01/III/+2019 SAN DAVID, Obispo y Patrón de Gales

01 de marzo 
SAN DAVID, Obispo y Patrón de Gales 
   David, conocido como Dewi, Patrono de Gales, era un hombre de alta moralidad y paciencia, de amistades duraderas. Antes de su nacimiento, mientras estaba todavía en el vientre materno, los milagros predijeron su esclarecimiento. Se dice que un ángel fue su compañero constante desde el nacimiento, asistiendo cada necesidad suya y jugando un hábil papel en su educación como estudiante de los misterios divinos. El es recordado tiernamente por los ciudadanos de Gales, por transformar las aguas heladas de las piscinas del baño y volverlas perpetuamente tibias, suaves y curativas. Como Cristo, él sanó a los enfermos y levantó a los muertos. Cuando disertaba, una paloma blanca nieve se apoyaba en su hombro. A menudo las enormes muchedumbres se reunían para oírle hablar, y cuando las asambleas crecieron hasta hacerse demasiado grandes, la tierra bajo sus pies se elevó para formar una colina desde la cual su voz pudo ser oída por todos.

   Vivió más de cien años y en el momento de su muerte, en 589 D.C., dijo estas palabras finales, "Estén alegres, hermanos y hermanas. Mantengan la fe, y hagan las pequeñas cosas que han visto y escuchado de mí."

01/III/+2019 SAN ROSENDO, Obispo

01 de marzo
SAN ROSENDO, Obispo
   Rosendo, hijo del conde  don Gutierre y de doña Induaria (o Ilduara), nació el 26 de noviembre del año 907, en un  lugar llamado Cela. En ese mismo siglo, con pequeñas diferencias nacieron sus hermanos y  primos. Todos ellos estaban imbuidos de las mismas inquietudes y pensamientos  predominantes en los años precursores del milenio, que amenazaba con el fin del mundo y  que reclamó cambios de vida y entrega a la conquista de la paz con Dios, mediante la  práctica de una religiosidad que llevaba al retiro del mundo en el interior de los  monasterios, los eremitorios y las casas dedicadas a la observancia de una vida en común  bajo los preceptos de una disciplina regular. Este fue el siglo de la expansión por  Galicia de la Regla de San Benito, que vino a suplantar las reglas y observancia de San  Fructuoso.
   Rosendo se educó en el seno de una familia noble y pudiente, bajo la tutela de su tio don Albarico, obispo de Mondoñedo, a quien sucedió y gobernó esa sede varios años, en los que edificó iglesias en distintos lugares de la diócesis, restauró otras y alternó la vida de gobierno con la de retiro en el monasterio de Caaveiro, fundado por él.
   Fue en Caaveiro donde Rosendo determinó la fundación del monasterio de Celanova (el 12 de septiembre del 936), lo que marcó una estela extraordinaria en su vida. Esta fundación contó con la colaboración de todos sus familiares. Quiso hacer de Celanova un faro de renovación religiosa en Galicia
   En el año 955, el Rey Ordoño III le nombró gobernador de las tierras de Celanova y de las jurisdiccionales de aquella amplia comarca que iba desde Riocaldo (en la frontera meridional de Galicia) hasta Santa María de Ortigueira (en la costa cantábrica). Más tarde y a petición de doña Elvira, tía del futuro rey Ramiro III, sucesor de Sancho el Craso, se encargó del gobierno y pacificación de Galicia, desde la primavera del 968 hasta los primeros meses del 969.
   Los méritos y fama de Rosendo hicieron que fuera nombrado administrador de la Diócesis de Iria a la muerte del obispo Sisnando, muerto por los normandos. En el 970 se encarga de la diócesis irense prolongándose esta misión hasta poco después del Concilio de León en el año 974. Después se retiró al monasterio de Celanova, ocupando la sede compostelana un monje (Pelayo Rodríguez), también de Celanova. Y en Celanova acabó su vida, el 1 de marzo del año 977. Fue enterrado en la iglesia del monasterio y en el año 1601 sus restos fueron exhumados para colocarlos en una urna de plata en el lateral derecho del altar mayor.        
   San Rosendo se destacó como monje, obispo, gobernador y pacificador de Galicia. El monasterio fundado por él fue uno de los más importantes monasterios benedictinos de Galicia, de extraordinaria proyección histórica por su acción colonizadora en gran parte de la provincia de Ourense.  

01/III/+2019 BEATO ROGELIO LE FORT, Arzobispo de Bourges

01 de marzo
BEATO ROGELIO LE FORT, 
Arzobispo de Bourges
   Aunque el culto a Rogelio Le Fort no ha sido nunca oficialmente aprobado, el Acta Santorum hace mención de él. Su elevación a la sede episcopal de Orléans fue el resultado de una broma. Según afirma la leyenda, el día de la elección del nuevo obispo, Rogelio criticó duramente a a los canónigos que trataban a toda costa de ser elegidos sin pensar en las responsabilidades y dificultades de la dignidad episcopal. Fingiendo la mayor seriedad, Rogelio dijo a uno de los canónigos que dirigían la elección: "Espero que los electores piensen den mí, porque yo también quisiera ser obispo". El canónigo tomó en serio las palabras de Rogelio, informó a sus compañeros y toda la asamblea lo eligió por aclamación. Entonces, el prelado que presidía se levantó y dijo: "Hermanos, el cielo y la tierra son testigos de que habéis elegido obispo al noble Rogelio. De acuerdo con vosotros, declaro obispo a aquel por quien habéis votado, pues es un hombre de eminente santidad y prudencia. El Espíritu Santo ha hablado claramente y no podemos oponernos a Su voz, sin incurrir en una falta muy grave". En vano protestó Rogelio contra esta elección unánime, diciendo que había sido una broma y que ni quería ser obispo, ni tenía las cualidades necesarias para ello. El pueblo ratificó la elección y Rogelio tomó el cargo, sin que valieran sus protestas. A su entrada en Orléans, el día de su consagración se renovó la antigua costumbre de poner en libertad a todos los prisioneros.
   Rogelio fue posteriormente trasladado a la sede de Limoges, y en 1343 fue nombrado arzobispo de Bourges. La historia le recuerda especialmente por haber introducido en su diócesis la fiesta de la Inmaculada Concepción y por lo mucho que trabajó para propagar esa devoción. Murió a los noventa años y dejó todas sus posesiones para que los hijos de familias pobres pudiesen recibir una educación adecuada. La piedad del arzobispo le había ganado la veneración de los fieles. Inmediatamente después de su muerte, su tumba se convirtió en un sitio de peregrinación, en el que, según se dice, ocurrieron muchos milagros.
   Ver Acta Sanctorum, marzo, vol. 1; y Cochard, Saints de l'Eglise d'Orléans, pp. 487-495


*Fuente: Vida de los Santos, de Butler.

01/III/+2019 BEATO CRISTÓBAL DE MILÁN

01 de marzo
BEATO CRISTÓBAL DE MILÁN
   Se llama al Beato Cristóbal "el apóstol de Liguria", por el éxito con que envangelizó esa región de Italia. Cristóbal tomó el hábito de Santo Domingo a principios del siglo XV. Después de su ordenación, su fama de predicador se propagó rápidamente. Sus biógrafos hacen notar que los sermones del beato, que obraban grandes conversiones y mejoraban las costumbres del pueblo, se basaban siempre en la Biblia, los escritos de los Padres y la teología de Santo Tomás. Por su parte, el Beato Cristóbal clamaba contra los predicadores que lanzaban ideas nuevas en vez de comentar el Evangelio, con el objeto de ganar popularidad y estar a la moda. Con verdadero espíritu misionero, Cristóbal recorría incansablemente los sitios más peligrosos y difíciles de la región para salvar almas. Los habitantes de Taggia, donde su predicción había tenido particular éxito, construyeron en su honor una iglesia y un monasterio, del que el beato fue nombrado prior. Dios le había concedido el don de profecía. Cierta vez, al ver bailar en la plaza a los habitantes de Castellano, exclamó el beato: "Vosotros no pensáis ahora más que en bailar, pero el día de la ruina está muy cerca y vuestra alegría se tornará en dolor". La profecía se cumplió pocos años más tarde, pues la peste mató a casi todos los habitantes de la población. El beato predijo también la destrucción de Trioria por los ejércitos franceses y anunció a los habitantes de Taggia que deberían huir sin ser perseguidos y que el río se desbordaría y acabaría con los huertos. Dichas profecías se cumplieron hasta en sus menores detalles. El beato se hallaba predicando la cuaresma en Pigna, cuando le sorprendió su última enfermedad. Pidió que le transportasen a Taggia y expiró en su amada ciudad. Su culto fue confirmado en 1875.
   Ver Mortier, Histoire des maitres Généraux D.P., vol. IV, pp. 371.372 y 648; Procter, Lives 01 Dominican Saints, p. 56; Taurisano, Catalogas Hagiographicus OP., pp. 44-45.


*Fuente: Vida de los Santos, de Butler.

01/III/+2019 SAN FÉLIX III, Papa

01 de marzo
SAN FÉLIX III, 
Papa
   Segúnel Martirologio Romano, Este Ppa fue bisabuelo de San Gregorio Magno, quien cuenta que cuando su tía Santa Tarsila se hallaba en el lecho de muerte, San félix se le apareció y se la llevó al cielo. El Martirologio Romanole llama Félix III, debidoa que el antiguo catálogo de los Papas incluía, por error, al anti-papa Félix con el nombre de San Félix II.
   Muy poco es lo que sabemos sobre la vida personal de este santo Pontífice.Era un romano valiente y discreto, como León I y en la historia de la Iglesia, su nombre está relacionado con los disturbios producidos por la herejía monotelista. El año 4082, el emperador Cerón publicó un documento conocido con el nombre de "Henotikón", redactado por Acacio, patriarca de Constantinopla, para aplacar a los monofisistas, pasando por alto las decisiones del Concilio de Calcedonia. Dosaños más tarde, San Félix convocó un Concilio en Letrán y excomulgó a Acacio y a sus partidarios por haber traicionado la fe católica. SanFélix es uno de los numerosos pontífices romanos que defendieron las decisiones de los concilios ecuménicos contra el poder secular, mientras la mayoría de los jerarcas orientales se plegaban cobardemente a los designios del emperador. Desgraciadamente, el cisma de Acacio duró treinta y  cinco años y preparó el gran cisma de las Iglesia bizantina.
   Enel occidente, Félix trabajó mucho por la revigorización de la iglesia de África, después de la larga persecuciónde los vándalos arrianos. Murió el año 492, poco antes de cumplir nueve de pontificado. Su fiestase celebra en Roma. 
   Ver Duchesne, Liber Pontificalis, vol. 1, pp. 252-253: DCB, vol. II, pp. 482-485, sv. Felix III; y las obras de historia general de la Iglesia.


*Fuente: Vida de los Santos, de Butler.

03/III/+2019 DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA ("Domingueras Prédicas I", R.P. Leonardo Castellani

DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA

R.P. Leonardo Castellani
("Domingueras Prédicas I")






03/III/+2019 DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA, El Año Litúrgico, Dom. Próspero Guéranger

DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA

Año Litúrgico - Dom Prospero Guéranger


DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA - Año Litúrgico - Dom Prospero Gueranger
VOCACIÓN DE ABRAHÁN. — La vocación de Abrahán es el asunto que a nuestra consideración ofrece hoy la Iglesia. Cuando las aguas del diluvio se retiraron y el linaje humano cubrió de nuevo el haz de la tierra, volvió a reaparecer la corrupción de las costumbres entre los hombres y la idolatría vino a colmar tamaños desórdenes. Previendo el Señor en su divina sabiduría la defección de los pueblos resolvió formarse una nación que le sería especialmente consagrada; en ella se conservarían las verdades sagradas destinadas a desaparecer entre los gentiles. Ese nuevo pueblo había de comenzar por un solo hombre; padre y tipo de los creyentes. Abrahán lleno de fe y obediencia al Señor, estaba destinado a ser el padre de los hijos de Dios, cabeza de esa espiritual generación a que pertenecieron y continuaron perteneciendo hasta el fin de los siglos, todos los elegidos, tanto del pueblo antiguo, como de la Iglesia cristiana. Debemos, pues, conocer a Abrahán, cabeza y modelo nuestro. Resúmese toda su vida en la fidelidad a Dios, sumisión a sus mandatos, abandono y sacrificio de todas las cosas para obedecer a la santa voluntad de Dios. Es el distintivo del cristiano. Apresurémonos a sacar en la vida de este gran hombre todas las enseñanzas que en provecho nuestro encierran.
El texto del Génesis que a continuación damos servirá de base a cuanto hemos de decir sobre Abrahán. Lo lée hoy la Santa Madre Iglesia en el oftcio de maitines.
GENESIS (XII, 1-9)
Dijo Yavé a Abrahán:
"Salte de tu tierra,
De tu parentela,
De la casa de tu padre,
Para la tierra que yo te indicaré;
Yo te haré un gran pueblo,
Te bendeciré y engrandeceré tu nombre,
Que será bendición.
Y bendeciré a los que te bendigan.
Y maldeciré a los que te maldigan.Y serán bendecidas en ti todas las naciones de la tierra."
Fuese Abrahán conforme le había dicho Yavé, llevando consigo a Lot. Al salir de Jarán, era Abrahán de setenta y cinco años. Tomó, pues, Abrahán a Sara, su mujer, y a Lot, su sobrino, y toda su familia y la hacienda y ganados que en Jarán habían adquirido. Salieron para dirigirse a la tierra de Canán, y llegaron a ella. Penetró en ella Abrahán, hasta el lugar de Siquén hasta el encinar de Moreh. Entonces estaban los cananeos en aquella tierra. Y se le apareció Yavé a Abrahán: "A tu descendencia daré yo esta tierra." Alzó allí un altar a Yavé que se le había aparecido, y saliendo hacia el monte que está frente a Betel, asentó allí sus tiendas, teniendo a Betel al Occidente y a Hai al Oriente, y alzó allí un altar a Yavé e invocó el nombre de Yavé.
SANTIDAD DE ABRAHÁN. — ¿Qué imagen más viva podría ofrecernos del discípulo de Cristo que la de este Patriarca tan dócil y generoso en seguir la voz de Dios? Con qué admiración hemos de exclamar repitiendo los elogios que le consagran los Santos Padres: "¡Oh varón verdaderamente cristiano antes de la venida de Cristo, hombre evangélico antes del Evangelio, hombre apostólico antes de los Apóstoles!" A la invitación del Señor lo deja todo, patria, familia, casa paterna, y se dirige a región desconocida. Bástale que Dios le guíe; se siente seguro y no echa mirada atrás. ¿Hicieron, por ventura, más los Apóstoles? Y parad mientes en el galardón: En él serán benditas todas las familias de la tierra; este caldeo lleva en sus venas la sangre que ha de salvar al mundo. Morirá, no obstante, antes de ver que llega el día en que uno de su descendencia rescate todas las generaciones pasadas, presentes y futuras. Un día se abrirá el cielo para dar paso al Redentor. Mientras tanto, nuestros primeros padres y Noé, Moisés, David, todos los justos irán a descansar al seno de Abrahán[1]preparación o antesala de la eterna bienaventuranza. Así recompensa Dios el amor y la fidelidad de su creatura.
DESCENDENCIA ESPIRITUAL DE ABRAHÁN. — Cuando llegó la plenitud de los tiempos, el Hijo de Dios, hijo de Abrahán, anunció el poder de su Padre que se disponía a producir una nueva raza de hijos de Abrahán de las piedras mismas de la gentilidad. Nosotros cristianos somos esa nueva generación; pero ¿somos dignos de nuestro padre? Oigamos lo que nos dice el Apóstol de las gentes: "Lleno de fe, Abrahán, obedeció al Señor y salió sin tardanza para llegar al sitio que sería su herencia y se puso en camino sin saber a donde iba. Lleno de fe habita en la tierra que le había sido prometida, como si le fuera extraña, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, los coherederos de la promesa, porque aguardaba aquella ciudad cuyos cimientos tiene por autor y arquitecto a Dios mismo'".
Si somos, pues, hijos de Abrahán, debemos considerarnos en este tiempo de Septuagésima como viandantes sobre la tierra, y vivir ya por la esperanza y el amor en esa única patria de la que estamos desterrados; a ella nos vamos acercando de día en día, si, a ejemplo de Abrahán, somos fieles en ocupar las varias estaciones designadas por el Señor. Quiere Dios "usemos de este mundo como si no le usásemos"[2]. "No tenemos aquí ciudad permanente"[3], desgracia suprema sería olvidar que la muerte ha de separarnos de todo lo transitorio.
LOS PLACERES Y LA VIDA CRISTIANA. — ¡Cuán lejos viven de ser verdaderos hijos de Abrahán esos cristianos que hoy y los días siguientes se entregan a la intemperancia y disipación culpable bajo pretexto de que la santa Cuaresma, se va a inaugurar presto! Naturalmente se explica, cómo las ingenuas costumbres de nuestros padres pudieron conciliar con la gravedad cristiana ese adiós a una vida más suave que la Cuaresma venía a interrumpir, lo propio que los goces alegres del convite en la solemnidad de Pascua, venían a comprobar la estricta observancia de las prescripciones de la Iglesia. Tal conciliación es siempre posible, es natural. Pero acontece con frecuencia que este pensamiento cristiano de los austeros deberes, se eclipsa ante las seducciones de la naturaleza depravada; la intención primordial de esos domésticos goces ¿no acabó por no ser más que un recuerdo? Nada tienen que ver con las alegrías toleradas por la Iglesia en sus hijos, tantos profanos para quienes los días de Cuaresma no se cierran con la recepción de los Sacramentos. Y los que se apresuran a solicitar dispensas para esquivar más o menos lealmente la obligación de las leyes de la Iglesia, ¿qué derecho tienen a festejar los días de Carnaval antes de emprender la carrera de la santa Cuaresma, los que lejos de alijerar en ella el peso de los pecados, se quedarán más que nunca atollados en su lodo?
Quiera Dios dejar de enmarañarse las almas en la tela vil de vanas ilusiones. De ansiar se recobren la santa libertad de los hijos de Dios, libertados de los funestos lazos de carne y sangre; es lo que acabadamente entroniza al hombre sobre el pedestal de su primera dignidad. No debiéramos olvidar que vivimos en días tristes, en que la Iglesia excluye los tradicionales cantos de alegría; días en que a todas luces pretende sintamos toda la miseria insoportable de la profana Babilonia que sobre nosotros pesa, quiere se vigorice en nosotros el espíritu cristiano que tiende malamente a amortiguarse.
Si, los deberes o imperiosas, por no decir tiránicas conveniencias, arrastran estos días a los discípulos de Cristo y los envuelven en el torbellino de los placeres mundanos, breguen a lo menos por conservar un corazón recto y empapado muy de veras en las máximas del Evangelio. Canten al Señor en su corazón, cuando halaguen sus oídos los acordes de la música profana; a imitación de la incomparable virgen Cecilia, en análoga circunstancia digan con fervor a Jesucristo : "Consérvanos puros, Señor, y nada empañe la santidad inmaculada y la dignidad que debe en todo tiempo autorizar nuestras personas." Deben evitar con sumo cuidado las danzas libertinas, donde suele naufragar el pudor, pues serán materia de terribilísimo juicio contra los que las organizan y dan pábulo. Tengan finalmente presentes a su atenta consideración las graves reflexiones que trae a este propósito San Francisco de Sales, diciendo: "A tiempo que loca embriaguez de mundanos pasatiempos parecía haber suspendido todo otro sentimiento que el del fútil placer, frecuentemente peligroso, innumerables almas arden sin tregua en el fuego del infierno, por pecados cometidos en semejantes fiestas, o con ocasión de ellas; muchos religiosos de uno y otro sexo y demás gentes devotas, interrumpen el dulce sueño y se postran entonces mismo delante del Dios de la Majestad, cantando sus alabanzas e implorando sobre ti su misericordia sin medida; millares de almas se despedían de este suelo entre congojas de pavorosa agonía y espeluznante miseria en mísero lecho; Dios y sus Angeles te contemplan atentamente desde los altos cielos; en fin, se deslizaba, corría el tiempo y la muerte aceleraba hacia ti sus pasos que no pueden volver atrás"[4].
ADORACIÓN DE LAS XL HORAS. — Parece justo, que los tres últimos días precedentes a los rigores de la Cuaresma no trascurran sin aportar algún sustancioso alimento con que saciar el hambre de emociones que espolea a tantas almas. La Iglesia en su maternal previsión ha pensado en remediar esta necesidad, no con frivolos pasatiempos y satisfacciones de nuestra vanidad. A los que todavía alienta el espíritu de fe, tiene aparejada una gran diversión a la par que medio poderosísimo para aplacar la cólera de Dios, exacerbada por los desatinos que estos días cometen los mundanos. Durante estos tres días se manifiesta solemnemente en el altar el Cordero inocente. De lo alto de ese su trono de misericordia recibe los honores y sumisión de cuantos quieren rendirle pleitesía; acepta las demostraciones de sincero arrepentimiento de cuantos se muestran a sus plantas pesarosos de haber seguido el señuelo del enemigo; y El se ofrece al Padre Eterno en pro de los pecadores que, no contentos con olvidar los pasados beneficios, se determinan, al parecer, a ultrajarle en estos días con más descaro que en el resto de todo el año.
La feliz idea de ofrecer un homenaje a la Majestad soberana en satisfacción de las ofensas que los pecadores multiplican estos días de Carnaval, y la piadosa industria de oponer a la vista del Señor irritado a su propio Hijo, mediador entre el cielo y la tierra, se le ocurrió por vez primera en el siglo XVI al cardenal Gabriel Paleotti, Arzobispo de Bolonia, contemporáneo de S. Carios Borromeo y émulo de su celo pastoral. Este, a su vez, introdujo en su archidiócesis y provincia tan saludable costumbre Próspero Lambertiní en el siglo XVIII, puso empeño en hacer revivir la institución de su predecesor Paleotti, y estimuló la devoción al Santísimo Sacramento en su grey estos días de Carnaval; sublimado después a la cátedra de S. Pedro, con el nombre de Benedicto XIV, desparramó a manos llenas los tesoros de indulgencias a favor de los fieles que en los días susodichos, visiten a Nuestro Señor en el Sacramento de su amor e imploren el perdón en pro de los pecadores. Instituida la piadosa práctica comúnmente apellidada "Las cuarenta Horas" exclusivamente en las iglesias de los Estados Pontificios, extendióla al orbe entero en 1765 el Papa Clemente XIII, y desde aquel entonces llegó a ser una de las más espléndidas manifestaciones de la piedad católica. Asociémonos verdaderamente a tan edificantes homenajes. Hagamos por sustraernos, como Abrahán, a las profanas influencias que nos asedian y busquemos al Señor Dios nuestro; demos de mano siquiera por breves instantes, a las distracciones mundanas, y alleguémonos al Señor para merecer la gracia de presenciar, sin menoscabo de nuestra alma, los espectáculos inevitables.[5]
MISTERIOS DE ESTE DÍA. — Consideremos ahora la serie de misterios del Domingo de Quincuagésima. El paso del Evangelio contiene la predicción hecha por el Salvador a sus Apóstoles de la pasión que bien pronto iba a sufrir en Jerusalén. Tan solemne anuncio es el preludio de las lúgubres escenas de Semana Santa; recibamos dicha nueva con viva emoción y agradecimiento sincero de nuestros corazones, y los decida a ponerse a la disposición de Dios como estuvo el corazón de Abrahán. Los liturgistas antiguos han señalado en la curación del ciego de Jericó, un símbolo de la ceguera de los pecadores; recobró la vista el ciego, porque reconoció su mal, y deseaba ver; idéntico deseo anhela la Iglesia de nosotros; manifestémoslo y seremos satisfechos.
MISA
La estación se celebra en la basílica de S. Pedro del Vaticano. Parece se escogió cuando todavía se leía en este domingo el relato de la ley dada por Moisés. Este Patriarca era considerado por los primeros cristianos de Roma como el tipo o figura de S. Pedro. Cuando la Iglesia estableció hoy la consideración del misterio de la vocación de Abrahán reservando hasta ya entrada la Cuaresma la lectura del Exodo, quedó no obstante fija la estación romana en la basílica del Príncipe de los Apóstoles, figurado también por Abrahán en su cabida de Padre de los creyentes.
El Introito nos muestra los sentimientos del ciego abandonado que implora la compasión del Redentor quien se dignará ser su guía y su anfitrión.
INTROITO
Sé para mí un Dios protector y un lugar de refugio, para que me salves: porque tú eres mi sostén, y mi seguridad: y por tu nombre serás mi caudillo, y me nutrirás. — Salmo: En ti, Señor, he esperado, no sea confundido para siempre: líbrame en tu justicia, y sálvame. V. Gloria al Padre.
COLECTA
Suplicárnoste, Señor, escuches clemente nuestros ruegos: y, libres de los lazos de los pecados, defiéndenos de toda adversidad. Por el Señor.
EPÍSTOLA
Lección del la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Corintios.
Hermanos: Si hablara las lenguas de los hombres y de los Angeles, pero no tuviera caridad, sería como un bronce sonoro, o como una campana que retiñe. Y si tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; y si tuviera tal fe, que trasladara los montes, pero no tuviera caridad, no sería nada. Y si distribuyera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo, para ser quemado, pero no tuviera caridad, de nada me serviría. La caridad es paciente, es benigna: la caridad no es ambiciosa, no busca sus cosas, no se irrita, no piensa mal, no se alegra de la iniquidad, sino que goza con la verdad: todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta. La caridad no desaparece nunca, aunque pasen las profecías, aunque cesen las lenguas, aunque se destruya la ciencia. Porque ahora conocemos sólo en parte, y en parte profetizamos; mas, cuando llegue lo perfecto, desaparecerá lo parcial. Cuando era niño, hablaba como niño, juzgaba como niño, pensaba como niño. Mas, cuando me hice hombre, abandoné las cosas de niño. Ahora vemos por espejo, en obscuridad; pero entonces (veremos) cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como soy conocido. Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y la caridad: la mayor de ellas es la caridad.
ELOGIO DE LA CARIDAD. — La Iglesia nos manda leamos hoy el estupendo panegírico de la caridad escrito por S. Pablo. Esta virtud, que en sí encierra el amor de Dios y del prójimo, es la luz de nuestras almas; si éstas carecen de ella, viven en tinieblas y cuanto hagan es estéril. El poder mismo de hacer milagros no es capaz de asegurar la salvación a quien no tiene Caridad; sin ella, las obras más heroicas en apariencia, no son más que un lazo más. Pidamos al Señor esta divina luz; por mucho que aquí nos lo conceda en su bondad, nos la guarda sin medida en la eternidad. El día más espléndido de que podemos gozar en este mundo, es tiniebla espesa comparado con los resplandores eternos. La fe se eclipsará ante la realidad contemplada para siempre; la esperanza no tendrá razón de ser en cuanto entremos en posesión de lo esperado. Sólo el amor reinará y tal es el motivo de su preeminencia sobre las otras dos virtudes teologales. He aquí bien destacado el destino del hombre redimido y alumbrado por Cristo; ¿habrá, por tanto, motivo de asombrarse, que deje todo el hombre para seguir a tal caudillo? Pero... cristianos bautizados en esta fe, en esta esperanza, y con primacías de este amor tan celebrado por S. Pablo, se precipitan estos días en desórdenes groseros, por refinados que pretendan mostrárnoslos a veces. Se diría que pretenden los tales extinguir en sí mismos hasta el último fulgor de la luz divina, en conjura manifiesta con las tinieblas. La Caridad, si en nosotros impera, debe hacernos sensibles al ultraje que a Dios hacen, y movernos a solicitar para esos ciegos, hermanos nuestros, la misericordia del Señor. En el Gradual y el Tracto, celebra la Iglesia las bondades del Señor para con sus elegidos. Los libró del pesado yugo del mundo, ilustrándolos con su luz; son su pueblo y ovejas de su rebaño.
GRADUAL
Tú eres el único Dios que hace maravillas: hiciste notorio entre las gentes tu poder. V. Libraste con brazo fuerte a tu pueblo, a los hijos de Israel y de José.
TRACTO
Tierra toda, canta jubilosa a Dios: servid al Señor con alegría. V. Presentaos ante El con regocijo: sabed que el Señor es el mismo Dios. V. El nos hizo, y no nosotros misinos: somos su pueblo, y las ovejas del su pasto.
EVANGELIO
Continuación del santo Evangelio según S. Lucas.
En aquel tiempo tomó Jesús a los Doce, y les dijo: He aquí que subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que han sido escritas por los Profetas acerca del Hijo del hombre. Porque será entregado a los gentiles, y escarnecido, y flagelado, y escupido: y, después de flagelarle, le matarán, y al tercer día resucitará. Y ellos no entendieron nada de esto, y estas palabras fueron para ellos un enigma, y no comprendían lo que se les decía. Y sucedió que, al acercarse a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino, mendigando. Y, cuando oyó a la turba que pasaba, preguntó qué era aquello. Y le dijeron que pasaba Jesús el Nazareno. Y clamó, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten piedad de mi. Y los que iban delante, le increpaban para que callase. Pero él gritaba con más fuerza: Hijo de David, ten piedad de mí. Y, parándose Jesús, mandó que se lo trajesen. Y, habiéndose acercado, le interrogó, diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea. Y Jesús le dijo: Vé; tu fe te ha salvado. Y al punto vió; y le siguió, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.
CEGUERA Y LUZ ESPIRITUALES. — La voz de Cristo anunciando su Pasión acaba de resonar; recibieron los Apóstoles esta confidencia de su Maestro y no la entendieron. Están aún sobradamente imbuidos en los prejuicios de su pueblo en contra de los sufrimientos del Mesías, para darse cuenta cabal de la misión del Salvador; menos mal que no le abandonaron sino que le están adictos y le siguen. Adoremos amorosos la misericordia divina; nos ha sacado como a Abrahán del medio de un pueblo abandonado. Sigamos el ejemplo del ciego de Jericó, clamemos al Señor se digne iluminarnos más y más: "Señor, haz que yo vea"; esta era su oración. Dios nos ha otorgado su luz; pero de poco nos serviría si no despertara en nosotros ansias de ser siempre más. Prometió a Abrahán enseñarle el lugar que le tenía preparado; dígnese así mismo hacernos ver esa tierra de los vivos. Antes, empero, roguémosle se nos muestre a nosotros, conforme al hermoso pensamiento de S. Agustín, para que le amemos y nos abra los ojos y nos conozcamos para que dejemos de amarnos.
Mientras se desarrolla el Ofertorio, pide la Iglesia a favor de sus hijos el conocimiento de la ley de Dios, verdadera luz de vida y quiere aprendan nuestros labios a pronunciar su doctrina y los divinos mandamientos.
OFERTORIO
Bendito eres, Señor: enséñame tus preceptos: con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
SECRETA
Suplicárnoste, Señor, hagas que esta Hostia purifique nuestros pecados y santifique los cuerpos y las almas de tus siervos, para poder celebrar este Sacrificio, Por el Señor,
La antífona de la Comunión nos trae a la memoria el maná dado en el desierto a la raza de Abrahán. Ese alimento, sin embargo, aunque caído de lo alto, no les libró de la muerte. El Pan de vida, en cambio, que bajó del cielo, asienta las almas en la luz eterna, y quien dignamente le come, no morirá.
COMUNIÓN
Comieron, y se sacieron, y el Señor satisfizo sus deseos: no quedaron defraudados en sus anhelos.
POSCOMUNIÓN
Suplicárnoste, oh Dios omnipotente, hagas que, los que hemos recibido estos celestiales alimentos, seamos defendidos por ellos contra toda adversidad. Por el Señor.

________________________________________
[1] Heb., XI, 8.
[2]
 T Cor.. VII. 31. 
[3] 
Heb.j XIII, 14. 
[4] 
Introducción a ta vida devota, III parte, cap. XXXIII.
[5]
 S. Felipe Neri instituyó en Roma procesiones, reemplazadas luego por las preces de las Cuarenta Horas que hoy tenemos.

03/III/+2019 MISA DEL DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA

DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA

Estación en San Pedro
(Semidoble de 2ª clase  - Ornamentos morados)
INTROITUS Ps. 30, 3-4 - Esto mihi in Deum protectórem, et in locum refúgii, ut salvum me fácias: quóniam firmaméntum meum, et refúgium meum es tu: et propter nomen tuum dux mihi eris, et enútries me. Ps. ibid., 2. In te, Dómine, sperávi, non confúndar in ætérnum: in justítia tua líbera me, et éripe me. V. Glória Patri.
   Introito -  Sé para mí un Dios protector y un lugar de re fugio, para salvarme; porque Tú eres mi fortaleza y mi asilo; y por Tu Nombre me guiarás y me sustentaré. Ps.: Oh Señor, en Ti tengo puesta mi esperanza: no que de yo para siempre confundido: sálvame, pues eres jus to, y líbrame. Gloria al Padre... Sé para mí...
 
Oración-Colecta

ORATIO - Preces nostras, quæsumus, Dómine, cleménter exáudi: atque a peccatórum vínculis absolútos, ab omni nos adversitáte custódi. Per Dóminum.
     Escucha, te rogamos, Señor, nuestras súplicas según tu misericordia, y, libres de los lazos de nuestros pecados, presérvanos de toda adversidad. Por Nuestro Señor Jesucristo. ..
Léctio Epístolæ besti Pauli Apóstoli ad Corínthios. 1 Cor. 13, 1-13 - Fratres: Si linguis hóminum loquar, et Angelórum, caritátem autem non hábeam, factus sum velut æs sonans, aut cymbalum tínniens. Et si habúero prophetíam, et nóverim mysteria ómnia, et omnem sciéntiam: et si habúero omnem fidem, ita ut montes tránsferam, caritátem autem non habúero, nihil sum. Et si distribúero in cibos páuperum omnes facultátes meas, et si tradidero corpus meum, ita ut árdeam, caritátem autem non habúero, nihil mihi prodest. Cáritas pátiens est, benigna est: Cáritas non æmulátur, non agit pérperam, non inflátur, non est ambitiósa, non quærit quæ sua sunt, non irritátur, non cógitat malum, non gaudet super iniquitáte, congáudet autem veritáti: ómnia suffert, ómnia credit, ómnia sperat, ómnia sústinet. Cáritas numquam éxcidit: sive prophetíæ evacuabúntur, sive linguæ cessábunt, sive sciéntia destruétur. Ex parte enim cognóscimus, et ex parte prophetámus. Cum autem vénerit quod perféctum est, evacuábitur quod ex parte est. Cum essem párvulus, loquébar ut párvulus, sapiébam ut párvulus, cogitábam ut párvulus. Quando autem factus sum vir, evacuávi quæ erant párvuli. Vidémus nunc per spéculum in ænígmate: tunc autem fácie ad fáciem. Nunc cognósco ex parte: tunc autem cognóscam sicut et cógnitus sum. Nunc autem manent fides, spes, cáritas, tria hæc: major autem horum est cáritas.
   Epístola. (Tomada de la I" Carta de San Pablo a los Corintios(XllI, 1-13) Hermanos: Si yo hablara todas las len guas de los hombres y de los ángeles, y no tuviere caridad, sería como bronce que suena o campana que retañe. Y si tuviera el don de profecía, y conociese todos los misterios, y todas las ciencias, y tuviese toda la fe que trasladase los montes de una parte a otra, con todo, no tuviese caridad, nada sería. Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a los pobres, y entregase mi cuerpo a las llamas, mas no tuviese caridad, nada me aprovecharía. La caridad es paciente es benigna: la caridad no es envidiosa, no obra inconsideradamente, no se ensoberbese, no es ambiciosa, no busca sus provechos, no se irita, no piensa mal no se goza en la iniquidad, sino que se complace en la ver dad; todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, to do lo soporta. La caridad nunca fenece: aunque termine el don de profecías, y cese el don de lenguas, y se acabe el don de ciencia. Porque ahora sólo conocemos parcialmente, sólo profetizamos parcialmente. Mas cuando llegue lo que es perfecto, desaparecerá lo imperfecto. Cuando yo era niño, hablaba como niño, jugaba como niño, discurría como niño. Mas cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño. Ahora vemos a Dios como a través de un espejo y en el misterio; mas luego le veremos cara a cara. Ahora le conozco imperfectamente: mas luego le conoceré como soy yo conocido por Él. Ahora existen la fe, la esperanza y la caridad, pero de las tres la mayor es la caridad.

Salmodia
  GRADUALE Ps. 76,15 et 16 - Tu es Deus qui facis mirabília solus: notam fecísti in géntibus virtútem tuam. V. Liberásti in bráchio tuo pópulum tuum, fílios Israël, et Joseph.TRACTUS Ps. 99, 1-2 - Jubiláte Deo, omnis terra: servíte Dómino in lætítia. V. Intráte in conspéctu ejus in exsultatióne: scitóte, quod Dóminus ipse est Deus. V. Ipse fecit nos, et non ipsi nos: nos autem pópulus ejus, et oves páscuæ ejus.Gradual - Tú eres el Dios que obra prodigios; hiciste co nocer a los pueblos tu poder. Con tu brazo libraste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y José.   Tracto. Moradores todos de la tierra, canten con júbilo las alabanzas de Dios: sirvan al Señor con alegría. Ven gan llenos de alborozo a presentarse ante su acatamiento. Tengan entendido que el Señor es el único Dios. Él es el que nos hizo, y no nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su aprisco.     

Evangelio
 USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 18, 31-43 - In illo témpore: Assúmpsit Jesus duódecim, et ait illis: Ecce ascéndimus Jerosólymam, et consummabúntur ómnia, quæ scripta sunt per prophétas de Filio hóminis. Tradétur enim Géntibus, et illudétur, et flagellábitur, et conspuétur: et postquam flagelláverint, occídent eum, et tértia die resúrget. Et ipsi nihil horum intellexérunt, et erat verbum istud abscónditum ab eis, et non intelligébant quæ dicebántur. Factum est autem, cum appropinquáret Jéricho, cæcus quidam sedébat secus viam, mendícans. Et cum audíret turbam prætereúntem, interrogábat quid hoc esset. Dixérunt autem ei, quod Jesus Nazarénus transíret. Et clamávit, dicens: Jesu, fili David, miserére mei. Et qui præíbant, increpábant eum ut tacéret. Ipse vero multo magis clamábat: Fili David, miserére mei. Stans autem Jesus, jussit illum addúci ad se. Et cum appropinquásset, interrogávit illum, dicens: Quid tibi vis fáciam? At ille dixit: Dómine, ut vídeam. Et Jesus dixit illi: Réspice, fides tua te salvum fecit. Et conféstim vidit, et sequebátur illum, magníficans Deum. Et omnis plebs ut vidit, dedit laudem Deo. Credo.  U (Continuación del Santo Evangelio según , San Lucas (XVllI, 31-43])    En aquel tiempo: Tomando Jesús consigo a los Doce, les dijo: "He aquí que subimos a Jerusalén, y todo lo que ha sido escrito por los profetas sobre el Hijo del hombre se va a cumplir. Porque  será entregado a los gentiles, se burlarán de Él, lo ultrajarán, escupirán sobre Él, y después de haberlo azotado, lo matarán, y al tercer día resucitará. Pero ellos no entendieron ninguna de estas cosas; este asunto estaba escondido para ellos, y no comprendieron de qué hablaba. Cuando iba aproximándose a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del cami no, y mendigaba. Oyendo que pasaba mucha gente, pre guntó qué era eso. Le dijeron: "Jesús, el Nazareno pasa". y clamó diciendo: "¡Jesús, Hijo de David, apiádate de mí!" Los que iban delante, la reprendían para que se callase, pero él gritaba todavía mucho más: "¡Hijo de David, apiádate de mí!" Jesús se detuvo y ordenó que se lo trajesen; y cuando él se hubo acercado, le preguntó: "¿Qué deseas que te haga?" Dijo: "¡Señor, que vea!" y Jesús le dijo: "Vé; tu fe te ha salvado". Y al instante  vio, y le seguía glorificando a Dios. y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.
Credo.
 OFFERTORIUM Ps. 118, 12-13 - Benedíctus es, Dómine, doce me justificatiónes tuas: in lábiis meis pronuntiávi ómnia judícia oris tui.  Ofertorio - Bendito eres Tú, Señor; enséñame tus preceptos. Con mis labios he pronunciado todos los oráculos que  han salido de tu boca.

Oración-Secreta
 SECRETA - Hæc hóstia, Dómine, quæsumus, emúndet nostra delícta: et ad sacrifícium celebrándum, subditórum tibi córpora, mentésque sanctíficet. Per Dóminum.     Haz, Señor, que esta Hostia borre nuestros pecados, y santifique los cuerpos y espíritus de tus servidores para celebrar dignamente este sacrificio. Por Nues tro Señor Jesucristo   
   
Prefacio de la Santísima Trinidad
    Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:   Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:
COMMUNIO Ps. 77, 29-30 - Manducavérunt, et saturáti sunt nimis, et desidérium eórum áttulit eis Dóminus: non sunt fraudáti a desidério suo.   Comunión. - Comieron y se hartaron; les concedió el Se ñor su deseo; no quedaron frustrados sus anhelos.
Oración-Postcomunión

   POSTCOMMUNIO - Quæsumus, omnípotens Deus: ut, qui cæléstia aliménta percépimus, per hæc contra ómnia advérsa muniámur. Per Dóminum.      Te rogamos, Dios Todopoderoso, hagas que, habiendo recibido el alimento celestial, éste nos for tifique contra toda adversidad. Por Nuestro Señor Jesucristo. ..

03/III/+2019 SANTA CUNEGUNDA, Emperatriz de Alemania y Viuda

03 de marzo
SANTA CUNEGUNDA,
Emperatriz de Alemania y Viuda
Queridísimos, os conjuro a que os abstengáis
de los deseos de la carne, que combaten
contra el alma. 
(1 Pedro, 2,11).

    Santa Cunegunda dio un espectáculo verdaderamente digno de los ángeles observando, en medio de las delicias de la corte, castidad perpetua con San Enrique su esposo. La calumnia se empeñó en hacer que su virtud se hiciese sospechosa ante los ojos de este príncipe; mas, Cunegunda, llena de confianza en Dios, probó su inocencia caminando descalza, sin quemarse, sobre rejas de arado calentadas al rojo. Después de la muerte de San Enrique, esta purísima paloma, se retiró a un monasterio como buscando asilo para su virginidad. Murió en el año 1039.

MEDITACIÓN SOBRE
LA CASTIDAD

I. Es muy difícil vivir castamente en medio de las delicias del mundo; no te creas que conservarás sin esfuerzo ese precioso tesoro de tu pureza. Serás atacado día y noche, en todo tiempo, en todo lugar, a toda edad de tu vida; mas, esta virtud, que te hace semejante a los ángeles, bien merece que se realicen los mayores esfuerzos para conservarla. Reguemos este hermoso lirio de nuestros desvelos, con nuestras lágrimas y nuestra sangre, si fuese necesario, antes que dejarlo marchitar.
   
II. Lo que es difícil para la fragilidad humana, se hace fácil con el auxilio del Cielo. Es verdad que nadie podría ser casto, si Dios no le diera esa gracia; pero Dios no deja de hacer esta merced a quienes se la piden y trabajan seriamente en su adquisición. Desconfía de ti mismo, humíllate, implora el auxilio del Cielo, y Dios te dará las gracias necesarias para someter la carne al espíritu. Evita sobre todo las faltas menores: todo es peligroso; el tesoro que llevas se encierra en vaso de arcilla: una nonada te lo puede hacer perder.
   
III. Huye prontamente de las ocasiones en las que peligra la santa virtud. Apenas San Enrique hubo dado su último suspiro, dejó Cunegunda la corte para refugiarse en un monasterio. Huye si quieres vencer; no te confíes en las victorias pasadas: basta una mirada para perderte; no eres más sabio que Salomón, ni más santo que David, que fueron vencidos por el demonio de la impureza. En fin, si el fuego de las pasiones arde en tus huesos, date prisa a apagarlo con el recuerdo del fuego eterno. (San Pedro Damián).

La castidad
Orad 
por las vírgenes.

ORACIÓN
   Escuchadnos, oh Dios nuestro Salvador, a fin de que la fiesta de nuestra Virgen Cunegunda, al regocijar nuestra alma, desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

02/III/+2019 LOS MÁRTIRES DE LOS LOMBARDOS

02 de marzo 
LOS MÁRTIRES DE LOS LOMBARDOS

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   San Gregorio Magno nos ha conservado, en uno de sus Diálogos, el recuerdo de los mártires de los lombardos, contemporáneos suyos. Hacia mediados del siglo VI, los lombardos de Escandinavia y Pomerania, que habían invadido ya Austria y Baviera, bajaron hasta Italia, asolando las ciudades por donde pasaban. No contentos con la destrucción material, intentaron en muchos casos pervertir a la población con sus ritos paganos. En un sitio trataron de hacer que cuarenta labradores comieran la carne ofrecida a los ídolos; como éstos se negasen firmemente, los invasores les pasaron por la espada. Igualmente intentaron forzar a otros prisioneros a adorar a su deidad favorita, una cabeza de cabra ante la que aquellos paganos doblaban las rodillas y a la que llevaban en procesión, cantando himnos obscenos en su honor. Casi todos los cristianos. que eran unos cuatrocientos, prefirieron morir a renegar de Dios.
   Ver San Gregorio, Diálogos, libro III, cc. 26-27.

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa