07/IX NUESTRA SEÑORA DE LA ALMUDENA, Patrona de Madrid

7 de septiembre

NUESTRA SEÑORA DE LA ALMUDENA, Patrona de Madrid


   Es tradición, que la primitiva Imagen la trajo consigo el Apóstol Santiago cuando vino de Jerusalén a España a predicar el Evangelio, instaurándose entonces la devoción a tan bella Imagen en la Villa que, más tarde, llegaría a ser Capital de España.

   Al conquistar los musulmanes Madrid, hacia los años 714, la Imagen de Nuestra Señora fue escondida por los cristianos en un hueco practicado en las murallas de la Villa, para evitar profanaciones y cumpliendo así el decreto del Arzobispo de Toledo, D. Ralmundo. En prueba de devoción, ocultaron, junto con la Virgen, dos velas encendidas, tapiando después el hueco con una gruesa pared de cal y canto.

   Alfonso VI conoce la existencia de una Imagen de la Santísima Virgen, escondida por los cristianos siglos atrás, el Monarca hizo -al parecer- voto de buscarla incansablemente para restituirla al culto de los fieles, si Dios le concedía la victoria sobre los Sarracenos, y lograba tomar la Ciudad. Pero, una vez liberada ésta y no obstante sus pesquisas, no lograba localizar el sitio donde la Imagen estaba oculta. Por ello, y en su deseo de que la Virgen Santa María fuese venerada hasta tanto se lograse hallarla, mandó pintar una Imagen, inspirándose en los rasgos que la tradición atribuía a aquélla y, no se sabe si por el deseo del artista o por gusto del propio Rey casado en aquel momento con Doña Constanza, hija de Enrique 1º de Francia-, pintaron en su mano una flor de lis.

   La Imagen fue pintada sobre los muros de la antigua Mezquita musulmana. Tras las ceremonias de purificación y dedicación del Templo, quedó expuesta al culto en el cuadro hoy conocido por Nuestra Señora de la Flor de Lis.

   Una vez conquistado Toledo, en mayo de 1085, Alfonso VI volvió a insistir en la búsqueda de la Imagen oculta por los cristianos, celebrándose un piadoso novenario o rogativa por el éxito de las pesquisas que finalizó con una devota procesión presidida por e Monarca y los Prelados; y al pasar la comitiva frente a la alhóndiga o Almudith, establecida por los moros; se desplomaron unas piedras, dejando al descubierto la Imagen llamada desde entonces de la Almudena- que, es tradición, conservaba encendidas dos candelas, con que fue escondida al ser ocultada 369 años antes. Era el día 9 de noviembre de 1085.
   Llevada a la Iglesia de Santa María, fue colocada solemnemente en el Altar mayor, donde permaneció hasta el día 25 de octubre de 1868 en que, por demolición del Templo, fue instalada en el Convento de las Religiosas Bernardas del Santísimo Sacramento, en cuya Iglesia estuvo expuesta al culto hasta el 29 de mayo de 1911, fecha en la que se trasladó con la mayor solemnidad a la Cripta de la Nueva Catedral que construía en honor de su Advocación junto al lugar de la muralla donde fue hallada la Imagen por AlfonsoVI, existiendo hoy en el hueco donde la Virgen estuvo oculta, una Imagen de piedra que conmemora el hecho.

   Hace pocos años, al hacer una excavación para construir un edificio, se encontraron los restos de la antigua muralla árabe, del entonces llamado Magerit, a pocos metros del lugar donde hoy está la Imagen que recuerda la aparición y, por su carácter histórico, el Ayuntam iento de Madrid tuvo el singular acierto de declarar aquel terreno como "lugar no edificable" para que pueda quedar siempre al descubierto los restos de la citada muralla.

   Durante los años 1936-39, periodo en que  tuvo lugar la guerra civil española, Nuestra Señora de la Almudena permaneció intacta en la Cripta. De nuevo fue llevada la Imagen a la Iglesia de Las Religiosas Bernardas de la calle del Sacramento (Actualmente Iglesia Arzobispal Castrense) y finalmente, trasladada el 2 de febrero de 1954 a la  Santa Iglesia Catedral de San Isidro -en la calle Toledo-.

   Obtenidas de Roma las necesarias bulas y como culminación de su patronazgo sobre la Villa de Madrid, Santa María la Real de la Almudena fue coronada Canónicamente en 1948, por mano del Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo de Madrid-Alcalá y patriarca de las Indias Dr. D. Leopoldo Eloy Garay, siendo madrina la Sra.  Carmen Polo de Franco. A la brillante ceremonia asistieron entre innumerables personalidades, el jefe Estado, Francisco Franco y su Excelencia Reverendísima el Nuncio de Su Santidad; fervientes devotos de Santa María la Real de 1a Almudena fueron, entre otros, San Ildefonso de Toledo, San Isidro Labrador, y su esposa, Santa María de la Cabeza, obteniéndose por medio de esta venerada Advocación innumerables favores, que acrecentaron de día en día la confianza de los fieles en esta bellísima Imagen de Nuestra Señora, entre los que se contaron los Monarcas de España, la nobleza y, muy especialmente, el pueblo madrileño.

06/IX SAN ELEUTERIO, Abad

6 de septiembre
SAN ELEUTERIO, Abad


Si quieres entrar en la vida,
guarda los mandamientos

(Mateo, 19, 17)

   San Eleuterio imitó fielmente las admirables virtudes de San Gregorio Magno, su amigo. El demonio, expulsado por sus oraciones del cuerpo de un niño, volvió a él porque San Eleuterio se jactó de este milagro en presencia de sus religiosos. Púsose el Santo en oración con toda su comunidad y ayunó hasta que el demonio dejó al niño por segunda vez.

MEDITACIÓN SOBRE
LOS MANDAMIENTOS DE DIOS
   
I. Debemos observar todos los mandamientos de Dios, de otro modo hay que renunciar al paraíso. Dios es nuestro soberano Señor, tiene derecho a mandarnos; nosotros, sus servidores, debemos obedecerle. Los súbditos deben a sus príncipes respeto, fidelidad y obediencia; los hombres tienen que cumplir respecto de Dios los mismos deberes. Si cumples estos tres deberes, observas sus mandamientos. ¿Qué haces tú? Acuérdate bien de que no puedes servir a dos señores a la vez: a Dios y al mundo.
   
II. Nada hay imposible, ni siquiera algo que no sea fácil, en todo lo que Dios nos ordena. Dios es el soberano de todas las creaturas; así, sus mandamientos obligan a todos los hombres. Dios es sapientísimo, nada manda que sea imposible; Dios es buenísimo, lo que manda es fácil. Tantas personas de toda edad, de ambos sexos y de toda condición guardan los mandamientos; ¿por qué no podrías imitarlas con la ayuda de Dios?
   
III. Observa, pues, todos los mandamientos; quien infringe así sea uno solo será condenado como si los hubiese transgredido a todos. Obsérvalos desde ahora, no sea que la muerte te sorprenda. Obedece gozosamente, sirves a un gran Rey y a un buen Maestro. Obedece valientemente, porque: Hay que soportar todos los males antes que cometer un solo pecado. (San Agustín) .

La observancia de los mandamientos-
Orad por los que están en pecado mortal.

ORACIÓN
   Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del abad San Eleuterio nos haga agradables a vuestra Majestad a fin de que obtengamos por sus oraciones lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

MISA DEL DOMINGO DÉCIMO CUARTO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

DOMINGO 14° DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

( Doble - Ornamentos verdes )
   
      Las lecturas del Breviario están  sacadas, o bien del libro santo del Eclesiástico, si el domingo cae dentro del mes de agosto, o del libro de Job, si por el contrario cae en septiembre.
   Comentando S. Gregorio el libro de Job, dice: "Hay hombres que se tiran alocados a los bienes deleznables, ignorando que existen los eternos o no haciendo aprecio alguno de ellos... Crea dos para contemplar la luz de la verdad, no elevan jamás hasta ella los ojos del alma, jamás tienen un deseo, jamás intentan un vuelo hacia la contemplación de la patria perdurable. Abandónanse a los placeres en que se hallan engolfados, y aman, cual si fuera su patria, el triste lugar del destierro. En el abismo de las tinieblas están tan alegres como si una radiante luz los alumbrara.
   Los elegidos, por el contrario, no teniendo para ellos los bienes transitorios valor alguno, buscan aquellos para los cuales sus almas fueron criadas. Aprisionados en este mundo por las ataduras de la carne, procuran remontarse por encima de este mundo y toman la saludable resolución de despreciar lo que pasa con el tiempo y de suspirar por las cosas que perduran.
   A Job nos le presenta la Sagrada Escritura como tipo despegado de los bienes de la tierra. "Job sufrió con paciencia y dijo: Si hemos recibido los dones de Dios ¿por qué no recibiremos también los males? El Señor me dio estos bienes, Él me los ha quitado; sea el nombre del Señor bendito. "
   La misa de este día hállase embebida en los mismos pensamientos. El Espíritu Santo, cuyas abundantes efusiones recayeron sobre la Iglesia en las fiestas de Pentecostés, formó en nosotros un hombre nuevo, que se opone a las manifestaciones del hombre viejo, o sea, a la concupiscencia de la carne y la busca de riquezas.
   El Espíritu de Dios es espíritu de libertad, pues nos hace hijos de Dios nuestro Padre y hermanos de Cristo nuestro Señor. Mas para llegar a redimirnos y alcanzar esa envidiable libertad de los hijos de Dios, para llegar a ser hermanos de Cristo, preciso es crucificar la carne juntamente con sus vicios y concupiscencias, y esclavizar a esa carne que guerrea contra el espíritu (Ep.).   Esos son los dos señores principales que se disputan la posesión y el servicio del hombre; y sin embargo, ya nos dice Jesús en el Evangelio de hoy, que no podemos servir a la vez a dos señores, porque, de intentarlo, no tendríamos contento a ninguno de ellos. Además, no hay lugar a vacilación cuando se trata de escoger un señor a quien servir. Porque a la carne nada le debemos, sino sucias manchas que nos afean y avergüenzan. Nada debemos al mundo, sino ocasiones de traspiés e incitaciones al mal; nada finalmente al demonio. Por eso, nadie ama al demonio, aunque se le soporta con gusto. Nadie tampoco odia a Dios, pero sí se le desprecia, o sea, que no se le teme como quien está seguro de su bondad, olvidando que la paciencia de Dios nos convida a penitencia (Eccli. 6, 6) lejos de animarnos a permanecer encharcados en el mal
(*). (Noct. 3º).
   
Dios y sólo Dios es nuestro Amo. Él tiene exclusivo derecho a nuestro dominio, a nuestros servicios, derecho de creación y derecho de conquista, pues tuvo a bien rescatarnos del poder de Satanás con muy subido precio".
   Así, busquemos ante todo servir a Dios con todas veras, porque se lo debemos en estricta justicia y además nos irá bien en su santo servicio. Es buen pagador, al revés del mundo, del demonio y de la carne, los cuales, tras de prometer mucho, dan poco, y aun eso, aguado con mil hieles de pesares y zozobras.
   Busquemos en todo y siempre el reino de Dios y su justicia (Ev., Com.), o sea, su mayor gloria; que lo demás ya vendrá con esto, porque nada falta a los que le temen, y "a ningún justo se le ha visto abandonado". Cifremos en Él nuestra esperanza (Gr.), pues Él es nuestro protector (Int.) y hasta envía a su Ángel para librar a los que le sirven (0f.). El es quien conserva nuestra flaca naturaleza, que sin su ayuda, forzosamente había de sucumbir (Or.).
   
Preocupémonos ante todo de servir a Dios. Cualquiera otra inquietud sería injuriosa para nuestro Padre celestial, el cual nos ama: "Ipse Parer amat vos", nos ama como a hijos carísimos; por lo cual no puede consentir que nos falte lo necesario aun para la vida del cuerpo, en comida ni en vestido, pues no falta a los mismos animalitos, sin embargo de valer harto menor que nosotros.
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses


Introito. Ps 83, 10-11 
    INTROITUS - Protector noster, aspice, Deus, et réspice in fáciem Christi tui: quia mélior est dies una in átriis tuis super míllia. - Quam dilecta tabernácula tua, Dómine, virtútum! concupiscit, et déficit ánima mea in átria Dómini.  V. Gloria Patri.   Introito - Vuélvete, oh Dios, Protector nuestro, míranos: y mira también el rostro de tu Cristo(1): porque mejor es un día pasado en tu casa, que millares fuera de ella. Ps. ¡Cuán amables son tus moradas, Señor de los poderíos! Mi alma suspira, y desfallece por estar en los atrios del Señor. V. Gloria al Padre.
Oración-Colecta
   ORATIO - Custódi, Dómine, quaésumus, Ecclésiam tuam propitiatióne perpétua: et quia sine te hábitur humána mortálitas; tuis semper auxiliis et abstrahátur a noxiis, et ad salutária dirigátur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat.   R. Amen       Rogámoste, Señor, guardes siempre misericordiosamente a tu Iglesia: y pues, sin Ti, no puede sostenerse la humana naturaleza mortal, haz que tus auxilios la preserven siempre de lo nocivo, y la dirijan a lo saludable. Por Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina.   R. Amen.
Epístola
   La ley es un freno contra los malos instintos del hombre, en quien se  agitan dos corrientes contrarias entre sí: la de la carne y la del espíritu. Según que uno se deje guiar por la carne o por el espíritu, las obras serán buenas o malas, y la recompensa final será el Cielo o el infierno. ¡Alerta pues!
EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Gálatas (5, 16-24)  - Fratres:  spiritu ambulate et desiderium carnis non perficietis. Caro enim concupiscit adversus spiritum: spiritus autem adversus carnem haec enim invicem adversantur ut non quaecumque vultis, illa faciatis. Quod si spiritu ducimini non estis sub lege. Manifesta autem sunt opera carnis quae sunt fornicatio,  inmunditia luxuria, idolorum servitus veneficia inimicitiae contentiones aemulationes irae rixae dissensiones sectae
invidiae homicidia ebrietates comesationes et his similia quae praedico vobis sicut praedixi quoniam qui talia agunt regnum Dei non consequentur. Fructus autem Spiritus est caritas gaudium pax longanimitas bonitas benignitas, fides modestia continentia adversus huiusmodi non est lex qui autem sunt Christi carnem crucifixerunt cum vitiis et concupiscentiis.
 


   Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Gálatas:  - Hermanos: Vivid según el espíritu, y no satisfagáis los apetitos de la carne. Porque la carne tiene deseos contrarios a los del espíritu, y el espíritu los tiene contrarios los de la carne; siendo entre sí opuestos, lo cual, no hacéis todo aquello que queréis. Que si sois conducidos por el espíritu, no estáis bajo la ley. Manifiestas son las obras de la carne; son el adulterio, fornicación, deshonestidad, lujuria, el culto de ídolos, hechicerías, enemistades, pleitos, enojos, celos, riñas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, embriagueces, glotonerías, y cosas parecidas; sobre lo cual os prevengo, como ya tengo dicho, que los que tales cosas hacen, no alcanzarán el reino de Dios. Al contrario, los frutos del Espíritu son: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, modestia, fe, continencia, castidad. Para los que viven de esta suerte, no hay ley que sea contra ellos. Pero los que son de Cristo, tienen crucificada su propia carne con sus  vicios y concupiscencias(2).  
    GRADUALE (Ps. 33 ) - Bonum est confidere in Dómino, quam confidere in hómine. V.Bonum est speráre in Dómino, quam speráre in Dómino, quam speráre in princibus. Alleluia, alleluia. V.(Ps. 94, 1) - Venite, exsultemus Domino, jubilámus Deo salutári nostro, Alleluia.   Gradual - Mejor es confiar en el Señor, que confiar en el hombre.  V. Mejor es esperar en el Señor, que esperar en los príncipes.
Aleluya, aleluya - V.  Venid, regocijémonos en el Señor; cantemos alegres a Dios, Salvador nuestro. Aleluya. 
Evangelio
      El cristiano debe ser un hombre entero y enemigo declarado de las medias tintas, cuando se trata de proceder según conciencia: no puede estar con Dios y contra Dios, con la Iglesia y contra la Iglesia, con el mundo y contra el mundo. Si se echa confiado en los brazos de la divina Providencia, ella cuidará de él, mientras sea fiel a sus deberes y busque ante todo la gloria de Dios.
USequéntia sancti Evangélii secúndum Mathaeum ( 6, 24-33)
   In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis:nemo potest duobus dominis servire aut enim unum odio habebit et alterum diliget aut unum sustinebit et alterum contemnet non potestis Deo servire et mamonae. Ideo dico vobis ne solliciti sitis animae vestrae quid manducetis neque corpori vestro quid induamini nonne anima plus est quam esca et corpus plus est quam vestimentum. Respicite volatilia caeli quoniam non serunt neque metunt neque congregant in horrea et Pater vester caelestis pascit illa nonne vos magis pluris estis illis. Quis autem vestrum cogitans potest adicere ad staturam suam cubitum unum. Et de vestimento quid solliciti estis considerate lilia agri quomodo crescunt non laborant nec nent. Dico autem vobis quoniam nec Salomon in omni gloria sua coopertus est sicut unum ex istis. Si autem faenum agri quod hodie est et cras in clibanum mittitur Deus sic vestit quanto magis vos minimae fidei. Nolite ergo solliciti esse dicentes quid manducabimus aut quid bibemus aut quo operiemur  Haec enim omnia gentes inquirunt scit enim Pater vester quia his omnibus indigetis. Quaerite autem primum regnum et iustitiam eius et omnia haec adicientur vobis.

Credo.
  U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas - En aquel tiempo:   Jesús a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores: porque, o aborrecerá al uno, y amará al otro o al uno sufrirá, y al otro despreciará. No podéis servir a Dios, y a las riquezas. Por tanto, os digo: no os inquietéis por hallar que comer pata sustentar vuestra vida, o por los vestidos para vuestro cuerpo. ¿No es más el alma que la comida, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo como no siembran, ni siegan, ni tienen graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. Pues, ¿no valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros, a fuerza de discurrir, puede añadir un codo a su estatura?(3) ¿Y por qué andáis solícitos por el vestido? Considerad como crecen los lirios del campo: ellos no trabajan, ni hilan. Y sin embargo, yo os digo, que ni Salomón, en el apogeo de gloria, llegó a vestirse como uno de estos lirios. Pues, si el heno del campo, que hoy es, y mañana es echado al horno, así viste, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? No os preocupéis, pues, diciendo: "¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos?" porque los gentiles se afanan por estas cosas. Ya sabe vuestro Padre que habéis menester de todas ellas. Buscad, pues, primeramente(4) el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas se os darán por añadidura. Credo.
    OFFERTORIUM - Immíttet Angelus Dómini in circúitu timéntium eum, et erípiet eos: gustáte, et vidéte quóniam suávis est Dóminus.    Ofertorio -  Asistirá el Ángel del Señor alrededor de los que le temen, y los librará: ¡gustad, y ved cuán suave es el Señor! 
Oración-Secreta
    Concéde nobis, Dómine, quaésumus, ut haec hóstia salutáris, et nostrórum fiat purgátio delictórum, et tuae propitiátio potestátis. Per Dominum nostrum.    Rogámoste, Señor, nos concedas que esta hostia saludable nos purifique de nuestros pecados, y atraiga sobre nosotros el favor de tu potestad. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.  

Prefacio de la Santísima Trinidad
    Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:   Sanctus, Sanctus, Sanctus...

   Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.
   COMMUNIO  Primum quáerite regnum Dei, et ómnia adjiciéntur vobis, dicit Dóminus.  
   Comunión. - Buscad primero el reino de Dios, y todo lo demás se os dará por añadidura, lo dice el Señor 
Oración-Postcomunión
     Puríficent semper et múniant tua sacraménta nos, Deus: et ad perpétuae ducant salvatiónis efféctum. Per Dóminum nostrum.   Oh Dios, que tus Sacramentos nos purifiquen y defiendan siempre; y produzcan en nosotros como efecto la salvación eterna.Por Nuestro Señor Jesucristo.



  • (*)  En las lecciones de maitines del 5º Domingo de Agosto, que muchas veces coincide con este 14º después de Pentecostés, se insiste en esta misma idea del abuso de la bondad divina que los hombres hacen, siendo malos precisamente porque Dios es tan bueno. "No tardes en convertirte al Señor, y no lo vayas difiriendo de un día para otro; porque de repente vendrá su cólera, y en el tiempo de la venganza, te perderá por completo. No te inquietes demasiado por allegar riquezas, porque no las llevarás contigo en el día de tu muerte y de las divinas venganzas" (2º Noct.)
  • (1) Si algo podemos interesar nosotros a Dios y merecer atraer sus miradas, es en cuanto somos miembros de Cristo, su Unigénito y nuestra Cabeza. Nuestra incorporación y convivencia íntimas con Él es lo real y únicamente codiciable.
  • (2) La observancia fiel y constante de los Mandamientos y el cumplimiento amoroso del deber, por Dios y por el prójimo, con la represión tenaz de las pasiones que ello exige, constituyen la crucifixión de la carne y de las concupiscencias de los discípulos de Cristo.
  • (3) Por más que el hombre discurra, ni puede añadir nada a su estatura, ni puede alargar su vida más allá de lo que Dios tiene señalado. La impotencia del hombre en estos asuntos, es evidente.
  • (4) Al aconsejarnos Jesús que busquemos primeramente los bienes del alma, que son los que nos dan derecho al Reino de Dios, nos indica que no debemos descuidar tampoco los bienes honestos del cuerpo, como necesarios que nos son para la vida. La previsión y el ahorro prudentes y noderados no van contra la Providencia, antes bien son virtudes que Dios premia con una tranquilidad optimista respecto al porvenir.

05/IX SAN LORENZO JUSTINIANO, Obispo y Confesor

5 de septiembre
SAN LORENZO JUSTINIANO, Obispo y Confesor


No es el discípulo superior al maestro; 
pero todo discípulo será perfecto, si es semejante a su maestro.
(
Lucas, 6, 40)

   Colocado entre las comodidades de una posición brillante y las austeridades del claustro, Lorenzo se volvió hacia Jesús crucificado. Señor, le dijo, Vos sois mi esperanza; en Vos se encuentra mi refugio seguro; y entró en la congregación de los Canónigos regulares de San Jorge, en Alga. Elevado a la sede patriarcal de Venecia, continuó llevando una vida sencilla y mortificada, privándose hasta de lo necesario para socorrer a los pobres. Éstos son, decía, los porteros del cielo, hay que ganarlos con dinero. Se acostaba sobre paja y, en su última enfermedad, rehusó el lecho que se le había preparado, diciendo que su divino Maestro había muerto en una cruz. Expiró en el año 1455, a la edad de 75 años.

MEDITACIÓN - EL CRISTIANO
DEBE SER DISCÍPULO DE CRISTO
   
I. Jesucristo ha venido del cielo a la tierra para enseñamos una doctrina totalmente divina; debemos poseerla perfectamente. Nada más verdadero que esta doctrina, nada más hermoso, nada más necesario para el hombre. ¿Por qué, pues. la menospreciamos, para abrevarnos en las cisternas fangosas de Egipto?
   
II. La ciencia del cristiano no es una ciencia puramente especulativa; la doctrina que nuestro divino Maestro nos ha enseñado, no basta que la admiremos, hay que llevarla a la práctica. Para entenderla bien, es preciso imitar a Jesucristo, nuestro Maestro, porque su doctrina no es otra cosa sino el resumen de sus actos. Oh mi divino Maestro, enseñadme a amaros y a imitaros. La religión cristiana consiste en imitar lo que honramos. (San Agustín).
   
III. La vida del Salvador ha sido una enseñanza continua. En el pesebre, nos predica la pobreza; en la montaña, nos enseña la humildad; desde lo alto de la cruz, el amor a los sufrimientos. Retiene bien estas tres grandes lecciones y, sobre todo, llévalas a la práctica. Si nadie te crucifica, tú mismo crucifícate mediante una continua mortificación. (San Crisólogo).

La imitación de Jesucristo- 
Orad por los predicadores del Evangelio

ORACIÓN
   Dios omnipotente, os suplicamos, que la augusta solemnidad del bienaventurado Lorenzo, vuestro confesor pontífice, acreciente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C .N. S. Amén.

04/IX SANTA ROSALÍA, Virgen

 4 de septiembre

SANTA ROSALÍA, Virgen

Cuando en una ciudad os persigan, huid a otra. 
(
Mateo, 10,23)

   Santa Rosalía, de Palermo, se retiró a una cueva abierta solamente por lo alto, y escribió en la piedra esta inscripción que hoy se lee todavía: "Yo, Rosalía, hija de Sinibaldo, señor de Quisquina y de Rosae, he resuelto habitar en esta cueva por amor a mi Señor Jesucristo". Vivió en este retiro como una paloma gemebunda, los ojos sin cesar elevados hacia la patria celestial. Rompió la muerte sus cadenas alrededor del año 1160 y Rosalía se presentó a su divino Esposo coronada de rosas de castidad y de lirios de virginidad.

MEDITACIÓN SOBRE
LA PRESUNCIÓN
DE LA SALVACIÓN

I. La mayoría de los hombres viven en una vana esperanza del paraíso. Nadie quiere ser condenado, nadie cree serlo un día, pero muchos no hacen lo que hay que hacer para evitar el infierno. Siempre se piensa en la bondad de Dios y raramente en su justicia. La gente se ilusiona con el ejemplo del buen ladrón, y no se da cuenta de que este ilustre penitente se convirtió en un momento en que todo el mundo abandonaba a Jesús, y que obedeció a la primera inspiración de la gracia.

II. Pero, ¿en qué fincas esa confianza de que te has de salvar? ¿Será en tus buenas obras? ¿Qué haces tú para ganar el cielo? ¿Será por los méritos de Jesucristo? Él te ha redimido sin cooperación alguna de tu parte; pero no te salvará, si no cooperas en tu salvación. Ya se ve, fundas tu esperanza en la bondad de Dios: pero, porque Dios es bueno, ¿habrás tú de ser malvado, y habrás de pecar tantas veces cuantas Él te perdona? (Tertuliano).

III. Trabaja, pues, en tu salvación con temor. San Pedro y Magdalena lloraron sus faltas todo el resto de su vida, aunque ya estaban seguros de haber obtenido el perdón de ellas. Se ha visto a santos, después de haber vivido en el yermo, temblar de espanto al acercarse su muerte; ¡y tú, nada temes! ¿De dónde procede esta seguridad? ¿No es acaso una señal de tu poca fe, más bien que una prueba de valentía? Temo dejar este mundo y tiemblo a la entrada del puerto, porque ignoro quién debe recogerme al salir de esta vida. (San Bernardo).

La desconfianza de sí mismo-
Orad por vuestros conciudadanos.

ORACIÓN
   Escuchadnos, oh Dios, salvación nuestra; haced que, regocijándonos con la solemnidad de la bienaventurada Rosalía, vuestra virgen, sintamos crecer en nosotros el espíritu de piedad, y encontremos en su intercesión un abrigo contra los golpes de vuestra cólera. Por J. C. N. S. Amén.

03/IX SANTA SERAPIA, SERAFINA o SERAFIA, Virgen y Mártir

3 de septiembre

SANTA SERAPIA,  SERAFINA o SERAFIA, Virgen y Mártir

   La inocente virgen y esforzada mártir de Cristo, santa Serapia, llamada también Serafina y Serafia, nació en Antioquía de Siria, de padres cristianos, los cuales dejando su patria para escapar de la persecución de Adriano, se fueron a Italia y acabaron santamente sus días en Roma.
Quedó pues huérfana de padre y madre, Serapia a la edad de quince años no cumplidos, y sin tener otro amparo que el de su esposo Cristo Jesús, a quien había ofrecido la flor de su virginidad. A pesar de que algunos nobles mancebos prendados de su hermosura la pidieron por esposa, prefiriendo ella la humildad de la cruz a los regalos y gloria del mundo, entró a servir en la casa de una dama romana, joven y viuda, por nombre Sabina, cuyo genio áspero y antojadizo le dio  sobradas ocasiones de padecer por Cristo muchas injurias y malos tratos. Maravillóse Sabina de la extraña paciencia de su sierva, y deseosa de saber la causa, entendió que la fe cristiana que Serapia profesaba era la que tanto aliento le infundía, para llevar con tan gran sosiego y gozo los insultos. Trocado con esta noticia su corazón, quiso abrazar la misma fe y se hizo bautizar.
   Al poco tiempo por consejo de Serapia se retiraron ambas con algunas otras doncellas cristianas a una de las posesiones que tenía la señora en Umbría, donde vivieron más como religiosas en el retiro del claustro, que como seglares en el mundo. Llegó a oidos del prefecto de la ciudad, llamado Berilo, lo que pasaba en la casa de Sabina, y que quien todo lo dirigía era Serapia, y envió allá ministros para que la apresaran. No permitió Sabina que fuera sola, sino que ella misma la acompañó. Viendo el juez ante su tribunal a  tan noble dama, no creyendo fuese cristiana, por respeto de su nobleza, mandó que soltasen a Serapia, y permitió que las dos volvieran a su casa. Pasados tres días, acordóse Berilo de Serapia y con maligna y liviana intención mandó otra vez prenderla. A las pocas demandas y respuestas de Berilo con Serapia, dijo ésta que conservándose casta y pura era templo de Dios; y entendiendo por estas palabras el impío juez que era cristiana, la entregó a los mozos lascivos para que la deshonrasen, pero la santa, al verse sola con ellos, suplicó a Jesucristo que la guardase, y al punto cayeron muertos los mozos como si hubieran sido heridos por un rayo del cielo, y ella perseveró toda la noche en oración. A la mañana espantóse el presidente al saber lo que había pasado, mas atribuyéndolo a artes de magia diabólica, mandó que abrasasen los costados de la santa con hachas encendidas, las cuales en tocándola se apagaron, cayendo muertos los verdugos; hízola después azotar como a cristiana y hechicera, y sintióse luego un gran terremoto. Finalmente el prefecto, corrido, ordenó cortarle la cabeza, en cuyo martirio entregó la santa virgen y mártir gloriosa su purísima alma al Creador. Dio a su sagrado cuerpo honrosa sepultura Sabina, en cuyo piadoso oficio, sorprendida por los ministros, mereció también sellar la fe con su sangre después de padecer cruelísimos tormentos.

REFLEXIÓN

   Con los ejemplos que de sus virtudes dio la gloriosa virgen santa Serapia logró que Sabina, su señora, abrazase la fe de Jesucristo, alcanzase la palma del martirio y con ella un trono de eterna gloria. Seamos pues mansos y sufridos, que no poco se edifican de esto los mundanos que viven como gentiles.

ORACIÓN

  Rogámoste, Señor, que nos alcance el perdón de nuestras culpas la bienaventurada virgen y mártir Serapia, la cual fue agradable a tus divinos ojos tanto por el mérito de su castidad, como por la manifestación de tu divina virtud. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



  • *Flos Sanctorum de la Familia Cristiana (Las Vidas de los Santos y Principales Festividades del Año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las oraciones litúrgicas de la Iglesia) por P. Francisco De Paula Morell, S. J., Ed. Difusión, S. A., Buenos Aires.

03/IX SAN PÍO X, Papa

3 de septiembre

SAN PÍO X, Papa



   San Pío X está muy reciente en el amor de la Iglesia. Aún perdura el grato recuerdo de su memoria -no hace cincuenta años que nos dejó- como el perfume que llena las naves del templo después de una solemne ceremonia religiosa. San Pío X es algo muy reciente en la Iglesia. Reciente su elevación a los altares por Pío XII, y más reciente la visita de su cuerpo a la bella Venecia en cumplimiento de una vieja promesa hecha a sus amados diocesanos:
-Vivo o muerto volveré a Venecia.
   En la basílica de San Pedro de Roma un sencillo y hermoso sepulcro guarda sus restos. Este sepulcro es hoy día uno de los lugares vivos de la oración. Nunca faltan allí el recuerdo de las flores secas y la plegaria de los romanos y cuantos católicos visitan el templo de los santos apóstoles Pedro y Pablo.
   Hay otra presencia más viva y fecunda de San Pío X. Presencia de alma a alma, que es como la gracia de su intercesión ante Dios. Cuántos sacerdotes de nuestros días se miran en el rostro de San Pío X y sacan de su ejemplo el impulso de un sacerdocio verdaderamente santo. Me parece que este hecho no se podía escapar de mis líneas al trazar su semblanza, y que debía hacer constancia de él para las nuevas generaciones de hijos de Dios que nos sucedan.
   San Pío X ha dado jornadas de inmensa gloria de Dios a su Iglesia del siglo XX. 
   Su figura noble y bondadosa es algo muy cercano que cuelga de la pared de nuestro despacho o se esconde en las páginas de nuestro breviario.
   En muy pocas palabras nos resume su vida la lápida de su sepulcro: 
   "Pío Papa X, pobre y rico, suave y humilde, de corazón fuerte, luchador en pro de los derechos de la Iglesia, esforzado en el empeño de restaurar en Cristo todas las cosas."
   San Pío X nació en Riese, humilde pueblo del norte de Italia, el 2 de junio de 1835. El nombre de bautismo era José Melchor Sarto. Sus padres se llamaban Juan Bautista Sarto y Margarita Sansón. Tuvieron diez hijos, de los cuales vivieron ocho. 
   Juan Bautista era alguacil del ayuntamiento de Riese. En su oficio entraba hacer la limpieza de la casa-ayuntamiento y los recados del alcalde. Por todo ello recibía cincuenta céntimos diarios.
   Los padres de San Pío X eran pobres, pero muy piadosos. Sobre todo, su madre.
   "Siendo Beppi Sarto -dice René Bazin-, hijo de padres tan cristianos, no podía dejar de amar a la Iglesia, a los oficios, al cura, al cielo, del que se aparta a tantos niños.
   Vistió muy pronto la sotana de acólito y empezó a decir que deseaba ser sacerdote.
   A los once años hizo la primera comunión. Uno necesariamente tiene que pensar aquí en el amor con que recibiría a Jesús Eucaristía aquel niño que un día Papa iba a abrir de par en par las puertas del sagrario a los pequeños.
   El cura de Riese, que se llamaba don Tito Fusarini, conocía muy bien a Beppi y decía de él:
   -Es el alma noble de este país.
   Todos los niños saben que para ser sacerdote hay que saber latín. También lo sabía el pequeño Beppi. Para ello tuvo que ir a Castelfranco, a siete kilómetros de Riese. Y después, al seminario de Padua. Antes hay que conseguir una beca. De esto se encarga el cura de Riese, quien un día llama con bastante misterio al muchacho y le dice:
   -"De rodillas, Beppi, y da gracias a Dios, que, seguramente, tiene algún designio para ti: pronto entrarás en el seminario, y, como yo, tú también serás sacerdote."
   -José Sarto fue siempre un estudiante aventajado. Junto a las notas de los archivos del seminario de Padua se ha conservado este juicio: "Discípulo irreprochable; inteligencia superior; memoria excelente; ofrece toda esperanza".
   Fue ordenado sacerdote el 18 de septiembre de 1858 en la catedral de Castelfranco. Al día siguiente canta su primera misa en Riese, ante las lágrimas y gozo de su madre y sus hermanas.
   Don José era un sacerdote de buena estatura, muy delgado, pero de fuerte osamenta y estaba dotado de un rostro encantador, La frente, alta; los cabellos, abundantes y echados hacia atrás; los labios, finos; las mejillas y el mentón sólidamente modelados. Pero, sobre todo, un alma que iluminaba todos sus rasgos del cuerpo con una mirada de pureza, de suavidad, que se transparentaba en sus ojos. Alguien dirá más tarde de Pío X: 
   "Todo corazón recto vuela hacia él."
   Y después de la primera audiencia que como Papa concedió al cuerpo diplomático, preguntaban éstos al cardenal Merry del Val:
   -Monseñor, ¿qué tiene este hombre que atrae tanto?
   La vida sacerdotal de don José Sarto empieza como coadjutor de Tómbolo y termina en la cátedra de Pedro. Se puede decir que pasó por la mayoría de los cargos por que puede pasar un eclesiástico. Un estupendo aprendizaje brindado por la Providencia al hijo del humilde alguacil de Riese.
   Hay una hermosa anécdota de sus tiempos de cardenal de Venecia. Nos la cuenta don José María Javierre en su estupenda vida de San Pío X.
   Al patriarca de Venecia, la ciudad más bella del mundo, le gustaba jugar alguna que otra vez una partidita a los naipes. Esta tarde son cinco amigos en torno a la mesa. Una niebla espesa cubre los canales y apenas se divisan las luces movedizas de las góndolas. Dentro se está bien al calorcillo de la estufa. Se acaba la partida y Rosa, la hermana del cardenal ha traído unas tacitas de café. Brota la charla festiva.
   -De todos modos -bromea el cardenal-, me dará mucha pena dejar Venecia. Sí, porque pronto se cumplirá mi fecha. Cada nueve años cae una hoja de mi calendario. Fui nueve años coadjutor de Tómbolo. Nueve años párroco de Salzano, y otros nueve, canónigo de Treviso. Nueve años goberné Mantua como obispo. ¿Qué me harán al terminar mis nueve años de patriarca en Venecia? ¿Papa? Porque otra solución no veo.
   Ríen todos. El patriarca está firmemente convencido de que sus días terminarán en Venecia.
   Pero Dios ha dispuesto otra cosa. A los nueve años es elegido Papa y tiene que dejar su amada Venecia.
   El Papa ha muerto. León XIII, el anciano y sabio pontífice acaba de morir. Los cardenales de todo el mundo se han reunido en Roma para elegir al nuevo Papa. Al lado del cardenal Sarto está el cardenal Lecot, arzobispo de Burdeos, quien le pregunta en francés:
   -Vuestra eminencia es, sin duda, arzobispo en Italia. ¿De qué diócesis?
   -No hablo francés -responde Sarto en italiano.
   -¿De qué diócesis sois arzobispo? -pregunta ahora en latín, el cardenal francés.
   -Soy patriarca de Venecia.
   -¿Y no habláis francés? Por tanto no sois papable, pues el Papa debe hablar francés.
   -Cierto, eminencia, no soy papable. Gracias a Dios.
   A pesar de no saber francés fue elegido Papa. Se resistió cuanto pudo, pero finalmente tuvo que rendirse a lo que claramente era la voluntad de Dios.
   El cardenal Oreglia, decano del Sacro Colegio y camarlengo de la Santa Romana iglesia, se acerca al trono del patriarca de Venecia para recibir su aceptación del Sumo Pontificado:
   -¿Aceptas la elección que acaba de hacerse de tu persona, en calidad de Papa?
   Un momento de silencio, y el elegido contesta:
   -Que ese cáliz se aparte de mí. Sin embargo, que se haga la voluntad de Dios.
   La contestación no fue considerada válida y el cardenal decano insiste:
   -¿Aceptas la elección que acaba de ser hecha de tu persona, en calidad de Papa?
   -El cardenal Sarto contesta:
   -Acepto, como una cruz.
   -¿Cómo quieres ser llamado?
   -Puesto que debo sufrir, tomo el nombre de los que han sufrido: me llamaré Pío.
   -El 4 de octubre de 1903 publica Pío X su primera encíclica que empieza por las palabras E supremi apostolatus cathedra. En ella va el programa de todo su pontificado:Restaurar todas las cosas en Cristo.
   "Puesto que plugo a Dios  -dice- elevar nuestra bajeza hasta esta plenitud de poder, Nos sacamos ánimo de Quien nos conforta, y poniendo manos a la obra, sostenido por la fuerza divina, Nos declaramos que nuestro fin único, en el ejercicio del Sumo Pontificado, es restaurar todo en Cristo, a fin de que Cristo sea todo y esté en todo..."
   Pío X, intrépido y manso, va a dar a la Iglesia de Cristo uno de los pontificados más fecundos de toda la historia. Pío X es el papa de la Eucaristía, de la codificación del Derecho canónico, de la condenación del modernismo y restaurador de la música sacra. Cada una de estas empresas es suficiente para hacer glorioso a un pontificado.
   San Pío X abrió las puertas del sagrario a los niños. El jansenismo había propagado un concepto de Dios demasiado severo. Exigía una pureza extraordinaria para acercarse a comulgar. A los niños no se les permitía hacerlo hasta los doce años o más. Y una vez hecha la primera comunión, las restantes se distanciaban mucho.
   Pío X señaló los siete años como edad normativa para la primera comunión. Basta —decía— que los niños conozcan las verdades fundamentales de la fe y sepan distinguir este pan divino del otro pan.
   Una dama inglesa presentó su chiquitín a Pío X pidiéndole la bendición.
   -¿Cuántos años tiene?
   -Cuatro, Santidad, y espero que dentro de poco pueda él recibir la comunión.
   -¿A quién recibirás en la comunión?
   -A Jesucristo.
   -¿Y Jesucristo, quién es?
   Es Dios -contestó el pequeño sin titubeos.
   -Tráigamelo mañana -dijo a la madre, y yo mismo le daré la comunión.
   Uno de los problemas más difíciles de su pontificado fue la condenación del modernismo. Este le costó la encíclica Pascendi, probablemente la más importante de San Pío X. En ella califica a estas doctrinas como "el punto de cita de todas las herejías". Era un ataque sutil a la revelación y sentido sobrenatural del catolicismo. Algo muy peligroso por salir del mismo seno de la Iglesia y minar los fundamentos de nuestra santa religión. Influenciados por las corrientes filosóficas en boga daban una interpretación enteramente natural y racionalista de las verdades religiosas, Hizo falta el instinto sobrenatural de un santo y toda la fortaleza del espíritu de Dios para desenmascarar y afrontar al modernismo.
   Fueron días de tormenta para la barca de Pedro. No era fácil ver claro entonces. Hoy, en cambio, todos vemos claro la certeza con que obró el Papa.
   Otra gran empresa de San Pío X fue la codificación del Derecho canónico.
   En una audiencia con monseñor Gasparri, uno de los canonistas más eminentes del momento, le dice el Papa:
   -Seguramente, es posible la codificación del Derecho canónico.
   -Sí, Santo Padre.
   -Pues bien, hágala usted.
   No pudo ver esta obra terminada. El día de Pentecostés de 1917 promulgaba Benedicto XV esta gran obra legislativa.
   Escogió el nombre de Pío porque así se habían llamado los papas que habían sufrido mucho. No se equivocó; tuvo que sufrir mucho. El mayor sufrimiento le vino de Francia, la hija mayor de la Iglesia.
   El 6 de diciembre de 1905 el Parlamento francés votó la ley de separación entre la Iglesia y el Estado. Era el laicismo para el pueblo francés y la pobreza para la Iglesia de Francia.
   El 11 de febrero de 1906 se dirigía el Papa a los cardenales, obispos, clero y pueblo de Francia:
   "Tenemos la esperanza, mil veces cumplida, de que jamás Jesucristo abandonará a su Iglesia, y jamás la privará de su apoyo indefectible. No podemos temblar por el futuro de la Iglesia. Su fuerza es divina... y contamos con experiencia de siglos."
   El catolicismo francés cuenta en nuestros días con un magnífico florecimiento. Sin duda que Pío X no tiene en ello la menor parte.
   Don José María Javierre tiene en su vida de Pío X un capítulo extraño y simpático. Se titula "Los defectos de Pío X". Acaso sea la única vida de santos que tiene ese capítulo, aunque lo deberían de tener todas. Así nos daríamos perfectamente cuenta de lo que les costó llegar a la santidad y nos animaríamos a imitarlos.
   Allí se nos cuenta que José Sarto era de un temperamento fuerte y que en un momento de intenso dolor de muelas dio un tortazo a su hermana Rosa.
   A cargo de su ironía se cuentan bastantes anécdotas. De no ser santo, hubiese sido mordaz e insoportable. Pero la santidad despejó totalmente este peligro.
   La gente empezó a equivocarse cariñosamente y a llamarle Papa Santo. El corregía inmediatamente:
   -No Papa Santo, sino Papa Sarto.
   Esa santidad suya se reflejaba en su rostro, en sus palabras, en su espíritu de oración y en su incansable sentido apostólico. Cuantos le trataron de cerca aseguraban que acababan de ver a un santo. En vida se le atribuían milagros.
   Su blanca figura de Papa era la encarnación de la mansedumbre y el sentido sobrenatural.
   La Iglesia ha reconocido oficialmente su santidad. El 29 de mayo de 1954 es elevado al honor de los altares por Su Santidad Pío XII.

 MARCOS MARTÍNEZ DE VADILLO   



*Año Cristiano, Tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.

02/VIII SAN BROCARDO o SAN BURCHARD, Confesor

2 de septiembre

SAN BROCARDO o SAN BURCHARD, Confesor

Dichoso el siervo que no se considera mejor cuando es engrandecido y ensalzado por los hombres, que cuando lo tienen por vil, simple y despreciable, pues lo que es el hombre ante Dios, eso es  y nada más.

 ¡Ay del religioso que los otros ponen arriba y no quiere bajar por su
  propia voluntad! Y dichoso el siervo que ponen arriba, no por su voluntad,
  y siempre desea estar a los pies de los demás. 
(San Francisco de Asís).

A
   San Brocardo era francés, pero fue al Monasterio de Monte Carmelo. Elegido prior, le pidió a San Alberto, Patriarca de Jerusalén, que escribiera una regla para los monjes. Esta regla, establecida enn 1195, se convirtió en la base de la fundación de la Orden Carmelita. El Papa Honorio III, disgustado porque la regla no había sido sometida previamente a la aprobación de la Santa Sede, objetó su uso, pero al tener una visión en la que la Santísima Virgen sostenía la regla, le dio su aprobación.   Brocardo. también llamado Burchard, rigió el convento durante treinta y cinco años, siendo un ejemplo de devoción a la regla, y ganándose el respeto de los musulmanes de la región. Murió por causas naturales en el año 1231.

02/IX SAN ANTOLÍN o SAN ANTONINO, Mártir

2 de septiembre

SAN ANTOLÍN o SAN ANTONINO, Mártir

Lejos de la oración las muchas palabras; pero no falte la oración
 continuada, si la intención persevera  fervorosa. Hablar mucho en
 la oración es tratar una cosa necesaria con palabras superfluas:
 orar mucho es mover, con 
ejercicio continuado del corazón, a aquel a
 quien suplicamos,  pues, de ordinario, este negocio se trata mejor
 con gemidos que con discursos, mejor con lágrimas que con palabras.
(San Agustín: Carta 121 a Proba)
A
   Aún no se ha podido identificar exactamente a este confesor de la fe, pues mientras unos historiadores le hacen descendiente de los reyes visigodos y natural (en España) de la Galia Narbonense, otros le tienen por discípulo de San Dionisio de París y enviado por él a Arlés como primer obispo y apóstol de esta ciudad. Desde los tiempos del rey Sancho el Mayor (siglo x), se le venera en Palencia, que se cree posesora de sus reliquias y le celebra como su Patrono.

02/IX SAN ESTEBAN, Rey de Hungría

2 de septiembre

SAN ESTEBAN, Rey de Hungría

Quien es justo justifíquese más,
y quien es santo santifíquese más.

(Apocalipsis. 22, 11)

   San Esteban, duque de Hungría en el año 997, combatió victoriosamente, aun a mano armada, contra la rebeldía, la idolatría y la esclavitud en sus Estados, y dio ejemplo a sus súbditos de todas las virtudes. Una gran parte de las noches pasábala orando y meditando, y, para con los pobres, mostraba una gran generosidad verdaderamente real hasta llegar a vender su vajilla para socorrerlos. Recibió la corona real del Papa Silvestre II, y dividió su reino en once diócesis, después de haber llamado a él a una cantidad de clérigos y monjes. Este rey apóstol, para favorecer las relaciones entre los pueblos, fundó hospitales con monasterios en Jerusalén, Constantinopla, Roma y Ravena. Una madre cristiana, Gisela de Baviera, lo había formado. De noche, iba de incógnito a los hospitales y prestaba a los enfermos los más humildes servicios. Consagró su reino a la Madre de Dios, y la Virgen, en retorno, lo llamó al cielo el día de su gloriosa Asunción, en 1038.

MEDITACIÓN SOBRE LA JUSTICIA

I. Temed la justicia de Dios; será terrible en el otro mundo. Ahora la misericordia le ata las manos, pero entonces habrá pasado el tiempo de la misericordia, y Dios nos juzgará en todo el rigor de su justicia. ¿Qué será de mí, Señor, si de tal modo me juzgáis? ¡Ah! es preciso que sea yo mismo mi juez, y que me condene a hacer penitencia de mis pecados en este mundo; porque Vos me indultaréis, si yo me castigo a mí mismo. Cuanto menos te perdones a ti mismo, tanto más te perdonará Dios. (Tertuliano).

II. Cuando hables de los demás, sé justo con ellos; habla de lo que les concierne como de lo que te toca a ti mismo. Al oírte, diríase que todo lo que tú haces es excelente, y que todo lo que hacen los demás deja mucho que desear. Mucha injusticia hay y poquísima caridad en la comparación que haces de tus acciones con las de tu prójimo.
   
III. Trabaja por hacerte cada día más justo y más santo; olvídate del poco bien que hiciste, para no pensar sino en los pecados que cometiste. Considera cuán alejado estás todavía de la santidad de Jesucristo y de los elegidos; compara también tu vida con la de tantas santas almas que conoces, y te humillarás viendo el camino que te queda por recorrer para llegar a la santidad. Pon manos a la obra con valentía. No avanzar es retroceder; porque nada queda estacionario en esta vida. (San Bernardo).

La justicia
Orad por la Iglesia en Hungría.

ORACIÓN
   Conceded a vuestra Iglesia, oh Dios omnipotente, que después de haber tenido al bienaventurado Esteban, vuestro confesor, como su propagador durante su reinado terrenal, merezca ella encontrar en él un glorioso defensor en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa