06/XII/+2019 SAN ABRAHAM, Obispo de Kratia


06 de diciembre
SAN ABRAHAM, Obispo de Kratia
(558 P.C.)

   Las vidas de los santos están llenas de ejemplos de hombres que se vieron obligados a aceptar cargos que no deseaban. En ciertos casos más frecuentes en el oriente, se cuenta que dichos hombres huyeron más tarde, tratando (generalmente en vano) de consagrarse a la contemplación en el retiro. Tal fue el caso de San Abraham. Nació en Emesa de Siria, el año 474, y ahí mismo tomó el hábito monacal. Cuando el joven tenía dieciocho años, unos bandoleros nómadas asaltaron el monasterio, y él huyó con su padre espiritual a Constantinopla. Ahí se refugiaron en un monasterio. Abraham fue nombrado procurador y su padre espiritual, abad. A los veinte años de edad, el santo, que se distinguía por su virtud y cualidades administrativas, fue nombrado abad del monasterio de Kratia, en Bitinia (Flaviópolis, actualmente Geredeh). Al cabo de diez años, San Abraham huyó a Palestina; pero pronto se supo dónde estaba, y su obispo le obligó a volver a su cargo. Algún tiempo después, el santo fue elegido obispo de Kratia y desempeñó ese cargo trece años, al cabo de los cuales, huyó nuevamente a Palestina y se refugió en un monasterio de Torre de Eudokia. Ahí llevó una vida de gran mortificación y oración por más de 20 años y murió hacia el 558, sin haber vuelto a su diócesis. San Abraham fue el más famoso de los obispos de Kratia, desde los comienzos de esa sede en el siglo III hasta su desaparición en el XII.


*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. IV, ed. 1964

06/XII/+2019 SANTOS DIONISIA, MAYORICO y OTROS, Mártires

06 de diciembre

SANTOS DIONISIA, MAYORICO y OTROS, Mártires

(484 P.C.)



   El año 484, el rey arriano Humerico desterró de su diócesis a los obispos católicos de África. Durante la violenta persecución que siguió a esa medida, perecieron numerosos cristianos. Dionisia, que era una mujer notable por su belleza, celo y piedad, fue azotada en el foro hasta quedar bañada de sangre. Viendo Dionisia que su joven hijo, Mayórico, temblaba ante ese espectáculo, le dijo: "Hijo mío, no olvides que hemos sido bautizados en el nombre de la Santísima Trinidad. No debemos perder la túnica bautismal, no sea que el Señor nos encuentre sin el vestido de bodas y nos arroje a las tinieblas." El niño, confortado por esas palabras, sufrió con extraordinaria constancia un martirio brutal. La hermana de Santa Dionisia, Dativa, así como su primo Emiliano, que era médico, y Leoncia, Tercio y Bonifacio, sufrieron también horribles tormentos por la fe. Por ello, el Martirologio Romano dice que merecieron figurar entre los santos confesores de Cristo. Dionisia, Mayórico y Dativa murieron en la hoguera; Emiliano y Tercio fueron desollados vivos.
   San Siervo, a quien se conmemora al día siguiente, era originario de Tuburbo. Los perseguidores le torturaron con la mayor violencia, levantándole una y otra vez con cuerdas y dejándole caer desde lo alto. Después, le arrastraron por las calles hasta que la piel y los pedazos de carne le colgaban por todo el cuerpo. Entre los mártires de Cucusa hubo una mujer llamada Victoria, a la que los perseguidores colgaron por las muñecas sobre una hoguera. Su esposo, que no estaba bautizado, le pidió en los términos más conmovedores que por lo menos tuviese piedad de sus hijitos y obedeciese al rey para salvase. La santa no accedió a sus súplicas y apartó la vista de sus hijitos. Los perseguidores, creyéndola muerta, la dejaron tirada por tierra. Victoria recobró conocimiento y, más tarde, relató que se le había aparecido una doncella que la había curado pasándole la mano por las heridas.
   Lo único que sabemos sobre estos mártires es lo que cuenta el obispo de Vita, en su Historia persecutionis provinciae africanae; el autor vivió en la época de los sucesos. No existen pruebas de que el culto de estos mártires haya sido muy popular. Los nombres de estos santos no figuran en el Calendario de Cartago ni en el Hieronymianum.



*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. IV, ed. 1964

06/XII/+2019 SAN PEDRO PASCUAL, Obispo y Mártir

06 de diciembre

SAN PEDRO PASCUAL, Obispo y Mártir

(1300 P.C.)



   La familia valenciana de los Pascual dio a la iglesia seis mártires durante la dominación de los moros, según se dice el Beato Pedro fue el último de ellos. Pedro se educó en su casa, bajo la dirección de un maestro privado, era éste un sacerdote originario de Narbona y doctor en teología por la universidad de París, a quien los padres de Pedro habían rescatado de manos de los moros, Pedro se trasladó con él a París, donde hizo sus estudios y obtuvo el título de doctor. A su regreso a Valencia, recibió las órdenes sagradas a los veinticuatro años de edad. Fue profesor de teología en Barcelona, hasta que Jaime I de Aragón le nombró tutor de su hijo Sancho, quien poco después fue nombrado arzobispo de Toledo. Como dicho príncipe era todavía muy joven para recibir las órdenes, el Beato Pedro fue nombrado administrador de la diócesis. Más tarde, fue nombrado obispo titular de Granada, que estaba entonces en manos de los moros, pero no recibió la consagración episcopal sino hasta 1296, cuando fue elegido obispo de Jaén. Dicha ciudad estaba todavía bajo el poder de los moros. A pesar del peligro, el beato rescató a muchos cautivos, instruyó y bautizó a los cristianos, predicó a los infieles, y reconcilió con la Iglesia a varios apóstatas y renegados. Por ésta razón, los moros se apoderaron de él durante una visita que hizo a Granada, y le encerraron en un calabozo a donde nadie podía ir a verle. A pesar de ello, el Beato Pedro se las ingenió para escribir un tratado contra el Islam y su profeta. Cuando las autoridades se enteraron de que dicho tratado corría de mano en mano, condenaron a muerte al beato. Este atravesó por un período de pavor la víspera del día de la ejecución; pero el Señor se le apareció y le reconfortó. A la mañana siguiente, fue asesinado a puñaladas mientras hacía oración; los perseguidores le cortaron después la cabeza. El beato tenía entonces setenta y tres años. La tradición describe así la muerte de Pedro; pero, según parece, murió a consecuencia de lo que sufrió en la prisión.   
   Clemente X confirmó en 1673 el culto del Beato Pedro Pascual, e incluyó su nombre en el Martirologio Romano. Aunque suele darse a Pedro Pascual el título de santo, el Martirologio Romano le llama "beatus".



*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. IV, ed. 1964

06/XII/+2019 SAN NICOLÁS DE BARI, Obispo y Confesor

06 de diciembre

SAN NICOLÁS DE BARI, Obispo y Confesor

(Siglo IV)

Dejad a los niños, y no les impidáis venir a Mí;
porque de los que son como ellos
es el reino de los cielos.
(Mateo, 19, 14).


   San Nicolás, noble de Licia, en Asia Menor, fue modelo de escolares antes de llegar a ser su santo patrono. Después de la muerte de sus padres, empleó todos sus bienes en obras pías. Un día, sabiendo que la virtud de tres jovencitas caídas en la miseria corría peligro, les deslizó durante la noche, por las hendijas de su ventana, con qué poder establecerse honestamente. Sanaba a todos los enfermos que a él acudían y resucitó a un muerto mientras iba a los Santos Lugares. Elegido obispo de Mira, fue torturado, puesto en prisión bajo Diocleciano, salió de ella bajo el reinado de Constantino, a quien se le apareció para la liberación de tres comisarios imperiales, víctimas de la calumnia y condenados a la pena capital. Distinguióse, después, en el Concilio de Nicea. En sus últimos momentos vio que los ángeles salían a su encuentro.

MEDITACIÓN

SOBRE SAN NICOLÁS

PATRONO DE LA JUVENTUD


I. El joven que quiere vivir santamente, nada mejor puede hacer que imitar la conducta de San Nicolás. Joven aún, lo veían retirarse con frecuencia a las iglesias para orar y excitar en su corazón el fuego del amor divino. Los ayunos, las vigilias y el cilicio, eran los guardianes de su virginidad. Velaba sobre sus miradas y evitaba, en cuanto podía, la conversación con mujeres. ¿Practicas tú las mismas virtudes? ¿Qué precauciones tomas para conservar tu pureza y tu inocencia? ¿Cómo te conduces con relación a Dios y a ti mismo?
  
II. Este santo escolar profesaba un admirable respeto a sus maestros, recibía sus órdenes como salidas de la boca de Jesucristo, frecuentaba sus condiscípulos más piadosos y evitaba con esmero a los libertinos. ¿Así te portas tú con tu prójimo? ¿Qué compañías frecuentas? ¿Qué respeto tienes a tus superiores? ¿Cómo les obedeces?
  
III. Estudiaba el santo con asidua dedicación, para llegar a ser un día capaz de servir a Dios y excitar a los demás en su amor. Dios, por órgano de tus padres, te ordena que trabajes; trabaja, pues, pero que sea únicamente en lo que Dios quiere, como Dios quiere, y para cumplir su santa voluntad. Finalmente, aprende de San Bernardo esta sentencia que comprende casi todos los deberes de un joven: Es menester que un joven tema a Dios, respete a sus padres y conserve su pureza.


El temor de Dios
Orad por los escolares.

ORACIÓN
   Oh Dios, que al bienaventurado Nicolás pontífice hiciste ilustre por un gran número de milagros, concedednos por sus méritos e intercesión, la gracia de librarnos de las llamas eternas. Por J. C. N. S. Amén.


*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

04/XII/+2019 SAN ANNON, Obispo de Colonia

04 de diciembre
SAN ANNON, Obispo de Colonia
 

(1075 P.C.)

   El padre de Annón era un noble suabo cuya familia había vivido tiempos mejores, por lo cual esperaba que si su hijo, que era muy inteligente, hacía una brillante carrera secular, podría devolver a la familia su antiguo lustre. Sin embargo, un pariente del conde Walterio, que era canónigo en Bamberga, le persuadió de que le confiase la educación de Annón. Así pues, el joven fue a hacer sus estudios en la escuela episcopal de Bamberga, de la que llegó ser director. Annón, que era bien parecido, hábil, erudito y elocuente, llamó la atención del emperador Enrique III, quien le hizo capellán suyo en 1506. El santo tenía entonces cuarenta y seis años. Más tarde, el emperador le nombró arzobispo de Colonia y canciller del imperio. El nombramiento no satisfizo a todos, particularmente a los habitantes de Colonia, pues pensaban que la familia de Annón no era bastante distinguida. Pero la magnificencia de las ceremonias de la consagración acalló a los críticos. Ese mismo año murió Enrique III; el gobierno del imperio pasó nominalmente a manos de su esposa, Inés de Poitou, quien debía ocupar la regencia durante la minoría de Enrique IV. Era ésta una mujer bondadosa, que carecía de talento político y era incapaz de hacer frente enérgicamente a las circunstancias. Su política le enajenó a los nobles. En Pentocostés del año 1062 Enrique fue raptado y trasladado a Colonia. Annón fue nombrado tutor del niño y regente del imperio, junto con Adalberto, obispo de Bremen. Cuando el joven monarca creció, se sacudió la tutela de San Annón y dio mano libre a Adalberto. En el cisma que provocó contra el Papa Alejandro II el antipapa Cadalo de Parma, Annón encabezó a los obispos alemanes que apoyaban a Alejandro. A pesar de ello, se le convocó a Roma, acusado de haber estado en contacto con Cadalo. Como si fuese poco, dos años después, fue acusado de simonía; pero consiguió probar su inocencia. Desgraciadamente, el santo no se vio libre del nepotismo, que era tan común entre los obispos de su época; en efecto, concedió muchos beneficios a sobrinos y partidarios y, en una ocasión eso acarreó la ruina al beneficiario.
   Esto ocurrió cuando Annón nombró obispo de Tréveris a su sobrino Conrado. Tal nombramiento desagradó profundamente a los nobles y al clero de la ciudad, ya que canónicamente tenían derecho a elegir a su obispo y estimaban mucho ese privilegio. Annón hizo caso omiso de sus reclamaciones, por más que no ignoraba que su poder estaba en decadencia. Así pues, envió a Conrado con el obispo de Espira y una escolta de hombres armados a tomar poseción de la sede. Los descontentos se aliaron con el conde Teodorico, tan poderoso como poco escrupuloso. Aunque éste era laico, reclamaba el derecho de concedr la investiduca al arzobispo de Tréveris, alegando que poseía tal derecho por prescripción. Cuando Conrado y su escolta atravesaban Briedeburgo, los hombres del conde cayeron sobre ellos. El obispo de Espira consiguió escapar con vida, aunque no sin que le robasen cuanto llevaba. Conrado fue conducido ignominiosa mente a un castillo, donde estuvo prisionero. Finalmente, fue arrojado desde las murallas. Como no muriese inmediatamente, los soldados le dieron muerte a puñaladas. Un campesino encontró su cadáver cubierto de en un bosque. El cuerpo fue trasladado a la abadía de Tholey, donde empezó a venerarse a Conrado como mártir.
   Casi toda la vida de San Annón consiste en una serie de hechos relacionados con la turbulenta historia política de su época y más bien resulta poco edificante  en la actualidad, dado que los prelados ya no tienen que participar "ex oficio" en el gobierno y los negocios públicos. Sin embargo, el santo no dejó sus obligaciones y actividades seculares le hiciesen olvidar que el bien diócesis constituía su primer deber. Sobre todo cuando su prestigio ante el emperador comenzó a decaer y se vio excluido de la vida pública, San Annón se dedicó a reformar su diócesis por los mismos medios de que se habíanvalido San Pedro Damián, el cardenal Hildebrando y con una energía parecida a la de ellos. En efecto, transformó varios monasterios y fundó otros; construyó y ensanchó muchas iglesias; reformó la moralidad pública, y distribuyó limosnas con gran generosidad. Pero, si bien San Annón fortificó la posición de su sede y ayudó liberalmente a sus súbditos, no consiguió nunca vencer la oposición que existía contra él en Colonia, y ello le amargó sus últimos años, Finalmente,  optó por retirarse a la abadía de Sieburgo, fundada por él y pasó ahí los últimos doce meses de su vida en rigurosa penitencia. Murió el 4 de diciembre de 1075. En una época de costumbres muy corrompidas, el santo se distinguió por su pureza y austeridad. Las virtudes que practicó en su vida le merecieron el honor de los altares.



*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. IV, ed. 1964

04/XII/+2019 SAN MARUTAS, Obispo de Miferkat

04 de diciembre 

SAN MARUTAS, Obispo de Miferkat 

(415 P.C.)


   Este santo prelado fue un ilustre Padre de la Iglesia siria de fines del siglo IV. Era obispo de Maiferkat, que se encuentra entre el Tigris y el Lago Van, cerca de la frontera de Persia. El santo reunió las "actas" de los mártires que sufrieron ahí durante la persecución de Sapor, y trasladó a su diócesis tal cantidad de reliquias, que la ciudad episcopal acabó por llamarse Martirópolis. Todavía conserva ese nombre y es una sede titular. San Marutas escribió varios  himnos en honor de los mártires. Suelen cantarse en los oficios en los que se emplea la lengua siria. El año 339, Yezdigerdo ascendió al trono de Persia. San Marutas fue entonces a Constantinopla a suplicar al emperador Arcadio que defendiese a los cristianos ante el nuevo monarca. La corte estaba entonces muy ocupada con el asunto de San Juan Crisóstomo. San Marutas estaba tan gordo que cuando pisó accidentalmente a Cirino de Calcedonia, en una reunión de obispos, le arrancó la piel del pie. La herida se gangrenó, y murió a consecuencias de ello. En una carta que San Juan Crisóstomo escribió a Santa Olimpia, desde el destierro, le cuenta que había escrito dos veces a San Marutas y le ruega que vaya a visitarlo en su nombre: "Necesito de su ayuda en los asuntos persas. Tratad de averiguar si ha tenido éxito en su misión Si tiene miedo de escribirme personalmente, decidle que os cuente a vos lo sucedido. No retardéis un solo día vuestra visita."
   Cuando fue a la corte de Persia como embajador de Teodosio el joven, San Marutas hizo cuanto pudo por conseguir que el rey se mostrase benévolo con los cristianos. El historiador Sócrates dice que, gracias a sus conocimientos de medicina, el santo curó a Yezdigerdo de unas violentas jaquecas; desde entonces, el rey ]e llamó "el amigo de Dios." Los mazdeístas, temerosos de que el rey se convirtiese al cristianismo, recurrieron a un truco. En efecto, escondieron a un hombre debajo del piso del templo. Cuando el monarca fue ahí a orar, el hombre gritó: "Arrojad de este lugar santo a quien ha cometido el sacrilegio de prestar fe a un sacerdote cristiano." Yezdigerdo decidió expulsar a Marutas de su reino. Pero el santo le persuadió de que fuese otra vez al templo y mandase levantar el piso para descubrir al impostor. Así lo hizo Yezdigerdo, y el resultado de ello fue que descubierto el impostor, dio a Marutas permiso de construir iglesias en donde quisiera. Como quiera que fuese, Yezdigerdo favoreció ciertamente a San Marutas y, gracias a esa ayuda, éste se dedicó a restablecer el orden entre los cristianos persas.
   La obra de organización de San Marutas duró hasta la invasión árabe del siglo VII. Pero la esperanza de los cristianos (y el temor de los mazdeístas) de que Yezdigerdo II se convirtiese en "el Constantino de Persia" no llegó a realizarse. La obra de pacificación llevada a cabo por San Marutas fue destruida por la violencia de Abdas, obispo de Susa, quien provocó una nueva persecución al final del reinado de Yezdigerdo. Probablemente para entonces, San Marutas ya había muerto puesto que falleció antes que Yezdigerdo, quien murió el año 520. El Martirologio Romano dice que San Marutas fue "famoso por sus milagros y se ganó el respeto aun de sus adversarios." Se le considera como el principal de los doctores sirios, después de San Efrén, a causa de los escritos que se le atribuyen.


*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. IV, ed. 1964

    04/XII/+2019 SAN BERNARDO, Obispo de Parma y Cardenal

    04 de diciembre 
    SAN BERNARDO, Obispo de Parma y Cardenal

    (1133 P.C.)



       Bernardo pertenecía a la gran familia florentina de los Uberti. Renunció a un brillante porvenir para ingresar en la austera Orden de Valleumbrosa, fundada poco antes por San Juan Gualberto. Con el tiempo, Bernardo llegó a ser el abad del monasterio de San Salvio y, más tarde, general de la orden. Urbano II le elevó al cardenalato y le confió varias embajadas. En aquélla época, Parma se vio violentamente desgarrada por el cisma del obispo Cadalo, quien se erigió en antipapa, así como por el de los obispos que apoyaron a otro antipapa parmesano, Guiberto de Ravena. Precisamente en esa época turbulenta, San Bernardo fue elegido obispo de Parma y recibió la consagración de manos del Papa Pascual II. El santo apoyó celosamente al Papa Legítimo y aplicó las reformas de San Gregorio VIII, sobre todo en materia de simonía, pues ese abuso era muy común en su diócesis. Por esa razón, los partidarios del antipapa Maginulfo hicieron prisionero a San Bernardo el año 1104, en el momento en que celebraba la misa y le desterraron de su diócesis durante dos años.
       En aquélla época, en la que tantos obispos no sólo aceptaban el poder temporal, sino que lo buscaban, San Bernardo tuvo el mérito de renunciar al que había heredado de sus predecesores en la sede de Parma. Por otra parte, jamás olvidó -ni permitió que otros olvidasen- que había abrazado el estado de perfección en la vida monástica, de suerte que siguió observando la regla en cuanto se lo permitían sus deberes episcopales.. En 1127, los jefes del partido de los Hobenstaufen proclamaron rey de Alemania a Conrado, olvidando los derechos de Lotario II; San Bernardo protestó contra la elección y tuvo que huir nuevamente de Parma. Lotario fue coronado emperador en Roma, en 1133. San Bernardo murió en Parma el 4 de diciembre de ese mismo año.



    *Vidas de los Santos, de Butler. Vol. IV, ed. 1964

    04/XII/+2019 SAN CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Padre de la Iglesia

    04 de diciembre
    SAN CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Padre de la Iglesia

    (215 P.C.)

       Después de consagrar varias páginas a la vida y los escritos de este eminente Padrede la Iglesia, Alban Butler escribe: "Benedicto XIV, en la erudita disertación que dirigió al rey de Portugal en forma breve, que sirve de prefacio a la edición del Martirologio Romano de 1748, prueba perfectamente que no hay razón suficiente para incluir su nombre en el Martirologio Romano. Lo que nos ha movido a hablar de él en nuestra obra es la autoridad de ciertos calendarios privados y la costumbre de los hagiógrafos." 


    *Vidas de los Santos, de Butler. Vol. IV, ed. 1964

    04/XII/+2019 SAN OSMUNDO, Obispo de Salisbury

    04 de diciembre
    SAN OSMUNDO, Obispo de Salisbury

    (1099)

       Un documento de fines del siglo XV afirma que Osmundo era hijo del conde Enrique de Séez y de Isabel, medio-hermana de Guillermo el Conquistador.
       Es cosa cierta que el santo fue a Inglaterra con los normandos y sucedió a Herfast en el cargo de canciller del reino. En 1078, el rey Guillermo nombró a Osmundo obispo de Salisbury. Lanfranco de Cantembury le confirió la consagración. Selisbury en aquella época no pasaba de ser una fortaleza construida sobre la colina conocida actualmente con el nombre de Old Sarum. Herman, el predecesor de Osmundo, había empezado a construir la catedral. Osmundo la terminó y la consagró en 1092, pero cinco días más tarde, un rayo cayó sobre la obra y la destruyó en gran parte. Los cimientos de la catedral construida por San Osmundo, se ven todavía en la colina, el sitio es actualmente un campo de juego en los suburbios de New Sarum. El santo organizó el capítulo de su catedral al modo normando. El canciller era a la vez director de la escuela de clérigos y los canónicos estaban obligados a residir ahí y a cantar en el coro el oficio divino. El ejemplo tuvo gran trascendencia, ya que en esa época varias de las catedrales más importantes de Inglaterra estaban atendidas por monjes y no por el clero secular. San Osmundo formó parte de la comisión regia encargada de "La revisión del Libro de Domesday". Igualmente, fue uno de los principales prelados que estuvieron en Old Sarum en 1806, cuando se aprobó el Libro de Domesday y los nobles juraron que permanecerían leales al rey contra cualquier enemigo. En el pleito entre Guillermo el Rojo y San Anselmo acerca de las investiduras, San Osmundo se puso del lado del rey,  sin embargo, poco antes de su muerte, se arrepintió y pidió perdón a San Anselmo por habérsele opuesto. 
       El nombre de San Osmundo es particularmente conocido entre los liturgistas. En la época del santo y largo tiempo después, muchas diócesis de la cristiandad tenían sus "usos" litúrgicos propios, diferentes a los de Roma. Los libros litúrgicos de Salisbury eran particularmente confusos. San Osmundo se encargó de ordenarlos, y redactó una serie de reglas sobre la celebración de la misa, el rezo del oficio divino y la administración de los sacramentos, para uniformar las costumbres de su diócesis. Un siglo después, la mayoría de las diócesis inglesas y galesas habían adoptado ya "los usos de la distinguida y Noble Iglesia de Sarum". En 1172, fueron adoptados en Irlanda y, hacia 1250, en Escocia. En Inglaterra siguieron observándose ordinariamente hasta después de la época de María Tudor, es decir, hasta que fueron gradualmente sustituidos por el rito romano reformado por San Pío V. El nuevo rito se introdujo en el colegio de Douai en 1557. Esa obra de revisión litúrgica exigía comparar muchos manuscritos y, San Osmundo reunió una nutrida biblioteca en su catedral. Según se cuenta, el santo escribió una biografía de San Adelmo, su predecesor en el gobierno eclesiástico del occidente de Wessex, a quien profesaba gran veneración, por ello asistió a la entronización de sus reliquias en Malmesbury. 
       A pesar de sus múltiples actividades públicas, San Osmundo pasó largas temporadas en su ciudad episcopal, donde copió y encuadernó muchos libros de la biblioteca de su catedral. Guillermo de Malmesbury le alaba por su pureza de vida y hace notar que estaba libre de las dos grandes tentaciones de los prelados de su época, la ambición y la avaricia. San Osmundo se disgustó por el rigor y la seriedad con que trataban a sus penitentes, pero no era más riguroso con ellos que consigo mismo, murió en la noche del 3 al 4 de Diciembre de 1099 y fue sepultado en su catedral. El obispo de Salisbury, Ricardo Poore, pidió en 1228 que fuese canonizado. Las reliquias de San Osmundo fueron trasladadas de Old Sarum a la capilla de Nuestra Señora, en la nueva catedral de Salisbury. Enrique VIII destruyó el relicario. Alban Butler afirma que las reliquias fueron sepultadas en la misma capilla. Un fragmento de la dala sepulcral, en el que se lee la fecha MXCIX, se ve todavía en la nave de la catedral. El nombre de San Osmundo figura en el Martirologio Romano. Su fiesta se celebra en las diócesis de Westminster, Clifton y Plymouth.


    *Vidas de los Santos, de Butler. Vol. IV, ed. 1964

    04/XII/+2019 SANTA BÁRBARA, Virgen y Mártir

    4 de diciembre 
    SANTA BÁRBARA, Virgen y Mártir
    .
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       Imperando en Oriente Maximino, hubo en la ciudad de Nicomedia un caballero noble y poderoso, llamado Pióscoro, hombre feroz y muy dado al culto de sus falsos dioses. Tenía una sola hija llamada Bárbara, doncella de extremada belleza y de costumbres muy contrarias a las de su padre; el cual para apartarla de los ojos de los hombres que la codiciaban, y porque sospechó que estaba en comuni ación con los cristianos la encerró en la torre de una granja, donde había mucha comodidad.. Holgóse la santa doncella con este encerramiento, porque era amiga de soledad y quietud; y fue tanto lo que Dios obró en su alma en aquel retiro, que dando de mano a todos los gustos de la carne, determinó Bárbara consagrarle su pureza. Andando el tiempo, quísola su padre casar; mas ella se resistió, diciendo que ya tenía esposo y Esposo inmortal. No se puede creer el furor que cobró Dióscoro entendiendo que su hija Bárbara era cristiana. Por no perder la gracia del emperador, hízola prender y conducir al tribunal de Marciano, que era allí presidente, el cual con blandas palabras quiso derribarla; y trocando la blandura y suavidad fingida en cruel dad verdadera, mandóla desnudar y azotar con nervios de bueyes, y luego con un cilicio fregar las heridas; con lo cual quedó su cuerpo manando por todas partes arroyos de sangre. Echada: de nuevo en la cárcel, le apareció su esposo, Jesucristo y la sanó y le dio fuerzas para los restantes combates. Otro día, llevada a la segunda audiencia, viéndola el presidente del todo sana, quedó pasmado y de nuevo con halagos procuró inducirla a que adorase los ídolos; mas como respondiese ella con el valor que a esposa de Cristo convenía, mandó a los verdugos que descarnasen sus costados con peines de hierro, y luego la abrasasen con hachas encendidas, y con un martillo golpeasen su cabeza. Estaba en estos tormentos la va lerosa virgen, puestos en el cielo sus ojos y el corazón, hablando, dulcemente con su divino Esposo, pidiéndole favor y prometiendo le fidelidad. Adelantando la crueldad del tirano, hízole cortar los pechos y mandó que la sacasen a la vergüenza por las calles públicas de la ciudad, y que la fuesen azotando para mayor vergüenza y escarnio; pero el Señor, la amparó y cubrió su cuerpo con una claridad maravillosa, con que no pudo ser vista de los ojos profanos. Volviéronla al tribunal, y el presidente la mandó al. fin degollar. A todo este espectáculo había estado presente el bárbaro padre. ¡Quién lo creyera! y él fue quien con permiso del juez le dio muerte por su mano. Vengó Dios tanta crueldad, porque al poco tiempo, volviendo el padre del monte a su casa, un rayo del cielo súbitamente le mató, y le privó de la vida temporal y eterna, y lo mismo le aconteció al  presidente Marciano. El cuerpo de santa Bárbara lo recogió un varón religioso y pío, llamado Valenciano, y entre, cánticos y salmos lo colocó honoríficamente En un lugar llamado Gelasio, donde el Señor por su intercesión obró grandes milagros.   

    REFLEXIÓN
       Es la gloriosa virgen santa Bárbara particular abogada contra los truenos y rayos, con los cuales parece que quiso nuestro Señor castigar a su padre y al inicuo juez que la condenaron y mataron: y así es muy piadosa costumbre cuando estalla una gran tormenta, el santiguarse y pedir la protección de Dios por la virtud de la santa Cruz y los méritos de santa Bárbara.  

    ORACIÓN
       Oh Dios, que entre los otros prodigios de tu poder ornaste al sexo débil con la palma del martirio; concédenos benigno, que pues honramos el nacimiento de santa Bárbara, imitando sus ejemplos subamos a la gloria. Oh  Por J. C. N. S.  Amén.

    INTRODUCCIÓN

    Acerca de la Santa Misa