce Jesse, et flos de radice ejus ascéndet. V. Et requiéscet super eum Spíritus Dómini.    Alleluia, alleluia. V. Virgo Dei Génitrix, quem totus non capit orbis, in tua se clausit víscera factus homo. Alleluia.   Gradual - Brotará un tallo de la raíz de Jesé, y ascenderá una flor de su raíz. V. Y se posará sobre Él el Espíritu del Señor.
   Aleluya, aleluya - V. Virgen Madre de Dios, El que  todo el orbe no puede contener se ha encerrado en tus entrañas hecho hombre. Aleluya. 
Evangelio
 USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 2, 43-51)
   In illo témpore: cum redirent remansit puer Iesus in Hierusalem et non cognoverunt parentes eius. Existimantes autem illum esse in comitatu venerunt iter diei et requirebant eum inter cognatos et notos. Et non invenientes regressi sunt in Hierusalem requirentes eum. Et factum est post triduum invenerunt illum in templo sedentem in medio doctorum audientem illos et interrogantem. Stupebant autem omnes qui eum audiebant super prudentia et responsis eius. Et videntes admirati sunt. Et dixit mater eius ad illum: fili quid fecisti nobis sic? ecce pater tuus, et ego dolentes quaerebamus te. Et ait ad illos: Quid est quod me quaerebatis? Nesciebatis quia in his quae Patris mei sunt oportet me esse? Et ipsi non intellexerunt verbum, quod locutus est ad eos. Et descendit cum eis, et venit Nazareth et erat subditus illis
Credo.
 UContinuación del Santo Evangelio según San Marcos   En aquel tiempo: Cuando regresaban a Nazaret, quedóse el Niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen. Antes, pensando que estaba en la comitiva, anduvieron camino de un día, y le buscaban entre los parientes y conocidos. Mas no hallándole, volvieron a Jerusalén buscándole. y acaeció que, al cabo de tres días, le hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles; y cuantos le oían, se pasmaban de su prudencia y de sus respuestas. Cuando le vieron, se maravillaron, y díjole su Madre: Hijo, ¿por qué lo has hecho así con nosotros? Sabe que tu padre y yo te hemos buscado con dolor. El les replicó: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debo ocuparme en los negocios de mi Padre? Ellos no entendieron la respuesta que les dió. Bajó con ellos, y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Credo
   OFFERTORIUM Matth. 1, 18 - Cum esset desposáta mater ejus María Joseph, invénta est in útero habens de Spíritu Sancto.   Ofertorio -  Estando desposada María la Madre de Jesús con José, se halló haber concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. 
Oración-Secreta
   Tua, Dómine, propitiatióne, et beátae Mariae semper Virginis Unigéniti tui matris intercessióne, ad perpétuam atque praeséntem haec oblátio nobis profíciat prosperitátem et pacem.  Per eúndem Dom.    Por tu propiciación, Señor, y por la intercesión de la Madre de tu Unigénito, la Bienaventurada siempre Virgen María, aprovéchenos esta oblación para conseguir la prosperidad y paz presente y perdurable. por el mismo Jesucristo.
   Prefacio de la Sma. Virgen   
  Vere dignum et justum est, aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus: Et te in     beátae Maríae semper Virginis collaudárae, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et virginitátis glória permanénte, lumen aeternum mundo effúdit, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem Majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes, Caeli, caelorúnque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:    Sanctus, Sanctus, Sanctus...   Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios. Y el alabarte, bendecirte y glorificarte en la fiesta de  la Maternidad de la bienaventurada siempre Virgen María, que, habiendo concebido a tu único Hijo por virtud del Espíritu Santo, dio a luz, conservando siempre la gloria de su virginidad, a la Luz eterna, Jesucristo nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, y las Potestades la temen. Los Cielos y las Virtudes de los cielos, y los bienaventurados Serafines celebran juntos tu gloria transportados de mutuo regocijo. Haz, Señor, que unamos nuestras voces con las suyas diciéndote con humilde confesión: Santo, Santo, Santo, etc.
   COMMUNIO Beáta viscera Mariae Vírginis, quae portavñérunt aetérni Patris Filium.   Comunión. - Bienaventuradas sean las entrañas de la Virgen María, que llevaron al Hijo del Eterno Padre.
Oración-Postcomunión 
   Haec nos commúnio, Dómine, purget a crímine: et, intercedénte beáta Vírgine Dei Genitríce María, caelestis remédii fáciat esse consórtes. Qui vivis et regnat in unitáte   Purifíquenos, Señor, esta comunión de toda mancha de pecado, y por intercesión de la bienaventurada Virgen y Madre de Dios, María, nos haga participantes del remedio celestial. Por Nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.
      


  • (1) Los que, mediante una tierna devoción a María, gozan de su intimidad y meditan sus virtudes, no se sacian jamás; siempre hallan nuevos tesoros de consuelo en que deleitarse.

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INTRODUCCIÓN

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