07/I SAN LUCIANO, Presbítero y Mártir

07 de Enero

SAN LUCIANO, Presbítero y Mártir

Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno, que ha
sido preparado para el diablo y sus ángeles. 
(Mateo, 25, 41)

   San Luciano puede ser llamado el cristiano por antonomasia, pues, a la edad de doce años, distribuyó todos sus bienes a los pobres. 
    Fue sacerdote en Antioquía, profesor de exégesis bíblica y fundador de la Escuela de Antioquía, traduce el Antiguo Testamento, su campo propio; y destaca por su virtud, sabiduría y oratoria.
   Durante la persecución de Valerio Maximiano, es martirizado en Nicodemia, el 7 de enero del año 212, y sepultado en Helenópolis de Bitinia.
   Como no tuviera altar en la prisión, el amor ingenioso que profesaba a Dios le inspiró la idea de hacerse sostener por sus discípulos y de consagrar a Jesucristo sobre su pecho. Fue así, el sacerdote, el altar y la víctima de Dios, por quien derramó su sangre en el año 312.


MEDITACIÓN SOBRE
EL INFIERNO


   I. El infierno es el lugar destinado para el castigo de los réprobos. Su mayor suplicio será no ver a Dios, lo que constituye la felicidad de los elegidos. Conocerán las perfecciones de Dios, desearán gozar de ellas, pero no podrán; y como Dios es la fuente de todo bien, ellos también serán privados de toda clase de bienes. No habrá ya para ellos ni alegría ni contento. Infeliz estado, ¿quién podría concebirte? La pérdida de un amigo, de un pariente, de un bien que amas, te hace gemir: ¿qué no producirá conocer el valor de Dios, y ser separado de Él para siempre?
  
II. Padecerán todos los tormentos, imaginables e inimaginables: el hambre, la sed, las tinieblas, los espectros pavorosos, el fuego... El condenado será atormentado en todas las partes de su cuerpo, en todas las potencias de su alma. Cristiano afeminado, un dolor de muelas te hace gritar, no podrías mantener un dedo ni siquiera un momento en el fuego, ¿cómo soportarás esos suplicios que han merecido tus crímenes?
  
III. Esos tormentos durarán toda la eternidad, sin consuelo, sin interrupción, sin esperanza. ¡Oh Dios! Cuán amargos resultarían los placeres de esta vida, y cuán agradables sus sufrimientos para quien comprendiese estas palabras: ¡sufrir eternamente! Eternidad, ¿se puede pensar en ti sin temblar, sin temer a Dios, sin despreciar al mundo ni desapegar se de él? ¡Eternidad! ¡Por un placer de un momento, una eternidad de suplicios! Somos insensatos o paganos, si el pensamiento de la eternidad no nos con mueve y nos convierte. ¿Quién de vosotros podrá habitar en las llamas eternas? (Isaías).


El pensamiento del infierno 
Orad por la conversión de los malos cristianos


ORACIÓN
Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, por la intercesión del bienaventurado Luciano, vuestro mártir, cuyo natalicio al cielo celebramos, que seamos fortificados en el amor de vuestro santo Nombre.  Por N. S. J. C. Amén



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

06/I EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

06 de Enero

EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR
Hallaron al Niño con María, su Madre,
y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres
 le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.
(Mateo, 2, 11)

   Unos magos de Oriente reciben aviso del nacimiento del Hijo de Dios por medio de la aparición de una estrella milagrosa. Dejan su reino y van a Jerusalén a buscar a ese Dios. Túrbase Herodes ante la noticia; disimula sin embargo su pavor, y ruega a los magos que regresen a Jerusalén después que hayan adorado al recién nacido, en Belén. Pero éstos, advertidos en sueños de que no vuelvan a Herodes, retornan a su país por otro camino.
  
MEDITACIÓN SOBRE
LOS PRESENTES
DE LOS MAGOS
  
I. Los Magos ofrendaron mirra a Nuestro Señor, para honrar su humanidad. Jesús es Hombre, y lo es por amor nuestro, porque por amor nuestro tomó un cuerpo semejante al nuestro. Amémoslo, pues, y ofrendémosle nuestro cuerpo. Este cuerpo es vuestro, ¡oh Jesús mío!, disponed de él como os plazca, sano o enfermo, vivo o muerto. ¡Qué feliz sería si pudiese sufrir con Vos, para reinar un día también con Vos! Me habéis rescatado todo entero, a fin de poseerme todo entero. (San Agustín).
  
II. Jesús es hombre, mas también es Rey. Por eso se le ofrenda oro. Es el dueño de nuestros bie nes, Él nos los dio; debemos servirnos de ellos para honrarlo, para engalanar sus altares, para socorrer a los pobres. Ve a Jesús en sus pobres, con la fe de los Magos que, contemplando en el pesebre a un niño pobre y abandonado, lo reconocieron como a su Rey y a su Dios. Si eres pobre, ofrece a Jesús tu pobreza; esta ofrenda le será más agradable que todos los tesoros de la tierra.
  
III. Los Magos ofrecieron incienso a Jesús, y reconocieron así su Divinidad. El incienso que tú le debes presentar, es la oración que eleva a tu alma hasta Dios. Humíllate ante este Soberano, ofrécele todas las potencias de tu alma, adóralo, témelo. Acuérdate sobre todo que los Magos volvieron por otro camino; cambia de vida a ejemplo suyo, y después de haberte dado a Jesucristo, no te des más al mundo. Por el cambio de ruta, entendemos el cambio de vida. (Eusebio). 


La devoción 
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN
  Oh Dios que en este día hicisteis que los gentiles conocieran a vuestro Unigénito, dándoles una estrella por guía, haced que, conociéndoos ya por la fe, nos elevemos a la contemplación de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.

05/I SAN TELÉSFORO, Papa y Mártir

05 de Enero

SAN TELÉSFORO, Papa y Mártir

Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del
reino que os está preparado desde el principio
del mundo.
(Mateo, 25, 34).

   San Te1ésforo, griego de nacimiento, sucedió al Papa Sixto I, y fue el octavo obispo de Roma. Tuvo el dolor de ver los estragos causados en la Iglesia por la persecución del emperador Adriano. Sabemos, por San Ireneo, que terminó gloriosamente su vida con el martirio, cerca del año 136; por espacio de diez años había ocupado la cátedra de San Pedro.  

MEDITACIÓN SOBRE
LA GLORIA DEL PARAÍSO

I. En el cielo se posee a Dios, y, poseyéndolo, gózase de todos los bienes. Jamás estamos contentos en este valle de lágrimas; lo estaremos en la mansión de los Bienaventurados. Privémonos, pues, de estos placeres tan fugaces, tan poco capaces de satisfacernos, a fin de que gocemos de las delicias del cielo. Placeres, honores, riquezas, ¡cuán despreciables aparecéis para quien considera el cielo! ¡Ah, Señor, yo puedo conseguir esta dicha, pero no puedo concebir su inmensidad!

II. En el cielo, encontrarás todo lo que deseas, y ya no volverás a hallar nada de lo que te disgusta. No más lágrimas, ni suspiros, ni dolores, ni tristezas. En esta vida no hay placer que no esté mezclado con amargura; allí habrá toda clase de bienes sin mezcla de mal alguno. ¡Es, pues, muy razonable que sufra algo para gozar de tantas delicias!

III. ¿Cuánto durará ese estado de gloria? Toda una eternidad; y los santos tendrán la seguridad de que su felicidad es eterna. ¡Oh eternidad bienaventurada! ¡Qué no harían los cristianos para poseerte si te comprendiesen! Todo lo que es eterno es gran de, lo demás pequeño. Trabajemos para la eternidad y despreciaremos todos los bienes de esta vida. ¿Quién no sentirá que se desvanece su tristeza al pensar que, por un momento de prueba..., tendremos una eternidad de dicha? (San Gregario).

El pensamiento del Paraíso
Orad por los pecadores.

ORACIÓN

      Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y cuidadlo con protección constante por me dio de vuestro bienaventurado Mártir y Soberano Pontífice Telésforo, a quien constituiste pastor de toda  la Iglesia.  Por N. S. J. C. Amén



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

04/I SAN TITO, Obispo de Creta

04 de Enero

SAN TITO, Obispo de Creta
   El glorioso san Tito había nacido gentil y parece haber sido convertido por el apóstol san Pablo. Apenas recibió san Tito la luz de la fe y el conocimiento de los misterios y sacramentos de Jesucristo, comenzó a brillar con tales resplandores de santidad a los ojos de la Iglesia naciente, que mereció ser contado entre los discípulos más predilectos del grande Apóstol. Llámale el mismo san Pablo, su hermano en Cristo y compañero en sus trabajos; alaba con encarecimiento sus virtudes apostólicas, y en su «Llegada a Troa» dice que su corazón no descansaba, porque no había encontrado allí a su queridísimo hermano Tito; mas al fin, aquel Dios que es consolador, de los humildes, le había llenado de consolación con la venida de su deseado compañero. En el año 51 fue con san Pablo al Concilio que se celebró en Jerusalén con ocasión y sobre el asunto de los ritos mosaicos. Envióle san Pablo a Corinto para que apaciguase algunas disensiones que había en aquella Cristiandad; lo cual hizo san Tito con tan grande espíritu, que los delincuentes dieron cumplida satisfacción; y con tal desinterés, que no pudieron obtener de él que recibiese ninguno de los presentes que le hacían, ni aun para el sustento necesario. Otra vez volvió a Corinto para recoger las limosnas destinadas al socorro de la Iglesia de los hebreos, y con esta ocasión, despertó en el corazón de todos aquellos fieles, vivos deseos de ver a san Pablo, que los había engendrado en nuestro Señor Jesucristo. Volviendo el apóstol de Roma al oriente después de su primera prisión, se detuvo en la isla de Creta; para predicar en ella el Evangelio de Jesucristo: pero reclamando su presencia las necesidades de otras iglesias, ordenó obispo de aquélla isla a su muy amado discípulo Tito, para que llevase adelante la obra que con tan buen suceso había el apóstol comenzado. Mandóle que ordenase presbíteros en todas las ciudades de la isla, y le escribió una carta que comprende las reglas de la vida episcopal en que le exhortaba a gobernar la grey del Señor que el Espíritu Santo le había encomendado, con grande celo y entereza y al mismo tiempo con suavidad y dulzura. Muchos fueron los trabajos y fatigas que padeció por mar y por tierra para sembrar la semilla del Evangelio entre gentes de diversas lenguas y muy apartadas unas de otras. Gobernó, pues, san Tito aquella cristiandad conforme a la instrucción que le dio su maestro en su carta canónica; resplandeciendo como antorcha entre las tinieblas y errores de la idolatría hasta que, lleno de merecimientos, durmió en la paz del Señor a los noventa y cuatro años de edad, y fue sepultado en la misma iglesia en que había sido consagrado obispo por el apóstol san Pablo. Su sagrada cabeza fue llevada a Venecia y actualmente se venera en la basílica ducal de San Marcos.
  

REFLEXIÓN
   Mucho amaba el Apóstol de las gentes a su hijo espiritual el glorioso san Tito, porque le apreciaba por sus esclarecidas virtudes; y el amor de Cristo era el que unía los corazones. La amistad de los santos es pura, cordial, entrañable, sincera, firme y ordenada al bien; la amistad de los malos es falsa, interesada, inconstante y llena de intenciones torcidas y fines malignos. La amistad de los buenos se parece a la de los ángeles; la amistad de los malos es como la de los demonios, que sin amarse, se unen siempre para obrar el mal.


ORACIÓN      
   ¡Oh Dios! que adornaste con apostólicas virtudes al bienaventurado confesor y pontífice san Tito, concédenos por sus méritos e intercesión, que viviendo en santidad y piedad en este mundo, merezcamos llegar a la patria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
   


*Flos Sanctorum de la Familia Cristiana, del P. Francisco De Paula Moreli, S. J. Editoral Difusión, S. A., 1943.

04/I SAN GREGORIO, Obispo y Confesor

04 de Enero

SAN GREGORIO, Obispo y Confesor
Yo os digo que de cualquier palabra ociosa
que hablaren los hombres han de dar
cuenta en el día del juicio.
(Mateo, 12, 36)

   San Gregorio, obispo de Langres, no se contentó a con librar posesos y curar enfermos mientras vivió; en el momento en que llevaban a enterrar sus despojas mortales, hizo que se rompiesen las cadenas, de los prisioneros que se encontraban a su paso. Fue su vida una oración continua. En medio de la noche iba a la iglesia a orar a Dios, y, en llegando, abrían se las puertas por sí solas. Constituía su alimento un poco de pan de cebada y su bebida un poco de agua. ¡Qué fácil es dar cuenta a Dios de nuestros actos cuando hemos conformado nuestra vida con la que Él mismo vivió sobre la tierra! San Gregorio murió en el año 539.  

MEDITACIÓN SOBRE
EL JUICIO PARTICULAR
  
I. Después de tu muerte darás cuenta de toda tu vida. Es lo que enseña el Evangelio. No lo dudas, puesto que eres cristiano. Pero, ¿comprendes bien que entraña esta verdad? Dios sabe todo lo que has hecho, lo que has dicho y lo que has pensado, aun lo más secreto: te pedirá cuenta sobre ello. ¡Ay! el momento de mi muerte, conoceré el estado en que ya debo permanecer eternamente. ¡Oh momento terrible! Pensemos en él, preparémonos para ese juicio.
  
II. Es Dios quien nos juzga; es tan clarividente que nada escapa a su conocimiento; tan justo, que castigará severamente todas nuestras faltas; tan poderoso, que nadie puede sustraerse del rigor de su justicia. Toma medidas. ¿Qué le responderás? ¿Cómo excusarás tus pecados? ¡Ah, Señor, olvidaos de los desórdenes de mi vida pasada, para no acordaros ya sino de vuestra infinita misericordia!
  
III. La sentencia que pronunciará este juez es inapelable; será ejecutada de inmediato. Ni las lágrimas, ni las dádivas, ni la privanza tienen poder ante Dios, para hacerlo revocar este funesto decreto, o para impedir su ejecución. Depende de mi única mente el prepararme la sentencia tal como la deseo; es preciso que sea mi acusador y mi juez, y que me castigue a mi mismo. Debo mantenerme preparado a dar cuenta de mi vida en cualquier momento. ¿Qué haré yo cuando Dios me juzgue? ¿Qué responderé cuando me interrogue? (Job).


El pensamiento del juicio 
Orad por los presos.

ORACIÓN
      Os suplicamos, Dios todopoderoso, que esta solemnidad de San Gregorio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Amén
  


*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

03/I SANTA GENOVEVA, Virgen

03 de Enero

SANTA GENOVEVA, Virgen

Estad apercibidos, porque a la hora que menos penséis ha de venir el Hijo del hombre. 
(Mateo, 24, 44)
  Santa Genoveva comenzó a servir al Señor a la edad de 7 años; consagróse por entero a Jesucristo haciendo voto de castidad, próxima a cumplir los 15. Cuando Atila estaba cerca de París con su ejército, esta santa aseguró que no entraría en la ciudad, e impidió que los habitantes la dejasen. Se cumplió su profecía. Obraba milagros; a menudo, no comía sino dos veces a la semana. Murió llena de méritos, hacia el año 500.    

MEDITACIÓN
SOBRE LA MUERTE
 
I. Morirás; nada es más cierto, es el orden dispuesto por Dios: hasta ahora todos los hombres han obedecido a su decreto. ¿Lo crees? ¿Piensas en ello? ¿Comprendes el significado de estas palabras: yo moriré? Significan que dejarás a tus parientes, a tus amigos, a tus bienes; tu cuerpo será enterrado, tus ojos no verán más, tu lengua no hablará más. ¿Por qué, pues, apegarme tan fuertemente a estos bienes que debo abandonar? ¿Por qué mimar tanto a este cuerpo destinado a convertirse en pasto de gusanos? Yo moriré...: medita estas palabras.
  
II. Ignoro el tiempo y el lugar de mi muerte. No puedo prometerme ni siquiera un momento de vida. ¿Cuántos que ni siquiera piensan en la muerte morirán hoy? Si Dios me arrebatase en el estado en que estoy, ¿a qué sería reducido? ¿A dónde iría? ¿Quién me asegura que tendré, en lo porvenir, tiempo para hacer penitencia? ¡Ah! Puesto que no sé ni en qué tiempo ni en qué lugar la muerte me habrá de sorprender, es preciso que la espere en todo tiempo y en todo lugar.
  
III. ¿En qué estado moriré; en gracia de Dios o en pecado? No lo puedo saber. Ignoro si la muerte será para mi un tránsito de la tierra a la gloria del cielo o, en cambio, a los suplicios del infierno. ¿Podemos pensar en serio en esta verdad y no sobrecogemos de terror? Es menester que, en adelante, asegure mi salvación y que viva, este año y todos los días de mi vida, como si debiese morir cada día. Haz ahora lo que, en la hora de la muerte, quisieras haber hecho.

El pensamiento de la muerte 
Orad por los agonizantes.. 

ORACIÓN
      Escuchadnos, oh Dios que sois nuestra salvación, a fin de que la fiesta de vuestra santa virgen Genoveva alegre nuestra alma y la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

MISA DEL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

El Domingo entre la circuncisión y Epifanía - o a falta de este - el 2 de Enero

Doble, 2ª clase 
Ornamentos blancos

   El día de la Circuncisión recibió el Divino Niño el Nombre de Jesús, que significa "Salvador", es Nombre sobre todo nombre, porque en él se expresa el carácter esencial del Verbo encarnado, cual es su misión de Salvador. De suerte que llamarle a Jesús con este Nombre, es darle el título más glorioso de todos y el más significativo; por lo que nos suenan a injuria, no a elogio, los dictados altisonantes de gran filósofo, sublime político, trascendental reformista, heroico bienhechor de la humanidad, emancipador del pueblo, y otros cientos con que ha querido honrarle (!) el Naturalismo moderno, elevándolo a la mezquina condición de hombre superior, para despojarle de su aureola divina. ¡No! Jesús es su Nombre, que es -dice San Bernardo-, miel en la boca, música en el oído y melodía en el corazón.

Introito
    INTROITUS Philipp. 2, 10-11
   In nómine Jesu omne genu flectátur, cæléstium, terréstrium, et infernórum: et omnis lingua confiteátur, quia Dóminus Jesus Christus in glória est Dei Patris. Ps. 8, 2. Dómine, Dóminus poster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra! V. Glória Patri.
     Introito - Al Nombre de Jesús arrodíllense todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno: y toda lengua confiese que nuestro Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre. - Ps. ¡Oh Señor y Dios nuestro: cuán admirable es tu nombre en toda la tierra! V. Gloria.
Oración - Colecta
   ORATIO - Deus, qui unigénitum Fílium tuum constituísti humáni géneris Salvatórem, et Jesum vocári jussísti: concéde propítius; ut, cujus sanctum nomen venerámur in terris, ejus quoque aspéctu perfruámur in cælis. Per eúmdem Dóminum.   R. Amen   
   Oh Dios, que constituiste a tu  Hijo Unigénito Salvador del género humano y mandaste que se llamara Jesús, concédenos la gracia de gozar un día en el Cielo de la presencia de éste mismo cuyo santo Nombre veneramos ahora en la tierra. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.   R. Amen.
Epístola
   San Pedro explica ante el concilio de sus perseguidores haber obrado el milagrode la curación de un tullido por virtud del Nombre de Jesucristo.
   EPISTOLA
   Léctio Actuum Apostolórum. Act. 4, 8-12
   In diébus illis: Petrus replétus Spíritu Sancto, dixit: Príncipes pópuli, et senióres audíte: Si nos hódie dijudicámur in benefácto hóminis infírmi, in quo iste salvus factus est, notum sit ómnibus vobis, et omni plebi Israël: quia in nómine Dómini nostri Jesu Christi Nazaréni, quem vos crucifixístis, quem Deus suscitávit a mórtuis, in hoc iste astat coram vobis sanus. Hic est lapis, qui reprobátus est a vobis ædiflcántibus: qui factus est in caput ánguli: et non est in álio áliquo salus. Nec enim áliud nomen est sub cælo datum hominibus, in quo opórteat nos salvos fíeri.
Lección de los Hechos de los Apóstoles (IV, 8-12)    En aquellos días: Pedro lleno del Espíritu Santo dijo: Príncipes del pueblo y vosotros ancianos escuchad: Ya que en este día se nos pide razón del bien que hemos hecho a un hombre tullido y que se quiere saber por virtud de quien ha sido curado, declaramos a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que en nombre de Nuestro Señor Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis, y Dios ha resucitado de entre los muertos, se presenta sano ese hombre ante vuestros ojos. Este Jesús es aquella piedra que vosotros desechasteis al edificar, y que ha venido a ser la piedra angular: y no hay que buscar en ningún otro la salvación: Pues no se ha dado a los hombres otro Nombre debajo del cielo, por el cual debamos ser salvados(1). 
Salmodia
   GRADUALE Ps. 105, 47
   Salvos fac nos, Dómine Deus noster, et congrega nos de natiónibus: ut confiteámur nómini sancto tuo, et gloriémur in glória tua. V. Isai. 63, 16. Tu, Dómine, pater noster, et redémptor noster: a sæculo nomen tuum.
   ALLELÚJA, allelúja. V. Ps. 144, 21. Laudem Dómini loquétur os meum, et benedícat omnis caro nomen sanctum ejus. Allelúja.
   Gradual - Sálvanos, Señor Dios nuestro, y recógenos de entre las naciones; para que confesemos tu santo Nombre, y nos gloriemos en cantar tus alabanzas. V. Tú, Señor, eres nuestro Padre y nuestro Redentor: tu Nombre existe desde la eternidad.       Aleluya, aleluya. V. (Ps. 144) Cantará mi boca las alabanzas del Señor: bendigan todos los mortales su santo Nombre. Aleluya
Evangelio
   El Niño recién nacido es circuncidado y recibe el Nombre de Jesús, que quiere decir "Salvador"
 USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 2, 21
   In illo témpore: Postquam consummáti sunt dies octo, ut circumciderétur puer: vocátum est nomen ejus Jesus, quod vocátum est ab Angelo priúsquam in útero conciperétur.
   Credo.
 U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 21) - En aquel tiempo: Llegado el octavo día en que debía circuncidarse el Niño, se le dio por nombre Jesús: nombre con el cual fue llamado por el Ángel antes que fuese concebido.  Credo.   
   OFFERTORIUM Ps 85, 12 et 5  Confltébor tibi, Dómine, Deus meus, in toto corde meo, et gloriflcábo nomen tuum in ætérnum: quóniam tu, Dómine, suávis et mitis es: et multæ misericórdiæ ómnibus invocántibus te, allelúja.    Ofertorio - Te alabaré oh Señor Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré eternamente tu santo Nombre: porque eres, señor, manso y suave, y todo misericordia para los que Te invocan. Aleluya. 
Oración - Secreta
   Benedíctio tua, clementíssime Deus, qua omnis viget creatúra, sanctíficet, quaésumus, hoc sacrifícium nostrum, quod ad glóriam nóminis Fílii tui, Dómini nostri Jesu Christi, offérimus tibi: ut majestáti tuæ placére possit ad laudem, et nobis profícere ad salútem. Per eúmdem Dóminum.   Que tu bendición, oh Dios clementísimo, por la cual vive toda criatura, santifique este nuestro sacrificio que Te ofrecemos a honra y gloria del Nombre de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo; a fin de que ceda en alabanza agradable a tu Majestad, y sea provechoso para nuestra salvación. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. 
Prefacio propio de Navidad
   Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes:    Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc.
    Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria: para que, al conocer a Dios visiblemente, seamos por Él arrebatados al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
    COMMUNIO Ps. 85, 9-10   Omnes gentes quascúmque fecísti, vénient, et adorábunt coram te, Dómine, et glorificábunt nomen tuum: quóniam magnus es tu, et fácíens mirabília: tu es Deus solus, allelúja.
   Comunión. - Todas las gentes que has criado, vendrán, se postrarán delante de Ti y glorificarán tu Nombre, Señor: porque Tú eres grande y hacedor de maravillas: no hay otro Dios sino Tú, aleluya.
Oración - Postcomunión
   Omnípotens ætérne Deus, qui creásti et redemísti nos, réspice propítius vota nostra: et sacrifícium salutáris hóstiæ, quod in honórem nóminis Fílii tui, Dómini nostri Jesu Christi, majestáti tuæ obtúlimus, plácido et benígno vultu suscípere dignéris; ut grátia tua nobis infúsa, sub glorióso nómine Jesu, ætérnæ prædestinatiónis título gaudeámus nómina nostra scripta esse in cælis. Per eúmdem Dóminum.   Oh Dios omnipotente y eterno, que nos has criado y redimido, atiende propicio a nuestros votos, y dígnate recibir con apacible y benigno rostro el sacrificio de la hostia saludable que acabamos de ofrecer a tu Majestad a honra del Nombre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo; para que, mediante tu divina gracia, nos alegremos de ver un día escritos nuestros nombres en el Cielo, en el libro de los predestinados, a seguidas del glorioso Nombre de Jesús. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.  


  • (1) La fe en Jesucristo, pero una fe práctica, es necesaria a los hombres para salvarse.

02/I EL SANTO NOMBRE DE JESÚS

02 de Enero

EL SANTO NOMBRE DE JESÚS
   "Le darás el nombre de Jesús, porque Él va a salvar a su pueblo" (Mat. I, 21). El occidente celebra la fiesta del nombre de Jesús, el domingo que separa la Circuncisión de la Epifanía; en los años en que dicho domingo no existe, la fiesta pasa al 2 de enero. Así como en el crucifijo material honramos toda la Pasión de Cristo resumida en un símbolo, de igual manera el nombre de Jesús nos recuerda todo lo que está simbolizado en él (Cf. Filip. II, 9-10). "Hablando de él, nos sentimos iluminados; pensando en él, recibimos el alimento de nuestras almas; invocándole, encontramos la paz!, como dice San Bernardo de Claraval, uno de los hombres que han hablado más sentida y profundamente del nombre de Jesús.   El Concilio de Lyons prescribió en 1274 una devoción especial al nombre de Jesús, y el beato Gregorio X comisionó especialmente a la Orden de los Predicadores para propagarla. Pero quienes más hicieron por difundirla, a pesar de la gran oposición que encontraron, fueron los minoritas: San Bernardino de Sena y San Juan Capistrano, quienes popularizaron el uso del monograma JHS, simple abreviación del nombre de Jesús (Ihesus). El hecho de que la Compañía de Jesús adoptara ese monograma como parte de su divisa, contribuyó a su mayor difusión. La Santa Sede concedió a los Franciscanos, en 1530, la celebración de la fiesta del Santo Nombre de Jesús y el uso se fue extendiendo paulatinamente,. En 1721 se convirtió enfiesta universal de la Iglesia de occidente; pero pocos años después, la comisión encargada de la reforma del Breviario recomendó al PapaBenedicto XV la suprimiera del calendario general. La fiesta actual es una especie de repetición de la Circuncisión; las lecciones del terder nocturno de maitines están tomadas del sermón de San Bernardo sobre este misterio.
   Es interesante notar que el Nombre de Jesús figura en el calendario del Book of Common Prayer, el 7 de agosto, es decir, en la fecha que escogieron algunos obispos ingleses y escoceses, cuando adoptaron la fiesta, a fin de laEdad Media. Por otra parte, la traducción del bello himno de Vísperas Jesu dulcis memoria, hecha por el P. Edward Caswall, ha contribuido a que los protestantes conozcan, probablemente mejor que los católicos, ese poema anónimo frecuentemente atribuido, por error, a San Bernardo. LasLetanías del Santo Nombre de Jesús, que en realidad son más bien un comentario de los atributos del Salvador que de su Nombre, provienen tal vez de San Bernardino y San Capistrano. Monseñor Challoner las llama simplemente, Letanías de Nuestro Señor Jesucristo en la edición original de Jardín del alma.

  
*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964

01/I LA CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR

01 de Enero

LA CIRCUNCISIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


Todo cuanto hacéis, de palabra o de obra, hacedlo
todo en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo. 
(San Pablo a los Colosenses, III, 17)
 
¡Cuán glorioso es el Nombre de Jesús; mas, cuán caro costó al Hijo de Dios! ¡Le fue menester derramar sangre para merecer este nombre de Salvador; y tú no quieres derramar, para salvarte, ni una lágrima! Es preciso imitar a Jesús en sus sufrimientos o perder la esperanza de acompañarlo en su gloria. Jesús, sed mi Salvador, y pues tanto amor habéis tenido por mí desde el comienzo de vuestra vida, inspiradme vuestro santo amor, a fin de que os ame, si no tanto cuanto merecéis, por lo menos tanto cuanto pueda.        

MEDITACIÓN
SOBRE LA CIRCUNCISIÓN
 
I. Jesús comienza hoy lo que continuará hasta la muerte. Obedece a su Padre celestial, a María y a José.¡Dios obedece a los hombres! Después de esto, ¿tendremos vanidad bastante como para no querer sometemos a los superiores que Dios nos ha dado? Es preciso obedecer a los que ocupan el lugar de Dios, o bien a nuestras pasiones y al demonio. Un Dios obedece a la ley, y nosotros, que no somos sino ceniza y polvo, ¿rehusaremos obedecer a Dios?
 
II. En ninguna parte se manifiesta más la humildad del Salvador, que en esta obediencia. En el pesebre, se tomaría a Jesús por un hombre común; aquí, pasa. por pecador. Jesús, que es la santidad misma, quiere abatirse hasta parecer pecador, para honrar a su Padre. Después de esto, ¿tengo derecho a quejarme de las humillaciones que recibo? He nacido en el pecado, he crecido en el pecado; sin embargo, no quiero ser llamado pecador y me irrito si se me desprecia.
 
III. La caridad de Jesús brilla en este misterio, toda vez que quiere, desde los primeros instantes de su vida, adoptar el nombre de Salvador(1) y darnos su sangre y sus lágrimas como prenda de su amor. Esa sangre y esas lágrimas que derrama, son el lenguaje de su corazón: nos dice con ellas que quiere vivir, sufrir y morir por nosotros. Comencemos pues, este año, imitando su obediencia y su humildad. Amémoslo durante todo este año, hagamos todo en Nombre de Jesús. Dios mío, soy todo vuestro, du rante este año, y para el resto de mi vida.

La Humildad(2)
Orad por la Iglesia. 

ORACIÓN
   Oh Dios, que habéis constituido a vuestro Unigénito Salvador del género humano, y habéis ordenado que se le llamase Jesús, haced, por vuestra misericordia, que después de haber honrado su Santo Nombre en la tierra, tengamos la dicha de contemplarlo a Él mismo en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.


 *Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

(1) La palabra Jesús quiere decir Salvador (Catena Aurea - Sto. Tomás). (N. del T.)
(2) Al final de cada meditación se indica una virtud para practicar especialmente durante el día y, además, para la oración, una intención particular.

31/XII SAN SILVESTRE, Papa

31 de Diciembre

SAN SILVESTRE, Papa


He combatido con valor, he concluido la carrera,
he guardado la fe. Nada me resta sino aguardar
la corona de justicia que me está reservada.
(2 Timoteo, 4, 7-8)


   San Silvestre I se había distinguido por su celo y su caridad durante la primera persecución. Subió a la cátedra de San Pedro en el año 314, menos de un año después del edicto de Milán, que concedía la paz a la Iglesia. Recibió de Constantino el palacio de Letrán y en él estableció su morada, así como la basílica principal de Roma. El mismo año envió delegados al Concilio de Arlés, donde fueron condenados los donatistas, y después, en el año 325, al Concilio general de Nicea, que anatematizó a Arrio. Murió San Silvestre en el año 335.


MEDITACIÓN
TRES REFLEXIONES
SOBRE EL AÑO TRANSCURRIDO
    
I. ¿Podría decir con verdad como San Pablo: He combatido con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe? Hete aquí al término del año; repasa en tu espíritu todo el bien y todo el mal que has hecho durante este año, y mira si tus buenas acciones son más numerosas que las malas. ¿Cuántos días transcurrieron sin que hicieras nada para Dios? Sin  embargo, este año te fue dado únicamente para servirlo, para hacer penitencia de tus pecados y merecer el cielo mediante la práctica de las buenas obras.
   
II. ¿Dónde están ahora los placeres y los honores de que gozaste durante este año? ¡Todo ha pasado, y no te queda sino el triste recuerdo de haber ofendido a Dios por bienes pasajeros y falaces! ¿No es verdad que, al contrario, experimentas una gran alegría por el bien que hiciste tratando de agradar a Dios? Ya no experimentas el esfuerzo que tus buenas obras te costaron, y tienes la esperanza de ser recompensado por ellas. Tu vida pasará como este año, tus placeres pasarán tanto como tus trabajos, y el único consuelo que te quedará será haber servido al Señor. ¿Quién me devolverá este día, este año que perdí en la vanidad? (San Euquerio).
   
III. Acaso pasaste parte de este año en pecado mortal. Si durante esa época hubieras muerto, ¿dónde estarías ahora? Dios te ha dado tiempo para hacer penitencia; aprovéchalo mejor en lo porvenir ¡acaso no tengas más que este año de vida! Prepárate, pues, a morir, haz una buena confesión, y si quieres pasar santamente todos los días del año que va a comenzar piensa todos los días en la muerte y en la eternidad. Dios te ha ocultado tu último día, para que te prepares a él todos los días de tu vida. (San Agustín).


El pensamiento de la muerte 
Orad por vuestros bienhechores.

ORACIÓN
   Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño, y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado Sumo Pontífice Silvestre, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa