06/XII SAN NICOLÁS DE BARI, Obispo y Confesor

06 de Diciembre

SAN NICOLÁS DE BARI, Obispo y Confesor

(Siglo IV)

Dejad a los niños, y no les impidáis venir a Mí;
porque de los que son como ellos
es el reino de los cielos.
(Mateo, 19, 14).

  San Nicolás, noble de Licia, en Asia Menor, fue modelo de escolares antes de llegar a ser su santo patrono. Después de la muerte de sus padres, empleó todos sus bienes en obras pías. Un día, sabiendo que la virtud de tres jovencitas caídas en la miseria corría peligro, les deslizó durante la noche, por las hendijas de su ventana, con qué poder establecerse honestamente. Sanaba a todos los enfermos que a él acudían y resucitó a un muerto mientras iba a los Santos Lugares. Elegido obispo de Mira, fue torturado, puesto en prisión bajo Diocleciano, salió de ella bajo el reinado de Constantino, a quien se le apareció para la liberación de tres comisarios imperiales, víctimas de la calumnia y condenados a la pena capital. Distinguióse, después, en el Concilio de Nicea. En sus últimos momentos vio que los ángeles salían a su encuentro.

MEDITACIÓN

SOBRE SAN NICOLÁS

PATRONO DE LA JUVENTUD


I. El joven que quiere vivir santamente, nada mejor puede hacer que imitar la conducta de San Nicolás. Joven aún, lo veían retirarse con frecuencia a las iglesias para orar y excitar en su corazón el fuego del amor divino. Los ayunos, las vigilias y el cilicio, eran los guardianes de su virginidad. Velaba sobre sus miradas y evitaba, en cuanto podía, la conversación con mujeres. ¿Practicas tú las mismas virtudes? ¿Qué precauciones tomas para conservar tu pureza y tu inocencia? ¿Cómo te conduces con relación a Dios y a ti mismo?
  
II. Este santo escolar profesaba un admirable respeto a sus maestros, recibía sus órdenes como salidas de la boca de Jesucristo, frecuentaba sus condiscípulos más piadosos y evitaba con esmero a los libertinos. ¿Así te portas tú con tu prójimo? ¿Qué compañías frecuentas? ¿Qué respeto tienes a tus superiores? ¿Cómo les obedeces?
  
III. Estudiaba el santo con asidua dedicación, para llegar a ser un día capaz de servir a Dios y excitar a los demás en su amor. Dios, por órgano de tus padres, te ordena que trabajes; trabaja, pues, pero que sea únicamente en lo que Dios quiere, como Dios quiere, y para cumplir su santa voluntad. Finalmente, aprende de San Bernardo esta sentencia que comprende casi todos los deberes de un joven: Es menester que un joven tema a Dios, respete a sus padres y conserve su pureza.


El temor de Dios
Orad por los escolares.

ORACIÓN
   Oh Dios, que al bienaventurado Nicolás pontífice hiciste ilustre por un gran número de milagros, concedednos por sus méritos e intercesión, la gracia de librarnos de las llamas eternas. Por J. C. N. S. Amén.


*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

05/XII SAN SABAS, Abad

05 de Diciembre

SAN SABAS, Abad

Bien sé de quién me he fiado, y estoy cierto
de que es poderoso para conservar
mi depósito hasta aquel día.
(2 Timoteo, 1, 12).

   San Sabas, nacido en Capadocia en el año 439, a los ocho años de edad entró a un monasterio cerca de Cesárea y, después, atraído por los Santos Lugares, se fue a habitar una gruta junto al torrente del Cedrón, donde no había, en la Cuaresma, otro alimento fuera de la Santa Eucaristía, y donde muy pronto tuvo numerosos discípulos. Un día, un león le dejó su caverna. Fue a combatir a los eutiquianos en Constantinopla, y fue llevado, no obstante su pobre vestimenta, ante Anastasio II. Más tarde, el emperador Justiniano, habiendo ido a verlo, fue abandonado por él no bien San Sabas oyó llamar para el oficio divino. Murió en el año 532.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ESPERANZA

   I. Espera en Dios, pero témelo: la esperanza sin el temor conduce a la pereza espiritual, el temor sin la esperanza conduce a la desesperación. Dios es bueno, quiere salvarnos: ¡cuán consolador es este pensamiento! Dios es justo, puede condenarnos: ¡cuán terrible es este pensamiento! Dios mío, temo vuestra justicia, pero tengo confianza en vuestra bondad; emplead conmigo, no los rigores de vuestra justicia, sino las dulzuras de vuestra misericordia.

   II. Espero de vuestra bondad vuestra gracia en este mundo y vuestra gloria en el otro. No es de mi ingenio ni de mi trabajo ni de mis amigos de quienes espero mi felicidad; de Vos es, oh Dios, que sois el único apoyo de mi esperanza. Tampoco son riquezas, placeres y honores lo que espero de vuestra liberalidad; yo espero, deseo, pido solamente vuestra santa gracia; dadme vuestro santo amor, quitadme todos los bienes de la tierra, y estaré demasiado contento y demasiado rico. Al ver nuestro desinterés en los bienes celestiales y nuestro apego a los bienes de este mundo, diríase que no tenemos ni fe ni esperanza. Pecamos contra la fe y la esperanza; parece que no creemos sino en la vanidad y en la mentira. (San Cipriano).

   III. Mi esperanza no está fundada en mis trabajos sino en los méritos de mi Salvador Jesucristo. Si considero mi flaqueza, no me queda sino esperar el infierno; pero si dirijo mis miradas a Jesús crucificado por mi, debo esperar el paraíso. ¡Que se levanten contra mí mis enemigos, no seré confundido, porque es en Vos en quien espero y no en mí, Señor! (San Agustín).

La esperanza en Dios
Orad por vuestros
superiores eclesiásticos.

ORACIÓN

   Haced, os suplicamos, Señor, que la intercesión del santo abad Sabas nos haga agradables ante vuestra Majestad, y que obtengamos por sus ruegos lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

05/XII SAN SABAS, Abad

05 de Diciembre

SAN SABASAbad

Bien sé de quién me he fiado, y estoy cierto
de que es poderoso para conservar
mi depósito hasta aquel día.
(2 Timoteo, 1, 12).

   San Sabas, nacido en Capadocia en el año 439, a los ocho años de edad entró a un monasterio cerca de Cesárea y, después, atraído por los Santos Lugares, se fue a habitar una gruta junto al torrente del Cedrón, donde no había, en la Cuaresma, otro alimento fuera de la Santa Eucaristía, y donde muy pronto tuvo numerosos discípulos. Un día, un león le dejó su caverna. Fue a combatir a los eutiquianos en Constantinopla, y fue llevado, no obstante su pobre vestimenta, ante Anastasio II. Más tarde, el emperador Justiniano, habiendo ido a verlo, fue abandonado por él no bien San Sabas oyó llamar para el oficio divino. Murió en el año 532.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ESPERANZA

   I. Espera en Dios, pero témelo: la esperanza sin el temor conduce a la pereza espiritual, el temor sin la esperanza conduce a la desesperación. Dios es bueno, quiere salvarnos: ¡cuán consolador es este pensamiento! Dios es justo, puede condenarnos: ¡cuán terrible es este pensamiento! Dios mío, temo vuestra justicia, pero tengo confianza en vuestra bondad; emplead conmigo, no los rigores de vuestra justicia, sino las dulzuras de vuestra misericordia.

   II. Espero de vuestra bondad vuestra gracia en este mundo y vuestra gloria en el otro. No es de mi ingenio ni de mi trabajo ni de mis amigos de quienes espero mi felicidad; de Vos es, oh Dios, que sois el único apoyo de mi esperanza. Tampoco son riquezas, placeres y honores lo que espero de vuestra liberalidad; yo espero, deseo, pido solamente vuestra santa gracia; dadme vuestro santo amor, quitadme todos los bienes de la tierra, y estaré demasiado contento y demasiado rico. Al ver nuestro desinterés en los bienes celestiales y nuestro apego a los bienes de este mundo, diríase que no tenemos ni fe ni esperanza. Pecamos contra la fe y la esperanza; parece que no creemos sino en la vanidad y en la mentira. (San Cipriano).

   III. Mi esperanza no está fundada en mis trabajos sino en los méritos de mi Salvador Jesucristo. Si considero mi flaqueza, no me queda sino esperar el infierno; pero si dirijo mis miradas a Jesús crucificado por mi, debo esperar el paraíso. ¡Que se levanten contra mí mis enemigos, no seré confundido, porque es en Vos en quien espero y no en mí, Señor! (San Agustín).

La esperanza en Dios
Orad por vuestros
superiores eclesiásticos.

ORACIÓN

   Haced, os suplicamos, Señor, que la intercesión del santo abad Sabas nos haga agradables ante vuestra Majestad, y que obtengamos por sus ruegos lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

ESTACIÓN EN SANTA CRUZ DE JERUSALÉN
Semidoble de 2ª clase - Ornamentos morados

   Estamos ya en pleno Adviento, o por mejor decir, en franca expectativa de la venida del Salvador del mundo. La Iglesia quiere hoy elevarnos, para que alcancemos a ver al que avanza hacia nosotros con dulce y suave majestad. La ausencia de pecado y un deseo cada vez más ardiente de llegar a Belén, acompañando a José y a María que viajan escoltados de ángeles hacia Jerusalén, será nuestra mejor disposición para este domingo y para la semana que con él empezamos.

   IntroitoS. 79, 2
   INTROITUS - Pópulus Sion, ecce Dóminus véniet ad salvándas gentes: et audítam fáciet Dóminus glóriam vocis suæ in lætítia cordis vestri. Ps. 79, 2. Qui regis Israël, inténde: qui dedúcis, velut ovem, Joseph. V. Glória Patri.   Pueblo de Sion, he aquí al Señor que vendrá a salvar a las naciones: y el Señor hará resonar la gloria de su voz, para alegría de vuestro corazón. Ps 79: Pastor de Israel, prestad vuestro oído, vos que conducís a José como una oveja. Gloria al Padre. ..Pueblos de Sión. 
   El Gloria in excelsis no se dice en el Tiempo de Adviento, salvo en las fiestas.
Oración-Colecta
   ORATIO - Excita, Dómine, corda nostra ad præparándas Unigéniti tui vias: ut, per ejus advéntum, purificátis tibi mentibus servíre mereámur: Qui tecum vivit   R. Amen
   Moved, oh Señor, nuestros corazones a preparar los caminos de vuestro Unigénito Hijo; a fin de que merezcamos serviros con un corazón puro, mediante la venida de Aquel que con Vos vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos...     R. Amen.  
   No se dice ninguna otra oración.
Epístola
   Jesús viene a destruir el muro de división entre la raza de Abrahán, según la carne, y el resto de la humanidad, para formar de ambas una sola familia, que es la Iglesia, de la que Él es el monarca universal.
   Lectio Epístolæ beáti Páuli Apóstoli ad Romános. Rom. 15, 4-13 - Fratres: Quæcúmque scripta sunt, ad nostram doctrinam scripta sunt: ut per patiéntiam, et consolatiónem Scripturárum, spem habeámus. Deus autem patiéntiæ, et solátii, det vobis idípsum sápere in altérutrum secúndum Jesum Christum: ut unánimes, uno ore honorificétis Deum et Patrem Dómini nostri Jesu Christi. Propter quod suscípite invicem, sicut et Christus suscépit vos in honórem Dei. Dico enim Christum Jesum minístrum fuísse circumcisiónis propter veritátem Dei, ad confirmándas promissiónes patrum: gentes autem super misericórdia honoráre Deum, sicut scriptum est: Proptérea confitébor tibi in géntibus, Dómine, et nómini tuo cantábo. Et íterum dicit: Lætámini, gentes, cum plebe ejus. Et íterum: Laudáte, omnes gentes, Dóminum: et magnificáte eum, omnes pópuli. Et rursus Isaías ait: Erit radix Jesse, et qui exsúrget régere gentes, in eum gentes sperábunt. Deus autem spei répleat vos omni gáudio, et pace in credéndo; ut abundétis in spe, et virtúte Spíritus Sancti..   Excita, Dómine, corda nostra ad præparándas Unigéniti tui vias: ut, per ejus advéntum, purificátis tibi mentibus servíre mereámur: Qui tecum vivit



   
   Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Romanos (XV,  4- 13 J) Hermanos: Todas las cosas que han sido escritas en los Libros Santos para nuestra enseñanza se han escrito, a fin de que mediante la paciencia y el consuelo que se sacan de las Escrituras, mantengamos firme la esperanza. Quiera el Dios de la paciencia y de la consolación haceros la gracia de estar siempre unidos mutuamente : en sentimientos y afectos según el espíritu de Jesucristo, a fin de que con un solo corazón y una sola : boca glorifiquéis a Dios, el Padre de Nuestro Señor  Jesucristo. Por tanto, soportaos recíprocamente, así como Cristo os ha soportado y acogido con amor a vosotros para gloria de Dios. Digo, pues, que Jesucristo fue ministro primero para con los judíos circuncisos, a fin de que fuese reconocida la veracidad de Dios, en el cumplimiento de las promesas que él había hecho a sus padres. Mas los gentiles deben alabar a Dios por su misericordia, según está escrito: Por eso publicaré oh Señor! entre . las naciones tus alabanzas, y cantaré salmos a tu nombre y en otro lugar: Alegraos, naciones, con los judíos que son su pueblo. y en otra parte: Alabad todas las gentes al Señor, y ensalzadle los pueblos todos. Asimismo dice Isaías: De la estirpe de Jesé nacerá Aquel que ha de gobernar las naciones, y las naciones esperarán en él. El Dios de la esperanza nuestra os colme de toda suerte de gozo y de paz en vuestra creencia, para que crezca vuestra esperanza siempre más y más, por la virtud del Espíritu Santo.
Salmodia
      GRADUALE (Ps. 49) Ex Sion spécies decóris ejus: Deus maniféste véniet. V. Congregáte illi sanctos ejus, qui ordinavérunt testaméntum ejus super sacrifícia   ALLELUIA, alleluia. V. (Ps. 121, 1). Lætátus sum in tris, quae dieta sunt mihi: in domum Dómini íbimus. Allelúja.   Gradual.  - De Sion viene el esplendor de su belleza: Dios viene visiblemente. Congregad ante Él a sus  Santos, los que concertaron con El alianza en sus sacrificios.   Aleluya, aleluya. Gran contento tuve n cuando se me dijo: Iremos a la casa del Señor. Ale-
luya.
   En las feria de Adviento, es decir, cuando en un día de semana se dice la misa del Domingo, se omite el Aleluya y el versillo.
Evangelio
   Juan Bautista envía algunos de sus discípulos a entrevistarse con Jesús, para cerciorarse por sí mismos de si Él es el Mesías prometido. Jesús les demuestra su divina misión más que con palabras con obras, realizando en su presencia numerosos milagros. Despedidos ellos, hace a los presentes el panegírico de San Juan, para inculcarles la austeridad cristiana.
      
U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthæum. Matth. 11, 2-10 - In íllo témpore: Cum audísset Joánnes in vínculis ópera Christi, mittens duos de discípulis suis, set illi: Tu es, qui ventúrus es, an álium exspectámus? Et respóndens Jesus, ait illis: Eúntes renuntiáte Joánni, quæ audístis, et vidístis. Cæci vident, claudi ámbulant, leprósi mundántur, surdi áudiunt, mórtui resúrgunt, páuperes evangelizántur: et beátus est, qui non fúerit scandalizátus in me. Illis autem abeúntibus, cœpit Jesus dícere ad turbas de Joánne: Quid exístis in desértum vidére? arúndinem vento agitátam? Sed quid exístis vidére? hóminem móllibus vestítum? Ecce qui móllibus vestinutur, in dómibus regum sunt. Sed quid exístis vidére? prophétam? Etiam dico vobis, et plus quam prophétam. Hic est enim, de quo scriptum est: Ecce ego mitto Angelum meum ante fáciem tuam, qui præparábit viam tuam ante te.
   Credo  
  Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (XI, 2-10) -  En aquel tiempo: Habiendo oído Juan en la prisión de las obras maravillosas de Cristo, envió dos de sus discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el Mesías que ha de venir, o debemos esperar a otro? A lo que Jesús les respondió: Id y contad a Juan lo que habéis oído y visto(1). Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia el evangelio a los pobres; y bienaventurado aquel que no tomare de Mí ocasión de escándalo. Luego que se fueron éstos, empezó Jesús a hablar de Juan, y dijo al pueblo: ¿Qué es lo que salisteis a ver en el desierto? ¿alguna caña que a todo viento se mueve? Decidme sino ¿qué salisteis a ver? , ¿a un hombre vestido con ropas delicadas? Ya sabéis que los que visten así, están en palacios de los reyes. En fin, ¿qué salisteis a ver? , ¿a algún profeta? Eso sí, yo os lo aseguro, y aún mucho más que profeta. Pues él es de quien está escrito: Mira que yo envío mi ángel ante su presencia, el cual irá delante de ti disponiéndote el camino(2)Credo.
      OFFERTORIUM. Deus, tu convérsus vivificábis nos, et plebs tua lætábitur in te: osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam, et salutáre tuum da nobis.     Ofertorio. -  Devolvednos, oh Dios, la vida, y vuestro pueblo se regocijará en Vos. Mostradnos vuestra misericordia, Señor, y dadnos vuestra salud. 
Oración-Secreta
      Placáre, quæsumus, Dómine, humilitátis nostræ précibus et hóstiis: et ubi nulla súppetunt suffrágia meritórun, tuis nobis succúrre præsídiis. Per Dóminum.    Os rogamos, Señor, os aplaquéis con las oraciones y hostias de nuestra humildad: y no pudiendo alegar mérito alguno, socorrednos con vuestros auxilios. Por Nuestro Señor Jesucristo. 
   Prefacio de la Sma. Trinidad 
(Durante la semana, Prefacio común)
  Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:   Sanctus, Sanctus, Sanctus...
  Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:
       COMMUNIO. Jerúsalem, surge, et sta in excélso, et vide jucunditátem, quæ véniet tibi a Deo tuo      Comunión. - Levántate, Jerusalén, colócate en lo alto, y mira las alegrías que te vendrán de tu Dios. .   
Oración-Postcomunión
     POSTCOMMUNIO - Repléti cibo spirituális alimóniæ, súpplices te, Dómine, deprecámur: ut, hújus participatióne mystérii, dóceas nos terréna despícere et amáre cæléstia. Per Dóminum..  Saciados con este alimento espiritual, os rogamos, oh Señor, humildemente, que por la participación de este misterio nos enseñéis a despreciar las cosas terrenas y a amar únicamente las celestiales. Por Nuestro Señor Jesucristo.. .  




  • (1) Se omite para poderlo cantar con mayor regocijo la noche de Navidad
  • (2) Es decir: imitad los ejemplos de Jesucristo y revestíos de sus méritos y de su espíritu, para que viva en vosotros sin interrupción. 

04/XII SAN PEDRO CRISÓLOGO, Obispo y Doctor

04 de Diciembre

SAN PEDRO CRISÓLOGO, Obispo y Doctor

Nosotros somos coadjutores de Dios;
vosotros sois el campo que Dios cultiva;
el edificio de Dios.
(1 Corintios, 3, 9).

   San Pedro, apodado Crisólogo (de palabra de oro), nacido en Imola y arzobispo de Ravena, en aquel entonces residencia imperial, cultivó con valor infatigable la porción de la herencia del Señor que el soberano pontífice Sixto III, por orden del Apóstol San Pedro, que se le apareció, había confiado a su celo. Trató de extirpar en ella los vicios, los abusos y los restos de idolatría, y de hacer florecer la fe y las virtudes cristianas. Predicó con tanto ardor que muchas veces llegó hasta perder la voz. Él fue quien, hablando contra los desórdenes de las fiestas populares, pronunció esta frase que se ha hecho célebre: El que se divierte con Satanás no podrá gozarse con Cristo. Murió hacia el año 450.

MEDITACIÓN - EL CRISTIANO SE PARECE
A UN CAMPO, A UNA VIÑA, A UN EDIFICIO
  
I. Somos un campo que Jesucristo ha cultivado, que ha regado con sus sudores, con sus lágrimas y con su sangre, y que el Espíritu Santo, con sus inspiraciones y el rocío celestial de la gracia, trata de hacerlo fértil. ¿Cómo respondemos nosotros a tantos cuidados? ¿qué frutos producimos? Dios espera que demos las rosas de la caridad, y el lirio de la pureza; ¡Y nuestra alma, como una tierra ingrata, sólo produce espinas para coronar a Jesucristo!
   
II. Nuestro Salvador compara a los justos con una viña. Almas justas, vosotras sois la viña del Señor; si se os hace llorar Y gemir, señal es de que Jesucristo os destina a dar buenos frutos. En cuanto a vosotros, perversos, árboles infructuosos, crecéis a vuestro antojo Y sin sufrir nunca; mas, tiempo llegará en que seréis cortados Y arrojados al fuego; la funesta prosperidad en la cual vivís, es el triste presagio de los males que os asaltarán al salir de esta vida. ¿Cuál es, entre los sabios, aquél a quien no cambia la prosperidad? ¿Cuál, cuyos vicios no se agrandan con la prosperidad? (Salviano).
   
III. Cada uno de nosotros debe construir un edificio espiritual con sus buenas acciones. La base de este edificio, es la fe; la esperanza, su sostén, Y la caridad, el coronamiento: porque la caridad es el coronamiento de toda virtud. ¡Ah! ¡levantamos soberbios palacios en el mundo, como si para siempre debiéramos permanecer en él, Y descuidamos nuestro edificio espiritual! ¡No estamos seguros del mañana, y edificamos como si debiésemos vivir eternamente! (San Jerónimo).

La vigilancia
Orad por los predicadores.

ORACIÓN
   Oh Dios, que habéis designado milagrosamente al ilustre pontífice Pedro Crisólogo para gobernar e instruir a vuestra Iglesia, haced, os lo rogamos, que después de haberlo tenido aquí en la tierra como doctor y guía, merezcamos tenerlo como intercesor en el cielo. Por J. C. N. S.  Amén. 

03/XII SAN FRANCISCO JAVIER, Confesor

03 de Diciembre

SAN FRANCISCO JAVIER, Confesor

Híceme flaco con los flacos, para ganar a los flacos.
Híceme todo para todos, para salvarlos a todos.
(I Corintios, 9, 22)

   San Francisco Javier, nacido en Navarra en 1506, fue convertido en París por San Ignacio de Loyola y, en 1541, partió para las Indias y después llevó, era la primera vez que se lo hacía, al Japón la luz de la fe. Convirtió decenas de millares de almas, sanó inmenso número de enfermos, resucitó muertos y calmó tempestades. Su amor por los sufrimientos le hacía rehusar los consuelos del Cielo y desear las fatigas. En medio de las delicias con que el Señor inundaba su alma, exclamaba: ¡Basta! y en sus sufrimientos: ¡Señor, dadme más! Murió en 1552, en la isla de Sancián, frente a la China en la que tanto había deseado predicar el Evangelio.


MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE SAN FRANCISCO JAVIER

I. El amor de Dios, que San Francisco Javier había bebido en los Ejercicios espirituales de San Ignacio, de tal modo abrasaba su corazón, que su único deseo era trabajar en la extensión de su gloria. Amor divino, abierto está mi corazón, consumido con los ardores que abrasan el alma del gran Javier. En cuanto a vosotros, placeres de la tierra, desde ahora os dejo; hasta aquí me he consagrado al mundo, a sus vanos honores y a sus placeres falaces. Muy justo es amar sobre todas las cosas a Aquél en quien puedo encontrar el cumplimiento de mis deseos. (San Euquerio)

II. El amor al prójimo le hizo emprender largos y penosos viajes para la conversión de las almas. Este amor lo condujo a los hospitales donde, para vencerse a sí mismo y aliviar a los enfermos, llevó el heroísmo hasta succionar el pus de sus úlceras. ¿Estoy yo animado del mismo celo y del mismo amor por el prójimo? ¿Qué hago para aliviar sus necesidades temporales y espirituales?

III. El amor a los sufrimientos le hizo desear quedar prisionero en China por el resto de sus días y padecer allí el martirio. Se privó de todos los placeres aun más inocentes, y ejerció en su cuerpo muy grandes austeridades, en expiación de sus pecados y de los del prójimo. ¡Qué cobarde que soy yo! en los sufrimientos digo siempre: ¡Basta! y San Francisco Javier exclamaba: "¡Todavía más, Señor, más todavía!" Dios mío, no tengáis en cuenta mi repugnancia; aumentad mis sufrimientos, pero aumentad al mismo tiempo mi paciencia y mi amor.

El celo por las almas
Orad por la Compañía de Jesús.

ORACIÓN
   Oh Dios, que habéis querido unir a vuestra Iglesia los pueblos de la India mediante la predicaci6n y los milagros del bienaventurado Francisco, concedednos, en vuestra misericordia, que imitemos las virtudes de aquél de quien hoy honramos los gloriosos méritos. Por J. C. N. S. Amén.

02/XII SANTA BIBIANA, Virgen y Mártir

02 de Diciembre

SANTA BIBIANA, Virgen y Mártir

El mundo está crucificado para mí,
y yo estoy crucificado para el mundo.
(Gálatas, 6, 14)

 Bibiana y su hermana Demetria heredaron las virtudes de sus padres Santa Flaviana y San Dafrosio, martirizados por la fe. Apronio, gobernador de Roma, después de haber confiscado sus bienes y tratado en vano de quebrantar su constancia mediante el calabozo y los horrores de la miseria, las hizo comparecer ante él. Demetria confesó generosamente su fe y cayó muerta a sus pies. Bibiana, después de haber resistido a los artificios y, después, a las implacables violencias de una mujer relajada, llamada Rufina, fue, por fin, atada a un pilar y azotada hasta que expiró.

MEDITACIÓN
SOBRE EL DESPRECIO DEL MUNDO

I. No ames al mundo, no te dejes prender por sus caricias falaces; halaga a sus partidarios sólo para perderlos. Les presenta miel en copa de oro, pero esta miel está envenenada. El amor de Jesús, por el contrario, comienza por la amargura y termina en la dulcedumbre. Cristiano, has sido creado para el cielo, no olvides tu glorioso destino. ¿Qué haces en el siglo, hermano mío, tú que eres más grande que el mundo? (San Jerónimo).

II. No temas al mundo. El temor tanto como el amor al mundo, desvía del servicio de Dios. El mundo es un insensato, un enemigo de Jesucristo; es imposible darle contento, hagas lo que hicieres. Si tienes un poco de valor, será impotente contra ti; triunfa sólo de los cobardes. Yo no quiero temeros sino a Vos, oh Dios mío; que hable el mundo como quiera, yo temeré tus juicios y no los suyos. No es el mundo, no son sus partidarios los que un día me juzgarán. Vos seréis, Señor, y Vos me juzgaréis no según las máximas del mundo, sino según los preceptos del Evangelio.

III. Hay que despreciar al mundo, pisotearlo; para lograrlo, basta considerar la vanidad de sus promesas y la manera cómo trata, todos los días, a sus más caros favoritos. ¿Qué les da en cambio de los sacrificios que se han impuesto, sino amargas decepciones? El mundo nos grita que nada puede hacer por nosotros; Vos, Señor, prometéis socorrernos; ¡Y he aquí que nosotros dejamos a quien nos sostiene para correr tras quien nos abandona! (San Agustín) .

El desprecio del mundo
Orad por la paz entre las naciones cristianas.

ORACIÓN
   Oh Dios, dispensador de todo bien, que habéis reunido en vuestra sierva Bibiana la flor de la virginidad con la palma del martirio, dignaos, por su intercesión, unir nuestros corazones a Vos con los vínculos de la caridad, a fin de que, libres de todo peligro, obtengamos las recompensas eternas. Por J. C. N. S. Amén.



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

02/XII SANTA BIBIANA, Virgen y Mártir

02 de Diciembre 

SANTA BIBIANA, Virgen y Mártir
El mundo está crucificado para mí,
y yo estoy crucificado para el mundo.
(Gálatas, 6, 14)

 Bibiana y su hermana Demetria heredaron las virtudes de sus padres Santa Flaviana y San Dafrosio, martirizados por la fe. Apronio, gobernador de Roma, después de haber confiscado sus bienes y tratado en vano de quebrantar su constancia mediante el calabozo y los horrores de la miseria, las hizo comparecer ante él. Demetria confesó generosamente su fe y cayó muerta a sus pies. Bibiana, después de haber resistido a los artificios y, después, a las implacables violencias de una mujer relajada, llamada Rufina, fue, por fin, atada a un pilar y azotada hasta que expiró.

MEDITACIÓN
SOBRE EL DESPRECIO DEL MUNDO

I. No ames al mundo, no te dejes prender por sus caricias falaces; halaga a sus partidarios sólo para perderlos. Les presenta miel en copa de oro, pero esta miel está envenenada. El amor de Jesús, por el contrario, comienza por la amargura y termina en la dulcedumbre. Cristiano, has sido creado para el cielo, no olvides tu glorioso destino. ¿Qué haces en el siglo, hermano mío, tú que eres más grande que el mundo? (San Jerónimo).

II. No temas al mundo. El temor tanto como el amor al mundo, desvía del servicio de Dios. El mundo es un insensato, un enemigo de Jesucristo; es imposible darle contento, hagas lo que hicieres. Si tienes un poco de valor, será impotente contra ti; triunfa sólo de los cobardes. Yo no quiero temeros sino a Vos, oh Dios mío; que hable el mundo como quiera, yo temeré tus juicios y no los suyos. No es el mundo, no son sus partidarios los que un día me juzgarán. Vos seréis, Señor, y Vos me juzgaréis no según las máximas del mundo, sino según los preceptos del Evangelio.

III. Hay que despreciar al mundo, pisotearlo; para lograrlo, basta considerar la vanidad de sus promesas y la manera cómo trata, todos los días, a sus más caros favoritos. ¿Qué les da en cambio de los sacrificios que se han impuesto, sino amargas decepciones? El mundo nos grita que nada puede hacer por nosotros; Vos, Señor, prometéis socorrernos; ¡Y he aquí que nosotros dejamos a quien nos sostiene para correr tras quien nos abandona! (San Agustín) .

El desprecio del mundo
Orad por la paz entre las naciones cristianas.

ORACIÓN
   Oh Dios, dispensador de todo bien, que habéis reunido en vuestra sierva Bibiana la flor de la virginidad con la palma del martirio, dignaos, por su intercesión, unir nuestros corazones a Vos con los vínculos de la caridad, a fin de que, libres de todo peligro, obtengamos las recompensas eternas. Por J. C. N. S. Amén.



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

01/XII SAN ELOY, Obispo y Confesor

01 de Diciembre

SAN ELOYObispo y Confesor

 

Haga cada uno lo que le es propio, trabaje

con sus manos como lo hemos ordenado. 

(1 Tesalonicenses, 4, 11)


   San Eloy, nacido cerca de Limoges hacia el año 590 fue, primeramente, orfebre. Hizo dos tronos para Clotario II con el oro destinado para uno solo y esta probidad le valió el puesto de platero del rey. Nombrado obispo de Noyon, en el año 640, nunca iba a la corte de Dagoberto sin haber orado, y un cortejo de pobres lo seguía. Sus austeridades, sus lágrimas, sus milagros y sus predicaciones sobre los cuatro fines del hombre convirtieron a una muchedumbre de idólatras. Murió en el año 659.
          
MEDITACIÓN
SOBRE EL TRABAJO

 I. El hombre ha nacido para trabajar. Mandó Dios a Adán que cultivase la tierra, y nadie, sea cual fuese su posición, escapa a la ley del trabajo. Imita a Jesucristo que trabajaba con San José en el taller de Nazaret; es el medio para hacerte agradable a Dios, útil a los demás y a ti mismo. Quien trabaja, decían los Padres del desierto, no tiene para combatir sino al demonio de la ociosidad; el que está ocioso, es tentado por todos los otros demonios, porque la ociosidad es la madre de todos los vicios.
   
II. Trabaja como hacia San Eloy, ofreciendo a Dios tu trabajo al comienzo del día y de cada una de tus acciones. De tiempo en tiempo renueva esta intención; si hay algo que sufrir, ofrécelo a Jesús crucificado. Terminada tu tarea, examínate y pide perdón a Dios por las faltas que hayas cometido: he aquí el medio para santificar tu trabajo y acumular méritos para la eternidad. Hazlo así en todas tus ocupaciones, tanto corporales como espirituales, sean las que fueren.
   
III. No emprendas demasiadas cosas, el exceso de trabajo es tan contrario a la salud como la ociosidad. En efecto, traba tu espíritu con infinidad de afanes que ahogan la devoción y te privan de todo tiempo para pensar en Dios. Recuerda siempre que una sola cosa es necesaria: trabajar en tu salvación. ¿Cómo lo haces tú? Buscas las riquezas, y aunque mucho te hayas afanado, tal vez no las encontrarás; pero a Dios, lo encontrarás siempre que quieras. (San Agustín).

El recogimiento.
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN
   Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Eloy, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. CN. S. Amén.

01/XII SAN ELOY, Obispo y Confesor

01 de Diciembre

SAN ELOYObispo y Confesor

 

Haga cada uno lo que le es propio, trabaje

con sus manos como lo hemos ordenado. 

(1 Tesalonicenses, 4, 11)


   San Eloy, nacido cerca de Limoges hacia el año 590 fue, primeramente, orfebre. Hizo dos tronos para Clotario II con el oro destinado para uno solo y esta probidad le valió el puesto de platero del rey. Nombrado obispo de Noyon, en el año 640, nunca iba a la corte de Dagoberto sin haber orado, y un cortejo de pobres lo seguía. Sus austeridades, sus lágrimas, sus milagros y sus predicaciones sobre los cuatro fines del hombre convirtieron a una muchedumbre de idólatras. Murió en el año 659.
          
MEDITACIÓN
SOBRE EL TRABAJO

 I. El hombre ha nacido para trabajar. Mandó Dios a Adán que cultivase la tierra, y nadie, sea cual fuese su posición, escapa a la ley del trabajo. Imita a Jesucristo que trabajaba con San José en el taller de Nazaret; es el medio para hacerte agradable a Dios, útil a los demás y a ti mismo. Quien trabaja, decían los Padres del desierto, no tiene para combatir sino al demonio de la ociosidad; el que está ocioso, es tentado por todos los otros demonios, porque la ociosidad es la madre de todos los vicios.
   
II. Trabaja como hacia San Eloy, ofreciendo a Dios tu trabajo al comienzo del día y de cada una de tus acciones. De tiempo en tiempo renueva esta intención; si hay algo que sufrir, ofrécelo a Jesús crucificado. Terminada tu tarea, examínate y pide perdón a Dios por las faltas que hayas cometido: he aquí el medio para santificar tu trabajo y acumular méritos para la eternidad. Hazlo así en todas tus ocupaciones, tanto corporales como espirituales, sean las que fueren.
   
III. No emprendas demasiadas cosas, el exceso de trabajo es tan contrario a la salud como la ociosidad. En efecto, traba tu espíritu con infinidad de afanes que ahogan la devoción y te privan de todo tiempo para pensar en Dios. Recuerda siempre que una sola cosa es necesaria: trabajar en tu salvación. ¿Cómo lo haces tú? Buscas las riquezas, y aunque mucho te hayas afanado, tal vez no las encontrarás; pero a Dios, lo encontrarás siempre que quieras. (San Agustín).

El recogimiento.
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN
   Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Eloy, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. CN. S. Amén.

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa