13/I/+2020 CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

13 de enero
CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
   Estaba San Juan Bautista en las orillas del Jordán bautizando y exhortando a penitencia, cuando llegó a él el Salvador del mundo, de treinta años de edad. Al acercarse al Bautista, conoció éste, por luz sobrenatural, que el que venía a pedirle el bautismo era el Mesías verdadero; y así, al ver al Salvador, exclamó: Pues qué, Señor, ¿Vos venís a mí a ser bautizado, cuando debo yo ser bautizado de Vos? EL Señor le contestó que convenía sujetarse a los decretos de la divina Sabiduría. Abrióse el Cielo y vio San Juan que el Espíritu Santo bajaba sobre Jesucristo en figura de paloma, y al mismo tiempo oyó una voz que decía: Este es mi Hijo querido, en el que tengo Yo todas mis complacencias.
   Bautizándose Jesús, nos enseñó la necesidad del bautismo para todos, y además su humildad, autorizó el bautismo del Bautista; el Espíritu Santo declaró la divinidad del Salvador, y por último, santificó las aguas habilitándolas para redimir los pecados.

10/I/+2020 SAN GUILLERMO, Obispo y Confesor

10 de enero
SAN GUILLERMO, Obispo y Confesor
Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Dios,
para perdonárnoslos y purificarnos de toda iniquidad.

(1 Juan, 1, 9)

    San Guillermo fue notable en la orden del Cister por su humildad y su mortificación. Designado, a pesar suyo, arzobispo de Bourges, redobló las austeridades porque tenía que expiar, según decía, sus propios pecados y los de su pueblo. Tal horror tenía por el pecado, que no podía ver que se ofendiese a Dios sin derramar un torrente de lágrimas. Murió en 1209. Si no tenemos bastantes lágrimas como para llorar los pecados de los demás, por 10 menos lloremos los nuestros.  


  MEDITACIÓN SOBRE
EL PECADO    
   
I. El pecado es el mayor mal del hombre, por que lo priva de la posesión de Dios, que es su soberano Bien; le arrebata la gracia que lo hacía hijo de Dios y lo hace objeto de su venganza por toda la eternidad. ¿Pensamos en estas verdades cuando tenemos tentación de cometer un pecado mortal, que ha causado todos esos males a los demonios y a los condenados? ¿Dónde estaría yo. oh Dios mío, si me hubieseis sacado de este mundo después de pecar? ¡Cuántas veces me habríais justamente condenado, si lo hubieseis querido! No lo habéis querido, porque amáis a las almas y olvidáis los pecados cuando se hace penitencia por ellos.
   
II. El único pecado de Adán ha causado todos los males que padecemos en esta vida. Las enfermedades, el trastorno de las estaciones, la ignorancia, el dolor y la muerte son los tristes efectos del pecado. ¡Ah! si Dios ha castigado, si castiga todavía hoy tan severamente un pecado tan leve en apariencia, ¿qué suplicios no reservará a mis faltas, en el otro mundo? Si en el tiempo de su misericordia es tan riguroso, ¿qué no hará cuando llegue el tiempo de su cólera y de su justicia?
   
III. ¿Qué pecados has cometido durante tu vida? Repásalos en la memoria, pide perdón a Dios por ellos y haz rigurosa penitencia. Estás seguro de que tus pe cados te han merecido el infierno, pero no sabes si tu penitencia los ha borrado. Este pensamiento es capaz de hacerte temblar, seas quien seas. Toma la resolución de morir antes que pecar.  

La huida del pecado
Orad por los que están
en pecado mortal.

ORACIÓN
      Os rogamos, Dios todopoderoso, que hagáis que esta venerable solemnidad de San Guillermo, confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación.  Por N. S. J. C. Amén

09/I/+2020 SAN ADRIANO, Abad

09 de enero
SAN ADRIANOAbad 

Gozaos por cuanto vuestros nombres están
escritos en el cielo.
(Lucas, 10, 20)

   San Adriano, nacido en África, era abad de Niridano, cerca de Nápoles, cuando el Papa Vitaliano lo señaló como candidato a arzobispo de Cantórbery. El humilde siervo de Dios declinó esta dignidad recomendando en su lugar a San Teodoro, pero aceptó partir con él para la lejana Inglaterra. Constituyólo el Papa asistente y consejero del arzobispo. Éste le confió el gobierno del monasterio de los Santos Pedro y Pablo de Cantórbery, llamado más tarde de San Agustín. San Adriano enseñó en él las letras divinas y humanas y, sobre todo, dio allí ejemplo vivo de virtudes. Murió en el año 710. 


MEDITACIÓN SOBRE LA NECESIDAD
DE TRABAJAR PARA SALVARSE
  
I. Dios quiere que seas un predestinado. Es tan grande su amor por los hombres, que quiere salvar a todos. Para esto les ha dado a su Hijo, para enseñarles el camino del cielo; para esto les ha dado sus mandamientos, ha establecido los sacramentos y les acuerda tantas gracias. ¡Cuán obligados estamos para con Vos, oh Bondad infinita, por tantos me dios de salvación como habéis puesto a nuestro alcance! ¿Has agradecido a Dios estos favores, los has aprovechado? ¿Cómo has trabajado hasta el presente en el negocio de tu salvación?
  
II. Te puedes salvar, tienes entre manos la vida y la muerte, el paraíso y el infierno; tienes libertad; la gracia nunca te falta. ¡No depende sino de mí el ser eternamente feliz; mi salvación depende de mis esfuerzos durante esta vida, y dejo yo correr inútil mente el tiempo que Dios me ha dado para que trabaje por ella! Puesto que mi salvación está en mi poder, y puesto que puedo, si quiero, ser amigo de Dios, ¿por qué no lo seré desde ahora?
   
III. No quieres conseguir tu salvación, ahora que lo puedes; tal vez llegue el dia en que querrás hacerlo, pero, ¡ay!, ya no será tiempo. No, no quieres salvarte, pues desprecias los medios que se te dan para salvarte, y rehúsas renunciar a tus placeres. Servir al mismo tiempo a Dios y al mundo es algo imposible. Trabaja pues en tu salvación, mientras tienes tiempo todavía; camina mientras tienes luz, no sea que te sorprendan las tinieblas (Jesucristo).

El cuidado de la salvación 
Orad por los enfermos.

ORACIÓN
      Haced, os lo rogamos, Señor, que la intercesión. de San Adriano, abad, nos haga agradables ante vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su asistencia lo que no podemos esperar de nuestros méritos.  Por N. S. J. C. Amén



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

08/I/+2020 SAN APOLINARIO DE HIERÁPOLIS, Obispo y Confesor

08 de enero 

SAN APOLlNARIO DE HIERÁPOLlSObispo y Confesor

No son justos delante de Dios los que oyen la ley,
sino los que la practican. 
(San Pablo a los Romanos, 2, 13)

   San Apolinario fue una de las mayores lumbreras de la Iglesia en el siglo segundo. Los herejes encontraron en él un temible adversario, y los fieles un ardiente defensor contra las acusaciones falsas de que se servían los idólatras para hacerlos odiosos ante los emperadores. En su Apología, recuerda a Marco Aurelio que a las oraciones de los cristianos de la duodécima legión debe su victoria sobre los cuados. 
  
MEDITACIÓN SOBRE
LOS DEBERES DEL CRISTIANO
  
I. Para ser cristiano, es preciso creer todo lo que la fe nos enseña. ¡Cuán pocos cristianos hay en el mundo! Nunca se cometería pecado mortal si firmemente se creyese que hay un Dios, un infierno y un paraíso. Ejercita, a menudo, tu fe acerca de estas grandes verdades. Acuérdate de ellas sobre todo cuan do el mundo te ofrezca sus placeres seductores, y nunca sucumbirás a sus tentaciones.
  
II. Tus palabras deben ser fieles intérpretes de tu corazón, y nada debe salir de tu boca que no sea digno de un cristiano. ¿Sostienes la causa de Jesucristo contra los ataques de los impíos y de los libertinos? ¿Al oírte hablar, no se te tomaría más bien por un discípulo de Epicuro, por un orgulloso, por un avaro, que por un discípulo de Jesucristo? Pesa todas tus palabras antes de pronunciarlas. Rendirás cuenta a Dios aun de la menor palabra inútil. Ninguna digas que sea indigna de un cristiano, imitador de Jesucristo.
   
III. ¿Tus acciones están de acuerdo con la santidad de tu fe? Ser cristiano es vivir como Jesucristo, obrar como Él, sufrir como Él. Vana es tu fe si las buenas obras no la acompañan. Sin embargo, vives como un pagano y un infiel. ¿Se diría que Crees en el infierno, que esperas el paraíso, viendo la facilidad con que ofendes a Dios, y el amor que tienes a la tierra? Recuerda el hermoso pensamiento de San Malaquías: En vano soy cristiano si no imito a Jesucristo.

La guarda de los Mandamientos
Orad por los cismáticos.

ORACIÓN
      Dios todopoderoso, haced, os suplicamos, que la augusta solemnidad del bienaventurado Apolinario, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación.  Por N. S. J. C. Amén



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

07/I/+2020 SAN LUCIANO, Presbítero y Mártir

07 de enero

SAN LUCIANOPresbítero y Mártir

Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno, que ha
sido preparado para el diablo y sus ángeles. 
(Mateo, 25, 41)

   San Luciano puede ser llamado el cristiano por antonomasia, pues, a la edad de doce años, distribuyó todos sus bienes a los pobres. 
    Fue sacerdote en Antioquía, profesor de exégesis bíblica y fundador de la Escuela de Antioquía, traduce el Antiguo Testamento, su campo propio; y destaca por su virtud, sabiduría y oratoria.
   Durante la persecución de Valerio Maximiano, es martirizado en Nicodemia, el 7 de enero del año 212, y sepultado en Helenópolis de Bitinia.
   Como no tuviera altar en la prisión, el amor ingenioso que profesaba a Dios le inspiró la idea de hacerse sostener por sus discípulos y de consagrar a Jesucristo sobre su pecho. Fue así, el sacerdote, el altar y la víctima de Dios, por quien derramó su sangre en el año 312.


MEDITACIÓN SOBRE
EL INFIERNO


   I. El infierno es el lugar destinado para el castigo de los réprobos. Su mayor suplicio será no ver a Dios, lo que constituye la felicidad de los elegidos. Conocerán las perfecciones de Dios, desearán gozar de ellas, pero no podrán; y como Dios es la fuente de todo bien, ellos también serán privados de toda clase de bienes. No habrá ya para ellos ni alegría ni contento. Infeliz estado, ¿quién podría concebirte? La pérdida de un amigo, de un pariente, de un bien que amas, te hace gemir: ¿qué no producirá conocer el valor de Dios, y ser separado de Él para siempre?
  
II. Padecerán todos los tormentos, imaginables e inimaginables: el hambre, la sed, las tinieblas, los espectros pavorosos, el fuego... El condenado será atormentado en todas las partes de su cuerpo, en todas las potencias de su alma. Cristiano afeminado, un dolor de muelas te hace gritar, no podrías mantener un dedo ni siquiera un momento en el fuego, ¿cómo soportarás esos suplicios que han merecido tus crímenes?
  
III. Esos tormentos durarán toda la eternidad, sin consuelo, sin interrupción, sin esperanza. ¡Oh Dios! Cuán amargos resultarían los placeres de esta vida, y cuán agradables sus sufrimientos para quien comprendiese estas palabras: ¡sufrir eternamente! Eternidad, ¿se puede pensar en ti sin temblar, sin temer a Dios, sin despreciar al mundo ni desapegar se de él? ¡Eternidad! ¡Por un placer de un momento, una eternidad de suplicios! Somos insensatos o paganos, si el pensamiento de la eternidad no nos con mueve y nos convierte. ¿Quién de vosotros podrá habitar en las llamas eternas? (Isaías).



El pensamiento del infierno 
Orad por la conversión de los malos cristianos


ORACIÓN
Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, por la intercesión del bienaventurado Luciano, vuestro mártir, cuyo natalicio al cielo celebramos, que seamos fortificados en el amor de vuestro santo Nombre.  Por N. S. J. C. Amén



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

06/I/+2020 EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

06 de enero
EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR
Hallaron al Niño con María, su Madre,
y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres
 le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.
(Mateo, 2, 11)

   Unos magos de Oriente reciben aviso del nacimiento del Hijo de Dios por medio de la aparición de una estrella milagrosa. Dejan su reino y van a Jerusalén a buscar a ese Dios. Túrbase Herodes ante la noticia; disimula sin embargo su pavor, y ruega a los magos que regresen a Jerusalén después que hayan adorado al recién nacido, en Belén. Pero éstos, advertidos en sueños de que no vuelvan a Herodes, retornan a su país por otro camino.
  
MEDITACIÓN SOBRE
LOS PRESENTES
DE LOS MAGOS
  
I. Los Magos ofrendaron mirra a Nuestro Señor, para honrar su humanidad. Jesús es Hombre, y lo es por amor nuestro, porque por amor nuestro tomó un cuerpo semejante al nuestro. Amémoslo, pues, y ofrendémosle nuestro cuerpo. Este cuerpo es vuestro, ¡oh Jesús mío!, disponed de él como os plazca, sano o enfermo, vivo o muerto. ¡Qué feliz sería si pudiese sufrir con Vos, para reinar un día también con Vos! Me habéis rescatado todo entero, a fin de poseerme todo entero. (San Agustín).
  
II. Jesús es hombre, mas también es Rey. Por eso se le ofrenda oro. Es el dueño de nuestros bie nes, Él nos los dio; debemos servirnos de ellos para honrarlo, para engalanar sus altares, para socorrer a los pobres. Ve a Jesús en sus pobres, con la fe de los Magos que, contemplando en el pesebre a un niño pobre y abandonado, lo reconocieron como a su Rey y a su Dios. Si eres pobre, ofrece a Jesús tu pobreza; esta ofrenda le será más agradable que todos los tesoros de la tierra.
  
III. Los Magos ofrecieron incienso a Jesús, y reconocieron así su Divinidad. El incienso que tú le debes presentar, es la oración que eleva a tu alma hasta Dios. Humíllate ante este Soberano, ofrécele todas las potencias de tu alma, adóralo, témelo. Acuérdate sobre todo que los Magos volvieron por otro camino; cambia de vida a ejemplo suyo, y después de haberte dado a Jesucristo, no te des más al mundo. Por el cambio de ruta, entendemos el cambio de vida. (Eusebio). 


La devoción 
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN
  Oh Dios que en este día hicisteis que los gentiles conocieran a vuestro Unigénito, dándoles una estrella por guía, haced que, conociéndoos ya por la fe, nos elevemos a la contemplación de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

04/I/+2020 SAN GREGORIO, Obispo y Confesor

04 de enero
SAN GREGORIOObispo y Confesor
Yo os digo que de cualquier palabra ociosa
que hablaren los hombres han de dar
cuenta en el día del juicio.
(Mateo, 12, 36)

   San Gregorio, obispo de Langres, no se contentó a con librar posesos y curar enfermos mientras vivió; en el momento en que llevaban a enterrar sus despojas mortales, hizo que se rompiesen las cadenas, de los prisioneros que se encontraban a su paso. Fue su vida una oración continua. En medio de la noche iba a la iglesia a orar a Dios, y, en llegando, abrían se las puertas por sí solas. Constituía su alimento un poco de pan de cebada y su bebida un poco de agua. ¡Qué fácil es dar cuenta a Dios de nuestros actos cuando hemos conformado nuestra vida con la que Él mismo vivió sobre la tierra! San Gregorio murió en el año 539.  

MEDITACIÓN SOBRE
EL JUICIO PARTICULAR
  
I. Después de tu muerte darás cuenta de toda tu vida. Es lo que enseña el Evangelio. No lo dudas, puesto que eres cristiano. Pero, ¿comprendes bien que entraña esta verdad? Dios sabe todo lo que has hecho, lo que has dicho y lo que has pensado, aun lo más secreto: te pedirá cuenta sobre ello. ¡Ay! el momento de mi muerte, conoceré el estado en que ya debo permanecer eternamente. ¡Oh momento terrible! Pensemos en él, preparémonos para ese juicio.
  
II. Es Dios quien nos juzga; es tan clarividente que nada escapa a su conocimiento; tan justo, que castigará severamente todas nuestras faltas; tan poderoso, que nadie puede sustraerse del rigor de su justicia. Toma medidas. ¿Qué le responderás? ¿Cómo excusarás tus pecados? ¡Ah, Señor, olvidaos de los desórdenes de mi vida pasada, para no acordaros ya sino de vuestra infinita misericordia!
  
III. La sentencia que pronunciará este juez es inapelable; será ejecutada de inmediato. Ni las lágrimas, ni las dádivas, ni la privanza tienen poder ante Dios, para hacerlo revocar este funesto decreto, o para impedir su ejecución. Depende de mi única mente el prepararme la sentencia tal como la deseo; es preciso que sea mi acusador y mi juez, y que me castigue a mi mismo. Debo mantenerme preparado a dar cuenta de mi vida en cualquier momento. ¿Qué haré yo cuando Dios me juzgue? ¿Qué responderé cuando me interrogue? (Job).


El pensamiento del juicio 
Orad por los presos.

ORACIÓN
      Os suplicamos, Dios todopoderoso, que esta solemnidad de San Gregorio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Amén
  


*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

03/I/+2020 SANTA GENOVEVA, Virgen

03 de enero

SANTA GENOVEVA, Virgen

Estad apercibidos, porque a la hora que menos penséis ha de venir el Hijo del hombre.
(Mateo, 24, 44)

   Santa Genoveva comenzó a servir al Señor a la edad de 7 años; consagróse por entero a Jesucristo haciendo voto de castidad, próxima a cumplir los 15. Cuando Atila estaba cerca de París con su ejército, esta santa aseguró que no entraría en la ciudad, e impidió que los habitantes la dejasen. Se cumplió su profecía. Obraba milagros; a menudo, no comía sino dos veces a la semana. Murió llena de méritos, hacia el año 500.  
  

MEDITACIÓN
SOBRE LA MUERTE
 
I. Morirás; nada es más cierto, es el orden dispuesto por Dios: hasta ahora todos los hombres han obedecido a su decreto. ¿Lo crees? ¿Piensas en ello? ¿Comprendes el significado de estas palabras: yo moriré? Significan que dejarás a tus parientes, a tus amigos, a tus bienes; tu cuerpo será enterrado, tus ojos no verán más, tu lengua no hablará más. ¿Por qué, pues, apegarme tan fuertemente a estos bienes que debo abandonar? ¿Por qué mimar tanto a este cuerpo destinado a convertirse en pasto de gusanos? Yo moriré...: medita estas palabras.
  
II. Ignoro el tiempo y el lugar de mi muerte. No puedo prometerme ni siquiera un momento de vida. ¿Cuántos que ni siquiera piensan en la muerte morirán hoy? Si Dios me arrebatase en el estado en que estoy, ¿a qué sería reducido? ¿A dónde iría? ¿Quién me asegura que tendré, en lo porvenir, tiempo para hacer penitencia? ¡Ah! Puesto que no sé ni en qué tiempo ni en qué lugar la muerte me habrá de sorprender, es preciso que la espere en todo tiempo y en todo lugar.
  
III. ¿En qué estado moriré; en gracia de Dios o en pecado? No lo puedo saber. Ignoro si la muerte será para mi un tránsito de la tierra a la gloria del cielo o, en cambio, a los suplicios del infierno. ¿Podemos pensar en serio en esta verdad y no sobrecogemos de terror? Es menester que, en adelante, asegure mi salvación y que viva, este año y todos los días de mi vida, como si debiese morir cada día. Haz ahora lo que, en la hora de la muerte, quisieras haber hecho.

El pensamiento de la muerte 
Orad por los agonizantes.. 

ORACIÓN
      Escuchadnos, oh Dios que sois nuestra salvación, a fin de que la fiesta de vuestra santa virgen Genoveva alegre nuestra alma y la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

02/I/+2020 EL SANTO NOMBRE DE JESÚS

02 de enero
EL SANTO NOMBRE DE JESÚS
   "Le darás el nombre de Jesús, porque Él va a salvar a su pueblo" (Mat. I, 21). El occidente celebra la fiesta del nombre de Jesús, el domingo que separa la Circuncisión de la Epifanía; en los años en que dicho domingo no existe, la fiesta pasa al 2 de enero. Así como en el crucifijo material honramos toda la Pasión de Cristo resumida en un símbolo, de igual manera el nombre de Jesús nos recuerda todo lo que está simbolizado en él (Cf. Filip. II, 9-10). "Hablando de él, nos sentimos iluminados; pensando en él, recibimos el alimento de nuestras almas; invocándole, encontramos la paz!, como dice San Bernardo de Claraval, uno de los hombres que han hablado más sentida y profundamente del nombre de Jesús.   El Concilio de Lyons prescribió en 1274 una devoción especial al nombre de Jesús, y el beato Gregorio X comisionó especialmente a la Orden de los Predicadores para propagarla. Pero quienes más hicieron por difundirla, a pesar de la gran oposición que encontraron, fueron los minoritas: San Bernardino de Sena y San Juan Capistrano, quienes popularizaron el uso del monograma JHS, simple abreviación del nombre de Jesús (Ihesus). El hecho de que la Compañía de Jesús adoptara ese monograma como parte de su divisa, contribuyó a su mayor difusión. La Santa Sede concedió a los Franciscanos, en 1530, la celebración de la fiesta del Santo Nombre de Jesús y el uso se fue extendiendo paulatinamente,. En 1721 se convirtió enfiesta universal de la Iglesia de occidente; pero pocos años después, la comisión encargada de la reforma del Breviario recomendó al PapaBenedicto XV la suprimiera del calendario general. La fiesta actual es una especie de repetición de la Circuncisión; las lecciones del terder nocturno de maitines están tomadas del sermón de San Bernardo sobre este misterio.
   Es interesante notar que el Nombre de Jesús figura en el calendario del Book of Common Prayer, el 7 de agosto, es decir, en la fecha que escogieron algunos obispos ingleses y escoceses, cuando adoptaron la fiesta, a fin de laEdad Media. Por otra parte, la traducción del bello himno de Vísperas Jesu dulcis memoria, hecha por el P. Edward Caswall, ha contribuido a que los protestantes conozcan, probablemente mejor que los católicos, ese poema anónimo frecuentemente atribuido, por error, a San Bernardo. LasLetanías del Santo Nombre de Jesús, que en realidad son más bien un comentario de los atributos del Salvador que de su Nombre, provienen tal vez de San Bernardino y San Capistrano. Monseñor Challoner las llama simplemente, Letanías de Nuestro Señor Jesucristo en la edición original de Jardín del alma.

  
*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964

01/I/+2020 CIRCUNCISIÓN DE NUESTRO SEÑOR

01 de enero 
CIRCUNCISIÓN DE NUESTRO SEÑOR
 
Todo cuanto hacéis, de palabra o de obra, hacedlo
todo en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo. 
(San Pablo a los Colosenses, III, 17)
 
¡Cuán glorioso es el Nombre de Jesús; mas, cuán caro costó al Hijo de Dios! ¡Le fue menester derramar sangre para merecer este nombre de Salvador; y tú no quieres derramar, para salvarte, ni una lágrima! Es preciso imitar a Jesús en sus sufrimientos o perder la esperanza de acompañarlo en su gloria. Jesús, sed mi Salvador, y pues tanto amor habéis tenido por mí desde el comienzo de vuestra vida, inspiradme vuestro santo amor, a fin de que os ame, si no tanto cuanto merecéis, por lo menos tanto cuanto pueda.        

MEDITACIÓN
SOBRE LA CIRCUNCISIÓN
 
I. Jesús comienza hoy lo que continuará hasta la muerte. Obedece a su Padre celestial, a María y a José.¡Dios obedece a los hombres! Después de esto, ¿tendremos vanidad bastante como para no querer sometemos a los superiores que Dios nos ha dado? Es preciso obedecer a los que ocupan el lugar de Dios, o bien a nuestras pasiones y al demonio. Un Dios obedece a la ley, y nosotros, que no somos sino ceniza y polvo, ¿rehusaremos obedecer a Dios?
 
II. En ninguna parte se manifiesta más la humildad del Salvador, que en esta obediencia. En el pesebre, se tomaría a Jesús por un hombre común; aquí, pasa. por pecador. Jesús, que es la santidad misma, quiere abatirse hasta parecer pecador, para honrar a su Padre. Después de esto, ¿tengo derecho a quejarme de las humillaciones que recibo? He nacido en el pecado, he crecido en el pecado; sin embargo, no quiero ser llamado pecador y me irrito si se me desprecia.
 
III. La caridad de Jesús brilla en este misterio, toda vez que quiere, desde los primeros instantes de su vida, adoptar el nombre de Salvador(1) y darnos su sangre y sus lágrimas como prenda de su amor. Esa sangre y esas lágrimas que derrama, son el len guaje de su corazón: nos dice con ellas que quiere vivir, sufrir y morir por nosotros. Comencemos pues, este año, imitando su obediencia y su humildad. Amémoslo durante todo este año, hagamos todo en Nombre de Jesús. Dios mío, soy todo vuestro, du rante este año, y para el resto de mi vida.

La Humildad(2)
Orad por la Iglesia. 

ORACIÓN
   Oh Dios, que habéis constituido a vuestro Unigénito Salvador del género humano, y habéis ordenado que se le llamase Jesús, haced, por vuestra misericordia, que después de haber honrado su Santo Nombre en la tierra, tengamos la dicha de contemplarlo a Él mismo en el cielo. Por J. CN. S. Amén.


 *Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
(1) La palabra Jesús quiere decir Salvador (Catena Aurea - Sto. Tomás). (N. del T.)
(2) Al final de cada meditación se indica una virtud para practicar especialmente durante el día y, además, para la oración, una intención particular.

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa