26/XI SAN LEONARDO DE PUERTO MAURICIO, Misionero

26 de Noviembre
SAN LEONARDO DE PUERTO MAURICIO, Misionero


El 17 de marzo de 1923 Pío XI nombraba celestial patrono de los sacerdotes que se dedican a las misiones populares a San Leonardo de Porto Mauricio, «solícito y valiente pregonero de la divina palabra, escogidísimo obrero en la viña del Señor». Émulo de San Vicente Ferrer, protector de sus misiones, fue puesto por la divina Providencia en aquel siglo XVIII racionalista, frívolo y decadente, «el más bajo de los siglos», para predicar a Jesús crucificado y renovar la piedad, atenazada por el jansenismo hipócrita y frío.
   Nació en Porto Mauricio (hoy Imperia), en la azul Riviera italiana, el 20 de diciembre de 1676 en un hogar de honrados marinos. Niño serio y piadoso, fue enviado a los trece años a Roma, cursando los estudios de humanidades, retórica y filosofía en el célebre Colegio Romano, al mismo tiempo que, como congregante de los oratorios filipino y del padre Caravita, adquiría una sólida formación espiritual. A los veintiún años, sin titubeo alguno, siguió la voz del Señor, que le llamaba al estado religioso, vistiendo el hábito franciscano el 2 de octubre de 1697 en la provincia reformada romana. Ordenado de sacerdote el 23 de septiembre de 1702 y destinado a la enseñanza de la filosofía, cayó enfermo de una grave afección pulmonar, cuya curación, cinco años más tarde en su país natal, atribuyó a la Santísima Virgen, dedicándose inmediatamente de lleno al ministerio de la predicación. Trasladado en 1709 al convento de San Francisco al Monte de Florencia, trabajó incansable en el establecimiento y organización de los conventos-retiros de la Orden, donde una selección de religiosos, observantísimos entre los observantes, vivía la pureza de la regla franciscana en un intransigente aislamiento del mundo. Nombrado guardián del retiro de San Francisco al Monte, que gobernó nueve años, logró fundar en 1717 un «super-retiro» en la cercana colina del Incontro, dotándole de unos estatutos calcados en el austerísimo espíritu de San Pedro de Alcántara y del Beato Buenaventura de Barcelona.
   En este eremitorio, que llevaba el sugestivo nombre de «la Soledad del Encuentro», San Leonardo redactó aquel mismo año sus Propósitos, férreo programa detallado y razonado de su lucha por la perfección, que define «trato íntimo y comercio interior con Dios Uno y Trino». Poniendo como fundamento la desconfianza en sí mismo, se crea una inaccesible zona de seguridad, «una soledad mental llamada por mí País de la Fe, donde en olvido de todas las criaturas hablaré y conversaré con Dios». Armazón del edificio espiritual son las tres obras principales del día: la santa misa, precedida de la confesión y celebrada siempre con cilicio; el oficio divino, meditando la pasión del Señor; la oración mental, «mi pan cotidiano», que extendía a todas las horas libres de la jornada. Con el «cuchillo de la mortificación» a la mano, San Leonardo fija el método ascético de adquisición y ejercicio de las virtudes teologales, votos monásticos y virtudes de religión, humildad, caridad con el prójimo y modestia; detalla las prácticas piadosas del día y las especiales de cada semana y mes, y reglamenta sus devociones predilectas: la pasión del Señor, que «meditaré día y noche»; el ejercicio del vía crucis, «que introduciré sin perdonar fatiga y aun lo impondré frecuentemente por penitencia»; la devoción a la Santísima Virgen, «cuyo sermón predicaré con especial fervor», llevando además por toda la vida, en memoria de sus siete dolores, una cruz con siete puntas sobre el pecho. Cada obra ha de llevar la etiqueta de la pureza de intención, la «nata del amor de Dios»; cada transgresión será castigada con el rezo del «Miserere» o una cruz en tierra con la lengua. Para la renovación de la pureza de intención y petición de la ayuda divina se propone la jaculatoria «Jesús mío, misericordia», que repetía millares de veces al día y recomendaba insistentemente a sus dirigidos y misionados. «El sello de todos estos mis propósitos –termina– será la presencia continua de Dios», para lo cual se ayudará de la mencionada jaculatoria y de un ingenioso recurso nemotécnico: a los dedos de la mano.
   No se trata del cuaderno de un novicio fervoroso; estos 66 propósitos eran la experiencia y ejercicio de veinte años de religioso perfecto. Cinco veces los revisó y copió, poniéndolos a la firma del confesor para tener el mérito de la obediencia. La última ratificación y copia en 1745, a los sesenta y nueve años de edad, testifican la plena validez y eficacia de este manualito privado de ascética y mística, cuya observancia, minuto a minuto, llevó a nuestro Santo a las más altas cumbres de la santidad.
   La fórmula de la espiritualidad de San Leonardo consistió en la equilibrada combinación de contemplación y acción. O como decía él mismo al definir su vocación: «Misión, estando siempre ocupado por Dios; soledad, estando siempre ocupado en Dios». Eterno ermitaño en su corazón, abandonaba la paz conventual para «la campaña contra el infierno», como llamaba a las misiones populares, el género predilecto de su apostolado, comenzando ya en 1708. Compuestos al principio su Cuaresma y los Sermones de misión, no se cuidó de renovarlos, y repitiéndolos apenas retocados en los mismos lugares –en Roma cerca de veinte veces–, los efectos fueron siempre maravillosos. Con un lenguaje sencillo y directo –una perla rara en aquella época del ridículo y huero barroquismo oratorio–, exponía los novísimos, la gravedad del pecado, los males del escándalo, atacando con especial vehemencia e ironía al chichisbeo, el típico y pecaminoso galanteo de aquel siglo sensual y morboso. Personalmente con los pecadores era sereno, jovial y benigno, poniendo en una buena confesión el fin principal de las misiones.
   Práctico y organizador, como auténtico genovés, compuso en 1712 el reglamento de misiones, que substancialmente, y aun en muchos detalles, coincide con el método corriente de las actuales misiones populares. Cada misión solía durar de quince a dieciocho días, comenzándose con la entrega del gran crucifijo, que plantaba en el palco o púlpito y señalaba patéticamente al pueblo: «He aquí el compendio de cuanto os vamos a predicar en estos santos días: Jesús crucificado». No se desdeñaba de hacer un moderado uso de piadosos recursos externos para crear y mantener el clima de misión, como tomar la disciplina interrumpiendo el sermón, la procesión de penitencia con el impresionante cuadro del «condenado», las procesiones del entierro de Jesús y de Nuestra Señora del Bello Amor, el lúgubre toque de la «campana del pecador» a las nueve de la noche. La misión terminaba con la solemne erección del vía crucis, «gran batería contra el infierno», de los que erigió 576. En días sucesivos daba pláticas al clero y ejercicios espirituales a las religiosas, forma de apostolado que, como igualmente la dirección espiritual, cultivó con abnegación y esmero. Sigilosamente se retiraba después al retiro más cercano «a predicar la misión a fray Leonardo», es decir, a intensificar su vida de penitencia y de unión con Dios.
   Es imposible seguir el itinerario de sus cuarenta y cuatro años de misionero, en los que recorrió con los pies descalzos, sin sandalias, todos los caminos de la Italia del Norte y central, dando 339 misiones, reseñadas en el diario de su inseparable compañero fray Diego de Florencia con la anotación de los prodigios obrados en ellas. Particularmente intensas y fructuosas fueron las misiones predicadas en Roma en el jubileo extraordinario de 1740, y, más tarde, en la preparación del Año Santo de 1750, terminado con la solemne inauguración de las estaciones del vía crucis en el Coliseo el 27 de diciembre. Muy curiosas y accidentadas, pero plenamente logradas, las misiones de Córcega en 1744 ante auditorios frecuentemente armados de punta en blanco.
   «Deseo morir en misión con la espada en la mano contra el infierno» –dice uno de sus propósitos–. Y así fue literalmente. Acabó su última misión el 24 de octubre de 1751 en las montañas de Bolonia; el 26 de noviembre, próximo a cumplir setenta y cinco años, moría en su amado retiro de San Buenaventura de Roma este «gran cazador del paraíso», como le llamaba su amigo Benedicto XIV. Anticipándose en más de un siglo a la «lluvia de rosas» de Santa Teresita, había escrito con fuerte estilo misional: «Cuando muera revolucionaré el paraíso y obligaré a los ángeles, a los apóstoles, a todos los santos, a que hagan una santa violencia a la Santísima Trinidad para que mande hombres apostólicos y llueva un diluvio de gracias eficacísimas que conviertan la tierra en cielo». Fue beatificado el 19 de junio de 1796 y canonizado el 29 de junio de 1867. La iconografía le muestra con el crucifijo misionero en el pecho o en el acto de mostrarlo al auditorio, emblema merecidísimo de este gran propagador del vía crucis y predicador incansable de Jesús crucificado, «principio y fin de toda nuestra obra».

*Año Cristiano, Tomo IV, Madrid, Ed. Católica (BAC 186), 1960, pp. 471-475. 

26/XI SAN JUAN BERCHMANS, Confesor

26 de Noviembre

SAN JUAN BERCHMANS, Confesor



¡Muy bien, siervo bueno y fiel
ya que has sido fiel en lo poco,
yo te confiaré lo mucho: 

ven a tomar parte en el gozo de tu Señor! 
(Mateo, 25, 21)
  
   Juan Berchmans, nacido en Diest en Brabante, después de haber terminado sus estudios en Malinas, entró en la Compañía de Jesús. Enviado a Roma para estudiar teología en el Colegio Romano, se distinguió entre todos sus hermanos por su modestia, su piedad y su fidelidad en observar hasta las menores prescripciones de la regla. En su lecho de muerte, como se le preguntase lo que había que hacer para asegurarse la protección de María, respondió: "Poca cosa, siempre que se sea fiel a Ella". Murió el 13 de agosto de 1621, a la edad de 22 años, y fue canonizado por León XIII en 1887.

MEDITACIÓN: SOBRE LA FIDELIDAD EN LAS PEQUEÑAS COSAS

I. Sé fiel a Dios y antes de ofenderlo alguna vez prefiere perder tus riquezas, tu honor y tu misma vida. Es tu Soberano, y, a este título, le debes una inviolable fidelidad; Él es fiel en las promesas que te ha hecho, ¿por qué no habrías de serlo tú en los compromisos que has contraído a su respecto? Después de todo, si traicionas la fe que le juraste en el bautismo, lo obligarás a cumplir su palabra y a ejecutar las amenazas que te hace en la Sagrada Escritura. Concededme, Señor, que os ame tanto como debo. (San Agustín).

II. Sé fiel en las cosas más pequeñas; allí es donde se manifiesta el amor con mayor brillo. El temor al infierno nos impide a menudo cometer pecados mortales, pero sólo el amor es lo que nos hace evitar las faltas leves. Estas faltas, por otra parte, son muy peligrosas, porque nos disponen para las graves y atraen sobre nosotros penas temporales. Tus enfermedades, tus aflicciones, muy frecuentemente son castigos que Dios te inflige por tus pecados veniales. No esperes estar en el purgatorio para conocer la magnitud de las faltas que actualmente reputas leves.

III. Que tu fidelidad sea universal. Sirve a Dios en todo lugar, porque Él está en todas partes; sírvelo hasta el fin de tu vida, porque por la perseverancia ha de ser coronada tu fidelidad. Tú sabes que los honores, los placeres y las riquezas no podrían hacerte feliz, y, sin embargo, te agotas por adquirirlos. Sólo Dios puede darte la felicidad, ¡tú nada haces por Él! El error humano tiene un culto para todo, excepto para Aquél que ha creado todo. (Tertuliano).

La fidelidad a Dios
Orad por los que se consagran
 a la vida religiosa.

ORACIÓN
   Concedednos, Señor, os lo suplicamos, a nosotros vuestros servidores, que imitemos los ejemplos de inocencia y fidelidad, a los que consagró la flor de su edad el joven Juan Berchmans. Por J. C. N. S. Amén.

EL SANTO DEL DÍA ES:

 26 de Noviembre

SAN PEDRO DE ALEJANDRÍA, Obispo y Mártir

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida:
nadie viene al Padre sino por mí.
(Juan, 14, 6).

San Pedro de Alejandría fue un verdadero imitador de Jesucristo. Imitó su humildad rehusando, aunque fuese patriarca, sentarse en la cátedra patriarcal, y su caridad, abrazando al verdugo que venía a decapitarlo. Decapitado, permaneció de rodillas todavía algún tiempo, como si hubiese continuado rezando a Dios por sus perseguidores. Murió en el año 311.

MEDITACIÓN: SOBRE LA IMITACIÓN DE JESUCRISTO

I. Jesús es el camino por el cual debemos llegar al cielo; hay que seguir la huella de sus pasos. Es nuestra Cabeza, Él, primero, nos ha abierto el camino del cielo: este camino es el de las humillaciones y de los sufrimientos; me engaño, pues, si pretendo ir al cielo por otro camino. En adelante quiero, oh mi divino Maestro, seguiros a todas partes adonde vayáis, al Huerto de los Olivos, al Calvario y hasta a la Cruz.

II. Jesús es la verdad; hay que ser impío para dudar de la verdad de sus palabras. Ha dicho Él que los pobres, los afligidos y los perseguidos son bienaventurados: ¿lo crees tú? ¿No crees más bien al mundo, que dice lo contrario? Preciso es que uno u otro se equivoque y quiera hacernos equivocar. No sois Vos, oh Jesús mío, el mundo es el engañador, ¡Y nosotros nos fiamos en él! O Cristo se equivocó, o el mundo está en el error. (San Bernardo).

III. Jesús es la vida; ha venido a este mundo para darnos una vida feliz y rica en toda clase de bienes, no de esta tierra, sino del cielo. Sobre todo en el adorable Sacramento del altar es donde nos da esta vida. ¿Cómo te acercas tú a la santa Mesa? Si tanto trabajamos para prolongar nuestra vida algunos días, ¡qué no deberíamos hacer para vivir eternamente! (San Agustín).

La imitación de Jesucristo
Orad por vuestro Obispo.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza; ved cómo el peso de nuestros pecados nos abruma, y fortificadnos con la gloriosa intercesión de San Pedro, vuestro pontífice mártir. por J. C. N. S. Amén.

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

EL SANTO DEL DÍA ES:

25 de Noviembre

SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, Virgen y Mártir


Yo pondré las palabras en vuestra boca,
y una sabiduría a la que no podrán resistir ,
ni contradecir todos vuestros enemigos.
(Lucas, 21, 15).

   Según su leyenda, Santa Catalina, nacida de familia de alto rango en Alejandría, con tanto éxito se entregó al estudio de las ciencias divinas y humanas, que, a los 18 años, confundió al emperador Maximino, y a los filósofos paganos, convirtiendo a gran número de éstos. Convirtió también a la emperatriz Fausta y al tribuno Porfirio, quienes sufrieron el martirio con ella y los filósofos convertidos. Como consecuencia de ser azotada con látigo de puntas de plomo once días estuvo medio muerta. Sometida al tormento de las ruedas con dientes de hierro, a la primera vuelta rompiéronse éstas. Acabó su suplicio siendo decapitada. Su cuerpo fue llevado por los ángeles a la cumbre del Sinaí.

MEDITACIÓN: SOBRE LA VIDA DE SANTA CATALINA

I. Santa Catalina consagró su virginidad a Jesucristo desde edad muy temprana; prefirió conservar esta virtud padeciendo el martirio, a perderla subiendo al trono. ¡Oh virtud amable, que hace a los hombres amigos de Jesucristo, hijos de María, semejantes a los ángeles, y les da en la tierra un pregusto de la felicidad que regocija a los santos en el cielo!

II. Santa Catalina recibió la corona de los doctores con la de las vírgenes, porque predicó la fe, confundió a los filósofos y convirtió a muchos paganos. Aprende con esto que Dios es el autor de toda ciencia: "Él fue quien ilustró a Santa Catalina. Día y noche te consumes inclinado sobre los libros: vete a la fuente de todos los conocimientos, pide sabiduría al Señor. Él te la dará; pero, sírvete de tus luces para santificarte y para convertir a los otros. ¿Lo haces así?

III. A esas dos primeras coronas sumó ella la del martirio. Podía Catalina ser dichosa según el mundo: era hermosa, noble, rica, llena de ingenio, podía llegar a ser esposa de un emperador. Renunció a todas estas ventajas y murió por Jesucristo. ¿Qué hubieras hecho tú en su lugar? ¿qué haces todos los días? ¡Por un pequeño interés, abandonas al Señor! ¿Quieres participar de la corona del martirio? Mortifica tu carne, combate la voluptuosidad y la avaricia, desprecia al mundo. Afligir la carne, vencer las pasiones, resistir a la avaricia, triunfar del mundo, es una gran parte del martirio. (San Agustín).

La humildad
 Orad por la buena educación de la juventud.

ORACIÓN

Oh Dios, que disteis la ley a Moisés en la cumbre del monte Sinaí y en ella hicisteis enterrar por ministerio de los santos ángeles el cuerpo de vuestra virgen y mártir Santa Catalina, os suplicamos que nos hagáis llegar, por sus méritos e intercesión, a la montaña que es Jesucristo. Por J. C. N. S. Amen

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

25/XI SAN MERCURIO, Mártir

 25 de Noviembre

SAN MERCURIO, Mártir


a
   San Mercurio de Cesarea de Capadocia es un soldado romano martirizado en la persecución de Decio por negarse a participar en los actos del culto público a los dioses del imperio. Sus reliquias se veneran en Benevento (Italia). Otro san Mercurio soldado, martirizado en tiempos del emperador Licinio en Lentini de Sicilia se conmemora el 10 de diciembre. El 5 de abril y el 6 de agosto se conmemoran otros dos santos con este nombre.
   Mercurio es para los romanos el dios del comercio, que trae de su homólogo griego Hermes, la condición de mensajero de los dioses, representado con un sombrero provisto de alas, el caduceo en la mano y dos alitas en los pies. Desde los primeros momentos de Roma figuró entre los doce principales dioses del panteón romano, pero no entre los indigetes, los dioses latinos, sino entre los venidos de fuera. Y de éstos, tampoco entre los rurales, sino tan sólo los urbanos. Mercurio es, en efecto, un dios al que se asimilan otros dioses preexistentes protectores de los mismos intereses humanos. Goza de un culto extendido en todo el imperio, pero carece de mitología, que ha de tomar prestada de Hermes, del que se considera la manifestación peculiar romana. El culto de Mercurio tiene un carácter muy singular: especialmente en las calles en que vivían los mercaderes tenía dedicadas hornacinas y altares. Para atender a este culto se crearon cofradías de mercaderes, que hacían colectas y competían en la consagración al dios de ricas estatuas y altares cada vez más artísticos en las encrucijadas de sus calles. Pero no sólo el comercio, sino también la magia y la adivinación y la invención de las artes son parte de los atributos de Mercurio.
   He ahí un nombre de gran peso específico. Presente en el cielo como el primer planeta del sistema solar, que precede al sol en su salida y le sigue en su ocaso; en la semana como el día central (mittwoch, centro de la semana lo llaman los alemanes, y miércoles o "día de Mercurio" nosotros); en la tierra como el más singular de los metales, y en el cielo romano como el dios del comercio y de la riqueza; y para que no le falte nada, cuatro santos en el cielo.

·EL SANTO DEL DÍA ES:

24 de Noviembre
SAN JUAN DE LA CRUZ, Confesor

La caridad no tiene envidia,

no obra precipitada.
(I Corintios, 13, 4).

   San Juan de la Cruz, de la Orden Carmelitana y émulo de Santa Teresa, tenía tal amor por Dios, que bastaba la vista de un crucifijo para fundirlo en lágrimas y hacerlo caer en éxtasis. Tres cosas pedía frecuentemente al Señor: la primera, no pasar día sin sufrir; la segunda, no morir siendo superior, y la tercera, acabar su vida en la humillación, el desprecio y la soledad. Fue escuchado. Las odiosas persecuciones de que fue objeto durante mucho tiempo, hasta la misma prisión, no hicieron sino aumentar su dicha. A punto de morir exclamó ¡Gloria a Dios! y, después, apretando el crucifijo sobre su corazón, extinguióse dulcemente el 14 de diciembre de 1591, a la edad de 49 años.

MEDITACIÓN: SOBRE LA ENVIDIA

I. Nada hay que el cristiano deba evitar más que la envidia, porque allí donde ella reina no hay caridad, ni humildad, ni tranquilidad de espíritu. La envidia nos hace enemigos de Dios, de nuestro prójimo y de nosotros mismos. Lo más raro es que el envidioso se hace más mal a sí mismo que a los demás. La dicha del prójimo tórnalo miserable y lo condena; se aflige a sí mismo sin poder hacer mal a los otros. El envidioso es el enemigo de su salvación más todavía que del Prójimo. (San Cipriano).

II. Tiénese envidia de los bienes del espíritu y de los bienes del cuerpo, de los bienes de la naturaleza y de los bienes de gracia. ¡Qué locura envidiar en tu prójimo aquello que Dios, en su liberalidad, le concedió, o aquello que él adquirió mediante su trabajo! Los bienes de la tierra muy poca cosa son para que sean Objeto de tu envidia; en cuanto a los dones y favores de Dios, si los deseas, eres un insensato envidiando a los demás, porque éste es el medio, precisamente, con que no los obtendrás.

III. Para Corregirse de este vicio, hay que buscar las fuentes, que son la vanidad y la falta de caridad. Considera, además, las penas que te causa la envidia y los pecados que te hace cometer; arruina tu salud y tu reputación. ¡Desdichado! ¡Imita el bien que ves en los demás, y no tendrás motivo para envidiarlos! Si no puedes imitarlos, alégrate de que practiquen la virtud y sigan el camino del cielo; es la manera de participar de sus méritos. Imita a los buenos, si puedes: si no puedes, alégrate con ellos. (San Cipriano).

La modestia en la Iglesia
Orad por los sacerdotes.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis hecho de San Juan de la Cruz, vuestro confesor y Doctor, un amante apasionado de la Cruz y de la perfecta abnegación de sí mismo, concedednos la gracia de llegar, caminando por sus huellas, a la gloria eterna. Por J. C. N. S. Amén.

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·EL SANTO DEL DÍA ES:

23 de Noviembre

SAN CLEMENTE I, Papa y Mártir


A este siervo inútil arrojadlo
a las tinieblas exteriores;
allí será el llanto y el crujir de dientes.

(Mateo, 25, 30)

   San Clemente, cuarto Vicario de Jesucristo, en el año 90, había sido discípulo de San Pablo y después de San Pedro. Desterrado a causa de su celo en Quersoneso, fue obligado a trabajar en las minas y en ellas convirtió a un gran número de paganos. Trajano lo hizo arrojar al mar con un ancla atada al cuello. Mientras los cristianos oraban en la playa, las aguas retiráronse en la extensión de una legua, donde los cristianos encontraron un maravilloso templo de mármol y en su interior un sepulcro de piedra que contenía los restos del santo mártir. Los habitantes de la vecindad, sacudidos por este milagro, ocurrido hacia el año 100, se convirtieron a la fe cristiana.

MEDITACIÓN: SOBRE LA PEREZA

I. Dios castigará severamente a los cobardes servidores, que no hayan hecho fructificar el talento que les ha confiado. El hombre ha nacido para el trabajo; a pesar de la brevedad de la vida, pierdes tu tiempo en la pereza. Das acceso al demonio, que no te tentaría si te encontrase siempre ocupado. Mucho trabajo yo para dar contento a mis pasiones, me canso recorriendo los caminos de la iniquidad, ¡Y nada quiero hacer por la salvación de mi alma! Es tiempo ya de trabajar por el cielo.
   
II. Muchas causas tiene tu pereza: el temor de no obtener éxito, la aprensión de las dificultades, el respeto humano y el amor a tus comodidades son las principales. ¿De dónde proviene tanta negligencia por la obra de Dios, mientras empleas tanta solicitud en el logro de tus empresas temporales? Es porque no piensas en la temible majestad del Dios a quien sirves, es porque no consideras el poder de este Señor, que recompensará al servidor activo y diligente y castigará con suplicios eternos al servidor perezoso. ¡Maldito sea quien hace la obra de Dios con negligencia! (Jeremías).
   
III. Tiempo vendrá en que ya no podrás trabajar más; perezoso, cuánto habrás de querer haber hecho cuando ese momento llegue. Piensa seriamente en esa hora suprema. Considera el buen ejemplo de tantas santas almas y la gloria que te está preparada en el cielo si trabajas con ardor; te avergonzarás de hacer tan poco para ganar el cielo, mientras trabajas tanto para la tierra. El pensamiento del cielo destierra la pereza. (San Gregorio).

El fervor.
Orad por las almas del purgatorio

ORACIÓN
   Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado mártir y Soberano Pontífice Clemente, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·ULTÍMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO Y ÚLTIMO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS:

DOMINGO VIGÉSIMO CUARTO Y ÚLTIMO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS


(Semidoble - Ornamentos verdes)

   Ciérrase el Ciclo litúrgico con la semana última del año eclesiástico y, con él, la historia del mundo, que se nos ha ido recordando desde sus comienzos (en el Adviento), hasta su fin postrero (en el Domingo 24º después de Pentec.).
   Por eso ha querido la Iglesia que este día se lea en su Breviario ( el libro del profeta MIQUEAS (contemporáneo de aseas) con el comentario de S. Basilio en que se nos habla del Juicio final, sirviendo de comentario al Evangelio.
   El Señor, dice Miqueas, saldrá de su lugar; las montañas quedarán consumidas debajo de Él, y los valles se agrietarán y se fundirán como cera junto a la llama, como las aguas que se precipitan por la pendiente. Todo eso por causa del crimen de Jacob y de los pecados de la casa de Israel (Noct., 50 domo de nov.).
   Pero junto a estas amenazas vienen las promesas de salvación: "Yo te juntaré a todo Jacob, y reuniré lo que aún queda de Israel y los pondré juntos como a rebaño en el aprisco" Los asirios han destruido a Samaría y los caldeos a Jerusalén; pero el Mesías restaurará esas ruinas, y ese mesías nos dice Miqueas que ha de nacer en Belén, y que su reino, el de la Jerusalén celestial, no tendrá fin.
   Los profetas NAHUM, HABACUC, SOFONÍAS, AGGEO, ZACARÍAS y MALAQUÍAS, cuyos escritos se leen también por ahora, confirman lo que dice Miqueas. Jesús mismo empieza por evocar en el Evangelio la profecía de DANIEL, que anuncia la ruina total y definitiva del Templo de Jerusalén y de la nación judía por las armas romanas. Esa "abominable desolación que en el Templo santo reinó" por entonces, fué justo castigo de la infidelidad y obstinación de Israel en no querer admitir a Cristo (Ev.).El vaticinio de Daniel y de Jesús se cumplió al pie de la letra unos años después de la Ascensión de Cristo, y la desolación fue tal que de haber durado algo más ni un solo judío hubiera quedado vivo. Mas Dios quiso abreviar aquellos aciagos días del asedio para salvar a los que, al ver tamaño escarmiento, habían de convertirse.
   Algo de esto sucederá también al fin del mundo, del que la ruina de Jerusalén era figura. "Tunc, entonces" o sea, cuando Cristo vuelva, serán todavía mayores los satánicos prodigios, entre ellos el Antecristo, para hacerse pasar por Cristo. Ese hombre maldito de pecado llegará hasta a sentarse en el Templo santo para que se le adore como a Dios.
   Al fin de todo vendrá Jesús. Pero no humilde y manso como la vez primera y en un rinconcillo del mundo; antes vendrá con "poderío y majestad" y el Hijo del Hombre aparecerá con la rapidez de un relámpago. Entonces le saldrán a esperar los elegidos con las ansias que el águila manifiesta cuando cae sobre su presa. Su advenimiento se anunciará con cataclismos de cielos, de mar y tierra. Todas las gentes estarán despavoridas y con los ojos desencajados, y se lamentarán antes de morir muertos y antes del juicio sentenciados, cuando vean en el cielo a Cristo a quien no quisieron reconocer ni servir como a su Dios y Señor, y que ahora viene a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego (V. Libera me).
   No hay pensamiento tan poderoso como éste para apartarnos del pecado. Claro lo dice S. Basilio en la homilía de hoy: "Cuando el deseo de pecar te ande salteando, quisiera te acordases del
tremendo y terrible tribunal de Cristo... ante el cual uno por uno iremos dando cuenta de nuestra vida. Inmediatamente, los que hubieron perpetrado muchos males durante su vida veránse rodeados de ángeles terribles y feísimos que los precipitarán en el abismo sin fondo, en donde arde envuelto de espesas tinieblas un fuego sin llama, y gusanos venenosos devoran sin cesar sus
carnes, causándoles con sus mordeduras inaguantables dolores; y por fin, el oprobio y eterna confusión, que es el peor de todos los suplicios. Temed estas cosas y traspasados de este temor,
servíos de su memoria como de freno contra la concupiscencia y el pecado. (3" Noct.).
   Por eso mismo nos exhorta la Epístola a portarnos de una manera digna de nuestro Dios y a dar frutos de toda clase de buenas obras... dando gracias a nuestro Padre celestial por habernos hecho capaces de tener parte en la herencia de los Santos desde ahora en espíritu, pero desde el día del Juicio Final en cuerpo y alma, merced a la Sangre redentora de su Hijo queridísimo. En medio de las angustias de nuestros postreros momentos precursores de nuestra muerte, desde el fondo del abismo de nuestra poquedad y miseria clamaremos al Señor (Of.) para que, en su misericordia, nos procure los remedios poderosos de los últimos sacramentos (Or.); y nuestro buen Dios, que abriga para con sus fieles sentimientos de paz y no de ira (Int.), y que tiene prometido despachar las plegarias hechas con fe (Com.), nos oirá, librándonos de las terrenales concupiscencias (Sec.), poniendo fin a nuestro cautiverio (Int. V.) e introduciéndonos en el cielo juntos con Jesús triunfante, el cual obrará entonces la consumación de las cosas y entregará a su Padre el reino con tantos trabajos por  Él conquistado, como homenaje perfecto de Él y de sus místicos miembros. Aquel día será el de la verdadera Pascua, el verdadero paso del destierro a la Tierra de promisión, a la Patria de la Jerusalén celestial, en aquel inmenso "Templo en que todos cantaremos: ¡Gloria!". Y Dios será todo en todos.
   En ese día venturoso, por medio de nuestro Pontífice Jesús, rendiremos un culto eterno a la Santísima Trinidad, diciendo: ¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo! Como en el principio, ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.
   El párroco aplica hoy la misa por sus feligreses.



IntroitoJerem. 29, 11, 12 et 14
    INTROITUS Dicit Dóminus: Ego cógito cogitatiónes pacis, et non afflictiónis: invocábitis me, et ego exáudiam vos: et redúcam captivitátem véstram de cunctis locis. Ps. 84, 2. Benedixísti, Dómine, terram tuam: avertísti captivitátem Jacob. V. Gloria Patri.   Introito - Dice  el Señor: Yo abrigo pensamientos de paz y no de cólera; me invocaréis, y Yo os oiré; y haré volver a vuestros cautivos de todos los lugares. Ps. Has bendecido, Señor, a tu tierra; has terminado con la cautividad de Jacob. V. Gloria al Padre. - V. Gloria al Padre.
Oración-Colecta
   ORATIO - Excita, quæsumus, Dómine, tuórum fidélium voluntátes: ut, divíni óperis fructum propénsius exsequéntes; pietátis tuæ remédia majóra percípiant. Per Dóminum. Per Dóminum.    R. Amen       Excita, Señor,las voluntades de tus fieles, para que, buscando con más fervor el fruto de la divina Eucaristía(1), reciban de tu misericordia más eficaces remedios. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.   R. Amen.

Epístola
   El cristiano, bajo la influencia de la gracia divina, puede progresar de día en día en buenas obras, en pureza de vida y en la ciencia de Dios, sin más que corresponder fiel y decididamente a esa gracia. 
EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Colossénses. (Col. 1, 9-14)  - Fratres: Non cessámus pro vobis orántes, et postulántes ut impleámini agnitióne voluntátis Dei, in omni sapiéntia et intelléctu spiritáli: ut ambulétis digne Deo per ómnia placéntes: in omni ópere bono fructificántes, et crescéntes in sciéntia Dei: in omni virtúte confortáti secúndum poténtiam claritátis ejus in omni patiéntia, et longanimitáte cum gáudio, grátias agéntes Deo Patri, qui dignos nos fecit in partem sortis sanctórum in lúmine: qui erípuit nos de potestáte tenebrárum, et tránstulit in regnum Fílii dilectiónis suæ, in quo habémus redemptiónem per sánguinem ejus, remissiónem peccatórum.

   Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Corintios: (I Rom. 8, 18-23)  - Hermanos: No cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual; para que andéis de una manera digna de Dios, agradándole en todo; fructificando en toda especie de obras buenas, y creciendo en la ciencia de Dios; siendo confortados en toda virtud, según el poder de tu gloria, para manifestar toda paciencia y longanimidad y gozo, dando gracias a Dios Padre que nos ha hecho dignos de participar en la heredad de los Santos en la Luz; que nos libró del poder de las tinieblas, y nos trasladó al reino de su Hijo muy amado; en el cual, por su sangre, tenemos la redención, y la remisión de los pecados.
    GRADUALE (Ps. 43, 8-9Liberásti nos, Dómine, ex affligéntibus nos: et eos, qui nos odérunt, confudísti. V. In Deo laudábimur tota die, et in nómine tuo confitébimur in sæcula.. Alleluia, alleluia. V. Ps. 129, 1-2. De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exáudi oratiónem meam. Alleluia.   Gradual - Señor, Tú nos has librado de aquellos que nos aflligían, y has confundido a los que nos aborrecían. V. En Dios nos gloriaremos siempre, y en tu nombre te alabaremos en los siglos.
Aleluya, aleluya - V. Desde el abismo clamé a Ti, Señor; Señor, escucha mi oración. Aleluya. 
Evangelio
      Jesús hace aquí dos profecías distintas: una relativa a la destrucción de Jerusalén, centro y símbolo, a la sazón, del universo; y otra al cataclismo que sobrevendrá al fin del mundo. El cumplimiento de la primera es garantía del cumplimiento de la segunda.
USequéntia sancti Evangélii secúndum Matthæum. (Matth. 24, 15-35)
   In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Cum vidéritis abominatiónem desolatiónis, quæ dicta est a Daniéle prophéta, stantem in loco sancto: qui legit, intélligat: tunc qui in Judæa sunt, fúgiant ad montes: et qui in tecto, non descéndat tóllere áliquid de domo sua: et qui in agro, non revertátur tóllere túnicam suam. Væ autem prægnántibus, et nutriéntibus in illis diébus. Oráte autem, ut non fiat fuga vestra in híeme vel sábbato. Erit enim tunc tribulátio magna, qualis non fuit ab inítio mundi usque modo, neque fiet. Et nisi breviáti fuíssent dies illi, non fíeret salva omnis caro: sed propter eléctos breviabúntur dies illi. Tunc si quis vobis dixerit: Ecce hic est Christus, aut illic: nolíte crédere. Surgent enim pseudochrísti, et pseudoprophétæ: et dabunt signa magna, et prodígia, ita ut in errórem inducántur (si fíeri potest) étiam elécti. Ecce prædixi vobis. Si ergo díxerint vobis: Ecce in desérto est, nolíte exire: ecce in penetrálibus, nolíte crédere. Sicut enim fulgur exit ab Oriénte, et paret usque in Occidéntem: ita erit et advéntus Fílii hóminis. Ubicúmque fúerit corpus, illic congregabúntur et áquilæ. Statim autem post tribulatiónem diérum illórum sol obscurábitur, et luna non dabit lumen suum, et stellæ cadent de cælo, et virtútes cælórum commovebúntur: et tunc parébit signum Fílii hóminis in cælo: et tunc plangent omnes tribus terræ: et vidébunt Fílium hóminis veniéntem in núbibus cæli cum virtúte multa, et majestáte. Et mittet Angelos suos cum tuba, et voce magna: et congregábunt eléctos ejus a quátuor ventis, a summis cælórum usque ad términos eórum. Ab árbore autem fici díscite parábolam: cum jam ramus ejus tener fúerit, et fólia nata, scitis quia prope est æstas: ita et vos cum vidéritis hæc ómnia, scitóte quia prope est in jánuis. Amen dico vobis, quia non præteríbit generátio hæc, donec ómnia hæc fiant. Cælum et terra transíbunt, verba autem mea non præteríbunt.

Credo.
  Continuación del Santo Evangelio según Credo.  En aquel tiempo: dijo Jesús a sus discípulos: Cuando viereis que la abominación desoladora anunciada por el profeta Daniel, está en el lugar santo (el que esto lee que entienda); en aquel trance, los que moran en la Judea huyan a los montes; y el que está en la terraza, no baje a tomar cosa alguna de su casa; y el que en el campo, no vuelva a buscar su vestido. Mas ¡ay de las mujeres que estén encinta o criando, en aquellos días! Rogad por lo tanto, que vuestra huída no suceda en invierno o en sábado(2). Porque habrá entonces grande tribulación, cual no la hubo semejante desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá(3). Y a no acortarse aquellos días, ningún hombre se salvará; mas serán abreviados en atención a los escogidos. Entonces, si alguno os dijese: mirad, el Cristo está aquí o allí, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos Profetas, y obrarán grandes maravillas y prodigios, de modo que (si pudiera ser), caigan en error aún los escogidos. Ya estáis prevenidos. De modo que si os dijeren: Mirad que el Mesías está en el desierto, no salgáis; mirad que está en lo más escondido de la casa, no lo creáis. Porque, como el relámpago sale del Oriente y se deja ver hasta el Occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. Donde quiera que estuviese el cadáver, allí también se juntarán las águilas. Y luego, después de la tribulación de aquellos días, el so se oscurecerá; la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos se bambolearán, y entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre: y entonces plañirán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con gran poder y majestad(4). Y enviará sus Ángeles, que, a la voz de trompeta sonora, reunirán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde lo sumo de los cielos hasta su extremidad. Escuchad una comparación tomada de la higuera: cuando sus tallos estarán ya tiernos, y las hojas han brotado, sabéis que está cerca el verano: pues del mismo modo, cuando vosotros viereis todo esto, sabed que el Hijo del hombre está cerca, a las puertas mismas. En verdad os digo, que no pasará esta generación sin que se sucedan todas estas cosas(5). El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no fallarán(6). Credo
    OFFERTORIUM ( Ps. 129, 1-2) De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exáudi oratiónem meam: de profúndis clamávi ad te, Dómine   Ofertorio -  Desde el abismo de mi miseria clamé a Ti, oh Señor: Señor, escucha mi oración: desde el abismo de mi miseria clamé a Ti. 
Oración-Secreta
    Propítius esto, Dómine, supplicationibus nostris: et pópuli tui oblatiónibus, precibúsque suscéptis, ómnium nostrum ad te corda convérte; ut a terrénis cupiditátibus liberáti, ad cæléstia desidéria transeámus. Per Dominum.    Muéstrate favorable, oh Señor, a nuestros ruegos, y aceptando las ofrendas y oraciones de tu pueblo, convierte a Ti los corazones de todos nosotros para que, libres de los afectos terrenos, deseemos los gozos celestiales. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.  

Prefacio de la Santísima Trinidad
    Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:   Sanctus, Sanctus, Sanctus...

   Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.
   COMMUNIO  (Marc. 11, 24) - Amen dico vobis, quídquid orántes pétitis, crédite quia accipiétis, et fiet vobis. 
   Comunión. - En verdad os digo: Todo lo que pidiereis en la oración, creed que lo recibiréis, y se os concederá.
Oración-Postcomunión
     Concéde nobis, quæsumus, Dómine: ut per hæc sacraménta quæ súmpsimus, quidquid in nostra mente vitiósum est, ipsórum medicatiónis dono curétur. Per Dóminum.   Rogámoste, Señor, nos concedas que por la recepción de estos Sacramentos todo cuanto en nosotros hay de vicioso sea curado por el beneficio de su mediación. Por nuestro Señor Jesucristo. 

AQUÍ TERMINA EL AÑO LITÚRGICO, CUYA ÚLTIMA PARTE, LA MÁS LARGA DE TODAS,  HA ESTADO DEDICADA AL REINADO DEL ESPÍRITU SANTO EN LA IGLESIA, EN LAS ALMAS Y EN LA SOCIEDAD CRISTIANA. EL DOMINGO PRÓXIMO, 1º DE ADVIENTO, COMENZARÁ UN NUEVO AÑO CRISTIANO Y CON ÉL SE RENOVARÁN UNA VEZ MÁS: TODOS LOS MISTERIOS DE CRISTO, TODAS LAS GRANDEZAS DE MARÍA, TODAS LAS HEROICIDADES DE LOS SANTOS Y LOS EPISODIOS MÁS TRANSCENDENTALES DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD, DESDE LAS CREACIÓN DEL HOMBRE HASTA LA CAÍDA DE ÉSTE Y SU REDENCIÓN POR JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR, A QUIEN DADA SEA LA GLORIA, EL HONOR Y EL IMPERIO, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. ASÍ SEA.








  • (1)  Que es la obra de Dios por excelencia.
  • (2) En Sábado, porque la ley no permitía a los judíos caminar más de dos mil pasos.
  • (3) Fue tan terrible el asedio y toma de Jerusalén, que muchas madres llegaron a comerse a sus propios hijos; 1.100.000 judíos fueron pasados a cuchillo, 97.000 hebreos hechos prisioneros y duramente castigados, e innumerables condenados al suplicio de la cruz.
  • (4) Todos los hombres, justos y pecadores, quedarán consternados al aparecer la majestad de Cristo, porque ninguno se sentirá seguro de su inocencia.
  • (5) En efecto, muchos de los que vivían en tiempo de Jesús pudieron asistir a la ruina de Jerusalén, ocurrida poco tiempo después.
  • (6) Las palabras de Jesús son más inconmovibles y seguras que la misma máquina del mundo, que parece indestructible. ¡Qué ridículo es el hombre, cuando piensa que Jesús habla por hablar en su Evangelio!

·EL SANTO DEL DÍA ES:

23 de Noviembre

SAN CLEMENTE I, Papa y Mártir


A este siervo inútil arrojadlo
a las tinieblas exteriores;
allí será el llanto y el crujir de dientes.

(Mateo, 25, 30)

   San Clemente, cuarto Vicario de Jesucristo, en el año 90, había sido discípulo de San Pablo y después de San Pedro. Desterrado a causa de su celo en Quersoneso, fue obligado a trabajar en las minas y en ellas convirtió a un gran número de paganos. Trajano lo hizo arrojar al mar con un ancla atada al cuello. Mientras los cristianos oraban en la playa, las aguas retiráronse en la extensión de una legua, donde los cristianos encontraron un maravilloso templo de mármol y en su interior un sepulcro de piedra que contenía los restos del santo mártir. Los habitantes de la vecindad, sacudidos por este milagro, ocurrido hacia el año 100, se convirtieron a la fe cristiana.

MEDITACIÓN: SOBRE LA PEREZA

I. Dios castigará severamente a los cobardes servidores, que no hayan hecho fructificar el talento que les ha confiado. El hombre ha nacido para el trabajo; a pesar de la brevedad de la vida, pierdes tu tiempo en la pereza. Das acceso al demonio, que no te tentaría si te encontrase siempre ocupado. Mucho trabajo yo para dar contento a mis pasiones, me canso recorriendo los caminos de la iniquidad, ¡Y nada quiero hacer por la salvación de mi alma! Es tiempo ya de trabajar por el cielo.
   
II. Muchas causas tiene tu pereza: el temor de no obtener éxito, la aprensión de las dificultades, el respeto humano y el amor a tus comodidades son las principales. ¿De dónde proviene tanta negligencia por la obra de Dios, mientras empleas tanta solicitud en el logro de tus empresas temporales? Es porque no piensas en la temible majestad del Dios a quien sirves, es porque no consideras el poder de este Señor, que recompensará al servidor activo y diligente y castigará con suplicios eternos al servidor perezoso. ¡Maldito sea quien hace la obra de Dios con negligencia! (Jeremías).
   
III. Tiempo vendrá en que ya no podrás trabajar más; perezoso, cuánto habrás de querer haber hecho cuando ese momento llegue. Piensa seriamente en esa hora suprema. Considera el buen ejemplo de tantas santas almas y la gloria que te está preparada en el cielo si trabajas con ardor; te avergonzarás de hacer tan poco para ganar el cielo, mientras trabajas tanto para la tierra. El pensamiento del cielo destierra la pereza. (San Gregorio).

El fervor.
Orad por las almas del purgatorio

ORACIÓN
   Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado mártir y Soberano Pontífice Clemente, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

·EL SANTO DEL DÍA ES:

22 de Noviembre

SANTA CECILIA, Virgen y Mártir



Mira que vengo pronto:
mantén lo que tienes,
no sea que otro se lleve la corona.
(Apocalipsis, 3, 11)

   Santa Cecilia, de la ilustre familia de los Cecilios Metelos, gustaba de los cánticos sagrados y acompañábase con un instrumento cantándolos. Se preparó para el matrimonio con tres días de mortificaciones; después declaró a Valeriano su esposo, patricio pagano, que tenía a un ángel como guardián de su virginidad. Por el deseo de verlo se convirtió Valeriano, y en efecto, lo vio, llevando dos coronas, una para el mismo Valeriano y otra para su virginal esposa. Cecilia, urgida por el prefecto Almaquio, para que dijera dónde estaban sus tesoros: "Están -le dijo- en seguridad en manos de los pobres". Sufrió el martirio con su esposo y Tiburcio su cuñado.


MEDITACIÓN: SOBRE EL BUEN USO DE LAS GRACIAS DE DIOS

I. Dios da a cada uno las gracias necesarias para alcanzar el grado de santidad a que Él lo destina. Si aprovechamos estas gracias, obtendremos otras mayores. San Valeriano escuchó los consejos de Santa Cecilia; como recompensa, Dios lo llamó al bautismo y, después, al martirio. ¿Cuántas gracias rechazas tú? Nos quejamos de que nos falta la gracia, pero podría decirse con más razón que somos nosotros quienes faltamos a la gracia. (San Bernardo).

II. Existen gracias correspondientes a la vocación que Dios quiere que abracemos. Para recibirlas, hay que seguir el llamado del Señor; con la ayuda del cielo, las más grandes dificultades se desvanecen. Esto hace que tantas santas almas estén alegres y contentas en medio de las austeridades de la penitencia, mientras los mundanos, que han entrado a un estado de vida por capricho o interés, gimen y son desdichados en el seno de las riquezas y de los placeres.

III. Si no correspondes a las gracias que Dios te concede, dará a otro las gracias eficaces que te estaban destinadas. Así, San Matías ocupó el lugar del traidor Judas y obtuvo su corona. ¡Qué pena para este pérfido ver, desde el fondo del infierno, el lugar que hubiera ocupado en el cielo entre los Apóstoles, si hubiera correspondido a su vocación!  ¡Ah! cuán admirable es Dios cuando nos atrae hacia Él: mas, ¡cuán terrible cuando nos abandona! (San Agustín).

El buen uso de las gracias
Orad por las Vírgenes.

ORACIÓN
   Oh Dios, que todos los años nos regocijáis con la solemnidad de la bienaventurada Cecilia, vuestra virgen y mártir, haced que al ofrecerle el tributo de nuestros homenajes, imitemos la santidad de su vida. Por J. C. N. S. Amén.

HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa