06 de Abril
SAN GUILLERMO, Abad
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)
SITIO DEDICADO A LA LITURGIA TRADICIONAL CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA -AD MAJOREM DEI GLORIAM-
06 de Abril
SAN GUILLERMO, Abad
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)
05 de Abril
SAN VICENTE FERRER, Confesor
San Vicente Ferrer, religioso de la orden de Santo Domingo, convirtió por sus predicaciones a un gran número de judíos y de infieles, y movió a vida cristiana a una multitud de cristianos relajados. De ordinario predicaba sobre la penitencia, sobre la Pasión de Jesucristo, el infierno y el juicio. Hacíalo con tanta fuerza y unción, que él mismo lloraba, y sus oyentes, deshechos en lágrimas, no pocas veces hasta en público confesaban sus pecados. Fustigaba sin miedo las malas costumbres. Se dice que el santo regalaba un frasquito con agua bendita a las señoras con problemas con sus maridos y recomendaba: “Cuando su esposo empiece a insultarle, tome el agua y no se la pase mientras el otro no deje de ofenderla.” Práctico y eficaz consejo. Murió en el año 1419. Adoptemos desde hoy la costumbre de rociar la cama por la noche con agua bendita, que, según Santa Teresa de Ávila, es la manera más eficaz de alejar los demonios. I. Todo lo que concierne al juicio final será terrible. Lo precederán señales espantosas: el sol sangrará, abrasaráse el aire, se agitará el mar con vio lenta tempestad, vacilará la tierra sobre su eje; el hambre, la guerra, la peste desolarán la tierra. El Anticristo perseguirá a los fieles con tanta crueldad y refinamiento que apenas si los elegidos podrán resistir a sus tentaciones. Yo creo, Señor, que oiré las terríficas trompetas que me convocarán para dar cuenta de mi vida. Si te sientes movido a cometer un pecado, piensa en este juicio tremendo para todos. (San Basillo). II. Imagina a todos los pueblos de la tierra congregados en el valle de Josafat, y a Jesucristo que desciende del cielo, seguido de toda la corte celestial, para juzgar al mundo. A su diestra estarán los elegidos acompañados de los ángeles buenos, a su siniestra los réprobos rodeados de una multitud de demonios. Un día estaré en ese valle. ¿Y en qué estado será? Lo ignoro; ignoro si seré colocado a la derecha o a la izquierda, ¡Y vivo ahora en medio de placeres, como si nada debiese temer! III. Entra en el sentimiento de los elegidos: ¿qué dirán en ese momento? ¿Se arrepentirán de haber despreciado al mundo y mortificado sus cuerpos? ¿Cuáles serán los sentimientos de los réprobos, viéndose a punto de ser condenados? He ahí, exclamarán, hablando de los elegidos, aquellos de quienes nos burlamos; los tratamos de insensatos, des preciamos su vida oscura. Y ahora, helos ahí, elevados a la dignidad de hijos de Dios, copartícipes de los santos. Nosotros nos apartamos del camino de la verdad; no brilló para nosotros la luz de la justicia, para nosotros no salió el sol de la inteligencia. ¡Qué triste será ver a Dios y perderlo, perecer a vista del Redentor! (San Euquerio). El pensamiento del Juicio Orad por los predicadores. ORACIÓN Señor, que os dignasteis ilustrar a vuestra Iglesia por los méritos y predicaciones del bienaventurado Vicente, vuestro confesor, acordad, a vuestros siervos la gracia de ser instruidos por sus ejemplos, y de ser librados, por su protección, de toda adversidad. Por J. C. N. S. |
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)
05 de Abril
SAN VICENTE FERRER, Confesor
San Vicente Ferrer, religioso de la orden de Santo Domingo, convirtió por sus predicaciones a un gran número de judíos y de infieles, y movió a vida cristiana a una multitud de cristianos relajados. De ordinario predicaba sobre la penitencia, sobre la Pasión de Jesucristo, el infierno y el juicio. Hacíalo con tanta fuerza y unción, que él mismo lloraba, y sus oyentes, deshechos en lágrimas, no pocas veces hasta en público confesaban sus pecados. Fustigaba sin miedo las malas costumbres. Se dice que el santo regalaba un frasquito con agua bendita a las señoras con problemas con sus maridos y recomendaba: “Cuando su esposo empiece a insultarle, tome el agua y no se la pase mientras el otro no deje de ofenderla.” Práctico y eficaz consejo. Murió en el año 1419. Adoptemos desde hoy la costumbre de rociar la cama por la noche con agua bendita, que, según Santa Teresa de Ávila, es la manera más eficaz de alejar los demonios. I. Todo lo que concierne al juicio final será terrible. Lo precederán señales espantosas: el sol sangrará, abrasaráse el aire, se agitará el mar con vio lenta tempestad, vacilará la tierra sobre su eje; el hambre, la guerra, la peste desolarán la tierra. El Anticristo perseguirá a los fieles con tanta crueldad y refinamiento que apenas si los elegidos podrán resistir a sus tentaciones. Yo creo, Señor, que oiré las terríficas trompetas que me convocarán para dar cuenta de mi vida. Si te sientes movido a cometer un pecado, piensa en este juicio tremendo para todos. (San Basillo). II. Imagina a todos los pueblos de la tierra congregados en el valle de Josafat, y a Jesucristo que desciende del cielo, seguido de toda la corte celestial, para juzgar al mundo. A su diestra estarán los elegidos acompañados de los ángeles buenos, a su siniestra los réprobos rodeados de una multitud de demonios. Un día estaré en ese valle. ¿Y en qué estado será? Lo ignoro; ignoro si seré colocado a la derecha o a la izquierda, ¡Y vivo ahora en medio de placeres, como si nada debiese temer! III. Entra en el sentimiento de los elegidos: ¿qué dirán en ese momento? ¿Se arrepentirán de haber despreciado al mundo y mortificado sus cuerpos? ¿Cuáles serán los sentimientos de los réprobos, viéndose a punto de ser condenados? He ahí, exclamarán, hablando de los elegidos, aquellos de quienes nos burlamos; los tratamos de insensatos, des preciamos su vida oscura. Y ahora, helos ahí, elevados a la dignidad de hijos de Dios, copartícipes de los santos. Nosotros nos apartamos del camino de la verdad; no brilló para nosotros la luz de la justicia, para nosotros no salió el sol de la inteligencia. ¡Qué triste será ver a Dios y perderlo, perecer a vista del Redentor! (San Euquerio). El pensamiento del Juicio Orad por los predicadores. ORACIÓN Señor, que os dignasteis ilustrar a vuestra Iglesia por los méritos y predicaciones del bienaventurado Vicente, vuestro confesor, acordad, a vuestros siervos la gracia de ser instruidos por sus ejemplos, y de ser librados, por su protección, de toda adversidad. Por J. C. N. S. |
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)
04 de Abril
SANTA GEMMA GALGANI, Virgen
Santa Gemma Galgani, una de las santas modernas más famosas, nació en Lucca, Italia en 1878. Muy niña, cuando apenas tenía ocho años quedó huérfana de madre, y en medio de su gran tristeza se arrodilló ante una imagen de la Santísima Virgen y le dijo: "Madre celestial, ya no tengo a mi mamá de la tierra. ¿Quieres tú reemplazarla y ser mi madre de ahora en adelante?". La Virgen María aceptó su petición y durante toda su vida la ayudó y la consoló de manera impresionante. Su padre murió de tuberculosis y esta enfermedad se la transmitió a la hija y la hizo sufrir terriblemente durante toda su existencia. Al morir su padre, la niña quedaba muy desprotegida, pero una familia muy católica la recibió en su casa y la atendió siempre con especial cariño, más como una hija que como una sirvienta. Siendo muy joven se sintió atacada por una serie de enfermedades que los médicos declararon incurables. Entonces rezó con toda su fe a San Gabriel de la Dolorosa y quedó curada instantáneamente. Quiso ser religiosa, pero por su salud bastante débil no fue admitida en la Comunidad, y entonces dispuso quedarse en el mundo, pero viviendo con la santidad y el recogimiento y la pureza de una fervorosa religiosa. Gemma fue dirigida espiritualmente por un Padre Pasionista, y por orden de su director espiritual escribió los fenómenos espirituales que le sucedían. Dice así en sus memorias: "En el año 1899, de pronto sentí un profundísimo arrepentimiento de todos mis pecados y se me apareció Jesucristo con sus cinco heridas y de cada una de ellas salían llamas de fuego que vinieron a tocar mis manos y mis pies y mi pecho, y aparecieron en mi cuerpo las cinco heridas de Jesús". Desde 1899 tuvo permanentemente las cinco llagas de Jesús Crucificado que ella ocultaba cuidadosamente. Sus manos las cubría con unos sencillos guantes. Desde entonces, cada semana, desde el jueves a las 8 de la noche hasta el viernes a las tres de la tarde, aparecían por toda su piel las heridas de los latigazos y en la cabeza las heridas de la corona de espinas y sentía en el hombro el peso de una gran cruz que le producía dolor y heridas y la hacía encorvarse dolorosamente. Desde pequeñita, Gemma tuvo una gran devoción a la Pasión y Muerte de Jesús. Cuando joven bastaba oír leer la Pasión de Jesús para que ella se entusiasmara enormemente. Y más tarde cuando tenía angustias o la insultaban, le bastaba dedicarse a pensar en la Pasión de Cristo para hallar paz y consuelo. Siempre había deseado sufrir las mismas heridas que sufrió Nuestro Redentor y a los 21 años empezó a sentir en su propio cuerpo una serie de heridas que coincidían exactamente con las que mostraba el crucifijo ante el cual se arrodillaba a rezar. La salud de Gemma en sus últimos años fue desastrosa. Un tumor canceroso en la columna vertebral era para ella un tormento de día y de noche. Vomitaba sangre y le llegaban terroríficas tentaciones de blasfemia (a ella que desde pequeña le bastaba escuchar una blasfemia o una palabra grosera para desmayarse de espanto y de horror). Perdió la vista y quedó ciega. Pero cuando cesaban los ataques del infierno, ella gozaba de una paz interior y sentía que Cristo y la Virgen María venían a hablarle y a consolarla. El Señor cumplía con Gemma lo que prometió en la S. Biblia: "Dios, a los hijos que más ama, los hace sufrir más, para que ganen mayor premio para la eternidad". Gemma es patrona de los que sufren graves enfermedades y tentaciones, pero que quieren ofrecer todo por Dios y por la salvación de las almas. Gemma le venía pidiendo a Dios con oraciones, misas, comuniones y sacrificios, que se convirtiera un tabernero que se emborrachaba y hacía emborracharse a muchos más. Pero el hombre no daba muestras de querer convertirse. Y sucedió que un día cuando ella iba de su casa a la iglesia, alguien la insultó muy salvajemente y la joven no respondió ni una palabra a aquellos insultos y lo ofreció todo por la conversión de los pecadores. Al llegar al templo oyó que Nuestro Señor le decía: "El sufrimiento por ese insulto era la cuota que faltaba para que el tabernero se convirtiera. Me lo has ofrecido con paciencia y ahora ese hombre cambiará de comportamiento". Al día siguiente los que estaban en el templo oyeron en un confesionario que un hombre lloraba fuertemente. Era el tabernero que había venido a confesarse muy arrepentido y en adelante vivió santamente. La paciencia de una mujer insultada había sido el último empujón que lo llevó a la conversión. Y así como este, muchos más se convirtieron por las oraciones y los sufrimientos que Gemma ofrecía por la conversión de los pecadores. Fueron numerosas las personas que llegaron donde ella movidas únicamente por la curiosidad y volvieron a sus casas transformadas y convertidas. Porque la oración y el sufrimiento que se ofrecen a Dios nunca quedan sin conseguir conversiones y salvación para otros. El Sábado Santo 11 de abril de 1903 cuando apenas tenía 25 años, Gemma Galgani, sencilla mujer seglar que con sus sufrimientos había tratado de pagarle a Dios sus propios pecados y los de muchos otros, voló a la eternidad a recibir el premio de sus sufrimientos y del gran amor que tuvo siempre a Jesucristo y a la Santísima Madre de Dios. La gente empezó a considerarla como una verdadera santa y el Papa Pío XI la declaró beata apenas 30 años después de su muerte (en 1933). Pío XII la canonizó en 1940. Santa Gemma es un auténtico modelo para que las personas enfermas piensen que Dios las llama y pueden conseguir, en medio de la dura enfermedad, la más grande santidad. ORACIÓN Gemma Galgani: alcánzanos de Dios que meditemos frecuentemente con gran amor en la Pasión y Muerte de Jesucristo: que tengamos enorme confianza en la protección de nuestra Madre Celestial María Santísima y que ofrezcamos todos nuestros sufrimientos por la salvación de las almas y la conversión de los pecadores. Por J. C. N. S. Amén. |
04 de Abril
SAN ISIDORO, Obispo, Confesor y Doctor
San Isidoro, sucesor de San Leandro, su hermano, en la sede arzobispal de Sevilla, fue el personaje más ilustre de la Iglesia de España y el alma y nervio de lo que se hizo en su tiempo para mantener la fe y las buenas costumbres. Sintiendo próximo su fin, se hizo conducir a la iglesia por dos obispos, uno de los cuales cubriólo con un cilicio, poniéndole el otro ceniza en la cabeza. Elevando, entonces, sus ojos al cielo, pidió perdón a Dios por sus pecados; y después de haber recibido el Santo Viático, se encomendó a la oración de los asistentes, perdonó a sus deudores lo que le debían e hizo distribuir entre los pobres el dinero que le quedaba. Murió el 4 abril del año 636, después de 37 años de laborioso episcopado, y fue enterrado en la catedral de Sevilla entre su hermano San Leandro y su hermana Santa Florentina. MEDITACIÓN SOBRE LA OCIOSIDAD I. Huye de la ociosidad como de la madre de todos los vicios; mantente siempre ocupado en los deberes de tu profesión u oficio. Si no sabes en qué emplear tu tiempo, nunca te faltarán la oración y la lectura de los buenos libros. ¡El tiempo es muy precioso, la vida muy corta! ¡Ah! ¡qué no harían los condenados por tener un momento de este tiempo que tú pierdes, y con el cual podrías ganar una corona inmortal! ¡Día vendrá en que desearás tener todavía algunas horas para ocuparte de tu salvación, y esas horas te serán negadas! Aprovecha el tiempo que tienes ahora. II. ¿En qué pasas tu vida? ¿No es verdad que con frecuencia no haces nada? ¡Cuidado!, Dios te pedirá cuenta de todo el tiempo perdido. ¡Cuántas ocupaciones inútiles te impiden trabajar en tu salvación! Pero lo más lastimoso es que cometes el mal que debieras evitar; no imites la conducta de los pecadores. ¿Cuánto tiempo consagras a Dios? ¿Cuánto tiempo sacrificas al mundo y a los placeres? III. Mide tu tiempo y distribúyelo entre los intereses de tu alma y los de tu cuerpo. ¿Es justo dar todo a uno y nada a la otra, todo al mundo y nada a Dios? Si sigues mi consejo, tus días discurrirán santa y agradablemente. Trabaja siempre por Dios y en presencia de Dios; así tu trabajo será una oración continua y te ahorrará muchas tentaciones. Haz siempre algo, a fin de que el demonio siempre te encuentre ocupado. (San Jerónimo). La perseverancia en la vocación Orad por la perseverancia de los justos. ORACIÓN Oh Dios, que habéis instruido a vuestro pueblo con las verdades de la salvación por ministerio del bienaventurado Isidoro, haced, os lo suplicamos, que después de haberlo tenido en la tierra por doctor y guía, lo tengamos por intercesor en el cielo. Por J. C. N. S. |
03 de Abril
San Ricardo, obispo de Chichester, insumía todas sus entradas en el alivio de los pobres. Quejóse su intendente un día de que sus limosnas excedían a sus entradas; respondióle el santo que no quedaba otro remedio que vender la vajilla y el caballo para equilibrarlas. Mostró Dios, mediante diversos milagros, cuánto le agradaba esta caridad. Un día el santo alimentó a mil personas con un solo pan. Fundó asilos para sacerdotes ancianos y para pobres. Murió invocando a María y abrazando la cruz, en el año 1253, en el noveno de su episcopado y a los 56 de edad. I. Sea que Dios te haya hecho nacer pobre, o que tú mismo te hayas despojado de tus bienes para abrazar la pobreza religiosa, ama tu pobreza. Sé verdaderamente pobre de espíritu, y reprime todo deseo inquieto de poseer; espera la herencia que Dios te promete, es decir, la posesión de su gloria. No busques otro tesoro que la gracia de Dios; poseyéndola poseerás a Dios mismo y serás feliz. Quien posee a Dios, ¿no es acaso suficientemente rico? II. Si estás en una situación intermedia entre la opulencia y la pobreza, no trates de elevarte. Mira a los que son más pobres que tú, y estarás contento de tu medianía; darás gracias a Dios de que te haya puesto en el estado que anhelaba Salomón cuando decía: Señor, no me deis ni la pobreza ni la riqueza; concededme sólo lo que necesito para mi subsistencia. (Proverbios). III. Si eres rico, mantente alerta; las promesas de Jesucristo no son para ti. Si tu corazón está adherido a tus riquezas, corres riesgo de perder el cielo. ¡Ah! ¡cuán difícil es no amar lo que se posee! ¿Cómo menospreciarás aquello que te obtiene estima y consideración? ¡Oh ricos, cuán peligrosa es vuestra condición! ¡Cuán de temer que, por haber gozado de los bienes de la tierra, no seáis privados de los bienes del cielo! El amor al prójimo Orad por los pobres. ORACIÓN Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Ricardo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. |
02 de Abril
SANTA MARÍA EGIPCÍACA, Penitente
02 de Abril
SAN FRANCISCO DE PAULA, Confesor
San Francisco de Paula, fundador de la Orden de los Mínimos, abandonó el mundo a la edad de quince años para vivir en la soledad. Su fama de santidad muy pronto le atrajo gran número de compañeros. Los soberanos pontífices lo tuvieron en gran estima. El rey Luis XI, al fin de su vida, lo hizo ir a la corte, con la esperanza de recobrar la salud por su intercesión. Sanó a gran número de enfermos, y obró una multitud de otros milagros. Murió en 1508 a la edad de 91 años. I. Tanta fue la caridad de San Francisco de Paula, que quiso que la divisa de su orden fuese: "Caridad". Dio prueba de su amor a Dios dejando todo para agradar le, despreciando todos los placeres, y buscando sólo su gloria en todo. Mostró su amor: por el prójimo curando a los enfermos y trabajando con ardor en la salvación de las almas. ¿Cómo Imi tas tú la caridad de este santo? II. El aborrecimiento que tenía a su cuerpo lo hizo abrazar un género de vida severísimo: se alimentaba sólo con aquello que se permite en la cuaresma, rigurosísima en su tiempo. Quiso que sus hijos se obligasen por un cuarto voto a practicar la misma austeridad. Un día este santo condenará tus refinamientos y tus excesos. ¡Su vida fue una continua cuaresma, y tú no la puedes observar una vez al año! Si pensases en la hiel y el vinagre que ofrecieron a Nuestro Señor en la cruz, y en el amargo brebaje que se destina en el infierno para los hombres sensuales, pronto te corregirías de tu glotonería. III. Durante toda su vida manifestóse su humildad, quiso pasar desconocido ante los hombres; fue menester una orden expresa del Papa para obligarlo a ir a la corte de Luis XI. El nombre de mí nimos, que dio a sus hijos, deja ver a las claras el particular amor que profesaba a esta virtud. Imitan do el ejemplo de este santo, huye de la vanidad en la medida en que vayas siendo mejor: los otros vi cios se desarrollan a fuerza de vicio, la vanidad hace su pedestal con la virtud misma. (San Euquerio). La caridad Orad por el Papa. ORACIÓN Oh Dios, grandeza de los humildes, que habéis ensalzado al bienaventurado Francisco, vuestro confesor, a la gloria de la santidad, haced, os lo suplicamos, que por sus méritos y mediante la imitación de sus virtudes alcancemos felizmente las recompensas prometidas a los humildes. Por J. C. N. S. |
01 de Abril
SAN HUGO DE GRENOBLE, Obispo y Confesor
Los júbilos eternos son la recompensa del llanto que San Hugo vertía oyendo las confesiones de sus penitentes. Fue obispo de Grenoble durante 52 años, y cumplió sus deberes con celo cada vez mayor. Por espacio de treinta años soportó con paciencia una dolorosa enfermedad; durante cuarenta años resistió al demonio que le sugería blasfemias contra Dios. Tuvo la dicha de recibir en su diócesis a San Bruno y a sus compañeros, y de visitarlos con frecuencia en el yermo de la Cartuja. Murió el 1º de abril de 1132, próximo a los 80 años de edad. I. Pon los ojos en las miserias de esta vida: mira cuántos pobres, cuántos enfermos, cuántas personas afligidas; a la vista de tantos sufrimientos, te conmoverás y exclamarás: ¿Qué hice yo, oh Dios amabilísimo, para ser preservado de estas aflicciones? Agradece a Dios esta merced; humíllate viendo que no puedes o que no quieres soportar nada, mientras tantas otras personas sufren tan crueles dolores. II. Mira a los que el mundo llama dichosos, a los que, reuniendo en sí los bienes de la naturaleza y de la fortuna, parece estuvieran a cubierto de toda miseria común al resto de los mortales. Cuando hayas considerado a estos favoritos del mundo, pregúntate a ti mismo: ¿Cuánto durará esta aparente felicidad? ¿Cuántas penas, deseos, remordimientos de conciencia, aprensiones terribles, acompañan a estas riquezas y a estos placeres? ¡Ah! ¡cuántas miserias y tristezas se esconden bajo el oro y la púrpura! Brillan por afuera, por adentro no son sino miseria.(Séneca). III. Cuando te tiente el espíritu de orgullo, mira la tierra, y di en ti mismo: ¿De qué te enorgulleces tú, que pronto estarás encerrado en una tumba y serás pisado por los transeúntes? Si estás afligido, mira el cielo, anímate y di: ¡Ah! esta vida no durará siempre, iré al cielo, donde Dios enjugará mis lágrimas y calmará mis penas. Busquemos, amemos ardientemente los bienes que permanecen para los que los hallaron, que no pueden ser arrebatados a los que los adquirieron. (San Gregorio). Orad por los que se ORACIÓN Oh Dios omnipotente, haced que la augusta solemnidad del bienaventurado Hugo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén. |