21/VI SAN LUIS GONZAGA, Confesor

21 de Junio
SAN LUIS GONZAGA,
Confesor


  Os conjuro, hermanos, por la misericordia de Dios,
a que ofrezcáis vuestros cuerpos como hostia viva,
santa, agradable a Dios
.
(Romanos, 12, 1).

   San Luis Gonzaga, desde la edad de siete años recitaba todos los días, de rodillas, los siete salmos penitenciales y el Oficio de la Santísima Virgen; a los ocho años, hizo voto de castidad perpetua; a los trece, ayunaba tres días a la semana a pan y agua, y tres veces al día desgarraba su delicado cuerpo con la disciplina. Alrededor de los dieciocho años entró en la Compañía de Jesús y murió cinco años después, víctima de una enfermedad contraída por cuidar a los atacados de peste. Tan recogido era en sus oraciones, que todas sus distracciones en seis meses no sumaban la duración de un  Ave María.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE SAN LUIS GONZAGA

I. El joven santo fue víctima del amor de Dios; le sacrificó su fortuna, abandonando su marquesado para entrar en la Compañía de Jesús, a pesar de los obstáculos que oponía su padre a su piadoso designio. ¿Estás acaso, retenido en el mundo por lazos tan fuertes como los suyos? Dios bien merece que dejes todo lo que tienes, para seguir su llamado y ganar su paraíso; deja todo, si no materialmente, por lo menos por el espíritu y la voluntad.
   
II. Sacrificó Luis su cuerpo a Dios por el voto de virginidad, que renovó al entrar en religión. Émulo de la pureza de los Ángeles, llevó la molestia hasta no poner nunca sus ojos en una mujer. Además, mortificó su cuerpo con rigurosa y continua penitencia. ¿Quieres consagrar tu cuerpo a Jesucristo como hostia viva y santa? Custodia tus sentidos, mortifícalos. La vida de un cristiano debe ser continuo martirio.
  
III. Consagró el santo su libertad a Dios por el voto de obediencia. Los honores que ahora recibe, en el cielo y en la tierra, son el precio de su voluntario abatimiento. El camino más seguro para ir al cielo es el de la obediencia. Obedece a tus superiores fiel mente, prontamente, sin murmurar; a Jesucristo es a quien obedeces, Él es quien te recompensará. En fin, recuerda que no sólo los religiosos, sino también los cristianos deben ser víctimas que se inmolan sin cesar a Dios. Los cuerpos de los fieles son hostias de Dios, miembros de Cristo, templos del Espíritu Santo. (San Agustín).
  
La castidad
Orad 
por las órdenes religiosas

ORACIÓN
   Oh Dios, dispensador de los dones celestiales, que habéis unido en el angélico Luis, una admirable inocencia de vida con un gran espíritu de mortificación, haced, por sus méritos y oraciones, que, si no hemos imitado su pureza, por lo menos imitemos su penitencia. Por J. C. N. S. Amén.

18/VI SANTOS MARCOS Y MARCELINO, Mártires

18 de Junio
SANTOS MARCOS Y MARCELINOMártires

 Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de
arriba, allí donde Cristo está sentado a la diestra de Dios.

(Colosenses, 3, 1).

   Los dos hermanos Marcos y Marcelino, detenidos por cristianos, fueron atados y clavados por los pies a un poste. Como los exhortara el juez a que tuviesen piedad de sí mismos y se librasen de sus crueles tormentos, le respondieron: Jamás hubo para nosotros banquete de delicias comparable al gozo que experimentamos al sufrir por Jesucristo. ¡Plazca a Dios que estos sufrimientos duren tanto tiempo cuanto estemos revestidos de este cuerpo corruptible!" Pasaron así un día y una noche, cantando las alabanzas de Dios, hasta que, finalmente, atravesado el corazón con un lanzazo, obtuvieron la corona del martirio, hacia el año 287.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VISTA DEL CIELO

I. Mira al cielo en la prosperidad: todos los bienes de este mundo poca cosa te parecerán en comparación a la gloria de los bienaventurados. Míralo en la adversidad y hazte la siguiente reflexión: ¿Por qué me asombraré de ser infeliz en este valle de lágrimas? En el cielo solamente están los verdaderos bienes, las alegrías sin mezcla. Ningún dolor sentirás, ni en tu cuerpo ni en tu espíritu, en el cielo. (Tertuliano)
   
II. Pregunta a los bienaventurados qué piensan ahora de las cosas de este mundo; consúltalos en tus dudas. ¡Con cuánta lástima consideran ellos el afán que ponemos en correr tras los bienes que habrá que abandonar cualquier día! ¿Qué es la tierra para quien posee el cielo? (San Juan Crisóstomo).
   
III. Según San Clemente de Alejandría, Dios ha dado al hombre un triple Decálogo: el primero es la razón, que dicta al hombre lo que debe evitar; el segundo es la ley que dio a Moisés; el tercero es la vista del cielo. En efecto, ¿quién podría, durante una noche serena, contemplar el cielo sin amar y adorar a Aquél que lo ha creado? ¿Se le puede ver, cuando está cargado de truenos y relámpagos, sin temer a Dios y sin humillarse? ¿Se puede mirar los astros que lo decoran sin menospreciar la tierra? Amar, adorar, temer a Dios, despreciar la tierra, suspirar por el cielo, ¿no es, acaso, obedecer los preceptos del Decálogo? ¡Cuán despreciable me parece la tierra cuando miro el cielo! (San Ignacio de Loyola).

El pensamiento del paraíso
Orad 
por la conversión
de los cismáticos.

ORACIÓN
   Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que la intercesión de los bienaventurados mártires Marcos y Marcelino, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos libre de todos los males que nos amenazan. Por J. C. N. S. Amén.

17/VI SAN AVITO, Confesor

17 de Junio
SAN AVITOConfesor

Todo lo que pidiereis con fe
en la oración, lo obtendréis

(Mateo, 21, 22).

   San Gregorio de Tours nos hace saber que Avito, abad en la antigua provincia de Percha, intercedió ante el rey Clodomiro para que perdonase la vida de Segismundo, rey de Borgoña, de su mujer y de sus hijos, que aquél había hecho prisionero. Los ruegos del santo fueron desoídos. Murió hacia el año 530 y fue enterrado, con mucho honor, no lejos de Orléans.

MEDITACIÓN ACERCA DE LA ORACIÓN
  
I. Obtendrás de Dios todo lo que le pidieres como es debido; es una verdad del Evangelio: nada hay, ni en el orden de la naturaleza ni en el de la gracia, que la oración no obtenga. ¡Cuán feliz serías si supieses orar! Experimenta por ti mismo el poder de la oración. Pide, pero con confianza; pide la ayuda del Señor en tus necesidades temporales y espiritua les, en tus penas y tentaciones. ¿Eso haces por ventura?
   
II. Para obtener los favores del Cielo, ponte en gracia de Dios. ¿Cómo quieres que escuche Dios tus ruegos, si eres su enemigo? Es preciso ser hijo de Dios mediante la gracia para tocar el corazón de este Padre misericordioso. Si estás en pecado, no dejes de orar a Dios; pero comienza tus oraciones con un acto de contrición; pídele primeramente que te admita en su amistad. La oración es un sacrificio que no puede agradar a Dios, si el que lo ofrece no comienza por agradar él mismo. (San Lorenzo Justiniano).
   
II. No te desalientes si no eres escuchado de inmediato. Dios quiere ser urgido e importunado. El pobre no se contenta con pedir la limosna una sola vez, redobla sus pedidos, aguarda, espera siempre. Dios te ha prometido escucharte, pero no ha dicho que bastaba pedir una sola vez. Dios sabe cuán útil nos es la oración; por eso, antes de escucharnos, quiere ser forzado, en cierto modo, ser vencido por nuestra importunidad. (San Bernardo).

El fervor
Orad 
por los que trabajan
en la salvación de las almas.

ORACIÓN
   Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de alegría con la fiesta de San Avito, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, imitemos también la que ha vivido en la tierra. Por J. C. N. S. Amén.

16/VI SAN FRANCISCO DE RÉGIS, Confesor

16 de Junio
SAN FRANCISCO DE RÉGIS
Confesor


  Nada hay oculto que no deba ser descubierto,
 ni escondido, que no haya de ser conocido y publicado.

(Lucas. 8, 17).

   San Francisco impresionóse de tal modo de lo que oyó decir un día a su madre concerniente a las penas del infierno, que toda su vida experimentó sumo horror por el pecado mortal. Cobijó su inocencia bajo el manto de la Reina de los cielos; y para mejor servir a esta bondadosa Madre, ingresó a una de las piadosas congregaciones erigidas en su honor. Entró en la Compañía de Jesús y, con tanto celo y fruto trabajó en la salvación de las almas, que mereció ser llamado apóstol de Vivarais. Murió el año 1640 en Lalouvesc, donde su tumba se ha hecho célebre por la afluencia de peregrinos que a ella acuden y por los milagros que allí se producen.

MEDITACIÓN SOBRE
LOS TRES OBSTÁCULOS
PARA UNA BUENA CONFESIÓN
   
I. La negligencia en prepararte a la Confesión a menudo es la causa de que no aproveches de un remedio tan salutífero. No indagas tus pecados con suficiente esmero; no te excitas lo suficiente a la contrición, porque no consideras el mal que te causan tus pecados, ni el bien de que te privan. Has perdido el más valioso de los bienes, la gracia, y todavía has menester que se te mande que tengas dolor de ello.
   
II. El respeto humano impide a menudo que se declaren todos los pecados. El demonio que nos había quitado la vergüenza cuando cometíamos nuestros crímenes, quiere ahora devolvérnosla en el santo tribunal. Desecha esta mala vergüenza, a menos que prefieras ver, en el día del juicio, expuestos tus pecados a la vista de todos antes que declararlos aquí a un solo hombre. Esta confusión que sufres ahora te será saludable, la otra será inútil. No te avergüences de tener que decir lo que no tuviste vergüenza de hacer. (San Bernardo).
   
III. Recaes siempre en las mismas faltas, siempre te confiesas de lo mismo, porque no tienes un firme propósito de enmienda y no prevés los escollos allí donde tienes costumbre de naufragar. Piénsalo seriamente en lo porvenir, deja esas ocasiones peligrosas, y no te preocupes por lo que diga el mundo. ¿Dónde estamos si más tememos disgustar a los hombres que a Dios? (Tertuliano)

La huida del pecado
Orad 
por los que están
en pecado mortal.

ORACIÓN
   Oh Dios, que habéis otorgado al bienaventurado Francisco, vuestro confesor, una admirable caridad y una paciencia invencible en los trabajos que emprendió para la salvación de las almas, haced, por vuestra misericordia, que siendo enseñados por sus ejemplos y ayudados por su intercesión, obtengamos las recompensas de la vida eterna. Por J. C. N. S. Amén.

15/VI SANTOS VITO, MODESTO y CRESCENCIA, Mártires

15 de Junio
SANTOS VITO, MODESTO y CRESCENCIA, Mártires

  Acuérdate de dónde has caído,
 haz penitencia y haz tus primeras obras.

(Apocalipsis, 2, 5).

   San Vito fue bautizado a la edad de doce años, a escondidas de su padre. Éste, al saber lo que había pasado, nada omitió que pudiera hacerle abjurar de la fe cristiana; lo entregó a Valeriano, gobernador de la provincia; pero los tormentos no pudieron quebrantar la firmeza del joven cristiano. Crescencia y Modesto libraron a Vito de las manos de sus perseguidores y huyeron con él a Italia. Mas tampoco allí encontraron la tranquilidad que buscaban. Detenidos en Lucania, padecieron gloriosamente el martirio durante la persecución de Diocleciano.

MEDITACIÓN SOBRE
EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

I. Este sacramento es necesario para los que han perdido la inocencia bautismal por algún pecado mortal. Este remedio es fácil, pues basta descubrir las llagas para ser curado; es también consolador: no hay en este mundo gozo comparable al que experimenta el pecador que se descarga del peso de sus faltas mediante una buena confesión. Meditemos estas verdades, y entonces iremos con alegría a purificarnos en el saludable baño de la Penitencia.
   
II. A menudo hay que allegarse a este Sacramento, puesto que a menudo ofendemos al Señor. ¿Cómo podemos vivir aunque sea un momento con el pecado mortal en nuestra conciencia? Si muriése mos en ese funesto estado, estaríamos perdirdos para toda la eternidad. Vemos todos los días que la muerte arrebata a tantas personas repentina e imprevista mente; nunca deberíamos vivir en un estado en el cual ni quisiéramos morir. Confiésate con frecuencia: se llama al médico todas las veces que uno está enfermo.
  
III. Debes hacer rigurosa penitencia por los pe cados ya confesados, a menos que prefieras hacerla en el purgatorio. Esta penitencia debe durar tanto como tu vida; si te parece larga, piensa en el tremen do castigo que te ahorra. ¡Dichosa penitencia que nos reconcilia con Dios, y extingue las llamas del in fierno y del purgatorio! Repitamos con los peniten tes de la primitiva Iglesia: Ahora sufro y me mortifico, a fin de reconciliarme con Dios a quien ofendí con mis pecados. (Tertuliano).

La paciencia
Orad 
por 
la conversión de los pecadores.

ORACIÓN
   Dignaos, Señor, por la intercesión de vuestros santos mártires Vito, Crescencia y Modesto, conc der a vuestra Iglesia el resistir al orgullo, y progresar cada vez más en la humildad que os place, a fin de que, rechazando todo lo que es malo, ejerza la justicia con una voluntaria caridad. Por J. C. N. S. Amén

14/VI SAN BASILIO MAGNO, Obispo y Confesor

14 de Junio
SAN BASILIO MAGNO
, Obispo y Confesor

  No tenemos aquí ciudad permanente, sino que vamos
en busca de la que ha de venir.

(Hebreos, 13, 14).

   San Basilio, vástago de una familia de santos, tuvo por padre a San Basilio el Antiguo, y por madre a Santa Emilia. Su educación fue confiada a Santa Matrina su abuela, que lo formó en la práctica de todas las virtudes cristianas. Cuéntanse entre sus hermanos y hermanas: a San Gregorio Niceno, a San Pedro de Sebaste y a Santa Macrina la Joven, que era la mayor de diez hermanos, notables todos por su eminente santidad. San Basilio, habiendo sido elevado al arzobispado de Cesárea, atrájose, por su adhesión a la fe, las persecuciones de Juliano el Apóstata y de Valente, emperador arriano. A este último, que lo amenazaba con el destierro, le contestó: Échame a donde quieras, el mundo entero es un lugar de exilio para mí: no tengo otra patria fuera del cielo. Murió en el año 379.

MEDITACIÓN: EL MUNDO ES UN EXILIO

I. El mundo es un destierro y el cielo nuestra patria. De esta verdad saco tres conclusiones: la primera es que debemos tener gran deseo de ir al cielo. Los exilado s emplean sus riquezas, su influencia y el crédito de sus amigos para volver a su patria; imítalos, emplea todos los bienes que poseas, tu espíritu y tu salud, para llegar a la casa de tu bienaventurada eternidad: allí está Dios tu Padre, Jesucristo tu Hermano mayor, Maria tu bondadosa Madre, con incontables santos, acaso con muchos de tus parientes y amigos. Dirijamos todos nuestros esfuerzos en esa dirección. Miremos al cielo y no podremos menos que exclamar: ¿Cuándo llegaré y apareceré ante la Faz del Señor? (Salmo).

   
II. Puesto que el mundo entero es un exilio, de be serte indiferente habitar en un lugar más bien que en otro. Tu patria debe estar allí donde la gloria de Dios y el bien de tu alma te reclaman. Por todas partes encontrarás la tierra que te sostiene y alimenta, por todas el sol que te alumbra. No te afanes, pues, por el lugar donde habrás de habitar; esta inquietud podría justificarse, dice San Agustín, si se te pudiese enviar a algún lado donde Dios no estuviera. No puede ser exilado quien a Dios tiene en su corazón (San Cipriano).
   
III. Si en este mundo, que es un lugar de destierro, hay tantas cosas que agradan, ¿qué no será en el paraíso? Si los bienes, que Dios ha otorgado indistintamente tanto a sus amigos como a sus enemigos, tienen ya tanto atractivo, ¿qué no será de los bienes que Él ha preparado a sus amigos e hijos? Por el contrario, si los elegidos y amigos de Dios deben sufrir tanto en este mundo, ¿cuáles no serán los tormentos que el Señor reserva en el infierno para sus enemigos?

El pensamiento del paraíso
Orad 
por la conversión de los infieles.

ORACIÓN
   Os suplicamos, Señor, escuchéis las oraciones que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor pontífice, el bienaventurado Basilio, a fin de que la intercesión y los méritos de quien tan dignamente os ha servido, nos obtengan el perdón de nuestros pecados. Por J. C. N. S. Amén.

DOMINGO INFRAOCTAVA DEL CORPUS Y SEGUNDO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

MISA DEL DOMINGO SEGUNDO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

( Doble - Ornamentos blancos )
  
   Ya el Domingo anterior se nos inculcaba la práctica de la condescendencia y de la caridad fraterna; fruto sabrosísimo del misterio eucarístico, llamado con razón por S. Agustín "atadura de caridad".
   Hoy la liturgia nos trae el Evangelio del convite, figura que era del magno convite eucarístico, al que todos estamos invitados por el gran Padre de familias, por el Rey, que es Dios; todos, aun los pecadores baldados por la culpa, pues precisamente, para enderezarlos y darles fuerzas, instituyó y preparó la divina Sabidurla este banquete, del que nadie es excluido, si a él se que acercare con la debida buena voluntad, y demás disposiciones de cuerpo y alma.
   En esta semana léese en los Maitines el Libro de los Reyes, cuando trata del niño Samuel ofrecido por su madre Ana al servicio de Dios en el templo aun antes de verlo nacer. En el templo de Jerusalén servía al Señor este niño privilegiado y gran profeta, bajo la tutela del sumo sacerdote Helf, orgulloso y débil con sus hijos Ofni y Finees, los cuales servían también como sacerdotes en el Templo de Jehová. Estos dos sacerdotes sacrílegos apartaban para si las carnes de las víctimas ofrecidas por los fieles, además de otros abusos abominables en que incurrieron. Pero su padre nada de esto les echó en cara; y así le vino el ejemplar castigo del cielo, porque el Arca del Testamento fue robada por los Filisteos, y en la refriega murieron Helf y sus dos hijos.
   Preferían éstos las delicias sensuales a esa "gran Cena" de que habla el Evangelio de hoy; por eso perdieron lo uno y lo otro. En cambio, el niño Samuel encontraba todas sus delicias en las divinas consolaciones. Helí y sus hijos "amaban su misma hambre" como dice gráficamente S. Gregorio en la Homilía de hoy, porque hambre y no otra cosa causan los deleites carnales, que no pueden aquietar ni saciar al hombre creado para mayores cosas, y no para ser siervo de su cuerpo y de las bajas pasiones que bullen en él y retozan.
   "Los goces corporales que prenden en nosotros vehementes deseos antes de poseerlos, traen en seguida el hastío, por la misma indigestión que causan al que los experimenta. Los goces espirituales, por el contrario, provocan el desprecio antes de su posesión, pero acucian el deseo una vez poseídos; y el que los ha gustado queda más hambriento de los mismos, cuanto más los saborea. (Homilía, mait.).
   Mas ¡ay! que son muchas las almas que corren alocadas tras los placeres mundanos, y rehusan entrar en el banquete de la fe cristiana, en que la Iglesia las saciaría con el manjar de la doctrina evangélica. "Gustad, y ved cuán suave es el Señor. No conoceréis su dulzura mientras no la gustéis; pero tocad con el paladar de vuestro corazón el alimento, para que gustando de su dulcedumbre, seáis capaces de amarla. El hombre perdió sus delicias cuando pecó en el Paraíso, y de él salió el día que cerró la boca al alimento de la eterna dulzura". (S. Gregorio, Mait.).
   Pero gracias al Espíritu Santo, «hemos pasado de la muerte a la vida. (Ep.) Y por eso buscamos nuestras delicias más bien junto al Tabernáculo en que está oculto Jesús, como aquellos baldados y pobres del Evangelio, como el niño Samuel, cuyas delicias eran morar junto a su Dios y servirle en su santuario.
Huyamos del orgullo y del apego a las cosas terrenales, para que «sólidamente cimentados en el amor del santo nombre de Dios" (Or.), y teniendo a éste siempre como norte supremo, nos vayamos de día en día haciendo más celestiales. (Sec.); y así " la gracia de la comunión eucarística, recibida en el divino banquete, acrecentará en nosotros los frutos de salvación (Posc.).
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.
IntroitoPs 17. 
    INTROITUS Factus est Dominus protector meus, et eduxit me in latitudinem: salvum me fecit, quoniam voluit me. Ps. Diligam te, Domine, virtus mea: Dominus firmamentum meum, et refugium meum, et liberator meus. V. Gloria Patri, V. Gloria Patri.   Introito - El Señor se ha constituido en mi protector, y me ha sacado de mi opresión; me ha salvado, porque me ha querido. - Ps. Amarte he, oh Señor, fortaleza mía: el Señor es mi firme apoyo, mi asilo y mi libertador. V. Gloria al Padre.
Oración-Colecta
   ORATIO - Sancti nominis tui, Domine, timorem pariter et amorem fac nos habere perpetuum: quia numquam tua gobernatione destituis, quos in solitate tuae dilectionis instituis. Per Dominum.
  Per Dóminum. 
   R. Amen   
    Haz,  Señor, que profesemos siempre un gran respeto y un gran amor a tu santo Nombre; ya que jamás retiras tu dirección a los que una vez has cimentado en la base inconmovible de tu amor. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.   R. Amen.
Oración-Colecta (del Corpus)
     ORATIO - Deus, qui nobis sub sacramento mirábili passionis tuae memóriam reliquisti: tríbue, quaesumus; ita nos Córporis et Sanguinis tui sacra mysteria venerari, ut redemtionis tuae fructum in nobis jugiter sentiamus: Qui vivis et regnas.   R. Amen        Oh Dios, que bajo la forma de este admirable Sacramento, nos dejaste el memorial de tu Pasión; danos la gracia de venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención: Tú que vives y reinas..   R. Amen.
Epístola
   El amor de Dios nos comunica la vida de Cristo y se manifiesta naturalmente amando al prójimo; por eso, el que no ama al prójimo indica estar muerto a la vida de Cristo y no tener una chispa de caridad.
EPISTOLALectio Epistolae beati joannis Apostoli  (1,  3, 13-18)  - Carissimi: Nolite mirari, si odit vos mundus. Nos scimus de morte ad vitam, quoniam translati sumus de morte ad vitam, quoniam diligimus fraters. Qui non diligit, manet in morte: omnis qui odit fratrem suum, homicida est. Et scitis quoniam omnis homicida non habet vitam aeternam in sementipso manentem. In hoc cognovimus caritatem Dei, quoniam ille animam suam pro nobis posuit: et nos debemus pro fratribus animas ponere. Qui habuerit substantiam hujus mundi, et viderit fratrem suum necessitatem habere, et clauserit viscera sua ab eo quomodo caritas Dei manet in eo? Filioli mei, non diligamus verbo neque lingua sed opere et veritate.   Lección de la Epístola del Apóstol S. Juan        Carísimos: No os extrañéis si os aborrece el mundo. En esto conocemos haber sido nosotros trasladados de la muerte a la vida, en que amamos a nuestros hermanos. Porque el que no ama a su hermano está muerto más todavía: todo el que aborrece a su hermano es homicida. Y ya sabéis que ningún homicida posee en sí el tesoro de la vida eterna. En esto hemos conocido la caridad de Dios para con nosotros: en que Él dio su vida por nosotros; y así también nosotros debemos darla por nuestros hermanos. Si uno está lleno de bienes materiales, y ve a su hermano sufriendo necesidad y, endureciendo su corazón, le niega su ayuda: ¿es posible que exista en él el amor de Dios? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y de veras.
    GRADUALE (Ps. 119, 1-2 ) Ad Dominum, cum tribularer clamavi, et exaudivit me. V. Domine, libera animam meam a labiis iniquis, et a lingua dolosa.   Alleluia, alleluia. V.(Ps. 7, 2) - Domine, Deus meus, in te speravi: salvum me fac ex omnibus persequentibus me, et libera me. Alleluja.   Gradual - Hallándome atribulado, clamé al Señor, y me escuchó. V. Libra, Señor, mi alma de los labios injustos y de la lengua engañadora.
Aleluya, aleluya - V.  Oh Señor y Dios mío, en ti espero: ponme a salvo de todos mis perseguidores, y líbrame, Aleluya. 
Evangelio
      En un gran rasgo de infinita bondad y generosidad, Dios invita al gran banquete del Cielo –y, mientras ese no llega, al de la Eucaristía-, a todos los mortales, sin distinción de raza, de sexo ni edad; pero muchos prefiriendo unas piltrafas de bienes y placeres pasajeros, desoyen la invitación y menosprecian el celestial banquete.
USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 14, 16-24)
   In illo témpore: Dixit Jesus pharisaeis parabolam hanc: Homo quidam fecit coenam magnam, et vocavit multos. Et misit servum suum hora coenae dicere invitatis ut venirent, quia jam parata sunt omnia. Et coeperunt simul omnes excusare. Primus dixit ei: Villam emi, et necesse habeo exire, et videre illam: rogo te, habe me excusatum. Et alter dixit: Juga bonum emi quinque, et eo probare illa: rogo te, habe me excusatum. Et alius dixit: Uxorem duxi, et ideo non possum venire, Et reversus servus nuntiavit haec domino suo. Tunc iratus paterfamilias, dixit servo suo: Exi cito in plateas, et vicos civitatis: et pauveres, ac debiles, et caecos, et claudos introduc huc. Et ait servus: Domine, factum est ut imperasti, et adhuc locus est. Et ait dominus servo: Exi in vias,et sepes, et compelle intrare, ut impleatur domus mea. Dico autem vobis, quod nemo virorum illorum, qui vocati sunt, gusyabit coenam meam. Credo
Credo.
  Continuación del Santo Evangelio según San Lucas - En aquel tiempo: Propuso Jesús a los fariseos esta parábola: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. A la hora de cenar envió un criado a decir a los convidados que viniesen, porque todo estaba ya dispuesto. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: He comprado una grnja, y necesito ir a verla: ruégote me des por excusado. El segundo dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y quiero ir a probarlas: te ruego me excuses. Y dijo otro: Acabo de casarme, y por eso no puedo ir(1). Habiendo vuelto el criado, refirió todo esto a su amo. Irritado entonces el padre de familias, dijo a su criado: Sal luego a las plazas y barrios de la ciudad, y tráeme acá cuantos pobres, lisiados, ciegos y cojos hallares. Y dijo el criado: Señor, hecho está todo como mandaste, y aun hay lugar. Respondióle el amo al criado: Sal a los caminos y cercados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Pero os aseguro, que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados probará mi cena. Credo
    OFFERTORIUM Domine, convertere, et eripe animam meam: salvum me fac propter misericordiam tuam.   Ofertorio -  Vuélvete, Señor, a mí, y libra mi alma: sálvame por tu misericordia.
Oración-Secreta
    Oblatio nos, Domine, tuo nomini dicanda purificet: et de die in diem ad caelestis vitae transferat actionem. Per Dominum.  Per Dominum.    Haz, Señor, que el sacrificio que vamos a ofrecer a tu nombre nos purifique, y nos empuje a la práctica de una vida celestial(2). Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.  
2ª Oración-Secreta (del Corpus)
    Eclesiae tuae, quaesumus, Domine, unitatis et pacis propitius dona concede: quae sub obiatis muneribus mystice designantur- Per Dominum.    Concede, Señor, bondadosamente a tu Iglesia la gracia de la unidad y de la paz, las cuales están místicamente figuradas en estos dones que te ofrecemos. Por J. N. S.
Prefacio de la Santísima Trinidad
    Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:   Sanctus, Sanctus, Sanctus...
   Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.
   COMMUNIO  Cantabo Domino, qui bona tribuit mihi, et psallam nomini Domini altissimi. 
   Comunión. - Cantaré al Señor, que me ha colmado de beneficios, y alabaré al nombre del Señor.
Oración-Postcomunión
     Sumptis moneribus sacris, quaesumus, Domine, ut eum frequentatione mysterii, crescat nostrae salutis effectus. Per Dominum   Rogámoste, Señor, que, al recibir tu Sacramento, experimentemos un refuerzo en el alma y en el cuerpo; a fin de que, salvados ambos, nos gloriemos con la plenitud del remedio celestial Por Nuestro Señor Jesucristo.

2ª Oración-Postcomunión (del Corpus)
      POSTCOMMUNIO - Fac nos quaesumus, Domine, divinitatis tuae sempiterna fruitione repleri; quam pretiosi Corporis en Sanguinis tui temporalis preceptio praefigurat. Qui vivi et regnas   Haz, Señor, que seamos plenamente saciados con el goce de tu divinidad, goce del cual es una anticipación temporal la recepción de tu precioso cuerpo y sangre. Tú que vives y reinas.

  • (1)  En estas tres excusas están comprendidas todas las que los hombres suelen alegar para no comulgar a menudo, y ni siquiera para cumplir con Pascua. El afán de los bienes materiales y de los placeres ahoga a la inmensa mayoría y les cierra el camino del confesionario y del comulgatorio, y, en consecuencia, el del Cielo. ¡Pobrecitos! Podrían usar de todo eso con moderación, con la moderación que encaja al fiel cristiano, y no perder la bienaventuranza eterna.
  • (2) La Comunión frecuente, así como la asistencia frecuente a la Santa Misa, deben acercar día a día a las almas a Dios y hacerlas mejores y mas edificantes.

13/VI FELICITACIÓN SABATINA A LA VIRGEN DEL CARMEN

FELICITACIÓN SABATINA A LA VIRGEN DEL CARMEN



Oración preparatoria


   ¡Oh Virgen Santísima del Carmen, Reina gloriosa de cielos y tierra! Vengo a honrarte en este día escogido por Ti para mostrar tu gloria, tu poder y tu misericordia. Acuérdate que a tus queridos cofrades, por tu santo y bendito Escapulario, les has prometido ayuda en la vida, amparo en la muerte y socorro en el Santo Purgatorio. Mírame con ternura, amorosa Madre, y mira también misericordiosamente a las almas que en el Purgatorio se encuentran y acepta ésta mi felicitación y visita sabatina, como homenaje de mi amor y cariño y para alivio de las almas que sufren, para que todos juntos te alabemos algún día feliz en el cielo. Amén.

Aspiraciones


  • Virgen del Carmen, te felicito por tu gloria y te encomiendo mis propias necesidades. Avemaría...
  • Virgen del Carmen, te felicito por tu gloria y te encomiendo las necesidades de mi familia. Avemaría...
  • Virgen del Carmen, te felicito por tu gloria y te encomiendo las necesidades de mis parientes. Avemaría...
  • Virgen del Carmen, te felicito por tu gloria y te encomiendo las necesidades de mis amigos. Avemaría...
  • Virgen del Carmen, te felicito por tu gloria y te encomiendo las necesidades de la Iglesia. Avemaría...
  • Virgen del Carmen, te felicito por tu gloria y te encomiendo las necesidades de la Nación. Avemaría...
  • Virgen del Carmen, te felicito por tu gloria y te encomiendo las necesidades de las almas del Purgatorio. Avemaría...


Oración final

Gracias mil, Madre querida, por todos los favores que de tu bondadosa mano he recibido, particularmente el de haberme escogido, por tu santo Escapulario, para verdadero hijo tuyo. Yo quiero alabarte siempre, y es mi deseo que mi lengua cante tus bondades sin cesar y mi corazón te ame y que te quiera como a la mejor y mas cariñosa de las madres. Me regocijo por la inmensa gloria que en el cielo gozas, del poder que sobre todo lo creado tienes, de las virtudes soberanas que tu alma adornan. Sírvete, Madre mía de esa gloria, de ese poder y de esas virtudes para ampararme en la vida y en la muerte, para cubrir mi pobreza y desnudez, para librarme de tantos y tan fieros enemigos como me rodean, para salvarme y ser feliz en el cielo por toda la eternidad. Amén.

13/VI SAN ANTONIO DE PADUA, Confesor

13 de Junio
SAN ANTONIO DE PADUAConfesor

  Serás justificado por tus palabras
y por tus palabras condenado.

(Mateo, 12,37).

   San Antonio de Padua se hizo religioso de San Francisco con el propósito de ir a morir mártir predicando la fe a los moros. La enfermedad le impidió mantener este designio. Predicó a la gente y convirtió a muchos; predicó a los peces y le escucharon. Ordenó al mulo de un hereje que adorase la Santa Hostia; obedeció le el animal, confundióse y convirtióse su dueño. Resucitó a un muerto para justificar a su propio padre. Tenía gran devoción a la Santísima Virgen y la invocaba en todas sus tentaciones. Nuestro Señor lo asistió en la hora de su muerte, que acaeció en el año 1231, en el trigésimo sexto año de su edad.

MEDITACIÓN: CÓMO HAY
QUE GOBERNAR LA LENGUA
   
I. Treinta y dos años después de la muerte de San Antonio de Padua, se encontró su lengua tan fresca como lo estaba en el momento de su muerte. Dios quiso recompensar mediante este milagro el buen uso que de ella había hecho hablando siempre de Dios, sea en sus predicaciones, sea en sus conversaciones familiares. Y tú, ¿hablas sólo de Dios o a Dios? ¿Tu corazón está de acuerdo con tus palabras cuando hablas de Dios, y cuando le dices que lo amas y que de testas tus pecados?
   
II. No siempre se puede hablar de Dios, pero se puede referir a Dios todo lo que se dice. Consolar a los afligidos, reprender a los pecadores, hablar de los quehaceres temporales de que Dios quiere que te ocupes, no es hablar de Dios; pero si haces esto por amor de Dios, por esto serás recompensado. No pronuncies, pues, ni una sola palabra que no tienda a la gloria de Dios. Para ello, imita a los primeros cristianos. Ellos hablan como hombres que saben que los escucha Dios. (Tertuliano).
   
III. Es menester que te calles por amor de Dios, cuando eres calumniado, cuando se te dice alguna palabra hiriente a la cual podrías responder con otra aguda, y cuando se presenta la ocasión de alabarte de vituperar a los otros; nunca debe decirse una palabra inútil, ni hablar de las faltas del prójimo. ¿Nada dices tú que pueda fastidiarlo o escandalizarlo? Saber callarse es más difícil que hablar (San Ambrosio).

El silencio
Orad 
por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN
   Que la piadosa solemnidad de vuestro confesor San Antonio difunda santa alegría en vuestra Iglesia, Señor, a fin de que ella reciba sin cesar el auxilio de vuestras gracias, y merezca gustar un día de los gozos eternos. Por J. C. N. S. Amén

12/VI SAN JUAN DE SAHAGÚN, Confesor

12 de Junio
SAN JUAN DE SAHAGÚNConfesor

  No amemos de palabra y con la lengua,
sino con obras y de veras.

(1 Juan, 3, 18).

   Este santo preludió ya en su infancia el papel de predicador y de pacificador que debía desempeñar más tarde tan brillantemente y con tanto éxito. Predicaba a los niños de su edad, los exhortaba a la piedad y a la virtud, y calmaba las disputas que surgían entre ellos. Después de haber vivido edificantemente como sacerdote seglar, entró en el convento de los Ermitaños de San Agustín, en Salamanca, y allí fue notable por su humildad, su austeridad y su celo por la oración. Encargado en seguida, del ministerio de la predicación, muy pronto renovó el aspecto de Salamanca, dividida entonces en facciones encarnizadas unas contra otras. Murió el 11 de junio de 1479.

MEDITACIÓN 
SOBRE EL AMOR
SANTO DE SÍ MISMO
   
I. La caridad te obliga a amarte y a no hacer nada que te sea dañoso. Si te amases, ¿no tratarías, acaso, de procurarte el mayor de todos los bienes? Pues bien, ¿qué mayor bien para tu alma que la posesión de la gracia, primero, y la de la eternidad bien aventurada, después? ¿Qué tirano podría causarte tanto mal como el que te haces cuando cometes un pecado mortal, y aun un pecado venial, puesto que por este pecado venial deberás sufrir en el purgatorio dolores incomparablemente más crueles que los de los mártires?
   
II. Ama a tu cuerpo, ámalo; pero procúrale el mayor de todos los bienes, que es la gloria de que gozará después de su resurrección, si ha sido fiel a Dios. Para obtener esta gloria, es preciso que sufra durante esta vida. Cuerpo mío, ¿sabes tú de qué debes alegrarte? De ser desgarrado, abrumado de dolores por Jesucristo. Si yo te amo, debo desear verte mortificado, a fin de verte un día envuelto en gloria. El cristiano será glorificado en su carne, pero con la condición de que haya sido mortificada por Jesucristo. (Tertuliano).
   
III. ¿No es verdad, acaso, que no te amas? Amas a tus placeres, a tus riquezas, a tu reputación; pero no amas ni a tu alma ni a tu cuerpo. Amas a tus padres, a tus amigos, si tratas de hacerlos virtuosos, pero, ¿te tomas gran trabajo por llegar a serlo tú mismo? ¡Ah! si verdaderamente te amases, no rehuirías ninguna fatiga para merecer para tu cuerpo y tu alma una gloria eterna. Cuando se ama, no se rehuye el trabajo: el amor impide que se sienta su peso.

El amor de Dios
Orad 
por los que son llamados
a la vida religiosa.

ORACIÓN
   Oh Dios, autor de la paz y amigo de la caridad, que habéis dotado al bienaventurado Juan, confesor vuestro, de talento admirable para reconciliar a los enemigos, haced, en consideración a sus méritos y a su intercesión, que, consolidados en vuestra caridad, no nos dejemos separar de Vos por ninguna tentación. Por J. C. N. S. Amén.

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa