EL SANTO DEL DÍA ES:

08 de Junio

SAN MEDARDOObispo y Confesor

No queráis engañaros: Dios no puede ser burlado;
lo que el hombre sembrare eso cosechará.
(Gálatas, 6, 7-8).

  San Medardo mostró, desde su infancia, una tierna compasión para con los pobres. Un día dio su traje a un pobre ciego; a menudo privábase de su comida para distribuirla a los necesitados. Fue obispo de Noyon en el año 530. No se limitó su celo a su diócesis: arrancó una parte de la diócesis de Tournay de la superstición e inmoralidad del paganismo. Suavizó las costumbres de los habitantes de Flandes, inspirándoles el amor de las máximas evangélicas. Llevando el rey Clotario su cuerpo, en sus hombros, para enterrarlo, vióse que el cielo se entreabría para recibir el alma de San Medardo y para honrar la piedad del rey.

MEDITACIÓN: NO HAY QUE BURLARSE DE DIOS

I. Es burlarse de Dios no cumplir las promesas que le has hecho; es inferirle una afrenta que no osa rías inferior a un hombre honrado; es despreciar su justicia y abusar de su bondad. Has prometido, en tu bautismo, renunciar a las pompas del demonio: ¿cómo cumples tus promesas? ¿Se podría, por tu conducta, reconocerte en un grupo de infieles? No sólo la fe, también las costumbres deben distinguir a un cristiano de un pagano. (San Jerónimo).

II. Es burlarse de Dios no creer en su palabra; es dudar de su verdad, de su poder y de su bondad. Él ha dicho que es difícil para un rico entrar en el cielo; que los pobres son dichosos; que te dará el céntuplo de lo que hayas dado a los pobres. ¿Crees en todas estas verdades? Si estuvieras bien convencido de ellas, vivirías de muy distinta manera; y si crees en ellas sin practicarlas, es también burlarse de Dios, pero de manera mucho más injuriosa.

III. Es burlarse de Dios no querer darle sino el fin de tu vida, es decir, las sobras del mundo, del demonio y de los placeres. ¡Hermoso presente a Dios destinas cuando le dices: Me daré a Ti cuando esté ya cansado de los placeres o cuando la edad no me permita ya gozar de ellos! Te burlas de las recompensas eternas que Dios te prepara, puesto que no quieres emplear, para adquirirlas, sino los tristes días de la vejez: Ahora es, oh Dios mío, cuando quiero convertirme. ¿Hasta cuándo diré: Mañana, mañana, por qué no hoy? ¿Por qué no poner término desde ahora a mi vergüenza? (San Agustín).

La observancia de nuestros buenos propósitos
Orad por el Clero.

ORACIÓN

  Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad de San Medardo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de, piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén

EL SANTO DEL DÍA ES:

07 de Junio

SAN ROBERTOAbad

He venido a poner fuego en la tierra: 
¿qué he de querer sino que arda?
(Lucas, 12, 49).

   San Roberto, abad de Newminster, distinguió se entre todos los religiosos de su Orden por su fervor y su piedad; todos tenían puestos en él sus ojos y lo tomaban por modelo. Sin cesar recomendaba a Dios las almas a su cargo; noche y día pedía con lágrimas la santificación de ellas. Murió el 7 de junio de 1159. Diversos milagros atestiguaron ante los hombres su santidad y la gloria que gozaba junto a Dios.

MEDITACIÓN

SOBRE EL FERVOR

 I. Tener fervor en el servicio de Dios, es hacer todo lo que Dios nos pide con ardor, con prontitud y con alegría. Un hombre fervoroso vuela allí donde le llama el deber. Busca grandes ocasiones de dar a Dios pruebas de su amor; no desprecia las pequeñas; nada le parece difícil, por nada tiene lo que ya ha hecho, arde en deseos de hacer algo más heroico en lo por venir para la gloria de Jesucristo. ¿Te hallas en estas disposiciones? Estuviste en ellas, ¿por qué no has perseverado? Vuelve lo antes posible a ese primer estado de fervor del que te relajaste.

II. Un hombre fervoroso resiste generosamente a todas las tentaciones; un hombre tibio y flojo sucumbe en ellas. Nada cuesta a un cristiano que está animado de este hermoso fuego: todo incomoda a un cristiano frío, todo le parece difícil e insoportable. El hombre fervoroso está siempre feliz y siempre contento, porque Dios derrama en su alma consolaciones celestiales para recompensarlo por los placeres del mundo que le sacrifica; el cristiano flojo y tibio no goza de los consuelos del Cielo, porque no es lo suficientemente fiel a Dios como para merecer los.

III. El medio para encender el fervor en tu corazón es, en primer lugar, servir a Dios cada día como si cada día comenzases a servirle; es olvidar el poco bien qué ya hayas hecho, es considerarte como un servidor inútil. Compara lo que has hecho por Dios con lo que Jesucristo ha hecho por ti. En segundo lugar, cada día sirve a Dios como si fuese el último de tu vida. ¿Qué harías ahora si estuvieras seguro de morir mañana?

El fervor
Orad 
por los que trabajan
en la salvación de las almas.

ORACIÓN

  Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del bienaventurado Roberto, abad, nos haga agradables a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus oraciones las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos.

06/VI SAN CLAUDIO, Obispo y Confesor

06 de Junio

SAN CLAUDIO, Obispo y Confesor

  Los que quieren llegar a ser ricos caen en tentación
y en los lazos del demonio.
(1 Timoteo, 6, 9)

   San Claudio, que nació cerca de Salins de padres ilustres, renunció al mundo a la edad de veinte años. Obtenido el estado eclesiástico, se convirtió  en el modelo y oráculo del clero de Besanzón. Después de la muerte del arzobispo, debió, a pesar de la resistencia que opuso su humildad, aceptar la carga episcopal. Después de haber gobernado a su diócesis durante siete años, retiróse a la abadía que hoy lleva su nombre, y la rigió algún tiempo en calidad de abad. Varios miembros de la nobleza y eclesiásticos siguiéronle a esta soledad, donde murió en las postrimerías del siglo VII, después de haberse preparado para la muerte, durante cuarenta años, mediante una oración casi continua.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SAN CLAUDIO

  I. Éste llevó en medio del mundo una vida retirada. Desde hace ya tiempo conoces tú la falsía del mundo; no ignoras que sus honores no son sino humo, que sus placeres pasan en un momento, que las riquezas son los instrumentos de todos los crímenes, la fuente de todas tus penas, y que si no tienes cuidado, el apego que tienes a los bienes terrenales será la causa de tu condenación; ¡y sin embargo amas a este mundo cuyas imposturas conoces!

   II. Sólo el temor a resistir la voluntad de Dios pudo determinar a San Claudio a aceptar el episcopado. Nunca busques ninguna alta posición, a me nos que Dios te llame a ella. Dios tiene sus designios sobre ti; si turbas el orden que su Providencia ha de terminado, te arrepentirás de ello. Estarás contento de tu estado, si estás seguro que Dios quiere que estés en él. Adopta esta regla de conducta, aun para todas tus acciones particulares: realízalas después de haber consultado a Dios.

   III. San Claudio dejó su mitra para retirarse a un desierto, y pensar allí seriamente en la muerte. "Es menester -decía un gran general a su emperador- poner un intervalo entre los negocios de la vida y la hora de la muerte, a fin de prepararnos a como parecer ante Dios". Pon manos a la obra desde ahora; muchos años diste ya a tu cuerpo, ¿qué esperas, pues, para trabajar en la salvación de tu alma? Demos a Dios algún tiempo de nuestra vida, no sea que la vanidad y los afanes miserables de aquí abajo la absorban por entero. (San Juan Crisóstomo).

El amor a la soledad
Orad 
por vuestra Patria.

ORACIÓN

  Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de alegría con la fiesta de San Claudio, vuestro confesor pontífice, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, imitemos también la que él vivió en la tierra. Por J. N. S. Amén.

06/VI SAN NORBERTO, Obispo y Confesor

06 de Junio

SAN NORBERTOObispo y Confesor

  Quienquiera comiere este pan o bebiere el cáliz del Señor
indignamente reo será del cuerpo y de la sangre 
del Señor.
(1 Corintios, 11, 27)

   San Norberto se preparó durante cuarenta días para celebrar su primera misa. Después de haber predicado el Evangelio por espacio de muchos años, fundó la Orden de los premonstratenses según la regla de San Agustín. Llamado a Amberes, confundió allí al herético Tanquelino que atacaba los Sacramentos y profesaba, en lo relativo a costumbres doctrinas abominables. Nombrado obispo de Magdeburgo, dedicóse a restablecer la disciplina eclesiástica. Solía decir: "He estado en la Corte, he estado en la soledad, he ocupado altos cargos; pero no he encontrado nada mejor que servir a Dios y ser suyo totalmente". Murió el año 1134.

MEDITACIÓN SOBRE
LA MANERA DE COMULGAR

I. Recibe a menudo a Jesucristo en el adorable Sacramento del altar. Es el alimento de tu alma, es el pan de vida, es un remedio para tus enfermedades espirituales y una fuerza invencible contra tus tentaciones. Tu fe se hará más viva, tu esperanza más firme, tu caridad más ardiente, si a menudo participas de este divino Misterio; es la fuente de todas las gracias. ¡Ah Señor, cuán bueno sois! ¡Me permitís recibiros tan frecuentemente como lo desee, y yo des precio vuestras mercedes!

II. Ten cuidado de que la familiaridad no engendre menosprecio; disponte a recibir este adorable Sacramento con tanto esmero como si no debieses gozar de este favor sino una sola vez en tu vida. Humildad, recogimiento, pureza de corazón son las condiciones remotas que debes traer para esta acción. Acércate con fe, con temor y con amor. (San Gregorio).

III. En el momento de acercarte a la sagrada Mesa, reanima tu devoción mediante actos de fe, de humildad y de amor; cuanto más dispuesto estés, tantas más gracias recibirás. ¿Cómo te comportas antes, durante y después de la Santa Comunión? Examínate prolijamente acerca de esto. Los que reciben a Jesucristo con el alma manchada por el pe cado, cometen crimen tan grande como el de los que lo entregaron a los judíos para ser crucificado. (San Agustín).

La devoción al Santísimo Sacramento
Orad 
por las órdenes religiosas.

ORACIÓN

  Oh Dios, que habéis hecho del bienaventurado Norberto, vuestro confesor pontífice, un excelente predicador de vuestra palabra, y que, por su intermedio, habéis dado una nueva familia a vuestra Iglesia, concedednos, en consideración a sus méritos, la gracia de practicar lo que él nos ha enseñado con sus palabras y ejemplos. Por J. N. S. Amén.



HOY FESTEJAMOS TAMBIÉN EL TRIUNFO DE:

  • San Claudio, Obispo y Confesor
  • San Agobardo
  • San Claudio de Besançon
  • San Eustorgio II de Milán
  • San Felipe El Diácono
  • Beato Gerardo de Monza
  • Beato Lorenzo de Villamagna
  • San Norberto de Magdeburgo
  • Beato Marcelino Champagnat


EL SANTO DEL DÍA ES:

04 de Junio

SAN FRANCISCO CARACCIOLO, Confesor


Llega. la hora y ya ha venido, en que los verdaderos
adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad,
porque tales son los adoradores que busca el Padre.

(Juan, 4, 23)

   Francisco Caracciolo, fundador de la Orden de los Clérigos Regulares Menores, distinguióse desde su infancia por una ardiente piedad y una especial devoción por el Santísimo Sacramento. Pasaba noches enteras en adoración ante el santo Tabernáculo. Puso todo su empeño en aumentar en las almas esta devoción que le era tan querida, y estableció en su Orden la adoración perpetua. Advertido de su muerte próxima en una peregrinación que hizo a Loreto, fuese a una casa de su Orden, en Agnone, dijo al entrar: "Éste es el lugar de mi descanso". Tuvo, casi en seguida, una violenta fiebre y se hizo llevar el santo Viático, que recibió de rodillas con los sentimientos de la más viva piedad, y expiró el 4 de junio de 1608, a la edad de 44 años.


MEDITACIÓN SOBRE
LA ORACIÓN MENTAL

I. Dios es espíritu; por esto quiere ser adorado en espíritu. No es suficiente hablarle sólo con los labios: es menester que tu corazón esté de acuerdo con tu boca. Acostúmbrate a rezarle con atención; ten siempre a Dios en tu espíritu, y te dará vergüenza hablarle con menos atención y respeto que a un hombre. No es a la boca, sino al corazón a quien Dios oye y considera. (Tertuliano).
   
II. Retírate aparte y cada mañana, haz un poco de oración mental. Medita alguna verdad importante: piensa en la muerte, en el infierno, en el juicio, en el paraíso, en la Pasión de Jesucristo. Si estuviera tu espíritu hondamente penetrado de estas verdades, tu voluntad se inclinaría espontáneamente a hacer todo, a sufrir todo por Jesucristo. De este modo to dos los santos platicaron con Dios. Comienza; no se precisa ni tanto espíritu, ni tantos esfuerzos como tú crees. Gusta Dios que se le hable sencillamente y con confianza. 
   
III. De tiempo en tiempo, medita sobre aquello que ves; es una especie de oración sumamente útil y muy fácil. ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Qué llegaré a ser? ¿Dentro de cien años dónde estaré? ¿Qué fue de los años de mi juventud? ¿Qué quisiera haber hecho para el cielo en la hora de mi muerte? ¿De qué me valdrán entonces los placeres, las riquezas, la estima de los hombres? ¿Dónde están ahora los partidarios del mundo que aún estaban con nosotros hace poco tiempo? (San Bernardo).

El conocimiento de uno mismo
Orad por 
el acrecentamiento
 de la devoción al Santísimo Sacramento.

ORACIÓN
   Oh Dios, que habéis adornado con el celo de la oración y el amor de la penitencia al bienaventurado Francisco, fundador de una nueva Orden religiosa, concedednos la gracia de aprovechar sus ejemplos, a fin de que, orando sin cesar y reduciendo nuestra carne a servidumbre, merezcamos alcanzar la gloria celestial. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

EL SANTO DEL DIA ES:

 03 de Junio

SANTA CLOTILDE, Reina


Mientras tenemos tiempo, hagamos bien a todos,
mayormente a los servidores de la fe.

(Gálatas, 6, 10)

   Santa Clotilde, esposa de Clodoveo, cumplió puntualmente el precepto de San Pedro, que manda a las mujeres mantenerse sometidas a su marido, a fin de ganarlos a Dios. Supo, mediante la santidad de su vida, inspirar a su esposo, todavía pagano, tan alta estima por el Dios de los cristianos, que él lo invocó en un combate trabado con los germanos y a su protección atribuyó la victoria. Poco después fue bautizado. Después de la muerte de su esposo, retiróse Clotilde cerca de la tumba de San Martín para prepararse ella misma a morir. Fue interiormente ad vertida del día de su muerte, que acaeció, como lo había predicho, el 3 de junio del año 545.

MEDITACIÓN
SOBRE TRES MEDIOS PARA
CONVERTIR AL PRÓJIMO

I. Se puede convertir a un pagano a la fe o re tirar a un pecador de su crimen por medio de la palabra. Esta palabra tiene una eficacia muy especial, viniendo de la boca de un pariente o de un amigo. Aprovecha, pues, el amor que se te profesa, para el bien del prójimo y para la gloria de Dios. Si amas a alguien sólidamente, procúrale la amistad de Dios; es el mejor servicio que le puedes hacer.
 
II. Una vida santa es una poderosa exhortación a la virtud: ella puede convertir a los más grandes pecadores. El ejemplo de tantas almas santas que sirven a Dios fielmente convierte hoy más pecadores que los discursos de los predicadores. La caridad, la dulzura, la humildad, el desprecio de las riquezas y de los placeres, son los medios más apropiados para convertir un pecador y hacer nacer en él el deseo de imitar estas virtudes. Así fue como los Apóstoles, no obstante su ignorancia, mediante su ejemplo, convirtieron al cristianismo a más personas, que los filósofos a adeptos para sus sectas mediante el brillo de sus doctrinas. La palabra de los sabios ha hecho menos discípulos que los ejemplos de los cristianos. (Tertuliano).
 
III. Los sufrimientos son todavía más elocuentes para persuadir a un pecador para que abrace la virtud, que las palabras y los buenos ejemplos. Debemos a la paciencia de los mártires la conversión de una infinidad de paganos. Los tiempos de paz tienen su género de martirio: sufre las injusticias, los insultos de tus enemigos, sin murmurar, es el medio para convertir los. No hay, para instruir al pueblo, elocuencia comparable a la de los mártires. (San León).


El celo por la salvación de las almas
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN
   Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Clotilde, regocijando nuestra alma, desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.


DOMINGO INFRAOCTAVA DEL CORPUS Y 2° DESP: DE PENTECOSTÉS

MISA DEL DOMINGO INFRAOCTAVA DEL CORPUS Y 2° DESP: DE PENTECOSTÉS

( Doble - Ornamentos blancos )
   
   Ya el Domingo anterior se nos inculcaba la práctica de la condescendencia y de la caridad fraterna; fruto sabrosísimo del misterio eucarístico, llamado con razón por S. Agustín "atadura de caridad".
   Hoy la liturgia nos trae el Evangelio del convite, figura que era del magno convite eucarístico, al que todos estamos invitados por el gran Padre de familias, por el Rey, que es Dios; todos, aun los pecadores baldados por la culpa, pues precisamente, para enderezarlos y darles fuerzas, instituyó y preparó la divina Sabidurla este banquete, del que nadie es excluido, si a él se que acercare con la debida buena voluntad, y demás disposiciones de cuerpo y alma.
   En esta semana léese en los Maitines el Libro de los Reyes, cuando trata del niño Samuel ofrecido por su madre Ana al servicio de Dios en el templo aun antes de verlo nacer. En el templo de Jerusalén servía al Señor este niño privilegiado y gran profeta, bajo la tutela del sumo sacerdote Helf, orgulloso y débil con sus hijos Ofni y Finees, los cuales servían también como sacerdotes en el Templo de Jehová. Estos dos sacerdotes sacrílegos apartaban para si las carnes de las víctimas ofrecidas por los fieles, además de otros abusos abominables en que incurrieron. Pero su padre nada de esto les echó en cara; y así le vino el ejemplar castigo del cielo, porque el Arca del Testamento fue robada por los Filisteos, y en la refriega murieron Helf y sus dos hijos.
   Preferían éstos las delicias sensuales a esa "gran Cena" de que habla el Evangelio de hoy; por eso perdieron lo uno y lo otro. En cambio, el niño Samuel encontraba todas sus delicias en las divinas consolaciones. Helí y sus hijos "amaban su misma hambre" como dice gráficamente S. Gregorio en la Homilía de hoy, porque hambre y no otra cosa causan los deleites carnales, que no pueden aquietar ni saciar al hombre creado para mayores cosas, y no para ser siervo de su cuerpo y de las bajas pasiones que bullen en él y retozan.
   "Los goces corporales que prenden en nosotros vehementes deseos antes de poseerlos, traen en seguida el hastío, por la misma indigestión que causan al que los experimenta. Los goces espirituales, por el contrario, provocan el desprecio antes de su posesión, pero acucian el deseo una vez poseídos; y el que los ha gustado queda más hambriento de los mismos, cuanto más los saborea. (Homilía, mait.).
   Mas ¡ay! que son muchas las almas que corren alocadas tras los placeres mundanos, y rehusan entrar en el banquete de la fe cristiana, en que la Iglesia las saciaría con el manjar de la doctrina evangélica. "Gustad, y ved cuán suave es el Señor. No conoceréis su dulzura mientras no la gustéis; pero tocad con el paladar de vuestro corazón el alimento, para que gustando de su dulcedumbre, seáis capaces de amarla. El hombre perdió sus delicias cuando pecó en el Paraíso, y de él salió el día que cerró la boca al alimento de la eterna dulzura". (S. Gregorio, Mait.).
   Pero gracias al Espíritu Santo, «hemos pasado de la muerte a la vida. (Ep.) Y por eso buscamos nuestras delicias más bien junto al Tabernáculo en que está oculto Jesús, como aquellos baldados y pobres del Evangelio, como el niño Samuel, cuyas delicias eran morar junto a su Dios y servirle en su santuario.
Huyamos del orgullo y del apego a las cosas terrenales, para que «sólidamente cimentados en el amor del santo nombre de Dios" (Or.), y teniendo a éste siempre como norte supremo, nos vayamos de día en día haciendo más celestiales. (Sec.); y así " la gracia de la comunión eucarística, recibida en el divino banquete, acrecentará en nosotros los frutos de salvación (Posc.).
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

IntroitoPs 17
    INTROITUS Factus est Dominus protector meus, et eduxit me in latitudinem: salvum me fecit, quoniam voluit me. Ps. Diligam te, Domine, virtus mea: Dominus firmamentum meum, et refugium meum, et liberator meus. V. Gloria Patri, V. Gloria Patri.   Introito - El Señor se ha constituido en mi protector, y me ha sacado de mi opresión; me ha salvado, porque me ha querido. - Ps. Amarte he, oh Señor, fortaleza mía: el Señor es mi firme apoyo, mi asilo y mi libertador. V. Gloria al Padre.
Oración-Colecta
   ORATIO - Sancti nominis tui, Domine, timorem pariter et amorem fac nos habere perpetuum: quia numquam tua gobernatione destituis, quos in solitate tuae dilectionis instituis. Per Dominum.
  Per Dóminum.    R. Amen   
    Haz,  Señor, que profesemos siempre un gran respeto y un gran amor a tu santo Nombre; ya que jamás retiras tu dirección a los que una vez has cimentado en la base inconmovible de tu amor. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.   R. Amen.
Oración-Colecta (del Corpus)
     ORATIO - Deus, qui nobis sub sacramento mirábili passionis tuae memóriam reliquisti: tríbue, quaesumus; ita nos Córporis et Sanguinis tui sacra mysteria venerari, ut redemtionis tuae fructum in nobis jugiter sentiamus: Qui vivis et regnas.   R. Amen   
     Oh Dios, que bajo la forma de este admirable Sacramento, nos dejaste el memorial de tu Pasión; danos la gracia de venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención: Tú que vives y reinas..   R. Amen.
Epístola
   El amor de Dios nos comunica la vida de Cristo y se manifiesta naturalmente amando al prójimo; por eso, el que no ama al prójimo indica estar muerto a la vida de Cristo y no tener una chispa de caridad.
EPISTOLALectio Epistolae beati joannis Apostoli  (1,  3, 13-18)  - Carissimi: Nolite mirari, si odit vos mundus. Nos scimus de morte ad vitam, quoniam translati sumus de morte ad vitam, quoniam diligimus fraters. Qui non diligit, manet in morte: omnis qui odit fratrem suum, homicida est. Et scitis quoniam omnis homicida non habet vitam aeternam in sementipso manentem. In hoc cognovimus caritatem Dei, quoniam ille animam suam pro nobis posuit: et nos debemus pro fratribus animas ponere. Qui habuerit substantiam hujus mundi, et viderit fratrem suum necessitatem habere, et clauserit viscera sua ab eo quomodo caritas Dei manet in eo? Filioli mei, non diligamus verbo neque lingua sed opere et veritate.
   Lección de la Epístola del Apóstol S. Juan        Carísimos: No os extrañéis si os aborrece el mundo. En esto conocemos haber sido nosotros trasladados de la muerte a la vida, en que amamos a nuestros hermanos. Porque el que no ama a su hermano está muerto más todavía: todo el que aborrece a su hermano es homicida. Y ya sabéis que ningún homicida posee en sí el tesoro de la vida eterna. En esto hemos conocido la caridad de Dios para con nosotros: en que Él dio su vida por nosotros; y así también nosotros debemos darla por nuestros hermanos. Si uno está lleno de bienes materiales, y ve a su hermano sufriendo necesidad y, endureciendo su corazón, le niega su ayuda: ¿es posible que exista en él el amor de Dios? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y de veras.
    GRADUALE (Ps. 119, 1-2 ) Ad Dominum, cum tribularer clamavi, et exaudivit me. V. Domine, libera animam meam a labiis iniquis, et a lingua dolosa.   Alleluia, alleluia. V.(Ps. 7, 2) - Domine, Deus meus, in te speravi: salvum me fac ex omnibus persequentibus me, et libera me. Alleluja.   Gradual - Hallándome atribulado, clamé al Señor, y me escuchó. V. Libra, Señor, mi alma de los labios injustos y de la lengua engañadora.
Aleluya, aleluya - V.  Oh Señor y Dios mío, en ti espero: ponme a salvo de todos mis perseguidores, y líbrame, Aleluya. 
Evangelio
      En un gran rasgo de infinita bondad y generosidad, Dios invita al gran banquete del Cielo –y, mientras ese no llega, al de la Eucaristía-, a todos los mortales, sin distinción de raza, de sexo ni edad; pero muchos prefiriendo unas piltrafas de bienes y placeres pasajeros, desoyen la invitación y menosprecian el celestial banquete.
USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam ( 14, 16-24)
   In illo témpore: Dixit Jesus pharisaeis parabolam hanc: Homo quidam fecit coenam magnam, et vocavit multos. Et misit servum suum hora coenae dicere invitatis ut venirent, quia jam parata sunt omnia. Et coeperunt simul omnes excusare. Primus dixit ei: Villam emi, et necesse habeo exire, et videre illam: rogo te, habe me excusatum. Et alter dixit: Juga bonum emi quinque, et eo probare illa: rogo te, habe me excusatum. Et alius dixit: Uxorem duxi, et ideo non possum venire, Et reversus servus nuntiavit haec domino suo. Tunc iratus paterfamilias, dixit servo suo: Exi cito in plateas, et vicos civitatis: et pauveres, ac debiles, et caecos, et claudos introduc huc. Et ait servus: Domine, factum est ut imperasti, et adhuc locus est. Et ait dominus servo: Exi in vias,et sepes, et compelle intrare, ut impleatur domus mea. Dico autem vobis, quod nemo virorum illorum, qui vocati sunt, gusyabit coenam meam. Credo
Credo.
  Continuación del Santo Evangelio según San Lucas - En aquel tiempo: Propuso Jesús a los fariseos esta parábola: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. A la hora de cenar envió un criado a decir a los convidados que viniesen, porque todo estaba ya dispuesto. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: He comprado una grnja, y necesito ir a verla: ruégote me des por excusado. El segundo dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y quiero ir a probarlas: te ruego me excuses. Y dijo otro: Acabo de casarme, y por eso no puedo ir(1). Habiendo vuelto el criado, refirió todo esto a su amo. Irritado entonces el padre de familias, dijo a su criado: Sal luego a las plazas y barrios de la ciudad, y tráeme acá cuantos pobres, lisiados, ciegos y cojos hallares. Y dijo el criado: Señor, hecho está todo como mandaste, y aun hay lugar. Respondióle el amo al criado: Sal a los caminos y cercados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Pero os aseguro, que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados probará mi cena. Credo
    OFFERTORIUM Domine, convertere, et eripe animam meam: salvum me fac propter misericordiam tuam.   Ofertorio -  Vuélvete, Señor, a mí, y libra mi alma: sálvame por tu misericordia.
Oración-Secreta
    Oblatio nos, Domine, tuo nomini dicanda purificet: et de die in diem ad caelestis vitae transferat actionem. Per Dominum.  Per Dominum.    Haz, Señor, que el sacrificio que vamos a ofrecer a tu nombre nos purifique, y nos empuje a la práctica de una vida celestial(2). Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.  
2ª Oración-Secreta (del Corpus)
    Eclesiae tuae, quaesumus, Domine, unitatis et pacis propitius dona concede: quae sub obiatis muneribus mystice designantur- Per Dominum.    Concede, Señor, bondadosamente a tu Iglesia la gracia de la unidad y de la paz, las cuales están místicamente figuradas en estos dones que te ofrecemos. Por J. N. S.
Prefacio de la Santísima Trinidad
    Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:   Sanctus, Sanctus, Sanctus...

   Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.
   COMMUNIO  Cantabo Domino, qui bona tribuit mihi, et psallam nomini Domini altissimi. 
   Comunión. - Cantaré al Señor, que me ha colmado de beneficios, y alabaré al nombre del Señor.
Oración-Postcomunión
     Sumptis moneribus sacris, quaesumus, Domine, ut eum frequentatione mysterii, crescat nostrae salutis effectus. Per Dominum   Rogámoste, Señor, que, al recibir tu Sacramento, experimentemos un refuerzo en el alma y en el cuerpo; a fin de que, salvados ambos, nos gloriemos con la plenitud del remedio celestial Por Nuestro Señor Jesucristo.

2ª Oración-Postcomunión (del Corpus)
      POSTCOMMUNIO - Fac nos quaesumus, Domine, divinitatis tuae sempiterna fruitione repleri; quam pretiosi Corporis en Sanguinis tui temporalis preceptio praefigurat. Qui vivi et regnas   Haz, Señor, que seamos plenamente saciados con el goce de tu divinidad, goce del cual es una anticipación temporal la recepción de tu precioso cuerpo y sangre. Tú que vives y reinas.

  • (1)  En estas tres excusas están comprendidas todas las que los hombres suelen alegar para no comulgar a menudo, y ni siquiera para cumplir con Pascua. El afán de los bienes materiales y de los placeres ahoga a la inmensa mayoría y les cierra el camino del confesionario y del comulgatorio, y, en consecuencia, el del Cielo. ¡Pobrecitos! Podrían usar de todo eso con moderación, con la moderación que encaja al fiel cristiano, y no perder la bienaventuranza eterna.
  • (2) La Comunión frecuente, así como la asistencia frecuente a la Santa Misa, deben acercar día a día a las almas a Dios y hacerlas mejores y mas edificantes.

EL SANTO DEL DÍA ES:

02 de Junio
SANTOS MARCELINO y PEDRO, MÁRTIRES

Vidas de los Santos de A. Butler




(304 p.c.) - Marcelino y Pedro se encuentran entre los santos romanos que se conmemoran diariamente en el canon de la misa. Marcelino era un prominente sacerdote en Roma durante el reinado de Diocleciano, mientras que Pedro, según se afirma, era un exorcista. Debido a un error de lectura del llieronymianum, se llegó a la conclusión de que otros mártires perecieron con ellos, en número de cuarenta y cuatro, pero no hay ninguna prueba concreta que respalde esta aseveración. Un relato muy poco digno de confianza sobre su "pasión", declara que ambos cristianos fueron aprehendidos y arrojados en la prisión, donde tanto Marcelino como Pedro mostraron un celo extraordinario en alentar a los fieles cautivos y catequizar a los paganos, para obtener nuevas conversiones, como la del carcelero Artemio, con su mujer y su hija. De acuerdo con la misma fuente de información, todos fueron codenados a muerte por el magistrado Sereno o Severo, como también se le llama. Marcelino y Pedro fueron conducidos en secreto a un bosquecillo que llevaba el nombre de Selva Negra, para que nadie supiera el lugar de su sepultura y se les cortó la cabeza. Sin embargo, el secreto se divulgó, tal vez por medio del mismo verdugo que posteriormente se convirtió al Cristianismo. Dos piadosas mujeres, Lucila y Fermina, exhumaron los cadáveres y les dieron conveniente sepultura en la catacumba de San Tiburcio, sobre la Vía Lavicana, no sin recoger antes algunas reliquias. El Papa Dámaso, autor del epitafio para la tumba de los dos mártires, declaró que siendo niño, se enteró de los pormenores de su ejecución por boca del propio verdugo. El emperador Constantino mandó edificar una iglesia sobre la tumba de los mártires y quiso que ahí fuera sepultada su madre, Santa Elena. En el año de 827, el Papa Gregorio IV hizo donación de los restos de estos santos a Eginhard, antiguo hombre de confianza de Carlomagno, para que las reliquias fueran veneradas en los monasterios que había construido o restaurado; por fin, los cuerpos de los mártires descansaron en el monasterio de Seligenstadt, a unos veintidós kilómetros y medio de Francfort. Todavía se conservan los relatos donde se registraron minuciosamente todos los detalles de los milagros que tuvieron lugar durante aquella famosa traslación. La prueba de que en la Roma antigua se rendía mucho culto a estos dos santos, está en que abundan inscripciones para conmemorarlos, como ésta: "Sánete Petr (e) Marcelline, suscipite vestrum alumnum".
La legendaria pasión y otros datos, fueron impresos en el Acta Sanctorum, junio, vol. I. Consúltese especialmente a J. P. Kirsch, Die Mdrtyrer der Katakombe ad duas lauros (1920), pp. 2-5; a Marucchi, en el Nuovo Bullettino, 1898, pp. 137-193; a Wilpert, en el Romische Quartalschrift, 1908, pp. 73-91. En las traducciones, puede leerse la de M. Bondois, con muchas reservas; véase Analecta Bollandiana vol. XXVI (1907), pp. 478-481. Un buen estudio sobre esta cuestión es el de K. Esselborn, Die Ubertragung ... (1925). La versión inglesa sobre la historia de la traslación, fue publicada por B. Wendell (1926).

FIESTA DEL SANTÍSIMO CUERPO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

FIESTA DE CORPUS CHRISTI

JUEVES SIGUIENTE A LA FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD



   Grande inestimable dignidad dan al pueblo cristiano los inmensos beneficios que de la divina largueza ha recibido. Porque no hay ni hubo jamás tan esclarecida nación, que tuviese dioses tan allegados y vecinos como lo es para nosotros nuestro Dios. Queriendo el Unigénito del Padre celestial hacernos participantes de su divinidad, revistióse de nuestra naturaleza, para que hecho hombre, hiciese dioses a los hombres. Y aun esto que tomó de nuestro linaje, todo lo empleó para nuestra salud y remedio: su cuerpo ofreció como hostia de reconciliación a Dios Padre en el ara de la cruz: su sangre derramó como precio de nuestro rescate, y como agua en que nos limpiásemos de todas nuestras culpas; y para que tuviésemos un continuo recuerdo de tan gran beneficio, nos dejó su Cuerpo y Sangre, para que debajo de las especies de pan y de vino, le recibiesen los fieles. ¡Oh precioso y admirable convite, saludable y lleno de toda suavidad! En él, el pan y el vino se convierten substancialmente en el cuerpo y la sangre de Cristo; y Cristo verdadero Dios y hombre, está debajo de las especies de un poco de pan y de vino. De esta suerte es comido por los fieles, y no es despedazado; antes, dividido el Sacramento, permanece entero en cada partícula. Los accidentes subsisten en él sin la substancia; no hay sacramento más saludable que éste, con el cual se limpian los pecados, se acrecientan las virtudes, y el alma se alimenta con la abundancia de todos los espirituales carismas. Ofrécese en la Iglesia por los vivos y por los difuntos, para que a todos aproveche lo que para la salud de todos fue instituido. Finalmente, la suavidad de este Sacramento nadie puede explicarla; pues en él se gusta la dulzura espiritual. en su misma fuente, y se renueva la memoria de aquélla infinita caridad que mostró Cristo en su Pasión. Y así para que más hondamente se imprimiese en los corazones de los fieles la inmensidad de aquel amor, instituyó este Sacramento en la última cena, cuando después de celebrar la Pascua con los discípulos, iba a pasar de este mundo al Padre: y lo dejó para que fuese memorial perenne de su Pasión, cumplimiento de las figuras de la ley antigua, el mayor de los milagros que obró, y particular consuelo de los que habían de entristecerse con su ausencia. Conviene, pues, a la devoción de los fieles, hacer solemne memoria de la institución de tan saludable y tan maravilloso Sacramento, para que veneremos el inefable modo de la divina presencia en este Sacramento visible y sea ensalzado el poder de Dios, que obra en él tantas maravillas, y se le hagan las debidas gracias por merced tan saludable y regalo tan dulce. (Serm. de Sto. Tomás de A., opúsc. 57).

HISTORIA DE ESTA CELEBRACIÓN*

   En 1208, habitaba en un monasterio de religiosas hospitalarias, una joven de 16 años, llamada Juliana de Monte Cornillon. Devotísima del Santísimo Sacramento, gustaba meditar profundamente en ese misterio de amor. Una noche vio en sueños una especie de luna llena, pero desportillada y oscura en uno de sus radios. La visión se repitió en adelante en otras muchas veces. Al cabo de dos años de oraciones y penitencias, le pareció entender que el disco luminoso figuraba el ciclo de fiestas litúrgicas, y que el espacio vacío y oscuro acusaba en él la falta de una solemnidad importante, que era la de Santísimo Sacramento. Animada por sobrenatural impulso, trabajó con las autoridades eclesiásticas para que dicha fiesta se estableciera en la Iglesia, y en 1264 el Papa Urbano IV la extendió a la Iglesia universal(1); Clemente V, en 1311, la declaró obligatoria para toda la cristiandad, y Juan XXII; en 1316, la completó con una Octava privilegiada y una solemne Procesión.

   "Aunque ya se hace memoria (de la institución de la sagrada Eucaristía) en el cotidiano Sacrificio de la Misa, creemos no obstante que, para confundir la perfidia de los herejes, es digno de que, por lo menos una vez al año, se celebre en su honor una fiesta especial. De esta manera se podrán reparar todas las faltas cometidas en todos los sacrificios de la Misa y pedir perdón de las irreverencias en que se haya incurrido durante su celebración y del descuido en asistir a ella...". Así se expresaba el Papa Urbano IV en su bula, indicando a la vez el objeto y el espíritu de esta nueva solemnidad.

   Como se ve, todo gira aquí en torno a la idea del Santo Sacrificio de la Misa, que es el objeto principal de la devoción eucarística en general u de la fiesta del Corpus en particular. Es un toque de atención para encarecer la importancia de la Misa, y una fiesta de reparación y desagravio por la defectuosa asistencia, por parte de unos, y la inasistencia, por parte de otros, al augusto Sacrificio.

REFLEXIÓN

   ¡Con cuánta solemnidad celebra la Iglesia este santo día! Para él guarda la procesión más solemne del año en la cual es llevado en triunfo Jesucristo Sacramentado, como a Rey de todos los hombres. Desea que nadie se dispense de asistir a ella: sino con grave causa. Pero una vez que asistamos, sea no por humanas miras o respetos que tanto desagradan a Dios, sino por agradecerle de corazón el inmenso beneficio de quedarse entre nosotros hasta el fin del mundo.

ORACIÓN

    Oh Dios, que en un admirable Sacramento nos dejaste memoria de tu Pasión, rogámoste nos concedas, que Veneremos los sagrados misterios ,de tu cuerpo y sangre, de manera que experimentemos continuamente en nosotros el fruto de tu redención. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.



  • *"La Flor de la Liturgia", R. P. Andrés Azcárate O.S.B., pag 539, 5ª ed., 1945.

  • (1) Mucho debieron animar al Papa a la institución de la fiesta los varios milagros eucarísticos confirmando la Real Presencia acaecidos en los últimos años, y sobre todo el más reciente y ruidoso de Bolsena, donde en 1262, celebrando un sacerdote incrédulo la Santa Misa, después de la Consagración manó verdadera sangre de la Hostia empapando los corporales, manteles y mesa del altar.

EL SANTO DEL DÍA ES:

01 de Junio

SAN CARPEO, Abad


Cuando hubieres de orar, entra en tu aposento
y, cerrada la puerta, ora en secreto
a tu Padre, y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

(Mateo, 6, 6).

   San Capreo tenía tanto amor por la oración que, para entregarse a ella más libremente, dejó el mundo y se retiró a la soledad. Todas sus delicias eran platicar con Jesús. El brillo de sus virtudes no tardó en atraerle discípulos. Entre otras personas a quienes condujo a la perfección cuéntase a San Honorato, que fue después obispo de Arlés. El Señor le envió a San Hilario, a San Maximino y a San Miguel para advertirle que se preparase a morir. Mas, en seguida se está preparado para morir cuando se ha dejado el mundo y se ha servido a Dios durante la vida. Murió el santo en el año 430, en la isla de Lerins.


MEDITACIÓN
SOBRE LAS TRES DISPOSICIONES
REQUERIDAS PARA LA ORACIÓN MENTAL
  
 I. ¿Quieres gustar la dulzura que hay al conversar con Dios en la oración? Evita las reuniones mundanas: la voz de este divino Esposo no se hace oír en las plazas públicas; habla al corazón sólo en la soledad. Huye de los hombres y de sus vanas conversaciones y encontrarás a Dios en la oración. Habla a mi corazón, divino Maestro mío; en adelante estará sordo para todas las creaturas para no escucharos más que a Vos.
   
II. Sosiega el tumulto de tus pasiones, si quieres orar a Dios con atención y recibir sus santas inspiraciones. Mientras tu alma esté turbada por las tempestades que en ti excitan el odio, el amor, el deseo de hacerte notar, no experimentarás jamás las dulzuras de la oración; ahora bien, ¿quieres un secreto para domar pronto tus pasiones? Ama la soledad. Las pasiones son vencidas sin lucha cuando la soledad secunda a la gracia. (Casiodoro).
      
III. Acostúmbrate poco a poco a pensar en Dios: mantén tu espíritu recogido lo más que puedas, y no te costará mucho trabajo orar a Dios sin distracción. Para lograrlo, es menester que toda tu vida sea casi una oración continua. Ah señor, es tan dulce y tan consolador conversar con Vos en todo tiempo; en todo lugar puedo yo gozar de esta dicha y no hago caso de ella; cuando haya gustado la dulzura de la conversación con Dios, la sociedad de los hombres me disgustará. Desolada está la tierra, porque no hay quien reflexione en su corazón. (Jeremías).

La devoción
Orad por vuestro obispo.

ORACIÓN
   Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del santo abad Capreo nos haga agradables a vuestra Majestad, y que obtengamos por sus oraciones las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa