30/I/+2019 SANTA MARTINA, Virgen y Mártir

30 de enero
SANTA MARTINA, Virgen y Mártir
  
Nadie puede servir a dos señores. (Mateo 6, 24).

   Santa Martina, virgen romana, quedó huérfana a una edad todavía tierna, y distribuyó entre los pobres los cuantiosos bienes que le habían dejado sus padres. Por rehusarse a sacrificar a los ídolos fue sometida a horribles torturas y, después, condenada a ser arrojada a las fieras. Respetada por éstas y habiendo, en seguida, pasado sana y salva por las llamas en las que fuera arrojada, fue, finalmente, decapitada. En el momento de su muerte, un terrible temblor sacudió la ciudad de Roma, y muchos idólatras se convirtieron a la fe cristiana.
  
MEDITACIÓNES PRECISO SER
TOTALMENTE DE DIOS


I. Acaba Martina de perder a sus padres, y ya se desembaraza de sus riquezas para darse a Dios sin reserva. El medio que debemos emplear para ser totalmente del Señor, es el desapego del mundo. Si tu posición no te permite dar tus bienes a los pobres como hizo Martina, desapega tu corazón, por lo me nos, de las riquezas y de las vanidades mundanas. No se puede servir a dos señores a la vez, no se puede ser al mismo tiempo de Dios y del mundo. Elige, de estos dos partidos, el que te es más ventajoso. ¿Necesítase pensar mucho cuando se trata de darse a Vos, oh Dios mío?
   
II. Piensa en las recompensas que acuerda el mundo a los que le sirven. Salomón fue colmado de todos los bienes de la tierra, y, sin embargo, declara que todo es vanidad. Pregúntate a ti mismo. ¿No es verdad, acaso, que estás ya disgustado de los bienes del mundo apenas tienes su posesión; que nunca ha estado contento tu espíritu, y que siempre algo le ha faltado a tu felicidad? Mundo falaz, ¿por qué nos prometes tantas cosas que no puedes dar? (San Agustín).
   
III. Si quieres realmente confesar la verdad, convendrás conmigo en que nunca has sido más dichoso ni has estado más contento que después de haber cumplido algún acto de virtud. Si tan liberalmente Jesucristo te recompensa en este mundo, ¿qué no te reservará para el otro? Si los placeres que el demonio te ofrece están mezclados con tanta amargura, ¡cuáles no serán los tormentos que te prepara! Entrégate a Dios, y verás que no hay placer comparable al que se gusta en el servicio de este bondadosísimo Señor. ¿Qué placer más grande que el disgusto del mismo placer?

El amor de Dios 
Orad por la conversión de los idólatras.

ORACIÓN
      Oh Dios, que, entre otros milagros de vuestro poder, habéis hecho obtener la victoria del martirio a una tierna niña, haced que celebrando el nacimiento al cielo de la bienaventurada Martina, virgen y mártir, nos aprovechemos de sus ejemplos para llegar hasta Vos.  Por N. S. J. C. Amén.
   


*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

29/I/+2019 SAN SULPICIO SEVERO, Obispo de Bourges

29 de enero
SAN SULPICIO SEVERO, Obispo de Bourges
(591)
   No parece que haya razón suficiente para creer que este santo obispo se llamase realmente Severo. San Gregorio de Tours, quien nos da el dato de su nombramiento a la sede de Tours (584) en vez de otros candidatos simoníacos, habla de San Sulpicio con gran respeto y nos dice que convocó un concilio provincial en Auvernia. El santo tomó también parte en el Concilio de Maçon, en 585. El apodo de "Severo" tenía probablemente por finalidad distinguirle del otro San Sulpicio de Bourges, a quien se llamó Sulpicio Pío. Sin embargo, la conmemoración que hace el Martirologio Romano en este día se refiere indudablemente a nuestro santo. Los martirologios primitivos le confunden frecuentemente con el escritor Sulpicio Severo.
   Ver Acta Sanctorum, 29 de enero; y Duchesne, Fostes Episcopaux, vol. I, pp. 28-29. Alban Butler atribuye el título de santo al escritor Sulpicio Severo, pero no existen pruebas suficientes en apoyo de tal atribución. Los bolandistas, que mencionan al escritor Sulpicio Severo en su relato sobre el obispo de Bourges, hacen notar que la inclusión del primero en el Martirologio Romano se debió a una confusión.
    



*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964

29/I/+2019 SAN SABINIANO, Mártir

29 de enero 
SAN SABINIANO, Mártir
(Fecha desconocida)
   El Martirologio Romano conmemora a San Sabiniano en este día y la diócesis de Troyes le venera como primer apóstol y mártir de la ciudad del mismo nombre. Existen tres "actas" de San Sabiniano y su martirio, ninguna de las cuales tiene valor histórico. Se cuenta que Sabiniano nació en la isla de Samos; que se convirtió al cristianismo leyendo la Biblia; que fue a predicar 
el Evangelio en la Galia, antes de ser bautizado; que recibió el bautismo directamente del cielo (ya que una voz sobrenatural pronunció las palabras sacramentales), que fue hecho prisionero por haber efectuado numerosas conversiones, y que compareció valerosamente ante el emperador Aureliano. Tras una serie de incidentes milagrosos, como por ejemplo el de que el fuego no le consumió y que las flechas no le atravesaron, fue finalmente decapitado por la espada. No parece haber ninguna tradición primitiva en apoyo de su culto, de suerte que lo único que podemos afirmar es que un mártir llamado Sabiniano murió probablemente en Troyes, víctima de una de las primeras persecuciones.
   Ver Acta Sanctorum, 29 de enero; E. Defer, Vie des saints du diocéses de Troyes, pp. 27-36; Analecto Bollandiana, vol. IV (1885), pp. 139-156.    



*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964

29/I/+2019 SAN FRANCISCO DE SALES, Obispo, Confesor y Doctor

29 de enero 
SAN FRANCISCO DE SALES, Obispo, Confesor y Doctor
Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis el reposo para vuestras almas.
(Mat. 11,29).


   Este santo ha sido la gloria de su siglo, el modelo de los hombres apostólicos y de los obispos, el doctor universal de la piedad y del amor de Dios. Su cuerpo en Annecy y su corazón en Lyon han obrado infinidad de milagros devolviendo la salud a los cuerpos; pero su espíritu, siempre vivo en sus libros, obra maravillas mucho más sorprendentes convirtiendo a los pecadores. Tan llena está su vida de nobles acciones, que es difícil resumirla; tan conocida de todos, por otra parte, que no es necesario referirla. Murió en Lyón en 1622.
  
MEDITACIÓN
SOBRE EL CORAZÓN
DE SAN FRANCISCO DE SALES
   
I. El corazón de San Francisco de Sales ardía con el fuego del amor divino. Este amor le hizo emprender todo lo que juzgó apto para contribuir a la gloria de Dios y a la salvación del prójimo. Sus predicaciones, sus pláticas, sus libros, son pruebas de esta verdad. ¡Ah! si amases a Dios como él, te burlarías de las riquezas, de los placeres, de los honores, y no dejarías perder las ocasiones de incitar a los demás a amar al Señor. ¡Oh Dios que sois tan amable! ¿por qué sois tan poco amado? ¡Oh fuego que siempre ardéis, fuego que nunca os extinguís, abrasad mi corazón!
   
II. El corazón del Santo sólo tenía dulzura y ternura para el prójimo; después de su muerte no se le encontró hiel en el cuerpo. Consolaba a los enfermos, daba limosna a los pobres, instruía a los ignorantes, y con su afabilidad trataba de que se le allegasen los pecadores, a fin de conducirlos enseguida al redil de Jesucristo.
   
III. Ese corazón, en fin, que era todo amor para Dios y toda dulzura para el prójimo, trataba a su cuerpo como a enemigo; para domar sus pasiones no retrocedía ante mortificación alguna, ante sacrificio alguno. Examina la causa de tus penas, Y verás que provienen de las pasiones que no supiste domeñar. Aquél que ha vencido a sus pasiones adquirió una paz duradera.

La dulzura
Rogad por la orden de la Visitación.


ORACIÓN

      Dios, que habéis querido que el bienaventurado Francisco de Sales, vuestro confesor Y pontífice, fuese todo para todos para salvar a las almas, difundid en nosotros la dulzura de vuestra caridad, y haced que, dirigidos por sus consejos y asistidos por sus méritos, lleguemos al gozo eterno.  Por N. S. J. C. Amén



*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

28/I/+2019 LA IMITACIÓN DE CRISTO por TOMÁS de KEMPIS (Libro I, CAP, XIII)

Compartimos con nuestros lectores, ésta majestuosa obra de espiritualidad cristiana, fuente de tantas almas santas y virtuosas, que ha llegado incluso a ser recomendada su lectura por muchos santos, confesores y sumos pontífices a lo largo de la historia de la Santa Iglesia Católica. 

CONTINUACIÓN: LIBRO I, CAP. XIII





Esperamos que esta obra tan sublime de la literatura espiritual tradicional cristiana sea de su agrado, y, por sobre todas las cosas sea de provecho espiritual para la salvación de las almas de nuestros prójimos







...:::AD:::MAJOREM:::DEI:::GLORIAM:::...

28/I/+2019 BIENAVENTURADO CARLOMAGNO, Emperador

28 de enero
BIENAVENTURADO CARLOMAGNO, Emperador 
(814)
   La biografía de Carlomagno (nació en 742; fue rey de los francos desde 786 y primer emperador del Sacro Imperio Romano en 800; murió en 814), forma parte de la historia general, y resulta un tanto sorprendente encontrar su nombre en un libro de la vida de los santos. No parece que se le haya tributado ningún culto antes del año 1166, época en que empezó a introdu cirse, bajo los siniestros auspicios de Federico Barbarroja. El antipapa Guido de Crema (Pascual III) sancionó dicho culto. Es digno de notarse que Santa Juana de Arco asociaba a "San Carlomagno" en su devoción a San Luis de Francia, y que en 1475, la fiesta de Carlomagno empezó a ser de obligación en toda Francia. Próspero Lambartini, que fue más tarde Benedicto XIV, discute el punto con cierta extensión en su obra sobre la beatificación y canonización, y concluye diciendo que puede atribuirse con justicia el título de bienaventurado a tan gran defensor de la Iglesia y del Papado. Sin embargo, en la actualidad sólo celebran la fiesta de Carlomagno la diócesis de Aquisgrán y dos abadías suizas. 
   
La fuente principal para conocer al Carlomagno íntimo es la biografía escrita por su contemporáneo y amigo Einardo; la mejor edición de ella es la de G. Waitz, en MGH., Scriptores, vol. II. Ver también Acta Sanctorum, 28 de enero, y las largas discusiones sobre 108 puntos controvertidos, en DAC., vol. III, donde se encontrarán referencias bibliográficas muy completas. Cf. las anotaciones que hace E. Amann sobre el carácter de Carlomagno, en Fliche Martin, Histoire de l'Eslise, vol. VI, p. 200, y R. Folz, Etudes sur le culte liturgique de Charlemagne... (1951).   


*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964

28/I/+2019 BEATO JULIÁN MAUNOIR, Jesuita

28 de enero
BEATO JULIAN MAUNOIR, Jesuita
(1683)
   No se  puede decir que los católicos de otras naciones ignoran la historia reli giosa de Francia en el siglo XVII, pero es indudable que uno de los aspectos menos conocidos de esa historia es el trabajo de los misioneros en el interior del país. Todo el mundo está al tanto de las actividades de un monsieur Olier, en París, o de un San Vicente en todo el territorio francés; pero son mucho menos conocidas las actividades de un San Juan Eudes en Normandía, de un San Pedro Fourrier en Lorena, de un P. Juan Lejeune en el Limousin, el Languedoc y la Provenza, de un San Juan Francisco de Regis en Velai y Vivarés, y en general de todas las misiones de la Bretaña. Sin embargo, según opina Henri Brémond, estas últimas fueron las más fructuosas de todas y, cierta mente, las más pintorescas. Entre los misioneros de la Bretaña se destacan el benedictino Miguel Le Nobletz y el P. Julián Maunoir. Este había nacido en la diócesis de Reims en 1606 e ingresó en la Compañía de Jesús, en 1625.
   Sin duda que se ha exagerado la impiedad y barbarie de los bretones de aquella época y la negligencia de su clero; pero eso no quita que fuesen ex tremadamente supersticiosos, brutales, turbulentos y al mismo tiempo, muy abiertos al mensaje evangélico. La región que produjo tantos piratas penden cieros fue también la tierra de Armelle Nicolás y de los calvarios barrocos y las estatuas de la Baja Bretaña. Los místicos abrieron el camino a los misio neros. Y el P. Bernard, S. J., y Dom Le Nobletz, atrajeron la atención de Julián Maunoir hacia ese campo y le aconsejaron que aprendiese el idioma bretón. El P. Maunoir llegó a dominarlo en brevísimo tiempo.
   Hay ciertas analogías entre la Bretaña católica y las regiones protestantes de Gales y Cornwall. A propósito de las misiones bretonas, Henri Brémond usa la palabra inglesa "revival" (renovación), y hace mención de Bunyan y del "Pilgrim's Progress". El historiador anglicano de las misiones de Cornwall, el difunto canónigo Gilbert Doble, tituló su corta biografía de Julián Maunoir "El John Wesley de la Bretaña". Es muy instructiva la comparación entre la biogra fía del P. Maunoir, escrita por Séjourné, y el "Diario" de John Wesley, así como la comparación entre este "Diario" y el del beato Julián Maunoir.
   Cuando el P. Maunoir empezó a trabajar en la Bretaña, en 1640, había sólo otros dos misioneros. A su muerte, ocurrida cuarenta y tres años más tarde, había más de mil. Renán habría de quejarse, más tarde, de que sus ante pasados habían sido "jesuitizados" y desnacionalizados por los misioneros pro cedentes de otras regiones de Francia. La realidad es que hubo apenas un puñado de jesuitas, de los que la mayoría eran bretones, y un fuerte contin gente del clero bretón que cooperó con los padres de la Compañía y se sometió espontáneamente a la rigurosa disciplina que les impuso el P. Maunoir. Por lo demás, la técnica del trabajo misional había sido ideada por un bretón no jesuita, Miguel Le Nobletz, a quien se ha llamado "el último de los bardos".  La tarea consistía, ante todo, en la instrucción religiosa; "la predicación emocional", capaz de arrastrar a las multitudes en un momento dado, sólo se empleó como instrumento secundario. Los misioneros se ayudaban en su tarea con imágenes en colores, algunas de las cuales se conservan todavía en la biblioteca de Quimper. Se trataba de ilustraciones de la Pasión, del Padre nuestro, de los pecados capitales, etc., bajo las diferentes alegorías del Caballero Errante, de las Seis Ciudades de Refugio, de Los Tres Arboles... Con esto, se despertaba la imaginación popular y las cualidades poéticas del espíritu humano. Las imágenes, la vividez y el sentido del humor de los comentarios hechos por los misioneros es lo que hacía pensar a Henri Brémond en Bunyan. Pero además, había representaciones con cuadros plásticos vivientes. De ahí se originaron las famosas procesiones en las que se representaba, por ejemplo, la Pasión del Señor. El P. Maunoir predicaba y los actores encarnaban su pala bra, en tanto que "los oyentes sollozaban de emoción". Algunos se quejaron de la emotividad de tales actos, pero los obispos bretones apoyaron al misionero.
   Otro de los métodos era el empleo de cantos religiosos, de los cuales algunos eran ya tradicionales y otros habían sido compuestos por el mismo P. Maunoir. Probablemente sólo nos ha quedado uno, tal como él lo escribió, y debe con fesarse que en la traducción del bretón al francés, pierde mucho de su gracia original. Lo cierto es que Julián tenía el don de versificar con gran sentimiento y que los cánticos religiosos constituían un factor importante en las misiones bretonas. Al empleo del idioma local se añadía la devoción a los santos bretones de la antigüedad. La región de Sto Corentin, en la diócesis de Quimper, fue el campo predilecto del P. Maunoir.
   Como la leyenda de los santos celtas está llena de milagros -algunos de ellos conmovedores, otros fantásticos y aun poco edificantes entre los realmente convincentes-, así la evangelización llevada a cabo por Julián, fue apoyada por numerosos milagros y prodigios. El P. Boschet, S. J., que escribió la primera biografía del beato en 1697, había estudiado una narración de sus milagros; su comentario fue el siguiente: "Me parecieron tan extraordinarios que no pude por menos que sospechar que el autor había exagerado la realidad para glorificar al siervo de Dios". Sin embargo, después de haber hecho investigaciones de tenidas, el escepticismo del P. Boschet disminuyó mucho. ¿ Por qué sorpren derse de que la renovación del Cristianismo en Bretaña haya sido confirmada con milagros semejantes a los que acompañaron su introducción en el mundo? ( Desde el punto de vista humano, el P. Maunoir no era especialmente inteli gente y tenía cierta tendencia a la credulidad; pero era, a la vez, un verdadero jefe que se hacía obedecer, un organizador de primera talla y un hombre de gran visión. Buena parte del éxito de sus misiones se debe a que las dirigió tanto a los pastores, como a las ovejas. El puntero para comentar las imágenes, se convirtió en el arma distintiva de sus misioneros y en un símbolo del dedo que señalaba el camino.
   Durante los Ejercicios Espirituales que precedieron a su ordenación, Julián de Maunoir escribió, acabando de comulgar: "Sentí un celo extraordinario por la salvación de las almas y un gran deseo de trabajar por ellas con todos los medios posibles. La voz del Señor repetía en mi corazón: 'Yo trabajé, lloré, sufrí y morí por ellas'." Estas palabras resumen la vida de Julián. Después de su muerte, ocurrida en Plévin de Cournouaille, el 28 de enero de 1683, los   peregrinos acudieron en masa a besar aquellos pies que habían viajado por toda la Bretaña y llevaron hasta sus últimos rincones el mensaje envangélico. Fue beatificado por Pío XII el 20 de mayo de 1951.

28/I/+2019 BEATA MARÍA DE PISA, Viuda

28 de enero
BEATA MARIA DE PISA, Viuda
(1431)
   La vida de esta beata es una prueba de que la santidad depende muy poco de las circunstancias externas. Prácticamente no existe ningún estado de vida que el espíritu interior no pueda santificar. En la beata María de Pisa encontra mos el ejemplo de una sierva de Dios que se casó dos veces y tuvo muchos hijos, vivió varios años en el mundo como viuda y luego ingresó en un convento re lajado; lo reformó, y por último, fundó una comunidad de observancia religiosa excepcional, en la que murió a edad muy avanzada, en olor de santidad.
   La familia Mancini era una de las más distinguidas de Pisa, en una época muy agitada por las facciones políticas que prevalecían en las ciudades de Italia. Se cuenta que Catalina (María fue el nombre que tomó en religión) tuvo a los cinco años una experiencia mística extraordinaria. En un éxtasis o visión, pre senció la tortura en el potro, de Pedro Gambacorta, que había sido acusado de
conspirar y condenado a la horca por sus enemigos. La leyenda añade que Catalina oró con tal fervor al presenciar el suplicio, que la cuerda de la horca se rompió y los jueces conmuta ron la pena de muerte. Después de esto, la Virgen se apareció a Catalina y le ordenó que dijese todos los días siete Padrenuestros y siete Avemarías, porque la bondad de Dios iba a sostenerla en los peligros. Catalina se casó a los doce años y tuvo dos hijos. Su primer esposo murió cuando la beata tenía dieciséis años. Cediendo a la presión de su familia, Catalina se casó por segunda vez. El nuevo matrimonio duró ocho años y de él nacieron cinco hijos. Catalina cuidó a su esposo durante su última enfermedad, que duró un año. Todos los hijos de la beata parecen haber muerto jóvenes.
   La familia de Catalina intentó casarla por tercera vez, pero ella se opuso resueltamente y se entregó en alma y cuerpo a las obras de piedad y caridad. Convirtió su casa en hospital. Se cuenta que acostumbraba beber el vino con el que lavaba las llagas de los enfermos y que, en cierta ocasión experimentó tal dulzura al beber ese vino, haciendo fuerza a su naturaleza, que llegó a convencerse en su fuero interno de que el. misterioso enfermo al que había aten dido no era otro que el Salvador. En aquélla época de su vida, Catalina estaba bajo la dirección de los dominicos, en cuya tercera orden había ingresa do. Probablemente dichos religiosos le pusieron en contacto con Santa Catalina de Siena, y todavía se conserva una carta que esta santa escribió a "Monna Catarina e Monna Orsola ed altre donne di Pisa". En algunas ocasiones la beata tenía éxtasis en la calle. Sorprendida, una vez, por uno de tales éxtasis inesperados, fue coceada por una mula. Más tarde ingresó Catalina en el relajado convento dominicano de Santa Croce, con el objeto de restablecer en él la estricta observancia. Se cuenta que la beata consiguió reformarlo, pero que todavía aspiraba a una vida de mayor perfección. Así pues, junto con la Beata Clara Gambacorta, partió de Santa Croce a fundar otra comuni dad en un convento, construido con esa mira por el padre de Clara, el mismo Pedro Gambacorta, por quien Sor María había orado. Dios bendijo la nueva   fundación, que se convirtió en un modelo de vida religiosa, famoso en toda Italia. Ahí murió la Beata María Mancini, el 22 de diciembre de 1431. Su culto fue aprobado en 1855.
   Ver M. C. de Ganay, Les Bienheureuses Dominicaines (1913), pp. 237-250; y Procter, Dominican Saints, pp. 342-345.   

28/I/+2019 BEATO ANTONIO DE AMANDOLA, Monje

28 de enero
BEATO ANTONIO DE AMANDOLA, Monje
(1350)
   Parece que el Beato Antonio nació en las cercanías de Ascoli Piceno, hacia el año 1260. Entró en la Orden de San Agustín en 1306, el año de la muerte de San Nicolás de Tolentino, y esta lumbrera de la orden sirvió de ejemplo al beato Antonio durante toda su vida religiosa. El beato Antonio se distinguió por su paciencia y caridad hacia los pobres. A su intercesión se debieron numerosos milagros. Murió en 1350, a los noventa años de edad aproximadamente. Su cuerpo descansa en Amándola y su fiesta se celebra, no sólo entre los agus tinos, sino también en Ancona y los distritos circundantes.
   Ver J. E. Stadler, Heiligen-Lexikon (1861).  
  


*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964

28/I/+2019 SAN AMADEO, Obispo de Lausana

28 de enero
SAN AMADEO, Obispo de Lausana
(1159)
   Amadeo era descendiente de la casa real de Franconia y había nacido en el castillo de Chatte del Delfinado en 1110. Cuando tenía ocho años, su padre, Amadeo de Oermont, señor de Hauterive, tomó el hábito religioso en la abadía cisterciense de Bonnevaux. El santo fue al mismo convento a proseguir su edu cación, pero al poco tiempo pasó, con su padre, a Ouny. Amadeo de Oermont volvió más tarde al austero convento cisterciense, en tanto que el joven sirvió durante algún tiempo en la corte del emperador Enrique V. Después tomó el há bito religioso en Claraval, donde vivió catorce años. En 1139, el abad de Haute combe de Saboya se retiró del cargo, y San Bernardo nombró a San Amadeo para sustituirle. El monasterio había adoptado la reforma apenas cuatro años antes y sus finanzas se hallaban en un estado lamentable. San Amadeo animó a la comunidad a soportar gozosamente esas dificultades adicionales, y con una administración cuidadosa, logró sacar al monasterio del mal paso. En 1144, se vio obligado a aceptar, por orden del Papa Lucio II, la sede de Lausana, donde se encontró pronto envuelto en luchas con los nobles y fracasó en su intento de
persuadir al emperador Conrado para que acudiese en ayuda del Papa contra Pierleone. Cuando Amadeo III, duque de Saboya, partió a la segunda Cruzada, San Amadeo fue nombrado corregente con Humberto, el hijo del duque. Cuatro años antes de su muerte, Federico Barbarroja le hizo canciller de Borgoña.
   Nicolás, el secretario de San Bernardo, habla en términos muy elogiosos de la virtud de este activo prelado. Su antiquísimo culto fue aprobado en 1910. Existen todavía muchos sermones del santo.
   No parece haber ninguna vida contemporánea de San Amadeo, pero el resumen de los principales documentos biográficos se halla en obras como Gallia Christiana, vol. XV, pp. 346-348, y Manrique, Annales Cistercienses, año 1158. Un relato más moderno es el de la Cistercienser-Chronik, vol. XI (1891), pp. 50 ss., y vol. XXIII (1911), pp. 297 ss. Ver A. Dimier, Amédé de Lausanne (1949) en la colección Figures monastiques.   



*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964

INTRODUCCIÓN

Acerca de la Santa Misa